DISTRITO 14 ES UNA ANTOLOGÍA QUE TOMA 27 AÑOS DE POEMAS NO POEMAS CUENTOS Y NO CUENTOS RELATOS Y NO RELATOS... EN FIN, DEL SIGLO PASADO A ESTE.
ESCRITOS DE JUVENTUD
ARMONÍA MUERTA I
Voy a refugiarme en las enfermedades
para ver cómo caen los falsos ídolos.
En mi boca infecciosa guardaré las plagas
que gobernarán las decididas almas al caos.
Soplaré pestes sobre mi enemigo,
susurraré en sus oídos lo que tengo destinado,
cegaré su mirada con la oscura visión
de las serpientes paganas.
Llenaré de llagas sus manos y las pondré
lejos de sus obras.
Beberé el venenoso suero
que llevo en mis venas
para inyectarlo en las pupilas de su miedo.
Sepultaré en su cerebro
la confusión y la agonía infinita,
el pánico y el galopante delirio,
la fastidiosa sensación ahogante.
Clavaré en su espalda la cruz del desprecio,
desfiguraré sus emociones,
lavaré mis herramientas con su sangre.
Pondré su cabeza a los pies del caos
para que los bese.
La infección descansa en mis huesos y
la armonía estará completa.
ARMONÍA MUERTA II
La maquinaria del cosmos
está controlada,
catapultando el orden caótico.
Soy el resumen del universo,
el carroñero, el infeccioso,
el recolector de poderosos venenos,
el resucitado dolor
que acompaña la sangre derramada frente a mí.
Todo será manchado de negro,
todo será maldecido por los demonios
del tiempo armónico.
Resucitaré almas atormentadas
que serán las columnas
del templo del podrido orden
tomando el mando astral.
Dominarán las enfermedades
todo lo que está bajo el divino manto,
la muerte estará presente para besar a Cristo
nuevamente.
El imperio de los vampiros
beberá la sangre para ponerse en guerra.
Renacerá de las cenizas el cadáver
de las madres del caos
las bellas Sodoma y Gomorra
y la más bella de todas:
Babilonia la grande, la madre de las rameras
y de las abominaciones de la tierra
UNA PARA LOS MALOS
LOS VAMPIROS YA NO QUIEREN AMAR
El dolor no más. Prefiero tus desgarros uterinos.
Emanaciones. Llanto. Dolor.
No muchacha
O acaso crees que los yanquis invadieron Vietnam por el
arroz.
No muchacha
Los árboles no los plantó el hombre.
Es como pensar que tus sueños me sueñan.
Que mi madre me ame por mi dinero.
No muchacha
Se hará visible mi homosexualidad
antes de volver a hablarte de amor.
No muchacha
A las prostitutas no se les paga para conversar.
Será posible que el ardor que siento al orinar, las llagas en la
piel, las manchas en la espalda y esas escamas en mi pene
sean la materialización de esta atormentada mente.
Mamá dice que el ser promiscuo, borracho y poeta van
debilitando al vampiro hasta hacerlo agonizar.
Sabrá ella que lo soy
Sabrá.
CHERNOBYL
HIEL JANE O LOS PELIGROS DEL AUTO STOP
¡Fría como pasillo de hospital!
Decapita las insinuaciones pasadas.
La espera la tensa, quita las manos de sus bolsillos y de un roñoso papel azul lacio canta el Cantar de los Cantares.
Con clara sonrisa janeana corta en pedacitos-mentalmente-al médico recético y pomposo carente de toda humanidad.
Baila quebradizamente, instantáneamente soltando y acariciando los cabellos, enmohecidos por el olvido, sedosos de desencanto.
Espigada esclava de los cigarrillos tiras transparentes, ecuatoriales, meridionales y abusadas con frecuencia colectiva e industrial.
Intenta desprenderse de las lluvias sensacionales y de los restos paleontológicos, deformes y vergonzosamente eléctricos y virtuales.
Da un acto máximo a la palabra calculando su fonética insignificante. Lasciva devoradora de formas sintácticas podridas el ataúd diccionárico de los hombres.
