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Palabras sobre palabras
13 poetas jóvenes de España, selección y prólogo de Julio Espinosa Guerra

Por Christian González Díaz
Poeta, narrador y Activista


Vivir de esta manera, leer de esta otra y escribir. La posibilidad que tienen los autodenominados, los establecidos y los honorables poetas, para alcanzar las herramientas y pertenecer a estas arbitrarias clasificaciones, son diversas. Los cánones establecidos abren de vez en cuando sus círculos para integrar por conveniencia histórica. Las antologías juegan un papel importante para la difusión de las nuevas expresiones del lenguaje. Dejando de lado las posibilidades perdidas y transformarlas en certeza que el lector ha sido convocado a la lectura. Pensando en que este texto sea la primera lectura crítica de algún joven poeta, reiteraré que todas las Antologías son arbitrarias. La amplitud del lenguaje, las realidades, los contextos y los paisajes, poseen relación independiente con el orden cósmico que señala Ernesto Cardenal en sus letras. De seguro más allá del cosmos existirá un lugar en que la palabra pueda gobernar, permitiéndonos comprender nuestra permanencia en el universo y el sentido de la poesía.

Julio Espinosa Guerra, identifica una manera propia de decir y entrega los antecedentes para que podamos comprender la aparición de los autores en esta antología. Una tarea difícil la de identificar una nueva vertiente entre tantas conjugaciones de la palabra a través de la historia. Espinosa Guerra se refiere a ellos de esta forma: “Autores que no hacen ni hacían una poesía fácil, dispuestos a reflexionar sobre la palabra, a cuestionar su realidad y a posicionarse de manera heterodoxa, completando un espacio mudo del lenguaje. Autores reflexivos. Poetas de la Búsqueda”. Sergio Rodríguez Saavedra a través de Ediciones Santiago inédito invita, a las letras de estos trece poetas convocados por el antologador, a pasear por las calles del Chile del Bicentenario.

Las encontré con el libro junto a un par de habanos de la Cuba en casa del poeta chileno José María Memet nacido en Neuquen en 1957, y que se nacionalizó chileno en 1970. Fumo, mientras escribo. Releo varias veces el prólogo, para poder situarme en la España contemporánea, y es cierto lo que se señala, los nombres no aparecen en el imaginario poético español. Contingentemente también en nuestro Chile se esconden muchos nombres que no aparecen en las librerías ni en las editoriales de renombre. Mujeres y hombres que han elaborado caminos de representación que los sitúan, como a estos españoles en lugares, donde la bendición no los habría puesto aún, por su inexperiencia, falta de lectura y credo. Es necesario decir que los espacios de reconocimiento literario ni siquiera se abren para talentos que ya han pasado la barrera de la consagración, la frontera de la vida y de la muerte. Noble tarea entonces, es una antología que contribuye a la presencia en la historia de estos poetas, sus círculos y sus influencias. Las gaviotas han encontrado un lugar para expresarse, aquí en el Santiago de Chile, junto al río cerca de mi casa. Debe ser la bendición de las costas que nos muestra que no se acaba el universo.

Cada uno de estos poetas, representa un universo particular, que sin duda no busca acoplarse a los cánones sino transformarlos. Por ello la selección de los comentarios a estos escritores es, lo permeable que se vuelve quién escribe con sus palabras. Como el suicida integra en la muralla la impronta de su salto, aguardas en la noche la sed de la caída, la astuta sucesión de la contienda. …Sucesión de cuerpos buscando las letras de una rima inalcanzable… Es el inicio de estas voces con Marta Agudo Ramírez nacida en Madrid en 1971, la que inaugura la selección de textos y nos toma de los ojos para que sigamos la lectura. “Pudiera el viento robar tanta presencia” dice en Fragmentos, 2004. Las letras de Marta se imprimen sobre las hojas del libro y sobre nuestro inconsciente que dibuja las imágenes, los cuerpos y la sensación del viento rodeándolo todo. “Habré de callarme para recomenzar, frotarme las manos para que desaparezcan las huellas dactilares y en la explanada abierta de la palma poder sembrar vocales de mi lenguaje propio”. Lenguaje propio del que habla el antologador en un su prólogo, esa nueva forma de decir, esa nueva expresión de la Palabra.

