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La poesía, la energía vital de la creación de poemas, el género lirico,
la materialización de la poesía en el lenguaje polisémico.

Por Angélica González Guerrero
Poeta y bibliotecóloga.


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Al hablar de poesía no encontramos una definición concreta, más que referencias a comparaciones implícitas como la poesía eres tú, la poesía es un atardecer, es una luna llena etc. Sin embargo, la poesía se puede pensar como un proceso cognitivo cerebral que se va gestando en el cerebro cuando éste se encuentra en función, entonces la sensación creadora es un síntoma que conmueve al ser humano y activa los lugares cerebrales como la inteligencia, la voluntad, la elaboración y finalmente la expresión que se revela a través del lenguaje escrito. Este da como resultados los poemas, donde se materializa esa energía vital que es la poesía. 

La poesía está fuera del lenguaje, ya que responde a un proceso cognitivo cerebral que activa la creatividad, que remueve las ideas del inconsciente, para que esta sensación creadora tome una forma concreta en el poema a través del lenguaje escrito. Al momento de concretar la escritura, de dar forma al poema tenemos una pieza estética, lingüística, lo que construye bases fundamentales para dar paso a la formulación teórica del género lírico. 

MATERIALIZACIÓN DE LA POESÍA.

Al hablar de género lírico podemos referirnos a la materialidad de la poesía a través del lenguaje, es decir se construye la pieza estética, la manifestación de arte, el poema.

En este contexto, el poema es la materia donde convergen las palabras, las sensaciones que se convierten en experiencia a través del lenguaje, y a la vez constituye al poema como una obra de arte. Este lenguaje es figurado, el que se sustenta en las figuras retoricas que van elaborando una identidad propia, lo que permite que las palabras conformen una gramática única, esto confirma la siguiente aseveración; “la poesía tiene su propia gramática” y esta se revela en el poema.

Cuando se habla de poema podemos referirnos al de género lírico, de esa manifestación escrita que puede reunir obras poéticas donde la función emotiva es la impulsora de la escritura. El género lírico es la parte representativa de la poesía en la literatura, por lo tanto, hablar de género literario permite dar la posibilidad a ese escrito de ser analizado desde una forma semiológica, proceso que devela los distintos elementos que conforman un poema como versos, estrofas, ritmo, mensaje, hablante lírico, etc. Es decir, los componentes que construyen la forma de la pieza escritural.

Con lo mencionado en este escrito se quiere hacer una diferencia entre POESÍA, como manifestación del espíritu humano que se asemeja a las emociones, y que inicia con el síntoma de lo poético, es decir una sensación, una energía que muchas veces no tiene nombre ni figura, pero que, conmueve una parte del ser que se manifiesta a través de un proceso cerebral cognitivo que al utilizar el lenguaje como materia creativa da como resultado poemas. Y el género literario, el que reúne los poemas como piezas estéticas compuesta por palabras, lenguaje. Esto nos dice que cuando hablamos de poema estamos aludiendo al lenguaje, por lo tanto, desde el ejercicio de la escritura podemos oscilar entre el intento y el error, se da acceso al lector a desarrollar un análisis de la obra literaria, un encuentro con la belleza del lenguaje poético la que no necesariamente  involucra una estética apolínea, perfecta, sino que se refiere a la belleza de lo sensible, donde lo más horrible puede ser lo más hermoso, esto ocurre porque responde a la sensibilidad del pensamiento humano el que se sustenta en las figuras literarias, permitiendo interpretar, comprender y degustar un poema, simbolizar lo poético. 

La poesía es un hacer desde lo desconocido del ser humano, desde esas zonas oscuras que no conocemos, por eso se alude a que el poeta es quien baja al mundo ininteligible de las ideas para rescatar lo que el espíritu quiere manifestar y lo revela en el mundo inteligible para dar forma a la sensación, a la emoción desconocida. El poeta es quien toca el asombro y se quema, en ese preciso momento la poesía se manifiesta a través del poema, donde muestra la belleza de las cosas y las nombra por primera vez.

Quien explica el marco teórico de la poesía y el poema, es la poética, porque cuando nos referimos a la poesía, estamos abordando las sensaciones, las emociones. Cuando aludimos a los poemas, nos referimos al lenguaje, a la palabra escrita. Mientras que la poética es la ciencia que explica porque un poema es poético, porque un poema es una manifestación lingüística que media entre la sensación y la palabra, entre la emoción y el lenguaje escrito. Nos explica por qué un texto es poético, contiene literaturidad (propiedades específicas que hacen que un texto sea literario, mediante el análisis de signos, lenguaje y estructura), de un texto con una cohesión lingüística que muestra la manifestación del alma en un equilibrio expresivo de acción creadora y técnica gramatical. 

Por lo tanto, tenemos tres zonas fundamentales en el hacer poético:

1-Poesía.
2-poema.
3-poética.  

Las que deben unirse, cohesionarse tanto emocionalmente como gramaticalmente, para lograr una expresión equilibrada que muestre una expresión poética artística. Donde se pueda habitar el fuego de la sensación que quema y la construcción lingüística técnica para que esa sensación que quema se pueda comprende y degustar. 

En este espacio de degustación de las palabras poéticas, la polisemia de éstas es una fuente que abre los territorios léxicos para crear un lenguaje que conmueve, que rompe el alma y la remueve para que habite el asombro. La polisemia de las palabras es un infinito registro de significados y alcance de las raíces de las palabras que se diferencian a partir del contexto. Es en esta zona donde el lector es capaz de conectar con lo que escribió el poeta, de ver a través de lo que muestra el poeta en el poema. La polisemia de las palabras nos hace regresar a la raíz del lenguaje subyacente que cada palabra contiene para persuadir a la cotidianeidad del lenguaje que revela lo poético, este proceso evolutivo surge principalmente a través de dos figuras retóricas claves como es la metáfora y la metonimia, dos conexiones que cohesionan el mundo sensible y el mundo objetivo, que nos extienden la invitación a perder el miedo a asombrarnos, a sucumbir en la emoción desconocida y habitar ese lenguaje que describe a la realidad inacabada de la existencia de la poesía en todas las cosas que nos rodean. 

La poesía es un síntoma que surge en la zona desconocida del cerebro humano, desde donde es extraída por las capacidades del lenguaje que es procesado por el metabolismo racional para expresarlo en la escritura donde se convierte en lenguaje, en el poema. 

La poesía es la manifestación del alma, del asombro, es la forma más auténtica y trágica de conectar la mente humana con la imaginación. La humanidad no se sostiene sin la poesía y la poesía pervive como un germen en cada zona oscura, inaprensible para el conocimiento humano hasta que de pronto se manifiesta a través del poema para conmover y remover a las sociedades a través del lenguaje.

La poesía existe desde que hubo un cerebro humano en función, porque su acto fundador es permitir al ser humano sentir y expresar el mundo. 

 

 

 

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