ANTONIO SKARMETA
 
 



La Chica del Trombón
(texto escogido)

XXIII

... Cerca de un mes más tarde, ocurre algo inesperado.
... No sé si una va acumulando energías imperceptibles con la rutina de semanas, hasta que de pronto, una mala constelación de los astros, la malinterpretación de un gesto o una frase, las ansias de precipitar el futuro porque uno no puede creer cuando ya se van a cumplir los catorce años que la vida es nada más que eso: una puja para que el destino muestre un resplandor, alguna señal de dicha, un ventarrón que levante la crujiente hojarasca del otoño en la plaza.
... Entretanto se acumulan los infortunios, y estas bestias agazapadas en la obscena oscuridad salen a la luz y muestran los dientes ávidos.
... Con todo, el día había comenzado óptimo. En las dos primeras horas hubo clases de inglés, y el maestro, inspirado por un film en el cual un profe conseguía maravillas de sus alumnos delincuentes haciéndoles oír música, trajo su tocadiscos de 45 rpm, y nos puso algunos de los hits que le gustaban.
... La mayoría eran sincopados y bulliciosos, pues los adultos siempre creen que los jóvenes tenemos sólo ruido en la cabeza, y que metiéndonos más estruendo nos hacen felices. Pero en el verdadero fondo de mí, yo asumía como propios sólo los temas románticos, y cuanto más violines y saxos desgarrados, tanto más crecía mi emoción.
... Si la cantante era mujer yo era capaz de entender en todos sus matices las razones de su sufrimiento, y si el solista era un hombre yo era quien podría consolarlo si el destino me lo pusiera a mano. Su tema favorito era Cry de Johnny Ray, de quien se decía que era sordo. Si esta infamia era verdad, entonces habría que agregar que era sordo como Beethoven.
... "Gime con tal pulcritud que las cuerdas vocales se impregnan de un gallito levemente fuera de tono que humaniza y enciende de verdad la letra."
... Nos la pusieron tres veces y yo obtuve mi siete reproduciendo con perfecta fonética y regular gramática la letra entera. Aún hoy, en esta tensa soledad, recuerdo la estrofa: "Si tu amada te envía una carta donde te dice adiós, no es ningún secreto que te sentirás mejor si te echas a llorar."
... El nono había dicho adiós y yo caía últimamente en bruscos abatimientos pues no había llorado lo bastante. Estaba en la fatalidad de la familia que no conociéramos a nuestros padres, y en nuestra locura que eligiéramos aquello que ellos no tuvieron robándoles sus nombres. Yo no había sabido ser Magdalena y por ningún motivo quería fracasar no siendo Alia Emar.
... Ahora yo iba a decir adiós y Jovana cocinaría para ella sola, bebería el café con un cigarrillo, se limaría las uñas hasta el tedio, y acaso una vez al mes Sepúlveda la llevara al cine a ver films de contenido social.
... Una mañana con los ojos rojos y el puño crispado, Sepúlveda nos recomendó que fuéramos al teatro a ver Las uvas de la ira a ver si descubríamos que en el mundo había algo más hermoso que empolvarse las mejillas o patear balones entre dos piedras: la huelga. Remember sunshine can be found, behind a cloudy sky, so let your head go down and go on and cry.
... En la pausa del mediodía, justo cuando iba sola de vuelta a casa a prepararme la sopa del almuerzo, Sepúlveda me interceptó con rostro agrio y voz ronca:
... -Quiero hablarte.
... -Usted y yo no tenemos nada que decirnos. Si no fuera por este colegio y por la mami yo ni siquiera lo miraría.
... -Tú tampoco me eres simpática. Pero esta vez colmaste la medida.
... -¿Qué hice, profesor?
... En la esquina había un restaurante donde ponían en el pizarrón el menú del día: "Cazuela de vacuno."
... -Vamos a almorzar y te lo diré.
... Me senté junto a la ventana y mis compañeras de curso se pararon a vernos como si estuviéramos en una escena de la pantalla. Sepúlveda extrajo un cigarro, escupió una mota sobre el vidrio y lo mantuvo en la boca sin encenderlo.
... Después se limpió las manos en las solapas y puso sobre la mesa una tarjeta que reconocí con horror. Era el mensaje a Ray Coppeta, Hollywood, Estados Unidos, estampado con varios timbres y un sello granate y vociferante que rezaba: return to the sender. Devuélvase al remitente.
... -¿Quién le dio permiso para abrirla?
... -Tu psiquiatra.
... -¿Qué psiquiatra?
... -¡El que vas a tener! No puedes andar por el mundo como una bobalicona con la cabeza llena de huevadas que sacas del cine y calumniando a la gente.
... -¿Acaso he dicho yo algo falso?
... -Me pintas igual que si fuera el ogro de un cuento infantil. Un comeniños.
