Proyecto Patrimonio - 2008 | index | Alexis Donoso | Autores |





Anomalías: 5 poetas chilenos.

Por Eloísa Guerra desde Córdoba, Argentina.

Voces disímiles, gritos y susurros, estructuras alteradas y signos suprimidos: el lenguaje se revela indómito en esta selección de poemas de escritores chilenos, hecha en Perú por la editorial Zignos. A continuación, una breve reseña de los trabajos que la componen.

Marcela Saldaño: La poesía es un signo de resistencia.

Así abre su capítulo dentro de la Antología la poeta Marcela Saldaño. Más que una cita, una declaración de principios que apuntala su obra, que está surcada por imágenes sórdidas (“deslice a tristes animales muertos en mi almohada”, “froté mi cuerpo que es en parte flor y en parte carnicería” de Las orquídeas en el fondo tienen veneno) y un inconformismo que molesta, que incomoda al lector anclado en su cómodo sillón. Como bien reza en Ejercicios en torno a los nacimientos: “El desagrado completo por todo lo que me rodea. A mí jamás las cosas me alcanzan Nunca nadie me conforma ni las llamadas los viajes ni la ropa Ni el hombre ni la bestia ni los insectos Ni la amistad ni los muebles ni el dinero Ni el viento ni el sol menos la lluvia y ese pequeño ruido llamado tormento por algunos Es por mí llamado insuficiencia.” Un inconformismo que llega a cada grado, a cada rincón de la sociedad. Lo que constituye un motivo de felicidad para el ciudadano medio, en la poesía de Saldaño es causante de un no, de un rechazo insaciable que sólo se cura con más poesía.

Nacida en 1981 en Santiago de Chile, Saldaño ha publicado en el año 2001 Poesía en el espacio, en 2002 Inclinación al deseo y al caos; ha participado de diversas antologías. Este año 2008 ha ganado el premio nacional de poesía Eduardo Anguita. Influenciada por la poesía surrealista chilena y francesa, así como también por García Lorca, Whitman, Pizarnik y Plath, Saldaño sabe jugar con los signos de puntuación (o más bien la falta de ellos) provocando una distorsión en el ángulo de la lectura y por consiguiente una particular manera de abordar su literatura.

“Canto y pienso en la madre y en su hijo encerrados en la muerte”, escribe en El valle anarquista. La vida, parece decir Saldaño, es uno de esos asuntos que “otorgan cicatrices.”

 

Oscar Saavedra Villarroel: Estallar en palabras o Se me cayeron los sueños de este país.

Los textos con que colaboró Saavedra Villarroel fueron extraídos de un libro llamado Doping histórico. Son textos que datan de varios años atrás, y que fueron inspirados por “la realidad de los actos”, como bien declara el poeta. En ellos se conjuga la experimentación literaria a la manera de los vanguardistas, con una visión política de la realidad chilena y latinoamericana. “¿Qué hacer ahora/ en estos pasadizos de visiones/ extrañas?/ Me ahogo, Mama, me ahogo y dile a Pacha Hombre que no venga Mama, dile que deje que estas visiones sean una denuncia/ conquista de mi propio origen, dile/ que me deje estallar en palabras.” Hay en estos versos una denuncia violenta, plagada de ironías e imágenes grotescas, hacia una Latinoamérica europeizada que no reniega de esto, sino que más bien se vanagloria en detestar sus orígenes indígenas. Discusión decimonónica, resemantizada a través de los siglos, pero que aún conserva su frescura: se trata de la famosa dicotomía civilización/ barbarie. “Ama (América) New York, ama Tokio/ porque las luces las exporta de allá,/ si no escucha cómo le recitan a Kerouac al oído,/ la muy Beat, la muy maldita ésta/ Bien Henrymiliana, bien Celiniana, bien Bukowskiana/ Y bien Monroe para sus cosas tiene un vestido rojo menstruación/ que luce en momentos especiales: cuando muestra la silla eléctrica.”

Se lee en Saavedra Villarroel una rebeldía (que parece nacer desde las entrañas) contra el mainstream literario, corrompido por la fama y el dinero. “Dolor: sácame esta ansiedad maquiavélica de literatura Fashion./ Dolor: tengo que sacarme la Vedette literaria que me corrompe/ sacarme a esos camaradas bronceados de Mapocho.”

Hay asimismo una atmósfera de perversión e impureza, caracterizada por las relaciones incestuosas (secretamente consentidas) de un padre y su hija (léase, por supuesto, relación víctima-victimario en el proceso de conquista y colonización de la América Latina). Esta atmósfera madura a través de los poemas, hasta llegar a un clímax en Y mis camaradas tienen sexo con los conceptos patrios, imagen en la que de por sí intuimos la promiscuidad, la infidelidad, la traición a los ideales de toda una generación de literatos y políticos.

Oscar Saavedra Villarroel nació en Santiago de Chile en 1977. Es Licenciado en Educación, con Mención en Tecnología, por la Universidad Tecnológica Metropolitana de Chile. En 2005 fue becado por la Fundación Pablo Neruda. Ha obtenido diversas menciones y premios en distintos concursos de poesía y ha publicado en numerosas revistas de Latinoamérica.

