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César Cabello

Por Ernesto González Barnert

 

César Cabello (Santiago, 1976) es un poeta indispensable dentro de cualquier corpus antológico o persona que escriba sobre poesía actual en Chile. O a su vez: de la Poesía Mapuche. Un poeta cuyo libro “Las Edades del Laberinto” todavía inédito ha ido recogiendo Premios y Menciones con justeza en su proceso creativo, de decantación. Cosa no muy común.  Y la admiración creciente de los lectores que han tenido la suerte de conocer su poesía. Urge su publicación. Ahora bien, el poemario –a groso modo- me parece un recorrido laberíntico, literario (algo muy borgeano por lo demás y que el autor recoge abiertamente, y lleva a buen puerto) donde el poeta enfrenta al mundo, su mundo, es decir, la vida. Consciente de “todas las sangres” que corren por su poética- al decir de Arguedas- : su mestizaje. Y sobretodo: del fuerte ascendente indígena. La brutalidad ineludible del cotidiano y también histórico chile. La literatura. Metaliteratura. Y que alude en muchas de sus páginas al elemento fantástico, de lo maravilloso. Por otra parte, también lo leo como un viaje en la búsqueda del sentido de la vida y de la historia; el viaje, antiguo y a la vez abierto a la más brutal y fugitiva realidad de nuestros días, casi como una gran metáfora de la existencia y una aventura en la crisis moderna; una odisea de la identidad y un atlas del viejo Chile y Mundo Occidental y de nuestro presente. En fin, un poemario, donde cabe destacar también el rigor formal,  la atmosfera que consigue, el ritmo trepidante, el verso bien cortado, la capacidad de Cabello para reciclar formas literarias clásicas en el mejor sentido de la palabra y darles un brío y sentido actual. Nunca sin elegancia, nunca sin un alto sentido musical dentro del verso.  Nunca sin dejar de ambicionar un libro para cabales, ser un autor que re posiciona un lenguaje antiguo en el actual, su resonancias. Por eso mismo, creo debe cuidarse dos veces (con las dos orejas) como el bardo sagaz y del sopesar que es del eco muy cerca de la fuente, que la rotundez de lo escrito o el redondeo musical del poema o verso sea un vaso que se bebe de una sola vez. Cuidado en la ambición de ser concluyente, bello, literario solo se vea una línea pretenciosa, demasiado artificiosa, funcional. Con el tiempo es por ahí donde le entra agua al bote. Es preferible que suene mal a chapotear en lo falso, sonar retorico. Y suelta más tus versos técnicamente, la soltura es fuerza. Y cuídate de las frases pre construidas.  Adiéstrate en mutarlas o pasarlas muy bien de contrabando. Sólo cuídate, porque aquí tenemos un poeta que está por sobre sus defectos y en la línea –que se agradece y se entronca – con la de un Eduardo Anguita, Mahfúd Massís, Barquero (pero no tan determinado por la tierra y la usanza del hombre que la trabaja u observa), Hahn, Borges, Huidobro, los grandes poetas de la Grecia del S.XX, etc. Y como ellos espera ser leído y releído ya. Por último, a modo de colofón, creo que César Cabello compartiría estas citas, a propósito de su propio trabajo escritural, poético: “A que aspira un poeta? –se pregunta Pere en 1992- A dos cosas, fundamentalmente: a expresarse y a crear belleza mediante la palabra, esto es, a producir objetos verbales que se justifiquen mediante su misma existencia.” Y esta cita de Octavio Paz: “Escribimos para ser lo que somos o para ser aquello que no somos. En uno y otro caso, nos buscamos a nosotros mismos”.  

- ¿Cómo comenzaste a escribir? ¿Qué hecho detonó en particular la decisión de ser poeta?
- Comencé a escribir porque necesitaba articular un mundo que me permitiera evadir el infierno donde nací y pasé gran parte de mi juventud. En ese tiempo no lo sabía, pero sospecho que la escritura se me dio como una respuesta artificial frente a la violencia y las condiciones de vida en una de las tantas poblaciones santiaguinas, ubicadas al sur poniente de la capital. Parte de esos primeros textos hablan de un mundo más bien idealizado, donde el dolor y las dimensiones más oscuras de mi personalidad, no están presentes.

