“En la esquina, casi a la entrada del Citibank, dando pequeños saltos con una Biblia en la mano está el iluminado que implora gloria al pulento, gloria al terrible, gloria al inmortal. Entonces imagino otro país con las manos en los bolsillos, más al Sur donde el aroma es transparente y enciendo un cigarrlllo para matar también el tiempo. Mientras tanto”.
(Extracto del cuento "Yo adivino el parpadeo" de Carlos Olivárez,
incluído en su libro "Combustión interna", Editorial Galinost, 1987)