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Werkv / Recado al Presidente Ricardo Lagos


por Elicura Chihuailaf
En el periodista, 26 de marzo de 2004



Señor Presidente:

Me parece que usted debe saber que quien le escribe es un oralitor mapuche que, lejos de la intención de alcanzar algún lugar en la administración pública, lo apoyó en la segunda parte de su campaña a la presidencia de Chile. A pesar de ello, usted -a través del ministro José Insulza- me otorgó el privilegio de invitarme a ser miembro ad honorem de la Comisión que lo asesora en el tema del Bicentenario, sabiendo que mi posición -que expresé en mi "Recado confidencial a los chilenos", 1999- es de cuestionamiento de dicha conmemoración y es de crítica a la declaración surgida al tenor de las discusiones del Centenario, y que en síntesis dice que "Chile es un país de blancos, donde no fue necesaria la importación de negros y donde la presencia de lo indígena es visible sólo al ojo del experto". Documento que da cuenta de la ideología del Estado chileno, que de esa manera establece lineamientos respecto de cuál debería ser el derrotero que guíe la educación, la información y la publicidad, la salud, la justicia, la economía. Documento que "sugiere" que la hermosa morenidad de este país debía ser borrada o escondida bajo la alfombra de la identidad hegemónica (blanquizadora).

Como creo tener claro quiénes son nuestros adversarios (pu winka) y quiénes pueden ser nuestros amigos, nuestras amigas (pu kamollfvñ wenvy), acepté la posibilidad de Conversación que usted me ofrecía. Y creo no haberme equivocado del todo, pues allí tuve la oportunidad de expresar mi Sueño, el Sueño de la mayoría de nosotros los mapuche: nuestro pueblo reconocido constitucionalmente y ojalá autónomo a la fecha de la conmemoración de vuestro Bicentenario. Y mi propuesta de un hito: la represa Ralco inconclusa como una lección que evidenciara inequívocamente que Chile, más allá de los errores libremercadistas, es una nación que puede ser capaz de considerar y respetar las distintas historias e identidades que la constituyen.

Pero, señor Presidente, veo que al parecer seguimos viviendo realidades distintas. Es por eso que en mi renuncia que le envié a mediados del mes de febrero al presidente de la Comisión, le digo (al Señor Insulza) que: "le agradezco que en la debida oportunidad me haya recibido para expresarle mi protesta y mi preocupación por el maltrato de hecho a integrantes de nuestras comunidades y a miembros de organizaciones citadinas y a sus sedes; mientras, contrariamente, se minimizaba la prepotencia latifundista que -a través de algunos medios de comunicación- se exhibía arma en ristre. Ahora (le digo), me parece que en este último tiempo el Gobierno se ha mostrado definitivamente vulnerable a los requerimientos de los poderosos de este país, y tengo la impresión que en los próximos meses seguirá haciéndose parte de las acusaciones que incrementará el número de perseguidos mapuche y de condenados a penas ni siquiera equivalentes a las establecidas para los torturadores y asesinos de la dictadura pinochetista.

Sufro hoy la desazón de vivenciar que, más allá de vuestras puntuales `buenas intenciones', seguimos de perdedores, y que el Gobierno parece carente de la verdadera Voluntad de asumir que para evitar un mayor agravamiento de la situación en la zona (hay que recordar que el asesinato de nuestro hermano Alex Lemun sigue impune) no debe conformarse solamente con latos informes y promesas de reparación de la `deuda histórica' sino que ésta debe ser resuelta con prontitud, y de una buena vez, por el Estado.

Señor Presidente, en relación con los acontecimientos más recientes, debo decirle que es cierto, los mapuche somos un Pueblo, no una institución. Por hechos históricos conocidos aún por pocos en este país, somos también chilenos, pero -como es sabido por algunos más- tenemos un idioma, una historia, una visión de mundo propia, y un territorio histórico que hasta hoy compartimos con el pueblo chileno y con otros grupos minoritarios aquí (franceses, italianos, suizos, alemanes, españoles). Y nuestra Gente ha tenido siempre un espíritu de verdadero diálogo señor Presidente, por eso me parece grave que usted haya suspendido su anunciada visita a Wapi para conversar con nuestros hermanos / nuestras hermanas mapuche lafkenche. Como usted bien sabe, se trataba de una invitación no de una citación.

Usted dijo: "Yo, con mi mayor respeto, quisiera decir que la agenda la fijo yo, o sea, a mí no me fijan la agenda, yo soy el Presidente de la República". Hasta entonces, se lo digo también con mucho respeto señor Presidente, yo pensaba que su agenda se la fijábamos todos los habitantes de este país, en la medida que usted -supongo- se propone ordenarla de tal forma que le permita responder a las demandas de nuestros problemas y de nuestros sueños, precisamente porque usted es el Presidente de Chile. En Wapi, como usted -supongo también- ya sabe, lo esperaron miles señor Presidente, con la esperanza de una Conversación personal y franca con usted, porque en nuestra cultura se sigue creyendo que la Palabra cara a cara es el más fidedigno "documento", el más profundo compromiso. Lo esperaron miles de lafkenche encabezados por sus Lonko, Machi y autoridades mapuche citadinas, que dispusieron el estricto respeto de nuestro propio protocolo, nuestras propias normas.

