Huyendo de la guerra civil llegaron al puerto de Veracruz, en junio de 1937, 456
niños españoles. Su estadía en el país azteca sería transitoria, mientras terminaba
el conflicto y luego ellos “pudiesen retornar con sus familias” de origen. Pero no
fue así, y debieron quedarse a vivir en México, pues La Segunda República perdió
la batalla ante Franco (y los fascistas alemanes e italianos que apoyaron al
general).
Hasta hoy ese hecho se recuerda y se conoce como "Los niños de Morelia". Ellos
tuvieron donde vivir, estudiar y crecer, gracias a la solidaridad mexicana y al apoyo
del entonces presidente Lázaro Cárdenas. La iniciativa fue coordinada por el
Comité de Ayuda a los Niños del Pueblo Español, dirigido por Amalia Solórzano,
esposa del presidente Cárdenas, y la Cruz Roja de México. El barco que los
transportó se llamaba "Mexique", símil del Winnipeg que llegó a Chile, gestionado
por Pablo Neruda y con el apoyo del presidente Pedro Aguirre Cerda.
Por recientes conversaciones con una querida amiga, la historiadora Nora Gatica
(quien vivió parte de su exilio por la dictadura chilena en Puebla, México), me fue
posible conocer esta historia, y además saber del notable hecho de que su padre
Crisólogo Gatica, fue el encargado en Chile, desde el Magisterio, de buscar
escuelas para los niños que llegaron al puerto de Valparaíso en septiembre de
1939, por el mismo motivo que los niños de Morelia.