Paralelo a estas circunstancias, estuvieron también las lecturas, las conversaciones, los primeros ensayos de poemas y -lo que creo es aún más fundamental- el asumir a través de la palabra un compromiso con tu propia existencia, con las distintas dimensiones de la realidad, de los seres con los que te ha tocado compartir. En este último gesto, está mi decisión de escribir poesía.            

- ¿Qué es para ti la Poesía?
- Entiendo la poesía como un espacio de dignidad, por la misma situación que te señalo. La misma que en un momento se vio acentuada por el paso desde una marginalidad citadina a una rural, en una localidad aledaña a Temuco.    

- ¿Para quién escribes?
- Creo que uno escribe para una imagen de sí mismo, atribuirse la representación de un país, de un sector o un grupo humano específico, es una responsabilidad absurda. Sobre todo, si aceptamos que cada poeta da cuenta de un Chile distinto, construido a través experiencias y sueños que les son propios, y que no necesariamente competen a otros.

En mi caso, sólo puedo, con unos pocos elementos -una lengua, la biografía de un marginado y la fantasía de un territorio- tratar de configurar un mundo, en el que intento perdonar la fuerza de mi sangre y de mi espíritu.               

- ¿Cuándo escribes necesitas algo a tu alrededor, alguna cosa, haces algo en particular, etc?
- No mucho, una hoja y un lápiz.

- ¿Cómo es tu proceso escritural? ¿Cómo trabajas hasta concretar un poema?
-
Por lo general nunca parto de una tesis, dejo la primera parte del poema al arrebato, al impulso de la propia poesía. Luego de eso, me dedico a quitar las zonas donde la palabra no tiene densidad, donde no hay evocada ninguna experiencia, ningún símbolo. Recién ahí, comienzo a incorporar algunas formas y elementos aprendidos de la tradición. El resultado final es el poema.

- ¿De tu obra si tuvieses que elegir un poema o fragmento...cuál?
- Me gusta este:

“Hay caballos solos
y hay hembras de caballos desaparecidos

Hay familias negras y feroces
que hablan de sus cartas
                                               y las muertes del ganado

    Y hay el hijo único

    Un pequeño dictador
                                    colgando
                                                 en mis testículos

Entonces todo se ilumina con una gran res asada

    Y el eunuco llamado “La Ilusión”
    nos muestra las encías
                                     y el castigo de sus dientes

    Porque así le estaba escrito / porque así le fue dispuesto
    el dios entre sus labios.”

- ¿Es necesario que el escritor sea un hombre comprometido?
- El compromiso de un escritor es con su propia obra y, fundamentalmente, con su lengua, que es la base en la que se sostiene toda la cultura. La materialización de los demás compromisos, políticos, ciudadanos, religiosos u otros, son proyecciones de esta “conciencia del lenguaje”.             

- ¿Qué poetas, escritores, artistas o experiencias han marcado tu cocina literaria y también la propia vida?
- Hay muchos poetas, escritores y artistas que me han interesado en distintos períodos de mi vida y mi escritura, así como otros no poetas y no artistas. Si tuviera que mencionar a los más significativos, estos serían algunos: Saint John Perse, John Donne, Eliot, Pound, San Agustín, Bachelard, Cardenal, Henry Miller, Chesterton, Reverdy, Walcott, Eurípides, Joyce, James Baxter, Musil, Gorki, Kavafis, Seferis, Elytis, Varvitsiotis, García Márquez, Vallejo, Mistral, de Rokha, Huidobro, Borges, Conrad, Steinbeck, Asturias, el libanés Adonis, Massis, Neruda, Roque Dalton, Gonzalo Arango, Severo Sarduy, Pablo Antonio Cuadra; la poesía mapuche en general, y uno que otro que de seguro he olvidado.

- ¿Qué me puedes decir del panorama poético actual?  ¿Qué autores destacas? ¿Qué me dices de tu promoción?
- Como te dije al principio, hay muchos Chile distintos y cada poeta da cuenta del suyo. Y si esto lo llevamos al plano del lenguaje, las diferencias son mucho más notorias. Ahora bien, cabría hacerse la pregunta si es que todas estas representaciones de país son necesarias. Y si fuera así, si todas pueden convivir en un sano y complaciente equilibrio.

