Proyecto Patrimonio - 2005 | index | José Donoso | Adriana Valdés |
Autores |

 

 

 

 

José Donoso, Tres novelitas burguesas
Barcelona, Seix barral, 1973

Por Adriana Valdés
Taller de Letras, N°3, 1973

 

Estas "tres novelitas" son la publicación más reciente de Donoso. Después del mundo obsesivo de El Obsceno Pájaro de la Noche, del escenario tétrico de la Casa de Ejercicios en que se encierra gran parte de esa novela, y de la pesada atmósfera de vejez y monstruosidad que la empapa, esta nueva obra (podría discutirse si es "obra" u "obras") parece refrescar el aire: sus personajes son médicos, arquitectos, dentistas, modelos profesionales, "gente conocida" que se reúne en fiestas más o menos estrepitosas, hace vida de café y restaurante, da paseos y pasa los fines de semana fuera de la ciudad. Como si la manera de narrar también "tomara aire", no encontramos los vertiginosos cambios de narrador que cabía esperar: en general la narración se ciñe al punto de vista de un personaje, acompaña sus reflexiones explícitamente, señala las transiciones. En resumen, nada está hecho para abrumar al lector. Tal vez de ahí viene el título del libro, en que tanto el diminutivo como lo de "burguesas" viene a señalar una voluntad de obra menor, casi de divertimento.

Sin embargo, divertimento y todo, es una obra que lleva la marca atormentada, esperpéntica, que se ha hecho característica de Donoso. Recuerda, en algo más que el título, el Discreto Encanto de la Burguesía, de Buñuel: los personajes, vestidos a la última moda, hablando y hablando de arte o de cultura, preocupados hasta el mínimo detalle de la decoración de sus casas, van trasladándose muy gradualmente hacia una zona en que su "realidad" se hace delirante. Encontramos la imagen y la contraimagen de "un mundo que nuestra generación liberada estaba fabricando para nosotros y para nuestros hijos", según dice uno de los personajes. Y la "inmoral moral nueva" (sic) es lo que Donoso trata en estas novelitas. Las relaciones entre hombres y mujeres ("Chatanooga Choochoo") la ordenada adquisición de todos los lujos, hasta del arte ("Átomo Verde Número Cinco") y la relación con la juventud, el enigmático futuro post-liberación ("Gaspard de la Nuit").

Hay un friso de personajes estrafalarios, lugares ultramodernos, sofisticados modos de vida, que unen las historias entre sí. Los personajes secundarios de una son principales en las otras. La riqueza de observación y de detalles podría hacer pensar en modernos relatos de costumbres. Pero Donoso es Donoso: esta imagen —la confortable visión que los personajes tiene de sí mismos— viene seguida de su reverso, la caricatura implacable. Generalmente ésta se expresa mediante la imagen surrealista, onírica, e incorporada, sin embargo, con toda naturalidad, sin que la narración cambie de tono. "Chatanooga Choochoo" presenta una modelo de brazos desmontables, y que para tener ojos, o boca, debe pintárselos: su cara es cada día una máscara nueva. Pero esta perfecta mujer-objeto es a la vez la mujer devoradora, castradora, capaz de desmontar al hombre y guardarlo en maletines: la bruja tan propia de la narrativa de Donoso, a pesar de su blusa folk. Es un mérito de la técnica narrativa el hacer perfectamente creíbles las diversas metamorfosis, y hacerlo en tono menor. En una narración perfectamente convencional —hecha en primera persona por uno de los personajes, cuyas reflexiones nos van "guiando" (engañosamente, por supuesto)— la breve supresión de este "yo", indispensable al principio, hace ver al narrador como lo que es: juguete o títere, en manos de las mujeres todopoderosas. Lo despojan primero de su sexo; luego de su identidad misma. Si el lector del Obsceno Pájaro... encuentra aquí más de una analogía temática, hay que advertir que no la hallará en el lenguaje. Frente al desborde barroco de la novela anterior, estas narraciones son sobrias, lineales, depuradas: no hay una palabra que pueda omitirse. El oficio del escritor es manifiesto. Tan perfectamente está construida cada "novelita", que toda evidencia de armazón desaparece. La segunda y tercera lectura van revelando detalles que, fuera de la impresión inicial, hacen apreciar especialmente esta maestría.

Las otras dos narraciones abordan temas también relacionados con la identidad. En "Átomo Verde Número Cinco", el espacio de un "piso nuevo", recién alhajado por una pareja que comienza a envejecer, encarna el "edificio de civilización y forma" que han construido a su alrededor. Su resquebrajamiento muestra cómo toda esa adquisición —cosas de buen gusto, hábitos de convivencia— ha sido una cara más de esa "vocación de despojar" que tantos personajes de Donoso manifiestan. Y en "Gaspard de la Nuit", Mauricio, hijo de la modelo, ya no quiere despojar, sino despojarse: su único modo de existencia es carecer de identidad, sumergirse en el caos, salvarse de la permanente violación que se le impone. El "doppelganger" es aquí el que libra de la carga de ser hijo de la "generación liberada": el que asume la identidad de Mauricio, y con ella, el miedo, el miedo al despojo. Sólo los que ya no tienen nada pueden mirar con esos oíos limpios que Mauricio —ya sin nombre— conquista al final de la última "novelita".

Dos cosas pueden señalarse, entre las muchas que esta última obra de Donoso propone. Los tres títulos apuntan a obras "de arte", si usamos la palabra con indulgencia: arte y moda, Ravel y el jazz y el pop. Los personajes dan al arte mucha importancia. Los protagonistas de las dos primeras novelitas —médico y dentista— son además pintores. Sylvia Corday, la modelo, trae a su amigo Paolo para que le hable a su hijo de Ravel. Pero el arte, la cultura de estos personajes está ya vista por Mauricio: "a costa de formularlo todo lo mataba todo". Y la estéril ronda de la inquietud artística es el último lujo de un grupo que lo tiene todo —demasiadas cosas; una forma, sumamente refinada, de enmascararse una vez más. El piso ideal de estos personajes burgueses tiene también, y necesariamente, un cuarto vacío: el que da la ilusión de poder prescindir, algún día, de la tiranía de acumular cosas.

Lo último. Ya no hay, como se dijo antes, escenarios ni personajes latinoamericanos. No hay más que una viñeta: la del escritor latinoamericano bastante borracho", obstinándose en negar que la novela es un género terminado, y que es arrojado de la sofisticada fiesta de los Roig, a la cual, "para empezar, nadie lo haía invitado".

 

 

 

 

Proyecto Patrimonio— Año 2006 
A Página Principal
| A Archivo José Donoso | A Archivo Adriana Valdés | A Archivo de Autores |

www.letras.mysite.com: Página chilena al servicio de la cultura
dirigida por Luis Martinez Solorza
e-mail: letras.s5.com@gmail.com
José Donoso, Tres novelitas burguesas.
(Barcelona, Seix Barral, 1973).
Por Adriana Valdés.
Fuente: Taller de Letras, N°3, 1973.