Aleteos & vientos (Madrepora, 2025) nos coloca desde el mismo título en un movimiento pendular que oscila entre liviandad y violencia.
A lo largo del poemario Carolina O. Fernández desarrolla este antagonismo equilibrando y fusionando lo bueno con lo malo, alternando de modo casi permanente, destrucción y renacer, violencia y resiliencia.

Caroline O. Fernández
La poeta denuncia la violencia, la destrucción y el desprecio por la vida propios del capitalismo salvaje, recordando a personajes históricos de la Colonia, a las víctimas más recientes de la represión política contra las marchas de la Generación Z, a los defensores ambientales cuyo asesinato crece en total impunidad, así como a las víctimas del genocidio de Gaza.
Pero a estos vientos aniquiladores que son los poderes políticos y económicos, frente a esta “barbarie de la civilización”, Carolina O. Fernández opone imágenes e historias salvadoras, íntimamente ligadas a la Naturaleza y a la capacidad de resiliencia de los pueblos.
Para ello recurre a la memoria, al mito, a las deidades femeninas del Huarochirí, Lautasato, Mirahuato, Chuquisuso, creadoras de vida, adivinas y sanadoras, guardianes de las acequias de riego, de peces y aves, de los espacios sagrados vitales, vueltas a veces piedras como símbolo de resistencia.
Nombra a heroínas contemporáneas que ningún libro de historia mencionará jamás, corredoras de fondo como la mexicana Lorena Ramírez, ganadora en 2017 de una carrera de 50 km en 7 horas 20 minutos con chancleta y su ropa de todos los días, (Etnia Rarámuni conocida por su resistencia y dotes para correr largas distancias), la peruana Gladys Tejada atleta olímpica de Junín.
El poemario establece el vínculo con las víctimas, es una lucha verbal por la memoria de quienes no pueden decir.
Pero en Aleteos y vientos escribir es también acto de sanación.
Por ello, el yo plural se vuelve, durante unos cuantos poemas referentes al cáncer, un yo más personal no por ello ajeno al tema de la violencia y destrucción porque así funciona esta enfermedad: duele, destruye, corroe y demasiadas veces, mata.
No es fácil hablar del miedo y del dolor. Algunas lo gritaron, otras lo callaron y se fueron.
En Aleteos y vientos la poeta toma la posta. Y lo hace con pudor.
Para hablar del dolor y del miedo que la aquejan toma desvíos y se desprende de lo personal para describir el ambiente del hospital, hablar de otras pacientes o de una enfermera, en un conmovedor ejemplo de sororidad.
Aleteos y vientos es un bellísimo ejemplo de la capacidad que tiene la poesía de transformar el dolor y la muerte en belleza.
Dado su valor testimonial es un poemario humano potente que alcanza lo universal y que, pese al panorama desalentador que denuncia, se presenta como un magnífico acto poético de resiliencia.

En la pista de baile
frase bellamente escrita con los cuerpos de lxs danzaq
se extiende en banda ancha para el mundo
Puno
Sí
es el Perú
Se levanta el ajayu del solsticio
Mi cuerpo y mis hombros cantan
me integro a la comparsa
Sentimos el mortífero ruido de las bombas
las imágenes de niñas movilizándose sin saber a dónde ir
algunxs van con sus madres otras con sus padres
otrxs absolutamente soles
¡Qué hacer?
. . . . . Intento escribir
La barbarie de la civilización y el progreso
sus fauces de oro y armas silenciosas
acaban con miles y miles de habitantes
Y yo con esta herida que no cierra
dificulto mover los hombros
las manos y brazos se endurecen
tocan el timbre recibo los pañales de la madre
lxs infantes y lxs abues son los olvidados del globo
Se regodean poderosos hombres del planeta
Se contonean en la banca en las aseguradoras
en los paraísos fiscales
Arriban avionetas personales a los cielos del país alpino
poco importan lxs desaparecidxs
los humanos en llamas
poco importan las inundaciones
el hambre
las catástrofes
poco importan las niñas y niñes que esperan
infructuosamente el calor de sus madres y padres
Abisa a los compañeros pronto
Abisa a los compañeros pronto
Los que se marchan a la guerra
hacen suyos los sueños patronales
se enrolan uno junto a otro
unos tienen padres despedidos
otros en el sanatorio o madres que se dopan
lxs que se quedan urden silencios
se deslizan contigo por la arena a la orilla del mar
otros se muerden las ennegrecidas uñas
sienten la opacidad ondulante de las sirenas
Lxs muchachos del sur van a la guerra
lxs que se marchan son amantes desahuciades
Para ser aceptados como gente
sueñan con un coche último modelo y la modelo rubia de la tele
los que se marchan llevan la ilusión en sus bolsillos
las neuronas se repliegan
a veces la filia podría cambiarles la vida
pero las expresiones de querencia se marchan para siempre
Para demostrar quién es más viril
se baten a golpes y bombardas
arremeten a las muchachas
Desbordan en regocijo los fabricantes de armas
los que se alimentan de la muerte