Esto una parte de mi promoción lo ha entendido bien, estableciendo -en un principio- diferencias estéticas e ideológicas con la promoción anterior, la de los ‘90, cuyos integrantes fueron acusados de escribir una poesía funcional al modelo cultural instalado por la Concertación y sin ningún compromiso político o ciudadano. Desgraciadamente, esta “bravata inaugural” de algunos de mis compañeros, careció y carece de sustancia. Amparados en la publicidad que ellos mismos gestionan, muchos de estos poetas se han preocupado más de cómo se les ve el pelo en la foto oficial del encuentro de turno, que de escribir buenos libros de poesía. Basta leer lo que escribe esta promoción y compararlo con obras como Ceremonias y Puerto Trakl, de Huenún; Las Jaulas, de Javier Bello; Calas y La Insidia del Sol Sobre Las Cosas, de Germán Carrasco; Metales Pesados, de Yanko González, por nombrar algunas, para darse cuenta que nos faltan textos de trascendencia.            

Ahora bien, tampoco hay que desestimar estas pulsiones juveniles, porque sin duda nos entregan la posibilidad de acceder a ciertas zonas de la realidad que no habían sido cubiertas.

En este mismo sentido, y respondiendo a tu pregunta de los autores que destaco, me interesan muchísimo esos poetas que además de escribir buenos poemas, son capaces de vincularlos a la realidad, a algún fenómeno social. Te nombro: Ángel Valdebenito, Tamym Maulén, Camilo Brodsky y Jaime Pinos. Así también, otros poetas de esta promoción y la anterior que me parecen destacables: Gustavo Barrera, David Bustos, Felipe Ruiz, Paula Ilabaca, Juan Paulo Huirimilla, Marcelo Guajardo, Rafael Rubio, Ernesto González Barnert, Jorge Velásquez, David Preiss, Adán Méndez, Carlos Cardani, Marcela Saldaño, Kurt Folch, Marcos Arcaya, Leonardo Sanhueza, Christian Aedo, Roxana Miranda, Rodrigo Gómez, Felipe Becerra y Jorge Cid.        

- ¿Qué me dices de la poesía mapuche actual? ¿Existe una literatura mapuche propiamente tal?
- Existe una poesía mapuche en la medida que hay un grupo importante de poetas que responden a esta denominación, y que a través de sus obras y distinciones han instalado un discurso estético que incorpora los referentes lingüísticos, históricos y culturales del mundo mapuche.

Por otra parte, existe también, un cuerpo riguroso de estudios científicos y notas críticas referidas a esta poesía, que la sitúan y validan no sólo desde sus particularidades con respecto a la poesía chilena, sino como parte integral de nuestra tradición. Esto se debe, fundamentalmente, a que la mejor poesía mapuche -la de Jaime Huenún, Juan Paulo Huirimilla, Bernardo Colipán, Maribel Mora Curriao, Adriana Paredes Pinda, entre otros- ha sabido sortear las ataduras que le impone tanto su grupo de pertenencia como el modelo cultural y político chileno, que se dice integrador, pero que aspira a moldear la imagen del indio y hacerla funcional a sus intereses. Estos poetas, desde la calidad de sus obras, han podido establecer un diálogo genuino, no sólo con la literatura, sino también con la historia de este país.

- ¿Qué opinión te merecen los talleres literarios?
- Son un buen espacio para el diálogo, la reflexión y la amistad. Así como una buena oportunidad para avanzar en la práctica de este oficio.  

- ¿Qué libros nunca has podido terminar de leer?
- Me cuestan esos libros que tienen un castellano muy castizo o esos cuya materia es sólo el lenguaje (los que tienen como tema la propia poesía). Esto último es perseguirse la cola.    

- ¿Cuál es para ti el gran libro olvidado de la poesía chilena?
- Defensa del Ídolo, de Omar Cáceres. 

