
Ana Leyton
Querida Ana:
Te escribo para contar lo que tu texto me ha hecho sentipensar estos días de invierno, sí, invierno en nuestro calendario (no creas en otros calendarios), su apogeo, la espera de la vuelta del sol, el nuevo ciclo de la vida que se anuncia en el cielo.
La voz épica presente en tu poema, cosmogónica fundante de lo que confusamente somos como resultado del horror de la conquista en nuestra tierra madura, andina y lluviosa, nos invita, nos obliga a mirarnos desde las sombras del pasado y los dilemas de nuestro presente, nos muestra que la verdadera memoria no reside en los libros de los vencedores, sino en la epigenética del dolor, en la sangre, en el viento y en el "ADN que corre por nuestras venas".
La construcción de nuestra historia es, por tanto, un acto de constante "armar y desarmar", donde el recuerdo traumático sobrevive y resiste frente a una amnesia impuesta.
El universo armónico (con sus luces y oscuridades) previo a la invasión europea se quiebra irremediablemente, la humanidad, el cosmos y la naturaleza se transforman a fuerza del fuego, del rey y de Dios, dejando afuera la espiritualidad de quienes habitaron estos territorios: los ríos dejaron de fluir por el saqueo de estas “bestias” “sátiros beligerantes” obnubilados por un “sinsentido de poder”.
Me pregunto ¿quién es esa muchacha ayer, hoy? ¿Cómo será mañana? ¿Sanarán el miedo, el horror, la violencia, el estigma, la invisibilización, la contaminación, la explotación y destrucción de su cuerpo-territorio, de sus linajes, de sus mujeres y de sus hijas?
La respuesta, querida, se vislumbra en el tejido de una trenza, en el telar, en las mujeres que hoy viven, testimonio de la hecatombe y a la vez refundadoras del linaje amerindio, mestizo, ch'ixi, xampurria, provincianas, campesinas y guachas.
En ellas que fueron, son y somos se articula mitocondrialmente el despertar sin miedo, con ritmo de latidos cardiacos, de cantoras, de lluvia invernal y canto de pájaros de esta nuestra tierra madura a ritmo de tambor.
Gracias por tu texto y por tu sentir consciente de la memoria de las ancestras.
Con afecto
Carolina de la Fuente Estay
Guacha Madura
Cuzcuz, invierno del 2026