Comentar un libro de cuentos siempre me ha resultado muy complicado como crítico literario. Cada libro lo abordo con mucha cautela, porque cada cuento es un microcosmos, entonces, cuando a uno le piden hablar sobre un libro de cuentos le piden buscar aquel mínimo común que una a los cuentos en un sello total. Entonces esta tarea se torna bien difícil de hacer, pensar lo que está en el fondo de cada cuento, lo que los hace emparentar. Eso es lo que yo quiero transmitirles un poco a ustedes, seguramente no voy a dar en el clavo, pero cuando lean Percolado piensen un poco si yo he tenido un poco de razón o no.

El primer rasgo común de los cuentos de Claudio es que la anécdota es compleja. Yo hago siempre el ejercicio de contar con mis propias palabras el cuento y eso en los libros de Claudio es difícil. Por ejemplo, en el cuento “Domovoi”, un cuento realmente entrañable, puede ser contado desde la perspectiva del duende o puede ser contado desde la perspectiva de la narradora, al cual este Dovomoi hostiliza. Entonces no son cuentos simples de contar, no tienen una anécdota lineal, hay muchas ramificaciones desde donde yo puedo contar la historia.
El segundo punto está clarísimo, no lo puede negar Claudio, es su espíritu satírico, la comedia punzante es su forma que tiene de criticar el mundo. Esto nace espontáneamente en todos los cuentos que tienen algún alto porcentaje de sátira. Dos ejemplos, uno se llama “Karloto”, que es una distopía, una muerte total del universo donde solo viven cucarachas y Karloto sigue el mensaje de la clásica hormiga piadosa que empieza a recolectar productos Otro caso es el cuento “Aylwin y el tuerto”. Esta narración satiriza la institución escolar, hay distintos objetos de este recurso, pero siempre está presente.
En tercer lugar está, y yo creo que esto es muy importante, su trabajo con el lenguaje. Claudio hace un esfuerzo para construir un lenguaje que esté muy pensado. No es un lenguaje que le salga a tontas y a locas, es uno que está fríamente definido. Por ejemplo, es muy típico en que aparezcan referentes epocales, donde se hace un cuidadoso estudio de, si el cuento está ambientado en el año 78, cuáles son las canciones que sonaban el año 78, o cuáles eran los políticos que trabajaban ese año. Hay un relevante estudio de esa dimensión.
Una cuarta característica es que hay un registro muy importante del cotidiano del habla popular. Es un registro complejo que incorpora con gran fineza. Otro elemento que enriquece mucho sus cuentos es el uso del lenguaje económico publicitario. Hay cuentos en que esa dimensión se engrosa. Por ejemplo, en el cuento “Gran capital”, unos niños están jugando Monopoly y hay una especie de sinécdoque en que el juego representa al modelo económico liberal del país. Ahí el lenguaje sigue una clara lógica publicitaria. En otro cuento, que es como su especie de gemelo, titulado“Brevísima historia de la vida financiera nacional”, también la memoria publicitaria toma una gran fuerza.
En quinto término, nos damos cuenta que el narrador tiene referencias cultas, William Blake, Shopenahuer. El narrador no solo proviene del mundo popular ni económico. Y eso hace que el lenguaje de Claudio Maldonado opere en distintos niveles. Está muy bien articulado en distintos grados. Ese me parece muy interesante de seguir. Ver cómo ha ido creando, a través de su narrativa, un lenguaje bastante expresivo, una serie de referentes que sin duda trabaja mucho.
En sexto lugar está el montaje de planos narrativos que Claudio hace. Por ejemplo, en el cuento “Terminal” la sátira va enfocada al mundo regional institucional cultural. El personaje es un funcionario que aparece en los días posteriores al terremoto del 2010. El cuento va en una sátira costumbrista fuerte y de pronto se pega un salto a una especie de delirio hinduista, donde el gurú, Dalshim, personaje sacado del video juego Street Figther, ingresa al relato dándole una nueva dimensión. En el cuento “El fantasma del paco de Lora” la yuxtaposición entre planos narrativos se produce porque la yuxtaposición se hace en base a diversos testimonios que conforman un cuento notable. Desde luego que “Brevísima historia de la vida financiera nacional”, que es el cuento lejos el más ambicioso, es muy complejo, muy difícil de desentrañar. Ahí el relato está estructurado en viñetas, donde una es para el año 78, otra para el 84 y otra para el 89. Con estas viñetas va mostrando los saltos narrativos, en el primero uno se da cuenta que es una filmación de un comercial, que desentraña en algo descarnado, obsceno.
Un último elemento que quisiera destacar es la distancia crítica del narrador, y para eso es fundamental su gran manejo de la sátira, de los planos narrativos y su manejo de las formas del lenguaje, ya que le permite abordar ciertas tragedias, como la muerte, sin tomar una posición, sabiendo navegar y aproximándose antes de que el lector emita un juicio.
Me gustaría referirme a otros cuentos, especialmente a uno notable que es “Lelinien”, pero en honor al tiempo será en otra ocasión.
