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Wander, mi
viejo amigo
En verdad salí cachorro, en la calle me hice perro (Juan Cameron)
El Cerro Playa Ancha es uno de los cerros más populares
de Valparaíso junto al Cerro Barón. El Cerro alegre se
hizo famoso por la televisión que solo se encargó de
filmar en lugares bonitos y además fue el Cerro que más
dinero recibió por esto de Patrimonio de la Humanidad y
bla bla bla y tal vez por eso es el Cerro alegre porque
además hay muchas casas de gente con dinero en
cambio en los otros cerros de Valparaíso son habitados
por gente sin dinero por lo tanto no son cerros alegres sino que, para la televisión, serían los Cerros Tristes.
&
En Valparaíso existen sectores con nombres horribles
aunque la gente de aquellos lugares no es horrible, como
por ejemplo Puertas Negras que debiese llamarse Puertas blancas o Porvenir Bajo que debió llamarse Porvenir. ¿Nos quieren hundir en un pesimismo desde el
horrible bautizo de aquellos territorios?
&

Estas historias narradas vienen desde la República
Independiente de Playa Ancha en donde el Club
Deportivo Santiago Wanderers, el Decano del fútbol
chileno nos acompaña y lo acompañamos toda la vida y
en donde escribí un Paskin de cuatro páginas y 100
números llamado Awante, Sangre Verde que se
organizaba y creaba a partir de un equipo de trabajo y
amistad comandado por Gonzalo Cortés, con el apoyo de
la madre de su hija, una de las mujeres más bellas de
Valparaíso, Daniela Vásquez, apoyados por muchas
porteñas y porteños, las diosas Nadia y Nicole, sin ellas
nada hubiese sido posible, nuestros agradecimientos y
respetos eternos, también para mi querido Maxi y a todo El Almendral, los muchachos de la Avenida Pacífico, el
gordo Rodriga Fuica Kromilakis que en carrete
descanse, el gran dibujante Gabriel Estay, Mario Garrido,
wanderino implacable e incorruptible, el gordo Andrés,
desde siempre gran amigo, Johan Peña y Los llaves,
wanderinos de nacimiento, Octavio quién estuvo en el
nacimiento del paskín junto a Javierito Barría, presentes
desde el número 1, además el apoyo de otro amigo de
quién no recuerdo el nombre, estudiaba antropología en
la UPLA y la verdad no sé si habrá terminado la carrera o
se volvió loco leyendo a Castaneda y muchos más que
ahora sus nombres son parte de la misma gloriosa
historia.
&
Este Paskin se repartía en la barra de Los Panzers, al
público, dirigentes, jugadores, vendedores, carabineros,
enfermeras, vivos, muertos, etc y todos reían al leerlo
pues se trataba de humor negro y era un rescate oral del lenguaje de la calle y cuando los de la calle lo leían
celebraban ver retratado su lenguaje, lleno de rabia,
desidia, incredulidad, insolencia, hastío, querían ser los dueños del país (desde ese lenguaje)

&
Años después el estallido social en Chile dejó salir esa
rabia y disconformidad con el sistema que ya estaba anunciado desde su lenguaje.
&
La revista El Awante fue un modo de aviso de la rabia que
se estaba acumulando en los jóvenes ante tanta
corrupción descarada, pero como siempre, o casi
siempre, las autoridades no los escucharon.
Unos años después esas autoridades rogaron perdón al
pueblo chileno (SIC), por la tele.
&
El Paskin El Awante es la revista con más números
editados en Chile desde una barra brava, Los Panzers, en
formato papel.
&
Los creadores de La vida en verde un gran programa de
televisión de Valparaíso, legendario y hermoso, dedicado
a nuestro club, decían que el AWANTE era más lengua
dura que el The Clinic que en esos años pisaba fuerte en
en el terreno de los kioskos de diarios, esos bellos
kioskos de diarios que ahora se encuentran en proceso
de extinción.
Además tarea extendida a Awante.cl en todas las redes
con informaciones del club actualizadas, administrado de
forma impecable por Gonzalo Cortés.
De lujo, y lo hicimos desde el barrio.
&

Nuestro Estadio está en el cerro y cuando Wanderers
hace un gol lo sabemos todos pues ese grito sube hasta
la última casa de la loma.
&