¡Hiel Jane! Se desvanece sin lamentos.
LEB NIGHT
Gemelas anticonceptivas.
La noche alberga fatídicos seres. La tonta mentira alcanza a viajar con más rapidez que la mismísima información óptica. Los huesos astillados se renuevan con latidos de corazones salinos, invención esquizofrénica de los celos. La inocencia se confunde.
Dictamina encontrarse codo a codo con la isla imaginaria rodeada de mil kilos de armamento: estrellas fugaces, soles, asteroides y órbitas.
LA SUPERPOBLACIÓN (CASAS DESDE 680 U.F.)
¿Cuánto aguantas? ¿Cuánto aguantas tú? ¿Cuánto aguanta tu televisor? ¿Cuánto aguanta tu computador? ¿Megabytes? ¿G-bytes? ¿Levi’s? Tú y tu Levi’s; yo y tus megabytes. ¿Ahora dónde estás? Querida mía, te estoy buscando, querida mía, ¿sabes qué? Mis zapatillas no son Nike, son Converse y te busco. ¿Dónde estás? ¿Que quieres que diga tu nombre? ¿Qué importa el nombre si el nombre lo tiene el mundo? Estamos muriendo. No hay lenguaje. ¿Dónde está? En las universidades.
DESDE HOY LLÁMAME ZARATHUSTRA
Desde cuando hemos dejado de admirar la belleza del otro. Qué nos impulsó a desviar los caminos de los dioses.
En una ceremonia como ésta hace miles de años alguien nació, con estrafalarios pantalones caminó noche tras noche en busca de un lugar seguro en donde poner su semilla, y así resguardar, inmutable, los orígenes de la emoción.
Al pasar de los siglos, las semillas florecieron transformándose en nosotros. Seres temporales. Adivinos de placeres y pesares.
En complot gigantesco cubrieron todas las estaciones, todos los ríos y toda materia. Sin más ambición que recaudar lo infinito de las sugerentes almas, flotaron conscientes de dar formas y nombres y vistas y más sentidos y abrigar esperanzas.
Toda paz y armonía se vence a sí misma, se desgasta, necesita siempre de uno otro lo bastante fuerte para no sucumbir y poder chocar y avanzar y chocar y avanzar.
Así surgen los controles, las imágenes los semáforos los códigos y el trabajo y también los emblemas y las canciones y ya no flotamos y ya no somos conscientes y ya no cubrimos de besos y ya no somos temporales.
Pero cuando volvamos y demos la vuelta y flotemos e invoquemos la belleza nos encontraremos frente al universo nevado de esperanza sin celebrar los años y sin cantar bajo la higuera.
MAFIA DE BARRIO
TONY VENDETTA
Solo. Cándido centroamericano. Las manos en los bolsillos indicación del Norte magnético. La dirección precisa. Silbido mañanero caminando lentamente hacia la grana. Historias rodeadas de la solidez de los callejones. Restaurantes. Bares. Mujeres.
El Señor de los anillos en invierno, capucha cubriendo los oídos, negación de la singracia. Tony. Un Modigliani danzando rotundamente a sus antepasados. El dador de hostias. El que encara a la bestia y se junta con las malas, aunque salgan caras.
Crucigramas, cauteloso administrar de su propio vuelo, ligado, seguido. De domingo, dice la historia, cervezas derramadas, esquina, Di Bianchi y las angostas conversaciones de pasillos o en el Parque Moraga. Al sonar el timbre pareciera que todos los timbres del planeta lo hicieran en sus propias puertas, pero no tenemos puertas, mas las cerramos fumando cigarros para los malos, dulce melancolía de rones baratos y de cañas de gigantes. De boleros de borgoñas y cazuelas, da lo mismo el paradero, sino las intenciones, qué más zafradas de las que necesita tu mente, que destruyes tu alma, ven… te daré con la de plástico para que entiendas. Mas si nunca volviese a brillar el sol o a reflejar la luna, aún así, con lluvias o niebla, con los ojos cerrados llegaría a su juzgado.