- ¿Cuál fue el último poemario que leíste?
Alto Volta, de Yanko González; La Iluminada Circunferencia, de Jorge Velásquez; y, La Tarde Cae En Las Hojas de Los Árboles, de Cristian Antillanca.

- ¿Qué libro estás leyendo ahora?
El Hombre de la Guitarra Azul, de Wallace Stevens.

- ¿Cómo ves hoy por hoy la industria editorial? ¿Como autor qué soluciones le daría a este problema?
- La industria editorial en Chile es insuficiente, en eso estamos todos de acuerdo. Y como autores no nos queda más que fantasear con una editorial estatal o, por lo menos, un fondo público, abierto y no concursable, del que se te permita extraer dinero y negociar la publicación de tu libro con cualquiera de las editoriales ya instaladas.  Así te ahorras, también, el tener que pasar por los tediosos concursos que imponen los comités editoriales. 
     
- ¿Qué piensas de los Premios literarios?
- Los premios literarios, al igual que las antologías y los fondos concursables, son una muestra más de la violencia que impera en el mundo de las letras, el que se ha transformado en un excelente terreno para la exclusión y el ninguneo reiterado, y donde algunos de nosotros (más por necesidad económica que otra cosa) participamos.
 
- ¿Quién te gustaría que recibiera el Premio Nacional de Literatura?
- Oscar Hahn y Efraín Barquero.

- ¿Qué palabras le dirías a alguien que está comenzando en esto de la poesía o escritura, alguien que ha decidido ser poeta?
- Que escriba sobre lo que se le antoje.

- ¿Cuáles son los 10 libros que recomiendas leer?
- La Memoria Iluminada: Poesía Mapuche Contemporánea, de Jaime Huenún y Víctor Cifuentes.
Karra Maw`n y otros poemas, de Clemente Riedemann.
Alto Volta, de Yanko González.
Las Tinieblas, de Evan John. Traducción de Miguel Arteche.
Poesía China, de Rafael Alberti y María Teresa León.
Obra Negra o poemas para leer en la silla eléctrica, de Gonzalo Arango.
Tratado sobre los Buitres, de Niall Binns.
El Reino de los Vientos, de Efraín Barquero.
El Jaguar y la Luna, de Pablo Antonio Cuadra.
La Sataniada, de Alejandro Tapia y Rivera.

- ¿Qué opinas de las nuevas formas de difusión literaria por Internet como revistas literarias, blogs, páginas sobre literatura?
- Son una excelente forma de ganar espacios para la difusión de tu trabajo y el de los demás, Esto visto como medio, claro. No como un fin. Creo que a pesar del auge que tienen éstos, el libro aún cuenta con la validación que le da la historia. Habrá que ver qué pasa en el futuro, y si el Internet se hace extensivo a todo el territorio.

- ¿Qué cosa últimamente te quita el sueño?
- Nada, tengo la conciencia tranquila.

- ¿Qué te escandaliza?
- La redistribución del ingreso; la falta de eficiencia de algunos servicios públicos, principalmente en regiones; el paternalismo ramplón de las políticas públicas para con los sectores más desposeídos; el poder por el poder; entre otras manifestaciones de igual calaña.

- Me gustaría que a ti mismo te hicieses una pregunta – que nadie más te ha hecho- y te la respondieras. Una que nadie ha tenido la gentileza de hacerla.
-¿Quieres estar solo?
- Sí, por favor, un rato

- Y por último ¿A qué le tienes miedo?
- A ver a mi familia destruida por la miseria. Las del alma, incluidas.

 

* * *

 

De Las Edades del Laberinto

Ley de Ismael 

1. Nunca he creído en el amor de las esposas
    ni en el canto pensativo de las águilas del monte

    Cifar / me dices / Ismael

                        Tu copa es la medida del aire y la alabanza
                        la piedra que sostiene
                                                       el fuego de mis dioses

¡Pamplinas! Te respondo

                        La tierra es mi camino y el linaje de tu muerte.

 

 

2. Oh! Ismael / cuántos hijos arrojados a las aguas
    cuántas voces reunidas en el trueno

                        Me pesan la sangre y los intestinos

    Y un indio que regresa por mi sombra
    y sus manzanas

Ya me he vuelto viejo / Ismael
las horas se me caen
      como piedras o mis dientes

    Ven acá y dame esas muletas

                        A palos sacaré la llama del espíritu  
                        A palos limpiaremos al dios de tu cabeza.