A través de estos poemas pertenecientes a Doping histórico (título inquietante, en el que el yo lírico parece decirnos: “Yo voy a hablarles de cuán intoxicado está nuestro continente”) intuimos la bronca, una bronca ancestral, que hasta el momento sólo parece haber encontrado sosiego en las palabras.

Marcos Arcaya Pizarro: La reescritura hecha carne.

Al abordar los poemas de Arcaya Pizarro nos encontramos con un texto difícil, hermético, inasible. Por un lado, como bien lo confiesa el título (Particular egocéntrico y la luna, reescritura de  The Outsider de H. P. Lovecraft) se trata de un inocente juego de reescritura, y por otro, se trata de una intrincada construcción sintáctico-espacio-temporal que descoloca con sólo verla.

3.-TENEBROSO Y MUDO COMO ÁRBOL
7.-SOÑABA Y ESPERABA AÚN CUANDO
8.-NO SÉ QUÉ NO SÉ QUÉ

Primeros versos que nos ubican en la intertextualidad con el cuento de Lovecraft. Recordemos que éste relata en primera persona la historia de un ser fantasmagórico exiliado de los placeres de la vida mundana a causa de su aspecto: perfecta metáfora romántica que alude al yo creador. Un yo torturado que no puede amoldarse a la realidad circundante y sólo encuentra refugio en la oscuridad, en la noche y en la luna. Ese mismo yo lírico es el que encontramos en los textos de Arcaya Pizarro. Básicamente, The Outsider y el Particular egocéntrico son dos albatros, al decir de Baudelaire.

7.-HE DICHO YO VENGO PRONTO Y LA
9.-DESDICHA CONMIGO
5.-NINGÚN INTRUSO VIVIENTE EN ESTA ORILLA
8.-FUI LA LLAGA TOTAL DE MI COMIENZO

“Ningún intruso viviente en esta orilla”: advertimos aquí el extrañamiento propio que sufre todo artista frente al mundo. El “egocéntrico”, el “outsider”, no puede asimilarse a ninguna figura humana porque todas le son desconocidas, atroces. Es así que surge, entre el sufrimiento y el exilio permanente, la individualidad del creador.

Marcos Arcaya Pizarro nació en La Ligua, región de Valparaíso, Chile, en 1979. Es coordinador del Colectivo Lingua Quiltra. Sus escritos han circulado en revistas de toda América Latina y algunos países de Europa. Ha ganado premios y menciones por su poesía en Austria y en Chile.

El fragmento de Particular egocéntrico y la luna, representa un ejemplo de reescritura altamente creativa, digna de ser interpretada biográficamente: “monedas de cobre siempre decorando cada trigo molido/ aunque nunca vientre de mujer supurando/ de tanto joder por el pasillo era nebuloso mis/ hermanos aquel tiempo/ hartos del mar de su distancia se comprende.” A través de ella, el autor parece patentizar infancias, ausencias y querencias, siempre desde el extra-ordinario punto de vista del creador.

Alexis Donoso González: Violaciones a lo establecido.

Abre la Antología Anomalías este poeta, que reunió para el volumen poemas de Giro o el lugar que soñaron-masturbaron mis dedos, algunos poemas sueltos y el final, del poemario Verbo robado. Es de notar que cada agrupación de poemas aborda temas diferentes, siempre desde la insolente voz de Donoso González.

En el primer grupo la preocupación principal es la limitación por el lenguaje mismo. “La lengua fuera del frasco/ transgrede sus propios límites.” “La lengua fuera del frasco/ y el loco que hay detrás de la escritura nos hace un guiño/ para decirnos que las palabras no son más que orificios en/ el papel.” El último verso, aludiendo al vacío que encuentra en las palabras quien lo escarba, lo bucea, lo tantea hasta hacerlo suyo. La precariedad del lenguaje que se puede volver una traición: “De pie en medio de estas alusiones a lo indecible/ presiento que en algún momento estas palabras se/ levantarán de las páginas/ como bestias raras y criminales intentarán matarme.” Lo que digas, puede ser usado en tu contra por tu propio lenguaje, parece decirnos el poeta, quien intuye en las palabras la limitación, un estadio en el que las formas-sonidos, en el umbral del pensamiento, no alcanzan a interpretarlo cabalmente.

“Lloran estas palabras desnudas lloran/ por la precariedad que son al fracaso/ en este juego de decirse a sí mismas/ lloran de rabia y de imposibilidad sangran/ se deslizan en el espacio de esta hoja intentando esquivar su/ muerte/ comunican su delirio.” Precariedad, rabia, imposibilidad, las palabras se rebelan, se contonean, se deslizan hasta encontrar, exhaustas, su propia muerte.