El cerro Playa Ancha me vió nacer, correr, amar, jugar,
perder, ganar, huir llorar, y olvidar la derrota cada
mañana.
&
Un borracho en las calles del puerto es interceptado por
carabineros
Que hace a estas horas de la noche borracho
Señor
Disfrutando la primavera mi cabo- dijo.
&
Parte del turismo y todas sus aves rapaces sobreviven en
el puerto gracias a nuestra pobreza.
&

Jorge Farías, bolerista, eterno en la Plaza
Echaurren, la plaza del pueblo
La juventud del Cerro Playa Ancha en su generalidad se
destaca que por cada siete palabras dichas en una
reunión en la esquina escupe, después escupe el otro, y
el otro, y el otro, como si con el escupir en el suelo sellan
lo dicho, como punto final o aparte. Habrán algunos que
escupen más de lo que hablan.
&
En otras ciudades no ví tan seguido aquel gesto grosero pero creo que es parte de su nerviosismo y escupen para
espantar ese nerviosismo que puede venir de igual
manera desde una amenaza invisible.
Cuál es la amenaza invisible para el joven porteño?
La pobreza.
&
En el cerro Playa Ancha encuentras casas de arquitectura
pobre, horrible, bella, de alta alcurnia, de juguete, es por
esto su fama mundial como ciudad alucinante adorada
por todos aquellos que sueñan con una escalera hacia
algún lugar desconocido con la esperanza de encontrar,
al final de esa escalera, un lugar mucho más bello que
todos los habitados en el pasado, bueno, lo que se debe
recordar es que después deben bajar por esas mismas
escaleras, aunque encuentren ese lugar bello arriba, en
algún momento tendrán que bajar, esa es la condición de
Valparaíso, subir y bajar, subir y bajar, subir y bajar,
entonces en algún momento comprenderán nuestro
verdadero lenguaje que no es otro que el sonido del
viento entre las latas, perturbador, amenazante, como un
demonio en busca de ustedes.
&
El Cerro Playa ancha también es habitado por varias
guaguas que salen al Consultorio bien abrigadas con sus
madres, nanas, madrastras, abuelas, hermanas o lo que
sea, las abrigan pues el viento y nuestro frío cortante
como las viejas navajas obliga a las guaguas a soñar con
devolverse al vientre desde donde salieron, donde
estaban abrigaditas.
&

Casados, casadas, separadas, separados y un sin fin de
situaciones emocionales se desarrollan en este puerto de
día y de noche y casi todos sueñan con lo mismo:
Un buen sueldo, aseveró mi primo.
Bueno por mi parte no estoy de acuerdo con sus palabras
sino que los porteños también sueñan con otras cosas,
además de un buen sueldo, sueñan con terremotos y
algunas veces pretenden salvar la tele en el mismo sueño
del terremoto y cuando despiertan compran un auto para
pasear a los niños solo porque no quieren que sufran por
andar a pata, como dicen ellos, como anduvimos
nosotros, siguen lamentándose y después , claro, van al
negocio de la esquina que está a una cuadra de su casa...
en auto y por eso después se echan a perder los autos porque los ocupan mucho, (dijo el primo que yo no elegí y
él tampoco a mí)
Y agrega:
Si primo y después viene la infidelidad y el hombre queda
sin trabajo y la mujer mantiene todo hasta que el hombre
se siente mal por esto y comienza a beber para llorar y
claro después venden el auto, venden la casa, venden el
corazón y venden todas las palabras reculiás de amor.
(Bueno, mi primo a todo discurso le agrega garabatos de
alto calibre porque piensa que al adornar con garabatos
su mensaje es es una manera -imbécil y violenta- de
decir... tengo la razón... o no?)

De todas maneras no me gusta mucho hablar con gente
razonable o que crea tener la razón o gente calculadora,
que es casi lo mismo, prefiero hablar con los locos y de
vez en cuando con las locas que son mucho más
entretenidas que los locos. (Aunque algunas quieran
hacerse las locas y prefieran pensar en que no lo están menos porque cualquier loco se los diga)
&

