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Eduardo Anguita
 
       
       
Poesía
   
     

 

Definición y Pérdida de la Persona
 
   

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La vida se ha retirado

 

 

 

 

 

 

 

Sentado

 

 

 

 

 

 

Cabeza

 

 

 

 

 

 

 

Ojos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

"Pero en chozas habita el hombre, como se oculta en un pudoroso vestido, pues mientras más interior es (él), más precauciones toma y conserva el espíritu, tal como la sacerdotisa la llama santa, ésa es su razón y es por qué tiene Albedrío y todo Poder (y) Arte, de cumplir o no cumplir el más terrible de los bienes, la Palabra, dada al hombre a fin que, semejante a los Dioses, creando, destruyendo y desapareciendo, y regresando a la eternamente viviente, la Maestra y Madre, pruebe lo que ha heredado, lo que aprendió de ella, su cosa muy divina, el todo-conservador Amor."

HÖLDERLIN


.....Por cualquier circunstancia, ya interior, ya exterior, el hombre sufre el éxtasis. Nuestro cuerpo mismo se transfigura: mirado desde arriba, tal vez aparezca como una piedra iluminada cayendo desde el pasado, o, mejor dicho, desde el tiempo, ferozmente transparente y como bajo el dominio de la mirada de la cámara lenta.
.....Mi éxtasis consta de dos movimientos, aparentemente opuestos, pero que en realidad integran un solo estado: Se desconocen, primero, los objetos, las formas del mundo; se duda, no intelectualmente, sino con todo el ser, del ritmo del árbol, por ejemplo; se encuentra todo arbitrario: el mundo es una forma vacía y casi inexsistente. Es la nada misma adulando al espacio pero sin ninguna realidad trascendente. Luego, uno, iluminado por esa luz esencial que debe de ser muy semejante a la de Dios en víspera de la creación, empieza a definir, a coincidir con los objetos: lo grandioso de este sentimiento es la coincidencia que uno lleva a cabo, parado, por decirlo así, desde el otro mundo.
..... Este poema (en prosa, a pesar que he adoptado la línea o el verso para destacar algunas ideas y darles cierta autonomía dentro del conjunto; y en verso propiamente tal, cuando el ritmo nos arrastra en algunos pasajes) comienza como definición, con el reconocimiento que un dios hace del mundo que ha creado, o que podría haber creado hace mucho tiempo. ¿Qué son la nariz, los ojos, la voluptuosidad, el acto sexual, para ese dios que ignora el tiempo y el espacio? ¿Cómo traducirle a su lenguaje de eternidad estas formas temporales y con palabras temporales? Ingrato trabajo, difícil tarea: porque de ningún modo alguien que no sea, como yo (el poeta), dios y hombre a la vez, podrá reconocer la verdad y la justeza de estos hilos que he tendido entre dos mundos tan cerrados. Lo intenté en un momento de fuerte éxtasis. Un éxtasis que hizo esfumarse la realidad, en un comienzo, y, luego que me hizo comprenderla, sentirla, vivirla con una patencia irresistible. Es el gozo de vivir, por fin, la realidad después de haber morado en el vacío. Al final, el poema se plantea como pérdida. Es la libertad de morir y de vagar, por fin, después de haber verdaderamente vivido.
.....Ambos movimientos podrían ser perpetuos, y nada sino la fragilidad humana habría de impedir que se sucedieran a través de nuestro ser hasta el infinito: Eternidad, tiempo, eternidad, tiempo. Rayado por estos dos túneles alternos, una hermosa zebra es el hombre. El que se atreva, lea mi poema
toda la vida, y encarne, con vigor y profundidad crecientes, el símbolo de mi animal.



..............En la gran casa vacía hay luz, una luz vacía, dura, de una irritante serenidad.
En la casa no hay ruidos. usted puede mirar por los pasillos, por las escaleras,
Por las ventanas que se ven tan lejos del cielo blanco de la tarde.
Pero el viento pasa y no pasa.
Entonces, uno se da cuenta que, más que luz, más que aire, más que muebles, lo que hay es
La palabra HAY.
Hasta uno entra en la palabra hay, con una claridad que daría miedo si uno existiera.

Miramos el sillón gastado sobre el cual una ráfaga de sol descansa. las piezas son abiertas, el temor es imposible. Todo brilla tanto, es tan exterior, pero,
Tan misteriosamente exterior.

Es como el mundo de un espejo, muy cerrado es.

De pronto, se sabe que existe algo diferente sobre una silla, pero algo con la verdad y el terror que debe de inspirar lo caliente a un mundo de reflejo e imagen.

Fijémonos bien: Hay un ser que olvida su cuerpo, una parte de su cuerpo terrestre cediéndoselo a la silla: esta parte no duerme, se ha entregado a un cuerpo exterior inerte y mucho más dormido en comparación.

El resto del cuerpo de que hablamos está vigilante, presto incluso vivamente delicado, guardando, no obstante, su rencor y el orgullo propio de sí mismo y de sus límites.
Ese cuerpo está sentado. Es blanco también, aunque esto no importa mucho. No sabemos nada de él sino que está sentado; y algo sabemos ya de esto.

Sobre ese cuerpo sentado, imaginaos una letra amenazante, hirviente, dirigida y suspensa por un misterioso vástago interior cuyo
Extremo inferior toca con los alimentos, y cuyo
Extremo superior sería algo muy claro y con cierta melodía fatal.

Hay una hierba negra sobre esta letra que relampaguea y cuya virtud es poder ATERRORIZAR A LOS SERES INANIMADOS,

Siendo, sin embargo, esta letra muy parecida a algo sin respuesta en un vacío azul hermoso, cuya pregunta -la de dicha letra-
Picotea,
Enfría
Y hace oscilar al sol como a una balanza torturada por la sangre, el peso y la obscuridad.

Volumen sentado, con dos "ojos", o dos hoyos -nos decimos- de pronto en esta

Casa dura
Cuya continuidad
Por nadie parecería ser perturbada, pues hasta
El vacío existe como objeto independiente, respiración suelta y en su magnífico verdor.

En esta casa hay, en alguna pieza, sobre una silla
Poca, pero gritando su MUCHEZ,

Una columna que gira, aunque su inmovilidad es casi evidente a los sentidos,
Una columna sentada y con dos hoyos dirigidos hacia algo.
Es el vacío que quiere imitar al ser. Es la nada que fosforece y, hasta cierto punto, ES:
Influída,
Rozada,
Manchada
Por las orillas de ser que la circundan.

Esa letra que es la cabeza, esos vacíos influídos por el ser que son los ojos, se perderían,
Darían vueltas de tal modo en el vacío que no podríamos percibirlos sino como
Aquello tan vago que en el concepto "desaparición",
Serían un vértigo que, como tantos otros que deben de existir, no es conocido hasta que no es perdido, pero
No sabríamos -y de hecho no lo sabemos- cuándo ni dónde ni cómo para nosotros ya se ha extinguido.

 

 

 

 

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