... -Los comunistas se comen a los niños.
... -Y a ti la propaganda burguesa y tu arribismo pro yanki te ha comido el coco.
... -No tengo el coco lleno de alambre de púas. Mi cabeza no es un campo de concentración.
... -Escucha, bestia. Si no hubiera sido por los comunistas en estos momentos todos estarían prisioneros en campos de concentración es Costas de Malicia. No tienes padre por que dio la vida peleando con los partisanos contra los nazis. ¡Al menos el recuerdo de los héroes de tu familia debiera darte alguna dignidad!
... -¿Y usted acaso respeta a mi nono metiéndose con Jovana?
... -Ella y yo no tenemos otra cosa que una bella amistad.
... -Ese texto lo conozco de Casablanca. Le metió ideas en el coco.
... -Esas ideas son el futuro de Chile. Libertad, oportunidad para todos, igualdad.
... -Y a los que no son iguales a ustedes los van a colgar de las farolas.
... -¿Pero de dónde sacas tanta mierda?
... La mesonera nos trajo las sopas. Sepúlveda agarró un ají amarillo y lo cercenó como si fuera mi hígado. Después encestó los trozos de un tirón en el caldo. Se puso a mezclarlos con ira. Parecía que ya se hubiera comido el ají aun antes de probarlo. Estaba rojo semáforo. Cuchareó rápido y se detuvo algunos segundos para tomar su vaso de vino tinto.
... -¿Cuál es tu película predilecta? -lanzó de repente.
... -M.
... -¿Sabes de quien es?
... -Joseph Losey.
... -¡Y te quedas tan tranquila!
... -¿Qué quieres que haga? ¿No es de Losey?
... -La que están dando es de Losey. Pero muchos años atrás hubo la primera versión que dirigió Fritz Lang. Un clásico.
... -No sé qué es un clásico.
... -Una obra de arte a la que el paso del tiempo no le hace daño. ¿Sabes por casualidad dónde está Joseph Losey?
... -No veo por qué habría de saberlo -cuchareé la sopa.
... -Porque en Hollywood, tu paraíso de libertad, hay un Comité de Actividades Antiamericanas que está persiguiendo a todos los grandes artistas por su simpatía con el comunismo.
... -¿Y qué hicieron con Losey?
... -Tuvo que irse a Europa. Y a lo mejor tu nono Ray Coppeta ha tenido que ocultarse para que no lo metan a la cárcel.
... Miró con odio la carta marcando con un dedo fulminante el párrafo:
... -"Dice que Tony Bennett es un marica." ¿Cuando he dicho yo esta infamia?
... Bajé los ojos casi hasta rozar mi nariz con la papa y el trozo de zapallo hirviendo.
... -De un actor el otro día dijo que era marica.
... -De Ronald Reagan lo dije porque el muy maricón fue a delatar al Comité de Actividades Antiamericanas a sus propios colegas.
... -¿Un acusete cara de cuete?
... -Discute las cosas como mujer y no como una niñita boba y caprichosa. Además Tony Bennett es mi cantante favorito.
... No le creo, profesor. Cualquiera que cante en inglés es para usted un aliniado.
... Un alienado, bestia. Alguien que no reconoce o reniega de su propia identidad cultural, la historia de su patria, sus luchas de independencia, el folklore, la artesanía.
... En un gesto nada de espontáneo escupí de vuelta al plato la cucharada que me quemaba en la boca. En mi grupo de amigas odiábamos meticulosamente el folklore y las artesanías. Fingíamos vomitar delante de los manteles bordados con la flor del copihue. La canción del gallo colorao que saltó la tapia y se quedó enredao nos producía el efecto de un purgante. El organillero con el chico del bombo que zapateaba cuecas nos hacía huir de la plaza hacia la confitería de Gino para taparnos los oídos con copos de helado.
... -¿Puedo preguntarle, profesor, para qué me trajo a almorzar?
... -Para aclararte que jamás he dicho que Tony Bennett es un marica. Además de que no tengo nada contra los maricas que también tendrán su lugar en la vanguardia de la revolución. ¿Conoces Old Man River por Paul Robson?
... -Paul Robson.
... -Un cantante negro. Barítono.
... -¿Yanki?
... -Yanki, negro y comunista. ¿Cuál te sabes de Bennett?
... -From rags to riches. ¿Y usted?
... -Because of you.
... -No le creo.
... Entonces Sepúlveda de un tirón se sacó la servilleta que tenía de babero sobre el pecho y, frotándose la boca con ella, carraspeó y se puso a cantar con un entonado vozarrón en un volumen tan alto que temí que el espejo de la taberna se hiciera trizas.
... No quiso recoger la impresión del público, que había quedado con las cucharas a mitad de camino sin tiempo para cerrar la boca. De un zarpazo hundió las manos en el bolsillo del pantalón y puso un par de billetes sobre la mesa. Con la servilleta se limpió un resto de sudor que el esfuerzo lírico le había salpicado en la frente y, sin mirarme, se marchó.