NIÑO DE MAZAPÁN
En ninguna otra parte y ningún otro padre piel tan suave de niño dormido ha conocido, pestañas que al atardecer rasgan las nubes para ver las estrellas farolientas guiando los sueños de un príncipe.
Las cuadrículas no tan lejos del rompecabezas que armado está en la belleza de un mundo que no ha sido roto por los bototos de egoísta gigante.
Manitas acolchadas que entre el brazo y antebrazo ondean hasta juntar los labios de un suspiro angélico que resguarda los corazones de los niños que fueron moldeados por sabrosas dulzuras.
STALIN
STALIN
De buena fe. En parte miserable o reestructurado y en conocimiento de la sutileza de los organismos para encadenar la locura declaro:
No hay estado que caracterice las libertades humanas: los deseos, principios y creatividad.
Por más que se plantee un convencimiento colectivo para llevar al poder a algún títere. Por más que se utilicen viejos discursos leninizados y ofrendas tullidas de perfumes revolucionarios. Los usos de la confianza decaen en el minuto preciso cuando entre colores se firman documentos que van en desmedros de las multitudes.
El incesante afán colectivista y el juego de imágenes degeneran la capacidad que tenemos de anular. La sensación de hacernos partícipes de algo que no existe sesga las fuerzas milenarias de lo primigenio.
A costa de mantenernos caminando hacia un mismo lado los pensamientos dirigidos al producir... la identidad huye en vuelo de pájaro acerado.
El cerebro orgánico de un sistema corporizado gesta inquietudes a las masas. Preocupaciones inocuas guían a los suburbios a revelaciones portátiles en donde un gran camión recolector va triturando los huesos de familias indeseadas y aleteos amorfos.
Sin ir más lejos y como punto final: la vida útil de un ser humano se mide por su aporte al campo del dinero. ¿Quién quiere morir pobre pero feliz? La respuesta es muda. ¡No hay pensamiento que nos ligue a la unidad original!
JARRY POTTER O LA IGNOMINIA DEL TRABAJO
Lo peor de todo es que nos tiene identificados. Tras cada puerta, allá en la caro, una fotografía nuestra la adorna.
Claro. Cómo podría aguantar tanta miseria. Claro, es también su teléfono, cámara portátil, con la cual, sin pestañar y desde algún punto estratégico captura nuestras imágenes. No lo culpo.
Además, confeccionó una serie de dardos, un par de picahielos con los cuales destruir nuestros rostros. Eso sí, hay algunos más agujereados que otros. Algunos embetunados de semen o coliformemente adornados.
Pensé muchas veces en llamarlo por su nombre, pero era tanto que ya nadie lo sabía. Sus pupilas agitadas en un nervioso sonreír. Nunca vi más allá. Sin embargo, algo tramaba. Con cada caja de cartón que le pedía, con cada orden emanada de los cientos de jefes de la basura, obtenía una fuerza fundada en la más grosera venganza.
Tal vez nunca lo quiso. Tan frágil y pequeño, realizante de tareas ingratas. Archipiélago de densidades mentales en busca de un canal conductual que lo acercara más que sea a alguna configuración con el otro.
Lo intentó todo. Desde el básico saludo hasta los golpeteos enfermizos en la espalda. Una gran grieta se forjó en todo su cuerpo. Luego fue rebasada por crucigramas mal llenados y tantos juegos de azar. Carreras locas tras un bolso vacío. Encantos mal humorados decidió un día no volver a trabajar.
Y cómo se llamaba, se preguntaban. El pequeño de lentes, se respondían.
Pero cómo se llamaba: Potter, le decían. Sí dijo otro. Potter.
Lo encontraron colgado allá en las duchas. No tardaron en bajarlo.
Jarry, Jarry Potter le decían.
DIOS
DOMINGO ROJO FOREVER
Siempre rojo. En cualquier plaza o cama acañada.
En un Cristo de iglesia o desalmado indispuesto penetrando con permiso otánico (50+1).