Al no poseer ninguna fotografía de ella la decidí dibujar, al
menos como la recuerdo. Es La loca María. Así le decían
todos, se sentaba en la escalera de la casa de un
profesor, un profesor que además militaba junto a su
familia en el Ejército de Salvación así que era un hombre
bueno decían de él (bueno, eso decían, aún así yo nunca
lo ví involucrado en ningún asqueroso pecado) y la loca
maría nos interpretaba la canción preferida de todos
nosotros los cabros chicos del barrio, además compuesta
por ella sin ningún tipo de instrumento, así, a cappella,
como las grandes cantantes del mundo.
Decía así:
Yo soy feliz
Me tapo
La nariz
Y respiro
Por el poto
Esta canción la conoció Angela Barraza, la poeta, junto a
Arturo Ledezma, el poeta, Editores de la mítica Editorial
FUGA, cuando residieron en el puerto poéticamente.
Veinte años después de que la loca maría la cantara se
las canté y les encantó.
La poeta Angelita a cada rato me decía que la cantara, en
la calle, en la micro, en los conciertos, hasta en los
velorios de gente que ni siquiera conocíamos.

El mapa no es el territorio, de Ismael Gavilán, libro
fundacional
de Fuga! Editorial

Al salir del Hospital Psiquiátrico de Valparaíso
pensaba en la belleza, en la autodestrucción,
pensé adónde iría sin amar
y sin amor.
Era tarde, recuerdo,
y comencé a llorar en una pieza desierta.
El llanto era tan grande que sangraba mi nariz,
el estómago, el alma.
Por supuesto lloraba en silencio, sin música,
como suelen los guerreros caídos llorar en las cuevas,
como lloran los presos en los campos de concentración, y
me enamoré de mi almohada, de mis pantalones rotos,
de un armario vacío y acariciaba los dos libros
que me acompañaban escritos por mí.
Aristoteles España
(Ediciones Inubicalistas)
&
Ernesto Guajardo editor de RIL me sostuvo como un buen
amigo en algunos días dolorosos en Melipeuco, los
primeros de mi regreso desde el puerto, aquellos días en
que no sabia si las personas me querían o solo me
utilizaban para sus fines. O lo que es peor, llegué a
pensar que nunca nadie me quiso y todos esos afectos
fueron una farsa. (Como siempre lo había sospechado en
noches sin destino)
Al final concluí que a lo mejor estoy equivocado en mi
sospecha. Como consuelo)
Ernesto se ha encargado de armar una colección de libros
sobre Valparaíso en RIL Editores hace más de una
década, un ejemplo de tezón y de amor por las letras y el
puerto.
Y eso no es poco decir.
Una calle del puerto debiese llevar su nombre.

Ernesto Guajardo, poeta y Editor de la Biblioteca
fundamental
sobre Valparaíso, RIL editores
Ernesto me preguntó después de enviarle una breve
novela inédita llamada El lindo y el feo porqué abordaba
el tema de la lindura y la fealdad.
Le respondí que toda mi vida he luchado por demostrar
que soy más que un lindo rostro.
Después de escuchar esto se rió y le dije que para mí la
gente fea es mala.
Tú no eres feo, le dije, al final de la conversación, no te
preocupes.

&
En las afueras del Congreso de Chile
En las afueras del Congreso de Chile un joven grita mi
nombre:
- Claudio!
Y se acercó para darme un abrazo. No lo reconocí pero
igual le dí un abrazo porque los porteños estamos
acostumbrados a dar abrazos por lo del año nuevo en la
costa y los fuegos artificiales mas caros de
Latino América (y después en el año no tenemos ni para
arreglar la Fuente de agua de la Plaza Aníbal Pinto) y por
su vestimenta de buzo y polera azul pensé que era el
cuidador de autos pero yo no tengo auto y nunca me
compraré uno pues no sé manejar y me importa un bledo
aprender a conducir, prefiero ir en el asiento de atrás,
leyendo, ir manejando para mí es un pérdida de tiempo,
entonces el muchacho me dijo.
-Soy el Puás! Te acuerdas?
Lo reconocí, del barrio.
(Pues claro wey! me faltó agregar pero no lo hice porque
ya sería mucho hablar como mexicano solo porque te
encuentras con un amigo del barrio que no ves hace
años, además y sobre todo que mi vestimenta de esa
mañana, elegante y cuidada. no me permitía hablar de
esa manera tan popular y si lo hubiese hecho, hablar
como un mexicano,. con ese traje elegante calzado a la
perfección en mi delgadez de modelo, me hubiese
parecido a un estúpido bien vestido lo que se entiende en
México por un chulo)

