
La justicia de Efraín Plaza Olmedo (Ediciones Estrofas del Sur, 2026), de Alejandro Lavquén, es una novela histórica que narra las vicisitudes del anarquista Efraín Plaza Olmedo, cuya vida terminó abrupta y misteriosamente al ser encontrado muerto en abril de 1925, a menos de dos meses de haber sido indultado de un crimen cometido en 1912, y por el cual había sido condenado a cuarenta años de presidio.
La narración nos muestra una sociedad sacudida por los conflictos sociales. Por una parte, se encontraba la oligarquía que detentaba el poder político y económico del Chile de principios del siglo XX; y, por otra, estaba la clase explotada y avasallada por los primeros, pero que luchaba por su emancipación económica, social y política. A esta última clase pertenecía Efraín Plaza Olmedo, que en una acción redentora decidió, un día cualquiera, salir a matar burgueses para vengar los años de crímenes contra la clase obrera.
Sobre la novela, dice Ramón Díaz Eterovic:
Durante las primeras décadas del siglo veinte, en Chile, el anarquismo tuvo una significativa presencia entre los movimientos obreros y estudiantiles que demandaban cambios en las relaciones laborales y en la organización social estructurada en beneficio de los grandes capitales. La capacidad de movilización y la representación de las demandas del trabajador pauperizado determinó que el anarquismo tuviera una significativa presencia en distintas organizaciones que propiciaron la expresión de los obreros en defensa de sus derechos. Dichas manifestaciones tuvieron en muchos momentos respuestas sangrientas de parte de los policías y militares serviles a los gobiernos y partidos políticos de derecha que deseaban terminar con toda forma de protesta y rebeldía obrera.
El carpintero Efraín Plaza Olmedo fue parte de ese movimiento anarquista y su rebeldía contra el capital represor lo llevó a atentar contra la vida de dos jóvenes burgueses en lo que él llamó “una acción de honor y justiciera”. Pese a los escasos argumentos a favor de su acción y a la brutalidad de los castigos que debió soportar, Plaza Olmedo nunca se arrepintió de su conducta y se mantuvo fiel a su idea de implementar y sostener una justicia vengadora.
Alejandro Lavquén es un autor de larga trayectoria y a más de cien años de los hechos que narra, rescata la figura de Plaza Olmedo. En su novela recrea distintos episodios de la vida del anarquista, desde sus inicios en la acción política, pasando por el juicio al que fue sometido, sus largos años de presidio, hasta su indulto y supuesto asesinato en 1925 mientras recorría el camino que lo llevaba a las chacras de Conchalí. Junto con lo anterior, el libro entrega una valiosa información sobre las movilizaciones obreras de la época e invita a reflexionar sobre la realidad política de nuestros días, cuando la derecha vuelve a ejercer su dominación en los ámbitos políticos, económicos y comunicacionales. Un libro escrito con la energía testimonial que convierte cada palabra en dardos que invitan al conocimiento y la acción.
La novela ha sido publicada en formato eBook, y se puede adquirir en:
https://tienda.estrofasdelsur.cl/wp/la-justicia-de-efrain-plaza-olmedo/

“LO COTIDIANO ME ENSEÑÓ SU ROSTRO” DE ALEJANDRO LAVQUÉN
UNA OBRA QUE NO ES NEUTRAL
Por Diamela Eltit
Alejandro Lavquén en su obra reunida transita saberes culturales y elabora la dirección lúcida y emotiva de su recorrido social. El mundo griego y los ecos latinos circulan de modo amplio y resonante. Saberes que se despliegan junto a las eróticas, las memorias, los cuerpos, hasta llegar al bar, sitio que aloja a una comunidad sin pretensión alguna, sencilla y poderosa, ajena al lujo. Sus imágenes, construyen el centro de Santiago, el pasaje de la infancia, el recurrente viaje por el Valparaíso más legendario, el poder de la mirada alojada en la escritura.
La melancolía se despliega y se pliega para volver a desplegarse. En esa melancolía está depositada una forma de duelo que es constante ante una pérdida irrecuperable. La certeza de la muerte se asoma a través de frecuentes resquicios de la letra como signo inevitable. Pero a pesar del duelo melancólico ante la pérdida de un espacio, de un lugar compartido o más bien de una comunidad, está presente la memoria de sus muertos que no terminan de morir porque viven en una página que los acoge.
Esta obra reunida no es neutral. Su poderosa poética está inscrita entre los tiempos de un tiempo cuyo presente complejo solo es pleno y habitable cuando se presenta el afecto comunitario o bien el encuentro amoroso. Al lado del mar. O bien sentado ante una mesa con otras y con otros en un instante que, por una vez, los vuelve idénticos.
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Lo cotidiano me enseñó su rostro / obra reunida, incluye una selección de poemas del período 1981-1999 que fueron publicados en ediciones tipo breviarios y cuadernillos, con los títulos de Atardeceres y alboradas (1994), Florilegio (1995), Alegrías llenas de tristezas y El hombre interior (1997), Postales para no olvidar (1998) y Respirando (1999). Junto a estos textos se incluyen íntegros los libros Sacros iconoclastas (2004), A buen paso atraviesa la noche (2009) y Fantasmas atrapados en su propio duelo (2013), así como algunos poemas inéditos (2011-2014). Finalmente, se consideran ocho relatos breves pertenecientes al libro La libertad de Pérez (1996) y dos trabajos relacionados con los crímenes de la dictadura tras el golpe de Estado de 1973, Canto a una década (1981) y Mientras quede memoria habrá esperanza (1995).
Todos los textos incluidos en este volumen han sido revisados y aprobados por el autor.
El libro ha sido publicado en formato eBook, y se puede adquirir en:
https://tienda.estrofasdelsur.cl/wp/lo-cotidiano-me-enseno-su-rostro/