El número de apps para hallar a otro, medirla, pesarlo a prudente distancia, es un universo expansivo y acuoso. Las plataformas «apps application», son programas informáticos diseñados para facilitar al usuario algún trabajo —en este caso— operar su propio corazón o esqueleto magullado. Ese trabajo casi forzado, que es conocer, citarse, hablar, salir, atender al sexo con alguien, según necesidad y urgencia del desamparo de cada uno.
Algunas de estas plataformas de lanzamiento sentimental se extienden por medio mundo (medio no tiene acceso a la virtualidad); gozan de la devoción adscripción de millones de crédulos y membresías de extirpación. Otras solo alcanzan la frontera del municipio y los barrios de la ciudad, auspiciadas por el intendente o consejo de vecinos, buscando levantar su postura política frente a votantes calenturientos y solitarias. Un vecino o vecina que necesita humedecer su corazón de la sequedad de la vereda, del mal polvo de la vida, los ácaros del tiempo que se acumulan en los muebles, la ropa, la piel acostada con el tiempo, también disfrutará de una apps de citas, gratis.
No todas son iguales, ni quienes se buscan, menos para qué. La AI del programa (de acuerdo a su menú, rápida respuesta y cuota) se encarga de discriminar colores, sabores de helado, peldaño social, edad, caprichos, pudores y estado general del producto. La misma desgracia que en el mercado de la vida tiene el poco agraciado o agraciada, sin saberlo, lo repetirán su apps, aunque él o ella no lo sepan jamás.
Como cualquier mensaje en el que intervienen dos o más (eso creíamos), el deseo esconde códigos, señales, algoritmos ancestrales, puertas que se abren y cierran al que repite la clave más o menos secreta. En el fondo es un grupo de autoayuda que solo exige que Ud. sea capaz de subir una foto actualizada.
La premisa, razón, excusa, es que «solas y solas del mundo» nos hallemos sobre la sábana virtual porque la calle ya no es segura. En la calle está custodiado el encuentro, frente a frente «decir», es acosador; mostrar interés «es intenso».
La palabra cruda en una plaza o café espanta por su delantal de carnicero. Y ya que la norma ciudadana castiga el requiebro, el gesto animal, la mirada triste, huérfana, estas apps de citas o encuentros, son hoy el único lugar donde cruzar seguros el endeble puente de tablas que hay entre los mortales y llegar a una alegoría del amor. Sustantivo seriamente cuestionado -por otra parte-acusado de estafar en su nombre los sueños de la humanidad.
A veces, cuentan, sucede. Un hombre y otra, una mujer y otro, algunos, topan lo que buscan en la humareda de ese puerto de inmigrantes. Sin tener que corregir demasiados datos falsos, sus perfiles aggiornados por miedo, por su disposición al café, urgencia, resignación, sin red debajo, coinciden, se aceptan. Teniendo en cuenta que seguramente este match, elección, respuesta al otro descartó docenas de otros porque excedían el kilometraje del auto (la nafta sube casi semanalmente en el país), el tiempo disponible, las ganas de trasladarse en verano porque es verano y en invierno porque invierno, entonces hablamos, siempre, de alguien cercano.
Alguien de la misma aldea es el que viene de lejos a rescatamos de la soledad. Resultará la compañera divorciada de la escuela secundaria, el primo de una amiga; después de un rato de indagar se verá que sus árboles genealógicos crecieron en un mismo bosque, a orillas del mismo río contaminado. Mejor. A nadie le gustan los extraños.
Nadie quiere abrazar a un extraño.
El propósito de estas apps es insistir con una recomposición, urgente demanda: ser queridos y querer, aunque alcanza con menos, por lo general. Alcanza con un poco de palabras, un rato de cuerpo, unas semanas de chats. Obviamente al ser adultos todos está prohibido decir la verdad y nada más que la verdad. Si se puede prescindir de eso en la vida real, porque no hacerlo en la virtual, que será efímera, lo mismo que la otra.
Huelga decir que para estas apps lo importante no es que encontremos a alguien, sino que la perdamos una y otra vez. Ahí está el negocio. Lo mismo que en la vida.