* * *


Al puerto de Antofagasta, en Chile, arriba desde Europa un trombonista con una niña de dos años para entregársela al emigrante malicioso Esteban Coppeta, a quien le asegura que se trata de su nieta. Pese a la dudosa filiación, éste la acepta y la chica del trombón vive con él los años de infancia y adolescencia procurando echar luz sobre su pasado y su identidad.
Enterada de que su probable abuela es Alia Emar, una novia vejada por tropas enemigas durante su noche de bodas en la adriática isla de Gema, decide asumir la fantasía, la identidad y el nombre de ella para reivindicarla con su propia vida. Si el real parentesco netre Esteban Coppeta y La Chica del Trombón es cuestionable, la relación que se establece entre ambos a través del amor, la ironía y el dolor crea lazos de sangre más fuertes que los naturales.
Como otros emigrantes maliciosos en Chile, Alia Emar comparte con ellos su amor por el cine, las heroínas románticas y su obsesión por Nueva York, donde sueña con encontrar algún día a su tío abuelo Reino Coppeta, probable fabricante del monstruo cinematográfico King Kong. La búsqueda de aliados para su aventura de escapar a Estados Unidos la une a deliciosos personajes que alentarán u obstruirán su proyecto.
Una novela profunda, repleta de amor a la vida, que sabe equilibrar dolor y ternura, contada con alegría, espontaneidad, humor, y ese encanto de la prosa de Antonio Skármeta que sedujo a los lectores de La Boda del Poeta y El Cartero de Neruda.

(de la contratapa)

 

en La Chica del Trombón
Editorial Sudamericana
Primera Edición, mayo de 2001.

 


ANTONIO SKARMETA nació en Antofagasta (Chile) y estudió filosofía y literatura en su país y en Nueva York. Ha vivido largo tiempo en Europa y Estados Unidos, donde ha sido guinista, profesor y director de cine. Desde el año 2000 es el embajador de Chile en Alemania.
Sus libros de cuentos y novelas han sido publicados en más de veinte idiomas y El cartero de Neruda alcanzó un éxito mundial. Su versión cinematográfica obtuvo cinco nominaciones al Oscar. Su obra No pasó nada recibió el Premio Boccaccio Europa. Su anterior novela, La boda del poeta, inauguró su peculiar universo de emigrantes maliciosos y obtuvo el Premio Altazor en Chile y el Grinzane Cavour en Italia, que se concede a las mejores novelas del año.
La chica del trombón traslada desde Europa a Chile las emocionantes aventuras de sus maliciosos.

 

 

 

 
 

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