Usted, en estos días, dijo además: "Creo que se ha podido demostrar que ciertos proyectos emblemáticos, complejos, como Ralco y otros, alcanzaron un buen consenso", afirmación que nos muestra que nuestras perspectivas frente a situaciones tan delicadas como ésas parece van por sendas desencontradas; palabras que nos hacen pensar que con frecuencia el denominado "consenso" se define desde el sentido de la enfermedad. Pero agregó: "...creo también que tenemos tareas pendientes, como el convenio 169, el reconocimiento de los pueblos, una reforma constitucional, que me parece que son elementos que nos permiten avanzar en la dirección correcta". Su aserción es en sí misma un avance. Entonces, en la dualidad de la vida, me parece que es todavía posible ponernos de pie y conversar, aunque sintamos tristeza.

Señor Presidente, en estos "tiempos de democracia" es muy grave la situación jurídica y social en nuestro territorio (campos y ciudades en las que actualmente vivimos). Nuestro hermano Víctor Ancalaf está en la cárcel cumpliendo una condena a ¡10 años!, y nuestros Lonko Pascual Pichún y Aniceto Norin están en la cárcel condenados a ¡5 años! cada uno, por "¡amenaza terrorista!". Ahora, 18 dirigentes acusados de supuesta "asociación ilícita terrorista" enfrentan condenas de 5 a 15 años de presidio por parte del Ministerio Público chileno. Las noticias dicen que "la jueza de Garantía de Temuko suspendió la Audiencia de Preparación del Juicio Oral al recusar la defensa de los imputados su rol como magistrada por aceptar la participación de 44 "testigos secretos o sin rostro" en el juicio (de un total de 140 acreditados). Ello en virtud de la ley adecuatoria de la Ley Antiterrorista del 31 mayo del 2002, fecha posterior a los supuestos delitos que expone la Fiscalía en su acusación". Ante esa realidad, señor Presidente, nuestros hermanos y hermanas renunciaron a su defensa, por considerar que ya estaban condenados antes de comenzar formalmente el juicio oral. "Nosotros consideramos abiertamente que eso es una persecución política y que aquí se está armando un montaje político-jurídico, que va en contra de nosotros", señaló en la audiencia -me dicen- José Huenchunao, uno de nuestros hermanos acusados.

Se dice, señor Presidente, que "el Estado de Chile conjetura tener atrapada a la dirección de la Coordinadora Arauco-Malleco (CAM). Y que el objetivo político del ministerio del Interior es la destrucción de la CAM, presentándola como si fuera el vértice del eje del mal, al estilo ETA o Al Qaeda en versión mapuche. Para ello, el subsecretario Jorge Correa Sutil aplicó la Ley Antiterrorista N° 18.314, `aprobada' por la dictadura militar en 1984, una `legislación' que sólo puede invocar el gobierno".

Señor Presidente, es a lo menos muy rara toda esta concordancia de hechos. Ustedes, los que dirigen el país, suelen argumentar que los poderes del Estado son independientes, me parece que técnicamente ya se ha demostrado que no es así. Suele suceder que en los "juicios" hay personas que son juez y parte. Señor Presidente, tengo la impresión de que "los sectores algo discrepantes" de las medidas tomadas hasta ahora por su Gobierno respecto de nuestro pueblo somos la mayoría de los mapuche, pero ello no significa que seamos terroristas ni necesariamente denostadores a ultranza de su mandato. Nuestra lucha de siglos es una lucha por Ternura, en defensa de nuestra Ñuke Mapu -nuestra Madre Tierra- que sostiene nuestro vivir y nos ha regalado la maravilla de su hablar y nos ha regalado las flores de sus pensamientos. ¡Tenemos derecho a continuar con nuestros Sueños!

Es así que -ante la extrema gravedad conque a estas alturas comienzan a develarse los conflictos generados en nuestra tierra por el Estado y los grandes grupos económicos nacionales e internacionales- como mapuche y miembro de la Corporación NorAlinea de Defensa de los Derechos Humanos, vengo a solicitarle respetuosamente señor Presidente el pronto cumplimiento de sus promesas, y la firme intervención de su Palabra que nos renueve las razones, los argumentos, para seguir sosteniendo que los que suponemos son nuestros amigos siguen siendo nuestros amigos.

Saludo Azul.

 

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Elicura Chihuailaf: Werkv / Recado al Presidente Ricardo Lagos,
Fuente: El Periodista,
26 de marzo de 2004.