Dibujé a El púas en mi libreta
- Hoooooooooooooooola, le dije y le dí otro abrazo,
además se lo dí en representación de todos los años
nuevos que no había estado en el puerto, 12 en total,
entonces me confesó, como si yo fuese un cura y antes
de que le diera ridículamente doce abrazos, que hace un
tiempo atrás él había conocido la pasta base y que
aquello había sido un amor a primera vista y que ese
amor a primera vista tenía episodios de tres meses
drogándose y tres meses no drogándose,
—Está bien o no? me preguntó.
—Si, está bien, hay que respirar algunos días sin droga, al
menos para que te den ganas de drogarte de nuevo. (Después de decir esto me sentí pésimo)
Tuvo la elegancia de no pedirme dinero o una moneda, como dicen otros, y me dijo:
Te acuerdas de mi sobrino?
Si, lo conozco casi de guagua
Bueno ahora juega en el colo y gana 47 palos, el Cépeda
El Cépeda nació en el Wanderers
Si pero ahora juega en el colo, el hijo de mi hermano,
gana 57 palos mensuales o 67, no me acuerdo.
Bueno, podrías decirle que te dé una mano.
No pasa ná, dijo el Púas, tengo problemas en la familia
Soluciónalos
Ahí veré, ya, me voy, fue bueno verte.
Me dió un último abrazo y El Púas se perdió en las calles
del puerto recordando cuantos palos realmente ganaba su
sobrino. 47, 57 o 67?
&

...atrapado en una pieza vieja de Valparaíso
donde el amor es una mancha de humedad
de la que se quiere escapar a la primera luz del sol,
Eres un cuarentón,
y esta palabra también te abruma,
porque al finalizar el día piensas en el agotamiento
que debieron sentir todos los hombres a esta edad,
cuando un hijo te llama antes de dormir
y no tienes certezas que decirle sobre el futuro,
salvo tal vez un beso en la frente
Jorge Polanco
CUARENTA AÑOS (Fragmento)
&
Leí la crónica de Marcos López sobre el libro de poesía No hay caso con todo esto (Bogavantes) del poeta
Cristián Cruz, y la encontré, sencillamente, notable.
&
Creo que el libro del poeta Cruz fue el con más reseñas
del año, gran poesía de Cruz, un amigo poeta que no veo
hace tantos años y conseguiré su libro, después de leerlo
le enviaré un mail

Antes, cuando eramos más jóvenes, nos llamábamos no
más, sin aviso, hoy por hoy algunos amigos de ese
tiempo no contestan para Navidad o se dieron cuenta que
nunca fuimos amigos o se dieron cuenta que solo me
utilizaron para algo como si fuese un amigo, o
simplemente por insoportable debo escribirles primero y
después enviarle mensajes por teléfono y solo si estoy a
punto de morir, llamarlos.
Qué tristeza más grande Dios mio.
Me da consuelo que aún tengo amigos que los llamo a
cualquier hora como mi amigo Marcos Huenchuman de
Melipeuco (que debo decir que lo tuve que obligar a que me diera un regalo para navidad y lo hizo, de malas
ganas, pero lo hizo.)
Pero eso lo olvido porque cuando lo llamo a cualquier
hora, cualquier día, como hacen los amigos, simplemente
él contesta y me dice:
—Aló?... qué te duele ahora...
2
La mentira familiar

La vida es una estafa
de padre y madre: al hijo
le cuentan cuentos: el cuento del tío,
el de la roja caperucita,
el del padre y señor mio;
uno es el lobo, otra es la maja,
sobándose las manos se felicitan
de echar al hijo al foso
o fosa en que la tierra dice: yo me lo como
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . (Armando Uribe)
Al abrir la puerta de casa después de doce años quise (de
inmediato) escribir una novela breve en donde veo a mi
madre y su expresión de estar pensando en otra mentira
para decirme o decírsela a ella misma porque la vida de
mi madre es una mentira o una ficción.
Durante 30 años estuvo diciendo que mi padre la
golpeaba cuándo estuvieron casados, en esta novela me dirá que mi padre nunca la había golpeado. Que ella
nunca había dicho eso.
“Acaso sea una remembranza inventada, como más de
una vez me he mentido, producto del deseo de que así
hubiera sido.”
Germán Marín
“Escena en el parque"