Benito del Pliego, 1971. Un Madrileño en el mundo se refiere a la poesía como el todo difícil a los ojos de quién no está consciente. Su poesía experimenta en las sensaciones y se desliza por la naturaleza en un viaje permanente. “La contracción precede al pálpito. El aliento se enreda deshecho en ramas. Es transitorio batallar buscar la Forma”. Es posible observar en sus letras en laborioso recorrido de un ávido lector que fluye su tinta sobre la experiencia y conocimiento del lenguaje. Busca en su experimentación lingüística el sentido, lo conjuga con la realidad para crear y referirse al mundo propio, incesante y necesario. “Palabras. Allí resurge el aliento contenido por décadas de polvo. Bien mirada es flor tenaz pues deshoja y construye la ciudad que habitas”. La vitalidad se desprende al llegar a su punto. Estamos frente a un debelador de interrogantes que despierta una realidad omnipresente y la hace caer desde la cama con una lluvia acida de preguntas. “su cuerpo derrama el alcohol que contuvo otro vaso”.

En el espacio del tiempo, el silencio mueve las cosas hasta que nos hablan. Patricia Esteban, 1975. Una prosa limpia que nos invita a pasear en sus aventuras. “Tenso el Arco. En el instante preciso del disparo despierto. Llaman a la Puerta. A tres manzanas de aquí la flecha da en el blanco-sueño de alguien que aún duerme”. El cántico aparece en los lectores y hace representación de la conciencia. Patricia Esteban sabe de su tiempo, despierta desliza las letras y alerta sobre el peligro de estar dormido. “y una verdad comienza con todos estos árboles esparciéndose entre los ojos”. Es lo que se desarrolla en la juventud lo que constituye el tesoro más preciado pues da inicio a la nueva mirada. “Algunos niños caminan derechos a una catarata allí arriba. Con el atardecer son muy brillantes. Sentimos el puente y la luz dobla las ramas. Ya regresaron los niños más juntos, han visto los surtidores de oro, entre peligros, y lo recuerdan como si fuera de nadie”.

Ana Gorría, nace en Barcelona en 1979. Su poesía no elimina otro tipo de conocimiento o revelación divina, desde el placer explora cautelosamente la razón. Nos muestra así su propia eclosión. “Es la cornisa rota y el mundo que se cae. Igual que el sueño, vuelve la tarde a ser carne apagada, cáncer en las paredes de la luz. Oscuridad que tiembla en un alambre”. El movimiento es permanente en su atajo para observar desde la razón sin alejarse de los hechos. La sensualidad de su discurso provoca magnetismo e impide la fuga, nos atrapa permanentemente en su red. “En la terraza, dos soles que naufragan a escondidas, como si nada hubiese interrumpido, como si nadie hubiese trastornado lo que queda del día entre sus zanjas. Resucita las sensaciones del letargo doloroso y las propaga hasta hacer de la mirada una profunda invitación a acompañarla en el recorrido de sus versos. Una reflexión de imágenes sensibles, que incluye al lector en la representación del acto que no se representa en la realidad. “Si estación transparente resuelta en luz herida, lento espacio sin voz abriéndose a la tierra. Canción hasta el dolor, sueño de cal: ardiendo, que hilo no nos separa de la nada”.

Cierro el libro después de varias lecturas, de varias líneas grafito, de marcas con papel de cigarrillos y demás presentes que leen el libro. Ya Julio Espinosa Guerra me lo había advertido, 13 poetas jóvenes de España, Marta Agudo, Marcos Canteli, Oscar Curieses, Benito del pliego, Patricia Esteban, Ana Gorría, Jesús Jiménez Domínguez, Luis Luna, Julia Piera, Goretti Ramírez, Julio Reija, Sandra Santana y Julieta Valero componen una expresión de la Palabra que no dejará indiferentes a los lectores. En el interés de difundir de la Editorial Santiago Inédito no se escatima sitios y la portada del libro contiene una obra de 1997 del Artista Plástico Alex Chellew que nos muestra el paisaje en su vista real y personalmente nos presenta con su pincel a los personajes. El lanzamiento realizado en el Colegio Intercultural Trememn en la comuna de Maipú en el Santiago de Chile, expresa las variadas formas de las carreteras que cruzan los mares y estrechan las visiones de conjunto en el mapa universal de la Literatura Hispanoamericana. “para el deleite y goce de nosotros los mortales lectores siempre sedientos de nuevos brebajes”. Nos dice el poeta chileno Horacio Eloy nacido en Santiago de Chile en 1955 que sabe de los pocos espacios democráticos que nos van quedando. Solo buenos comentarios para estos jóvenes en su satisfecha presencia en el silencio.

 

 

 

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