Pizza bañada en rojo domingo de angustias y tiritones y desahogos en escritos miserables de un poeta de quinta a lo Lamborghini japonés, también se alquilan los sables con restos de tendones y glóbulos y asaltantes de farmacias que roban lo mínimo por ser domingo y tener que descansar
NINFA 100% COLESTEROL
Y me abres la puerta, nos ayudamos con las bolsas, ya hemos bebido un poco. Sólo un poco y nos miramos por dentro. Sabemos el destino de los cuerpos.
Hay una mesa, en ella un buen vino. Te miro. Sonrío. Te abrazo. Acaricio tu pelo. Te dejo ir a la cocina, siempre celoso de la cebolla, el aceite el orégano, pero te dejo. No tengo otra.
Camino por el patio en busca de carbón. Lo encuentro. Preparo la parrilla. La limpio. La engraso. La dejo reposar como testigo presencial.
Consigo papel en no sé qué lugar. Tomo una botella, la descorcho. Bebo, está dulce.
Desde la ventana tú lloras y me miras, la chilena siempre te hace sufrir. Me alejo de la parrilla y corro a abrazarte, hueles rico, te beso el cuello, transpiras y el líquido queda impregnado en la seda negra de tu blusa. Me alejas. Tienes hambre. Se te nota cuando tienes hambre.
Ya en el patio enciendo el carbón. Todo perfecto. Tú en el patio y sólo se nos ocurre mirarnos. Las manos de hombre, de mujer.
La sal, la cerveza, cilantro nuestros nombres y el viento del atardecer. Hemos sido egoístas, a nadie hemos invitado. Comemos.
La grasa en los dedos en tus labios el pan untado en el pebre, estamos deseosos de acabarnos todo. Las luces se encienden nos apretamos. Olemos a carbón y a vino y a cerveza. Nos besamos. Tan profundo que logro entenderte. Tan profundo que los sabores se nutren y apagan el desconsuelo y las tardes solitarias. Nos tenemos.
Me sonrojo y miro al cielo, otra vez, en desacuerdo imitando y volando, con el lápiz y la hoja y tú desapareces toda en grasa y sabores colesterólicos, románticamente colesterólicos y vomitables.
¡Estoy borracho aún no logro entrar a mi casa!
LIBERTADES ALUCINADAS
EL JARDÍN DE LAS ESTATUAS
Parados en sí mismos. Vientre a vientre en una marejada de tiempo. En una cosa estaban seguros: la carne no se les hizo verbo.
Subversiva psicosis del empalme telefónico que no me da pauta para volar sin retorno
Libre y susceptible a la destrucción. Ventanas abiertas a la pulmonía. Amónico. Tiocetona. Trifloruro. Viejas anécdotas de asesinos.
¡Si he de cambiar, que las atómicas zumben en mis oídos y el dolor de la roca torturada por las mareas invada mis sienes! ¡Que los capitanes abandonen sus barcos y los sucesos abandonen la historia!
BLACK SESSION
BLACK SESSION
Es equilibrio cinematográfico dentro de una pintura, borrando los dolores pasados en el cuerpo que atraviesa los tiempos, utilizando un nuevo lenguaje fuera de toda especie, a merced de nuestras propias necesidades vitales.
Es mirada frente a los balcones y en esa gota que sangra con derecho a vivir.
Es voz del pequeño que atraviesa las habitaciones, hasta llegar al regazo florecido en melodías, pues nada se pierde.
Es marcha que avanza y los grandores que piden ser verbo en la quietud de la noche con bocinazos en la Gran Avenida.
Es ferocidad de avatar de labios devorando al tiempo y los ojos centinelas quebrando cada pupila en busca del sin fin.
Es preocupación como lo son los orígenes y las ausencias, o el vapor de un patio húmedo abatido por el sol.
Es romper los ciclos como curvas desdibujadas en horizontes sintácticos en las laderas de un libro.
Es cortar las huinchas mil veces por semana, como si la primera vez no existiera, mil veces nuevamente como la primera vez. No todos los seres somos los culpables del saqueo de los cuerpos o del quebrar los vidrios de la inocencia.