G. Marin (1934- 2019) uno de los grandes.
En esa novela mi padrastro será un tipo alto y fornido con
aspecto de un orangután con quien nunca estuve de
acuerdo por presentir (al ver su sonrisa desbocada y su
mirada desorbitada y babosa hacia la belleza de mi
hermana) en que dentro de su horrible conciencia se
anidaba una de las locuras mas devastadoras, fruto o
escoria, da igual a estas alturas, de su consumo
indiscriminado de drogas en su juventud, pensando tontamente que aquel exceso lo llevaría a la sabiduría olvidando que la verdad era que su promedio en la
educación media fue de 4,5, un porro como los
nombraban en ese tiempo a los alumnos mediocres en
resultados académicos. Sabiduría ninguna.
(Aún así debo reconocer que en la realidad y no en esa
novela de la cual les estoy adelantando algunos temas a
tratar en ella, cuando la decida escribir, mi amigo Alex
Vargas el de peores notas y a quién ayudé en el Colegio
para que pasara de curso, salvó mi vida en dos ocasiones.
El de malas notas salvó al de buenas notas en las
escenas de la vida y el de buenas notas salvó la vida del
de las malas notas... pero solo en el papel)

Hospital Psiquiátrico de Playa ancha
Este padrastro se levantaría en aquella novela todos los
días a las siete de la mañana, agregando que por ser un
hombre que madruga para trabajar le daba derecho a
sentirse superior de los que se levantan al mediodía. (Algunos se levantan al mediodía porque trabajan en
turnos de noche, valga la aclaración) Una imbecilidad.
Con todas sus letras. ¿De qué nos sirven algunos
imbéciles levantándose temprano? mejor los dejaría
durmiendo, algunos solo despiertan para enmierdarlo
todo.
&
Un hombre imbécil en sus principios de vida solo puede ir
camino a la locura cuando descubra que su reloj
despertador se quedó sin pilas, problemilla que nunca
padecerán las mujeres y hombres que despiertan tarde y
además prefieren no levantarse y quedarse leyendo en
cama grandes obras de la literatura universal, los prefiero
más que a esas y esos levantándose temprano para
comenzar a enmierdarlo todo, ya lo dije, enmierdarlo todo
desde el alba como dicen los místicos, y los panaderos, y
eso fue lo que sucedió con su vida, o sucederá en esa
novela, cuando la empiece a escribir, claro, pero ahora
está sucediendo ahí está el padrastro en su sillón mirando
por la ventana pero sin mirarla sino que pensando que la
ventana es un túnel.
&
No lo internarán porque piensan que en el manicomio lo
más probable es que lo encierren en una pieza sin
ventanas y aunque sea una ventana lo que vuelva a ver en esa pared mi madre piensa que mirar un túnel es
mucho mejor que mirar una ventana, porque además lo
que se ve desde las ventanas puede hasta llegar a ser
engañoso y un día tal vez ese loco padrastro al mirar
una pared perderá toda esperanza en que su locura lo
podrá llevar a algún lugar.
Le dije que a lo mejor al mirar la pared el padrastro tal vez
pueda imaginar que es un paisaje pero no quise seguir
hablando porque la locura real aparece cuando
comenzamos a imaginar lo que puede llegar a pensar un
loco, además de lo inútil de aquella tarea, eso es
imposible pues hay que estar realmente loco para saber lo que piensa un loco, aunque todos los locos al parecer
piensan distinto el uno del otro y claro que sería una señal de locura transmitida por ellos hacia nosotros y aquello
hay que evitarlo, contaminarse de locura mediocre.
La locura mediocre alberga a los asesinos de familiares
solo porque una voz se lo dijo, como los locos que le
cortan la cabeza al gato pensando que era un pescado y
es preferible, no queda otra opción, que si nos vamos a
contaminar de algún tipo de locura que sea de locura
destacada y no de locura mediocre.

Hombre de pésima comprensión lectora, aquí antes
de quemar una guagua y ejemplo de Locura mediocre
En cambio La locura destacada alberga a locos que
hablan con los pajaritos el día y la noche o esos que
escriben en las paredes historias y después las borran,
entonces no las terminan jamás, por eso ellos piensan que es la única forma de eternidad, comenzar una
historia y después borrarla para comenzar otra (lo que voy
a decir ya lo dije pero algunas cosas hay que repetirlas
cien veces para que los imbéciles entiendan al menos una
parte) y cuando esa historia sepa que está comenzando solo para volver a ser borrada tal vez decida algo distinto
para no ser eternidad y así, en esa decisión o el tiempo
que demore en tomar esa decisión de ser o no eternidad podría viajar hasta el infinito dentro de su cerebro.
Ese es un ejemplo de locura destacada.
No dañan a nadie quienes la padecen, es más, intentan
abrir puertas, en donde todo el mundo dice que no las
hay.