difunta correa madre de los corazones sin saldo
humildemente
porque orgullo «a esta altura»
ante vos me presento en cuerpo ardiente
afiebrado por la soledad e indiferencia del universo
a vos porque vos sos mejor que «la gotita»
para pegar amores unir almas sin rumbo
sin candidato
(envidia de los políticos de san juan)
oíme cumplíme el favorcito:
no pido me traigas una mujer tipo la cautiva de echeverría
la empujés cual mula maneada oveja sin corral
la quiero pero con todos sus derechos
empoderada
literal la quiero si me quiere
si le alcanzo si le basta con lo que va quedando
con aire de perseguida abusada sonriente de pie o empalada en la pared
bien mujercita siglo XXI
no es excluyente que la hayas encontrado patinando en tinder
vos sentala disponela arrimala al café
yo me encargo de perderla por ni única culpa
o bajarla de su gruta de la corona de reina de la vendimia
nacida en el país más loco del mundo
vos tranka
20 velas madre mandame tu alias
usted no debería andar en estas aplicaciones
ud está en carne viva perdone que se lo diga
dice
«aquí somos todos tiburones
aquí es una pecera y nadie sobrevive»
permítame un consejo
haga terapia
olvide a quien tenga que olvidar después vuelva
vuelva para matar
estas son redes aquí nos mentimos
deje el amor en otra parte deje el amor de almohada
y siga adelante
nadie quiere una estatua de sal
podríamos ir a mi cabaña en la montaña
si está libre este fin de semana
queda muy cerca de un río donde crecieron mis hijos
y de alguna manera se fue por ahí mi matrimonio
el primero
el segundo no tuvo este paisaje siquiera
ella desea un hombre que «le vuele la cabeza»
la haga vibrar
pide fotos actuales y honestidad absoluta
busca solo amistad
un hombre escopeta
para vibrar una conexión eléctrica en malas condiciones
(la foto actual no sé qué papel jugaría
rara definición de amistad tiene la gente hoy la verdad)
hoy te vi de lejos en el súper
bastante demacrada
no sé si por el fin de lo nuestro
o estos sueldos que no alcanzan para nada
no se cumplirán algunos sueños
tampoco recurrentes pesadillas
ya está claro
algunos sueños o la mayoría de los sueños
no se cumplirán
pero la realidad no ha sido tan pobre
cuántos pueden tirarse en la cama vacía mirando un techo
curvo como el tiempo
y decir es mi elección este silencio


Dionisio Salas Astorga (1965) reside en Mendoza, Argentina. Profesor de Lengua y literatura, cursó la Maestría en Literatura Argentina Contemporánea en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Cuyo.
Ha publicado en poesía Sentimiento (Valparaíso, 1982); Sábanas sin flores (Piedra Infinita, Mendoza, 2003); Como en las películas (2013); Últimas oraciones (2013); Crónicas Cínicas (2014); Para salir a matar (2015): Vida de santos y santas non sancto (2016); Experiencia de la fatalidad (antología de la obra poética del autor, 2017); Las otras caras del puerto (Ed. Alba, Valparaíso, 2018). 0 cara nao entende. Antología poética en portugués (Livia Castillo y Simone Martins, 2020); TRANSLATION COMMENTARY (Experiencia de la Fatalidad — Dionisio Salas Astorga) by Adriana Uribe Angarita, Universidad de Aberdeen, Escocia (2021); ESPERIENZA DELLA FATALITÁ, Traduzione prologo e note de Grazia Fresu, Argentina (2022). Estamos bien los 7800 millones (2024); El mundo es una pintura de Francis Bacon. Ensayos. (2024).
Su novela infantil Las aventuras de Cepillo el león (2009) fue llevada al teatro y representada en Ecuador, con auspicio del gobierno de ese país. Fue reeditada en agosto de 2016 por la editorial de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNCuyo.
Finalista Vendimia, Argentina, en poesía (1997, 2012); Adolfo Ruíz Díaz (UNCuyo 1990, 1991). Haroldo Conti (Buenos Aires, 1997), A quien Corresponda (Tamaulipas, México, 2002), Cada loco con su tema (México DF, 2013). Mención de honor en poesía, Nuevo león (México, 2015) y del I Concurso Internacional de Hipermicroficción, Gastón Céspedes (España, 2015).
Director de LunaRoja, editó y prologó Promiscuos&Promisorios. Antología de 14 poetas mendocinos (2009); Notas de agosto y otros poemas (2011) de Juan López. Poemas, ensayos y otros se encuentran en antologías, revistas y web de Argentina, España, Escocia, Italia, Miami, México, Uruguay, Venezuela, Colombia y Chile.