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LA IMPORTANCIA DE LA EDUCACIÓN PÚBLICA
 Entrevista a Juan Antonio Calzadilla

Por Alejandro Lavquén
Publicada en revista Punto Final Nº 740 (agosto 19/ 2011)

 

Para participar en la presentación del libro Simón Rodríguez, las razones de la educación pública (Editorial Catalonia), visitó nuestro país el licenciado venezolano Juan Antonio Calzadilla Arreaza. El libro es una compilación de la obra del educador y filósofo venezolano Simón Rodríguez (La Guaira, Venezuela, 1797 – Amotape, Perú, 1854), realizada en Chile por el periodista Fernando Villagrán. Juan A. Calzadilla es, además, un destacado literato y muchos de sus trabajos han recibido importantes premios. En la ocasión conversó con revista Punto Final sobre Simón Rodríguez y la importancia de la educación pública.

- ¿Qué le parece que se haya editado en Chile este libro sobre Simón Rodríguez?
- Es un acontecimiento significativo que a los venezolanos nos enorgullece, sobre todo porque se da en el contexto del Bicentenario. Simón Rodríguez no sólo fue el maestro del libertador Simón Bolívar si no que uno de los grandes filósofos y pensadores latinoamericanos. Además es una figura emblemática en el plano de la educación, de manera que esta iniciativa de la embajada de la República Bolivaria de Venezuela en Chile y el esfuerzo de Fernando Villagrán y Editorial Catalonia por publicar esta hermosa edición que se ha logrado, nos llena de satisfacción. En el libro el profesor Villagrán incluye un estudio de mucha profundidad, lo que resulta un gran aporte para el lector y los estudiosos de Simón Rodríguez.

- ¿Cuál diría usted que es el principal legado de Simón Rodríguez como educador?
- En primer lugar la importancia de la educación para la constitución de repúblicas verdaderamente independientes, descolonizadas. En segundo lugar la metódica que se expresa en su propia escritura, que rompe con el patrón de la prosa que él considera clásica y europeizante, y trata de crear una expresión literaria propiamente suramericana y dirigida a una población que no tiene la instrucción, en el momento en que él se manifiesta, como para seguir, por ejemplo, a un Andrés Bello, por nombrar una gran figura. Simón Rodríguez tenía aquello que se llama “genio popular”, que es saber ponerse al alcance del pueblo no instruido sin marcar una superioridad que lo humille o lo disminuya, sino que buscar una manera de elevarlo. Su sistema de escritura es de gran interés, incluso para la poética, para la literatura de creación, por ser de carácter innovador. Es una escritura que puede considerarse impulsora de la poesía visual, constructivista, de vanguardia.

En su pedagogía es esencial una teoría de la subjetividad, donde los dos polos fundamentales son las ideas y los sentimientos. De manera que él no aísla la parte meramente cognoscitiva de la parte afectiva. Se trata de enseñar movilizando todo el juego de sentimientos que son concomitantes a las propias ideas. También es una pedagogía política, pero no porque diserte o insemine una ideología particular si bien tiene efectos ideológicos que sustancialmente son la defensa de la República. Es una pedagogía política porque su objetivo fundamental es enseñar no solamente un valor o una idea, sino un complejo cognitivo-afectivo de la necesidad de la sociabilidad para la subsistencia de la sociedad y del individuo que tiene que reconocer en la sociedad la condición de su propia existencia. Se trata de formar ciudadanos que sepan porqué viven en sociedad y qué es lo que necesario para que subsistan de manera libre y que cuente con la voluntad de todos, satisfaciendo a la vez la necesidad de todos, sin excepción, como siempre reiteraba Simón Rodríguez. La primera obligación de una república es educarnos para ser ciudadanos.

- Al respecto ¿qué nos puede decir sobre el proceso de la educación pública en Venezuela?
- Simón Rodríguez es uno de los pilares filosóficos de la revolución bolivariana. En nuestro proyecto hablamos de las tres raíces de pensamiento y afectividad, que está conformado por Simón Bolívar, Ezequiel Zamora y Simón Rodríguez. Bolívar tiene una frase muy famosa, que es el lema de casi todo lo que se refiere a educación en Venezuela. Moral y luces son nuestras primeras necesidades, es una frase que emite Bolívar en su discurso de Angostura. Eso es absolutamente robinsoniano, como llamamos nosotros los conceptos de Simón Rodríguez, quien habla justamente de luces y virtudes, es decir luces y moral. Bolívar había, de alguna manera, asimilado este aprendizaje. Son los dos canales de la formación del ciudadano. Las virtudes son la moderación de los sentimientos que impiden el egoísmo y que inculcan la sociabilidad y la consciencia de la primacía del interés en lo social, por ser condición de subsistencia, y las luces son el conocimiento, y estos dos factores van aparejados.

- ¿Cómo funciona esto, en la práctica, en Venezuela? Me refiero a la educación pública.
- Venezuela tiene una larga tradición en cuanto a la educación universal gratuita, pública y obligatoria. Es algo muy propio de nuestra historia, y, claro, esto se ha visto reforzado y fortalecido por la revolución bolivariana, porque ésta lleva la educación mucho más allá del sistema formal heredado. Lo convierte en operaciones llamadas misiones, que independiente de algunos aparatos anquilosados del Estado, y a pesar de tener conciencia de ser una obligación la gratuidad de la enseñanza, la misión tiene un efecto de democratización absolutamente masivo, que incluye un programa de alfabetización que alfabetizó a prácticamente la totalidad de la población analfabeta. Los alfabetizados pasan a completar la educación primaria con un sistema de alta calidad, pero también de gran brevedad, pues en su mayoría son adultos, de manera que no requieren el tiempo de un niño. La enseñanza media y universitaria también es gratuita, así como los materiales de lectura y otros necesarios para el alumno. En Venezuela se distribuyen una gran cantidad de libros de manera gratuita.