Alvaro Peña, unos de los fundadores del Punk,
cantante, ejemplo de Locura destacada (1943-2026)
Mi madre no podría saber por ningún motivo que es lo
que puede ver o no puede ver un loco en una pared al
igual que yo tampoco lo podría saber pero cuando nos
vemos en esa situación de creer saber que es lo que ve
un loco es mejor dejar que el loco decida que es lo que
quiere ver, sobre todo para no confundirnos nosotros
entre esas visiones.
&
Su presencia en casa perturba a mi madre porque en
algunas ocasiones, según su confesión ella sueña con
que Él despierta y asesina a todos los habitantes de esa
casa solo porque una voz se lo dijo.
&
La familia de mi padrastro, sus hermanos y cuñadas y
sobrinos que viven en las casas de al lado los tiene sin
cuidado su locura pues según ellos siempre ha estado
loco entonces mi madre en la novela vuelve a mentir a
todo el mundo diciendo que él está bien, que no molesta a
nadie

Mi madre me contó que mi hermana justo justo justo días
antes de la muerte de su marido se había dado cuenta
que aún lo quería y había decidido volver con él pero no
había alcanzado.
&
No puede haber nada más trágico para un hombre que
tener una hermana envidiosa y para una hermana
envidiosa del talento de su hermano no debe haber nada
más trágico que tener un hermano que use ese talento
para escribir “pestes” sobre la familia.
&

Esa novela sin fronteras que comencé a escribir sobre los
habitantes de esa casa en el puerto hizo que tomara
resguardo de la conversaciones que tenía con mi madre y
luego de una semana me arrendé una casa lejos para
poder concentrarme en grabar mi disco Canciones de
Melipeuco sin aquella perturbación, que es la forma más
sencilla que tengo para definir esa realidad familiar.
&
Cuando mi madre me mira en esta visita al puerto
pareciera que estuviera mirando al verdugo que hará cumplir el castigo que merece por haber mentido a un
hijo: estas palabras? No lo creo, que por lo demás no la
dañarán por ningún motivo pues no lee nada de lo que
escribo porque, según ella, de esta manera sus mentiras
se mantienen a salvo de mis verdades o sus verdades se
mantienen a salvo de mis mentiras.
&
Mi madre también tiene en la realidad una versión de mi
vida y esa es la que ella creerá para siempre, hasta la
hora de su muerte, equivocada o no y con su muerte
desaparecerán sus versiones de los hechos y
desaparecerá su burla y su polvo y hueso será la manera
de pedirnos perdón por las consecuencias de sus
horribles actos en nuestras vidas.
3
El paisaje

&
En Melipeuco forjé en muchos años una sabia amistad
con Maritza, es una increíble y majestuosa madre de siete
hijos. Y todos genios, para variar. (Algunos días sospecho
que sabe más que yo de la vida aunque su escritor
favorito sea Alberto Blest Gana.) Ella se encarga con
mucha paciencia de ir recopilando mis audios de una hora
o cuarenta y cinco minutos en donde voy hablando sobre
mis impresiones de lo que voy escribiendo o viviendo en
Melipeuco, lo agradezco infinitamente pues además de
almacernarlos los escucha. Y muchas veces se ríe. Y
además se siente acompañada por mis palabras y aquello
es la derrota de toda distancia.
&
Además en Meli, pensaba en algunas noches: no tengo
tumba y tampoco tengo ni para un cajón cuando me
muera y es por eso que estoy forjando amistad con el
funerario del pueblo.
&
Me llamó mi Querido Rienzi para decirme si me mandaba
quinientos mil pesos, me alegré y le dije, emocionado, a
punto de llorar.
Me enviarás ese dinero para que vaya a Valparaíso otra
vez y pase a verte?
No, me dijo, para que te quedes más tiempo allá.
&
Hay un hombre en Meli que algunas veces al abrirme la
puerta de su casa lo hace solo un poquito como si yo
fuese un mendigo que viene a molestar justo a la hora de
almuerzo o como si yo tuviese peste. Y eso que no lo voy
a ver a él sino que a alguien que vive dentro de su casa.
Me siento muy mal cuando eso sucede, creo que no lo
merezco, es más, cuando voy debiese recibirme con una
torta mil hojas. O un cigarro.
&
En Meli me encontré con el orejón Paulo, cuarenta años
de su vida lo han nombrado así, nadie recuerda su
nombre, cuando le pregunté si no se sentía mal por que
toda una vida lo nombren orejón, dijo, con una amplia y
segura sonrisa:
- No me preocupa, ya me acostumbré.
El horror se hace costumbre, en este pueblo, al parecer.