 

 

3. ¡Aléjate! / Cifar
me gritan los espejos y las madres obedientes

                                   Nadie ha curado la fiebre de los niños
                                   y la noche es el espíritu
                                                                      que trae a los enfermos

Sabemos que tus libros aparecen
a las bestias

La chusma está endiablada / me río
su dios no les provee
        de sangre ni alimento

¡Púdranse! / escarabajos de las sombras   
¡Muéranse! / famélicos becerros 

De nada servirán sus coronas y sus lanzas
De nada servirá la cruz sobre mi cuerpo.

 

 

El Bautismo

 1. Hay caballos solos
    y hay hembras de caballos desaparecidos

Hay familias negras y feroces
que hablan de sus cartas
                                               y las muertes del ganado

    Y hay el hijo único

    Un pequeño dictador
                                    colgando
                                                 en mis testículos

Entonces todo se ilumina con una gran res asada

    Y el eunuco llamado “La Ilusión”
    nos muestra las encías
                                     y el castigo de sus dientes

    Porque así le estaba escrito / porque así le fue dispuesto
    el dios entre sus labios.

 

 

2. La palabra es un espíritu de aire y de justicia
    un endeble traficante
                                   en las camas de la muerte

    A ella le entregamos éstas crías desnutridas
    A cambio recibimos el Libro de los Hombres.

 

 

3. Algún día escribiré en las sombras y en altura
    y seré una voz de hembra  y un caballo
recostado sobre el pasto

    Y tendré una verga grande
    como un dios de generosos pensamientos

                                   ¡Arrepiéntanse! / ovejas de la devoción
                                   que en sus letras caerá
                                                                    el espíritu
de las carnicerías  

Afiebrados pordioseros
            hablarán sobre las rosas y el milagro de los dientes

                                               ¡Mastiquemos juntos! / la Palabra del Señor
           
                                   ¡Tú! / que estás así como rumiando
                                   hablándole en silencio a las estatuas en las noches

                                                           Por qué niegas este canto colectivo
                                                           Por qué sospechas de mis obras sin talento

            Si por ti / hemos celebrado en estas fiestas
            Para ti / hemos escogido un nuevo nombre:
                                                                             Soledad / Soledad
                                                                             la de pozos encantados. 

 

 

La Confesión

Yo soy la Confesión
la más fiel enamorada de los gatos y los muertos

Esa hija que respeta las sonajas en los bosques

Aunque a veces quisiera
                                   decirles la verdad:

Y hablarles del destino / inquieto / de los húngaros
            de sus crías enterradas en cruces de montaña

            A veces quisiera mostrarles
     los lugares
                                                                     precisos
                                                                                  de su defunción

            Pero no puedo ser perversa
            ni hablarles de los símbolos
                                                    ni de estacas en los dientes  
           
Porque todo huele a carne y a caballo repatriado

Y las Yalas  me despiertan el apetito del espíritu 
           
Como un viejo lobo blanco
                                                    bajo a las tinieblas y traigo a mis mujeres

Y las huelo / y las quiero
            porque aquí no hubo hombre que las llevara por la tierra.
                                

 

 

Viaje al Río de las Sombras 

Estoy hablando negro / estoy perdiendo los dientes
eso me pasa por meterme con los sueños y las tablas

Aunque usted no crea –padrecito-
aquí suceden estas cosas:

                                               Y hube de cantarles el destino de los símbolos
                                               de ríos enterrados por espíritus de muerte

                                                           Un jaguar herido me andaba en los amores
                                                           como el dios que se obscurece
                                                                                                       y orina
                                                                                                                  sobre el agua

                                               Yo no quiero ser / el barquero de las sombras
                                                           Las huesas alumbradas
                                                                                            por feroces enemigos

                                   Denme dos pistolas y la pata de un conejo
                                               Mis velas encendidas
                                                                              a caballo y devoción

            Así se arreglan estas cosas –padrecito-
            perdone que le arruine el mármol de sus fiestas.  

 

 

 

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