Es ella, tan música en sí misma, y en su vaivén que preconiza el viaje, las risas suaves y fumadas cortas, en conducir la vida por cósmicas carreteras sin depresión.
Y ahí yo, tan pobre en lo que a sentimientos se refiere, tan perdido en Tokio, atascado en el intelecto de un millar de autores.
Black Session es un cordón estelar protegiendo la atómica explosión de los filamentos galácticos, tejiendo las vías por donde se cruzan los planetas. Y en esos grandes cúmulos, donde ella danzaba como corpúsculo de big-bang, soñábamos con lactar una pequeña y nueva galaxia
EL COLCHÓN DE MODIGLIANI
Con el ritmo de la balada de Sacco y Vanzetti, sensación casi inenarrable.
Reflejo de ojos en el espejo espiritual de una escopeta. Nada de lanzar monedas al pozo. Tobillos y caderas. Susurros conscientes de que las fantasías no mueren al ser satisfechas.
Sabrán ustedes, qué se siente cuando se siente en el despertar recostado inhalado de quietud.
Modigliani, traspasando su vital miseria a nuestras carnes blancas, ruborizadas y constantes. Perdidos, sí, perdidos y encontrados, en el musitar consciente al esnifar.
Modigliani, y su afán de pintarlo todo, abarcarlo todo, exaltando al letal polvillo que se apodera de nuestro deseo y de pulmones y gargantas, de labios y nariz.
BONUS TRACKS
NO SOMOS TAN HUEONES
Si cerramos los ojos e intentamos mirar nuestro interior, tal vez podamos llegar a un aproximativo, un momento determinado en la levedad de un corpúsculo, que planea en la luz del amanecer, en un sucucho, después de una noche atormentada de alcohol.
Quizás podamos entender que las pausadas nubes, una y otra vez, sin importar sus nombres, cruzan capitales y desiertos.
Que la velocidad de la luz es para la luz, que el ser humano llega a un lugar cuando llega ni antes ni después.
Que los cerrojos no son rojos, y por más que atomicemos los colores en su genética celestial, jamás su origen será cambiado.
Que las gotas de agua no son uniformes de soldados que compiten por llegar a la mar.
Que sin hoguera igual hay fuego; que el hielo lo derretimos entre todas(os), y que, muy organizado, ayuda el sol.
Que el alma carece de 1g, 2g, 3g, 4g, 5g, 6g… ∞, como mucho, y que tras la óptica del arte pesa 21 gramos.
Que los árboles no los plantó el hombre, en el apuro de un dios evangelizador.
Que las madres no lo lavan todo.
Que Nueva York sólo es una isla.
Que las pestañas pesan al caer.
Que la luna pierde a la tierra en su mirada, y nosotros no imaginamos cuánto dolor en ello existe.
Que los factorías no hacen pesca: sólo avanzan como si fueran tiempo devorándolo todo.
Que en los entre paréntesis no debe haber vacío, y que las abreviaturas necesitan punto, para ser sostenidas en el pantano gramatical.
Que la belleza no es conspiración del sistema, y si bien existe, no nos pertenece.
Que la humanidad es más que cuerpos políticamente integrados.
Que los concursos literarios no son un detector de mentiras para jurados intentando extraer la esencia de un poema, para luego hacer un gráfico con indicadores de calidad.
Que la humanidad es contradicción en sí misma, y bajo ninguna ciencia renaceremos.
Que en la conciencia del capitalismo hay una mujer abrasada, desmembrada y servida a la potestad de los hombres.
Que los imposibles existen si son liberados, en campos llanos de ausencia del terrorismo panfletario del neoliberalismo.
Que la felicidad es el control de las ausencias.
Que es imposible meter tanto animal suelto en un arca hechiza sin GPS.
Que la revolución de los hippies la terminó haciendo Wom: sin mirar a ningún lado, nos gritó, de frente: “Viva la revolution”.
Que el arte poética es el vector del sistema; y, muy al bordear el absoluto, su cura.