Paulo, el orejón
Los perros chicos de la calle ladran toda la noche en
Melipeuco. En el día no dicen ni pío. Los ladridos de los
perros chicos en Melipeuco son una molestia al oído en
Meli y el mundo entero, desafinados, no hay nada que
odie más en este mundo que un perro chico ladrando en
la calle. Si ladra dentro de la casa de sus dueños no hay
problema pero cuando lo hacen en la noche en la calle,
ladrando por ladrar, odiando por odiar, da ganas de
patearles el hocico dijo un campesino cuando le comenté
el tema.
Si alguien alguna vez me dijera que le gusta escuchar los
ladridos de los perros chicos es porque es tonto,
definitivamente.

Antes de tomar el bus para Meli le dije al joven periodista:
-Acláreme algo usted quiere entrevistar a C. Faúndez o a
Claudio Faúndez?
El periodista miró como si alguien de los dos estuviese
loco pero después se río igual que un loco, entonces le
dije:
- Claudio Faúndez da entrevistas, le aviso que es
insoportable.
- Bueno- dijo el periodista
.
-
En cambio C. Faúndez no da entrevistas y no esta de
acuerdo con nada de lo que piensa Claudio Faúndez, es
más, lo odia. En otras palabras, no son la misma persona.
El joven periodista anota.
- Ahora, C. Faúndez escribe y Claudio Faúndez no, por lo
tanto Claudio Faúndez ama a su mamá, a su sagrada
familia, a sus amigas y amigos, en cambio C. Faúndez
siempre encuentra buenas razones para odiar a todos,
por sus actos miserables en su contra, me entiende?
-
Si-. dijo el periodista.
&
Ojalá que en Melipeuco nadie lea esta crónica (debe estar
pensando Claudio) porque allá en el pueblo es muy mal
visto hablar de la familia en forma pública. Y Claudio no
se tomará el tiempo de explicarles la diferencia entre C.
Faúndez y Claudio Faúndez porque al escuchar su teoría capaz que les venga un ataque cerebro vascular.

La tristeza más grande de mi vida, eso fue mi viaje al
puerto- le dije a la más bella de todas al regresar a su
pueblo.
Ella (que me define como alguien trágico) también había
sentido tristeza algunos días después de mi partida pero
tengo el consuelo y la alegría de que la última vez que la
ví, en su casa junto a su hija, sonreía luminosamente
como todas las flores de un verano.
Y fui feliz con su felicidad.

La última pregunta y al mismo tiempo mi última actuación
en Valparaíso la realicé antes de subirme al bus hacia
Melipeuco y sus silenciosos árboles, dije, con un tono
amable, disculpen, pero, por casualidad, alguno de los
honorables presentes en esta esquina anda con fuego?

En el bus hacia el sur, me puse a leer, olvidándo el
paisaje y a quienes habitan dentro del paisaje.

& & &
Post data:
A minutos de enviar esta crónica a Luis, Cristian Jiménez
mi amigo de Valparaíso se encargó de anunciarme el
deceso (como dicen los funerarios) de mi primo.
Me acaba de escribir contándome.
Mi primo por parte de madre Yimmy Ruiz Correa, 52 años,
pescador artesanal,murió de tuberculosis, igual que mi
abuelo.
Su cajón saldrá hacia el camposanto desde la misma
casa desde donde salió el cajón de mi amada abuela, de
mi Tía Gloria, asesinada (o tal vez fue homicidio
involuntario,) por su hija, mi prima.
Esa casa está embrujada... No hay duda
En esa casa, cuando niño, escribí poemas...
Ese primo es el que aparece mencionado en las
conversaciones de esta crónica.
Lo último que me dijo en vida, en una esquina donde nos
encontramos por casualidad:
- A mi lo que menos me gusta, primo, es la mentira.
Y eso que él era un mentiroso. Pero comenzó a mentir
cuando se aburrió de las mentiras de los otros.
Espero que el paraíso que lo reciba sea una verdad, no
solo para él sino que para todos, mentirosos o no.
Amén.

Meli, el paraíso
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . -14 de enero de 2026