Los que siguen son dos poemas sueltos (sin poemario al que asignarlos), que contienen una buena dosis cioranesca y nietzscheana de rebelión contra lo establecido. Inclusive la vida. Los valores sociales que estamos acostumbrados a padecer son vapuleados, haciendo exaltación el poeta del pasado ancestral, de lo mestizo, de lo impuro, contraponiéndolo a lo canonizado como correcto. Hay entonces, un cambio de roles: lo que a menudo calificamos de “otredad” deja de ser lo negativo para constituirse en un valor positivo, pasando a ocupar la negatividad lo standarizado, lo que “se debe ser”. “A menudo me sueño que soy un delirio bastardo de los/ pueblos/ las razas y las tribus/ que soy desplazamiento de esas razas y sus/ continentes/ que soy enfermedad y medicina de esos/ pueblos en este: el peor de los mundos/ posibles/ que soy resistencia en esas tribus de todo/ lo que aplasta y aprisiona.” Hacia el final del poema encontramos la subversión cioranesca contra el nacimiento: “Me sueño que soy todos los fetos arrojados/ a la basura y los que han ido a parar a la/ alcantarilla.” Frente al desconcierto, a la desgarradura de la vida, la fantasía con el no-nacimiento, alivia el corazón del poeta.

Alexis Donoso González nació en Santiago de Chile en 1980. Ha publicado textos en numerosas revistas digitales. Lleva adelante desde 2004 la editorial digital Escrituras de la fuga. También ha publicado en revistas de España y Colombia. Es director de la revista digital Fracturas.

Los poemas que inauguran la Antología contienen una buena rabia intrínseca, en estado puro, que nos remite a una víscera ancestral y demoníaca (al estilo del dáimôn griego), a la nervadura próxima, al estado de gracia. “Mentí mentí mentí::: robé robé robé/ hablé hablé hablé/ de puro rabioso nada es/ sólo un poco de rabia perder un poco el miedo el tiempo/ lo inútil hierve como veneno rubí topacio quemantes/ carbones rojos del cerebro/ y no era más que viento/ y hablar vértigos y oírme solo en medio de la ausencia total/ o las violaciones al silencio ejecutadas por lo sonoro.”

Marcela Parra Muñoz: Chocando con paredes imaginarias.

El corpus de poemas seleccionado por Parra Muñoz para que integren esta Antología no responde a una temática en particular, sino que más bien parece abordar temas generales que atañen a una escritura por demás personal.

Así, por ejemplo, en el poema Guerra, que abre su sección dentro de Anomalías se puede leer: “Si no dividimos cara/ y cuerpo, cuerpo/ y mente, mente/ y alma, gato/ y porcelana, mundo/ y universo (...) Llegaremos a una apretada masa oscura (la suma de todos los colores) una masa sin temperatura (la ausencia de todos los sabores) un paisaje sin lenguaje (            ) lleno de imágenes latentes que sólo podrían ser reveladas mediante uso de la violencia”, donde advertimos una preocupación por las relaciones humanas, en las que la falta de raciocinio y la ausencia de lenguaje (léase el silencio y la falta de expresión) podrían engendrar el uso de la violencia como vaso comunicante.

En Un gesto antiguo e Imposible escribir la simetría, se explora la capacidad de la simetría en el plano metafísico y escriturial. Así, en el primer caso: “Y solíamos así reconocernos/ (documento de invertida simetría)/ reconocemos en un rostro que suplica:/ -no me mires, estoy desfigurado/ no soy yo”, donde un espejo (ya sea virtual o físico) devuelve una imagen distorsionada a un alma que ya no se reconoce. En el segundo caso, encontramos el tema de la simetría como excusa para experimentar con la estructura del poema.

Mary la acuchilladora es un homenaje a Mary Richardson (una sufragista inglesa que en 1914 apuñaló la pintura Venus del espejo en la Galería Nacional de Londres) donde atisbamos un coletazo de feminismo, con una declaración tal como: “Y en el fondo un paladar/ un paladar de acero/ contra el aviso luminoso de tiendas/ que querían que fuéramos reinas todas/ vírgenes todas, todas desmayadas.”

Marcela Parra Muñoz nació en Temuco, Chile en 1981. Es estudiante de la Licenciatura en Artes en la Universidad de la Playa Ancha de Valparaíso. En el año 2005 fue becada por la Fundación Pablo Neruda. Ha publicado en diversas revistas digitales y soporte papel. En 2007 ganó el premio Enrique Lihn. La selección de poemas publicada en esta Antología pertenece al poemario Silabario, aún inédito.

El último poema, Jueves 20 de octubre de 2005, parece más una anotación de tipo biográfica donde Parra Muñoz apuesta a la renovación: “Hacer de mi cuerpo abono para un cuerpo nuevo”, y hacia el final “Porque aprendí a vivir así, como el vuelo de las moscas: dando vueltas circulares, chocando con paredes imaginarias.”

 

 

 

Proyecto Patrimonio— Año 2008 
A Página Principal
| A Archivo Alexis Donoso | A Archivo de Autores |

www.letras.s5.com: Página chilena al servicio de la cultura
dirigida por Luis Martinez S.
e-mail: osol301@yahoo.es
Anomalías: 5 poetas chilenos
Por Eloísa Guerra