Distrito es un territorio bajo la soberanía de algún estado o división política, sin embargo este término se puede subvertir en la mente de un creador insurrecto como lo es Don Sátula, alter ego del poeta Elías Romero que crea un incorregible demarcación donde caben todas sus obsesiones, juicios, juguetes rotos, botones caleidoscópicos, conceptos sometidos al cedazo de su inquieta creatividad panóptica y que sienta las bases de su nueva obra Distrito 14 una oportuna antología que expone al poeta al juicio irrevocable de la poesía en distintas etapas de su existencia.
De esta forma, el autor se mueve por una variopinta gama de estilos y visiones literarias transitando desde el realismo sucio, la poesía confesional hasta un pesimismo redentor a lo Nick Cave que domina sus últimos años. Sin duda el camino recorrido por el poeta no está exento desimbolismos y conceptos culturales que dominan nuestro imaginario occidental. Critica al fascismo, el abuso de poder, el consumismo desbordado, las impostaciones intelectuales, el proyecto de la vida perfecta que se interpone al fluir orgánico del individuo. De esa forma la voz poética adquiere en distintos pasajes una actitud punk rocker como una caldera a punto de estallar, eso sí dentro de una dinámica coloquial e irónica que despoja de densidad rítmica al poemario. El hálito nocturno de lo urbano se encuentra adosado a las paredes de este imaginario que en algunos casos delimita su propio terreno como una vez lo hizo la destacada vate Gladys González en su obra “Gran Avenida. Y claro el libro no está desprovisto de reflexiones del tipo existencial. Ejemplos hay varios, en el segmento denominado “La Súperpoblación (Casas desde 680 UF)” aparece el siguiente verso “Tenía la mala costumbre de sentirse solo. Cuando bebía dejaba un vaso lleno a su sombra” . Asimismo, salta la valla la siguiente declaración “En viernes santo todos mueren . Hay remordimiento del no saber qué hice. La filarmónica sigue tocando y no siento nada adentro” de “Borracho culto (a Dios)”. Estamos así frente a una obra que representa a cabalidad el acervo creativo de un autor que bota sus intestinos en la bandeja de plata en pos de una honestidad brutal y lo sitúa como una voz singular dentro del espectro poético de los últimos años.