- ¿Existen en Venezuela escuelas y universidades privadas?
- Si, si existen. El sistema no excluye la iniciativa privada. No existe prohibición para ella. En lo económico el gobierno bolivariano tiene un pensamiento mixto. Incluso en muchas áreas la empresa privada, en cualquiera de sus ramas, contribuye y se asocia con el Estado. En este momento, por ejemplo, hay una misión muy importante que se llama Misión Vivienda, que ha realizado un registro de toda la población que carece de vivienda, o vive rentada o tiene si vivienda maltrecha, para buscar soluciones, y en esto se ha contado con la empresa privada como participe. Lo que se cuida y se puede criticar es el lucro excesivo, el lucro que perjudica la satisfacción de necesidades básicas que el Estado tiene la obligación de garantizar y de cubrir. Aquí no se trata de abolir la propiedad privada.

- Estas escuelas privadas ¿reciben aportes estatales?
- Hay algunas que sí, sobre todo las que están regentadas por movimientos católicos. Hay muchas que reciben subsidios, incluso existen universidades privadas que lo reciben. El Estado también invierte en los privados que están contribuyendo a la formación general. Lo que se critica, lo que crea conflicto, es cuando hay un margen de codicia, de aspiraciones excesivas en lo económico. Las personas no pueden dejar de comer o de vivir de manera honorable por tener que pagar una universidad.

- ¿Cómo ve usted el problema o la situación de la educación en Latinoamérica?
- Bueno, sin pretender inmiscuirme en ninguna situación en particular, yo creo que podría ser posible que la iniciativa privada se conjugue con la educación pública estatal, pero sin someter a la población a una exigencia económica que pudiera considerarse injustificada. No puede haber márgenes de ganancia que escapen de lo justo. Los márgenes de ganancia de quinientos o mil por ciento no son justos, pues afectan la supervivencia social, la salud pública.

- ¿A qué atribuye usted el desconocimiento masivo de maestros como es el caso de Simón Rodríguez?
- Es importante pensar porqué durante tanto tiempo se silenció el pensamiento de personajes que manifestaron ideas tan potentes, significativas y vigentes en el tiempo. Uno puede revisar la historia política de las repúblicas de la post independencia como una especie de distorsión o desdibujamiento de lo que fue el proyecto democrático popular que alimentó la idea de una república. Luego de la independencia se fueron reconstruyendo las elites de la colonia, ahora bajo una autonomía, una soberanía controlada por ellos, que tendió nuevamente a acumular privilegios y beneficios, y en ese contexto las causas populares fueron quedando subalternas. En nuestra historia patria lo vemos claramente. Después de la muerte de Bolívar el aparato del Estado es ocupado por las clases de criollos propietarios que participaron, con todo el heroísmo conocido, en la guerra de independencia, pero que después se reapropiaron del Estado y tuvieron la tendencia a relegar a los sectores sociales que vivieron de manera subalterna durante la colonia, provocando una gran frustración popular. Las repúblicas cayeron en manos de la oligarquía y nada le importaron ideas como las de Simón Rodríguez.


Algunos pensamientos de Simón Rodríguez, recopilados en el libro Simón Rodríguez,
las razones de la educación pública
.
 

“Para todo hay escuelas en Europa, y para muchas cosas escuelas en América; en ninguna parte se oye hablar de Escuela Social”.

“Hacer negocio con la educación es… Diga el lector Todo lo malo que pueda: ¡todavía le quedará mucho por decir!”.

“El título de maestro no debe darse sino al que sabe enseñar, esto es al que enseña a aprender, no al que manda a aprender o indica lo que se ha de aprender; ni al que aconseja que se aprenda. El maestro que sabe dar las primeras instrucciones, sigue enseñando virtualmente todo lo que se aprende después, porque enseñó a aprender”.  

“En las Repúblicas, la escuela debe ser política también, pero sin pretextos ni disfraces. En la sana política no entran mañas, tretas, ni ardides. La política de las Repúblicas, en punto a instrucción es formar hombres para la sociedad”

“El maestro debe contar con una renta que le asegure una decente subsistencia, y en que pueda hacer ahorros, para sus enfermedades y para su vejez. Puede, o más bien, debe tener familia. No ha de recibir dádivas a cambio de preferencias en la enseñanza, ni limosnas que lo humillen. No ha de asistir al hospital a agravar sus males, ni a casa de  misericordia a la europea, a guardar dieta; ni a que lo saquen al sol para que se seque y pese menos cuando lo lleven a enterrar”.

“No puede negarse que es inhumanidad el privar a un hombre de los conocimientos que necesita para entenderse con sus semejantes, puesto que sin ellos su existencia es precaria y su vida miserable. La instrucción es para el espíritu lo que para el cuerpo el pan (no sólo de pan vive el hombre), y así como no se tiene a un hombre muerto de hambre porque es de poco comer, no se le ha de condenar a la ignorancia porque es de pocos alcances”.


 

 

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LA IMPORTANCIA DE LA EDUCACIÓN PÚBLICA
Entrevista a Juan Antonio Calzadilla.
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