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Aníbal Ricci Anduaga | Autores |


 

 

 




NO MÁS MENTIRAS


Por Aníbal Ricci Anduaga


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A hurried time, no disgrace,
instead of racing to conclusions
and wishing all your life away.

Jacinta tiene dos meses y despierto a las cuatro para darle pechuga. Apenas empieza a succionar vuelve el silencio. Es tan indefensa; todavía siento que en cualquier instante tendremos que partir a la clínica. Nuestro dormitorio es confortable y desde el sofá observo a Rodrigo que duerme también indefenso. Él no sabe nada de la realidad, simplemente trabaja y compra las cosas que le pido durante el día.

Creo que descansé poco en el embarazo y ahora apenas puedo dormir dos horas seguidas. La pieza tiene una cama de dos plazas y a un lado este sillón junto a una mesita. El clóset, una cómoda, nada que proteja realmente a Jacinta. Las cortinas ni siquiera son eficientes en disminuir la intensidad del alumbrado público. Mi hija llora todo el santo día. La tomamos en brazo y tarda en tranquilizarse.

Mi esposo es abogado defensor y se pasa todo el día defendiendo delincuentes. Logró la libertad de Mario en un juicio por tenencia de drogas. El fiscal no tenía pruebas concluyentes y por ser su primera vez lo dejaron con orden de arraigo y firma mensual, medidas cautelares que no hicieron mella en su negocio.

Mario me abordó un día en la calle, para mí era un hombre más. Tropezó conmigo, se deshizo en disculpas y me invitó a un café. El tipo fue muy caballero y su acento colombiano encantador. Me explicó que invertía en propiedades y se mostró atento. Rodrigo siempre llega tarde a casa y me habla de los casos. Nunca le presto atención, aunque él tampoco pregunta por mis cosas. En cierto modo, desde que quedé encinta se volvió más amable, pero mi relación con Mario explotó en lo sexual. Yo era la dueña de esos ojos y volví a mis años de adolescente.

Desde el sofá surgen mis culpas. Desde el comienzo Jacinta tuvo complicaciones de salud aparte de nacer prematura. Los primeros meses de embarazo seguía juntándome con Mario en restoranes apartados de Providencia, me enamoró este hombre que un día me confesó porqué había querido conocerme. Al principio me asusté, pero sus ojos no mentían. Fue amor a primera vista y me hubiera obsequiado el mundo. Me habló de que hacía compras truchas para lavar el dinero de la droga. Tuve reparos, claro que los tuve, para mí era mi amado delincuente.

Con los meses Rodrigo retomó las galanterías de cuando nos conocimos y por el bien de mi guagua un día le dije a Mario que no podríamos seguir viéndonos. En secreto hice una prueba de ADN y Rodrigo no era el padre biológico. Pensé que nuestra hija tendría un mejor futuro con un padre que no estuviera en la cárcel. Mario se resistió algo violento, yo creo me amaba de verdad. Durante el día recibía muchas de sus llamadas que ya no podía contestar. Fueron meses tensos y mi sistema nervioso estaba a punto de colapsar. Algo de esa sensación de confusión le debo haber transmitido a Jacinta, que nació con severas dificultades respiratorias.

Ahora observo dormir a Rodrigo. Un día de estos le cuento la verdad, ya no soporto la culpa. ¿Cómo le explico que no es su hija? ¿Quién es el padre verdadero? Todos sus amigos son medio truchos, pero él es un abogado abnegado. Ama su trabajo. ¿Cómo le explico que elegí acostarme con un traficante? Volví a poner a Jacinta en su cuna, pero no me atrevo a despertar a Rodrigo. No duermo por el llanto, pero también por remordimientos. Le sigo trasmitiendo a mi hija emociones que me tienen con el alma en un hilo. A veces creo que ella siente lo mismo que yo y que le provoco todos los cuadros respiratorios.


The clock is fast, the hour is near,
eventful past is everclear.

El tiempo se ha detenido y en la pieza pretendo ocultar mi vergüenza. Abro las sábanas con cuidado y le doy la espalda. Soy una madre terrible. Rodrigo volvió a ser despreocupado y yo sólo recuerdo los besos de Mario. Supongo que supo que nació Jacinta y desde ese momento dejó de hacer esas llamadas sin emitir voz. El verdadero padre, pero es un traficante. ¿Por qué engaño de esta manera? Siento que en unos meses voy a arrancar de la casa y correr a los brazos de mi querido delincuente. Podríamos irnos del país. En esos momentos no pienso en Jacinta. No podría abandonar a Rodrigo y también quitarle a su hija, que en realidad no es su hija biológica. ¿Instinto maternal? Sé que cualquier día podría escapar de este infierno. Cada día que pasa le hago más daño a la criatura.

Siento unas emociones de mierda. Culpa y miedo. Ya no lo quiero, me cuesta mucho estar a su lado. Rodrigo vive por su trabajo, acude todos los días pensando que la justicia vencerá al mundo criminal. Estoy matando a mi hija con remordimientos. No me respeto, menos me quiero. Transmito estas emociones que jamás pensé sentir. Soy un polo de energía destructiva. Debo sincerarme y tomar una decisión. La que escoja al menos no hará que los cuatro destruyamos nuestras vidas.

When you're in your deepest dreams,
there's nothing you can hide from.

Una decisión puede aplacar mucho sufrimiento. No tomar ninguna nos hará infelices y destruiremos a la única personita que nos observa con ojos inocentes. Soy una mujer miserable, siento que debo velar por mi bienestar, no me importa este ser diminuto. Cada minuto es peor que el anterior. Suspendo el momento de la decisión. Quiero ser feliz y que el resto de los mortales no me observe con esos ojos inquisidores. No me interesa ser madre, quiero avanzar en esta vida que sólo me pone obstáculos. Amo a Mario y quiero que me rapte y lleve lejos de esta vida de madre que no quiero.

Time is up, it couldn't last,
but there's more things I have to do.
I'm coming back to try again,
don't tell me that this is the end.


 

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