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PRESENCIA Y FUNCIÓN DE LA MÚSICA EN LOS CUENTOS DE MARIO MALPARTIDA BESADA

Por Fernando Carrasco Núñez

 

 

Mario Marpatida Besada (Lima, 1947) es autor de cuatro novelas: El viejo mal de la melancolía (2002), Una loma bendita (2003), Ciudad de agosto (2011) y Atrévete a cruzar el puente (2024). También ha publicado numerosos libros de cuentos. Podemos mencionar Pecos Bill y otros recuerdos (1986), Cercos y soledades (1990), Además del fuego (1999), Con olor a vino (2007), Ajuste de cuentos (2012), El hombre que inventaba recuerdos (2016), Hablando de ausencias (2019) y otros. Asimismo, ha publicado antologías de cuentos, crónicas periodísticas y crítica literaria. Sus cuentos han sido premiados en las Bienales de Cuento COPÉ y en el concurso El cuento de las mil palabras, de la revista Caretas. Ha sido incluido en numerosas antologías a nivel nacional.

 

 

Nuestro presente trabajo se centra en su obra cuentística y pone atención en aquellos relatos donde aparece la música como un elemento importante tanto en la historia como en el discurso. Nos interesa resaltar qué función cumplen las referencias musicales y las letras de fragmentos de canciones populares en la narración. Para esto pondremos mayor énfasis en el análisis del cuento “Ritmo y sabor”.

El autor de Cuentos rodados (2006) ha resaltado, en algunas entrevistas, su interés por la música, principalmente por la música popular: “Siempre me gustaron los boleros que tienen cierto aire poético; también las guarachas, por su apego a las expresiones populares. Igual me ocurre ahora con la llamada salsa. Creo que muchas canciones, dentro de su brevedad, contienen historias fascinantes” (Malpartida, 2023).

En esta línea, Mario Malpartida pertenece a ese pequeño grupo de autores de nuestra tradición narrativa que han hecho de la música un aspecto significativo de su producción literaria, ya sea en sus cuentos o novelas. Podemos mencionar a autores como José Diez-Canseco, José María Arguedas, Oswaldo Reynoso, Edgardo Rivera Martínez, Alfredo Bryce Echenique, Samuel Cárdich, Guillermo Niño de Guzmán y otros.

Las referencias musicales en la obra cuentística de Mario Malpartida se aprecian, incluso, en algunos títulos como el del libro Un bolero más y otras canciones del recuerdo (1988) y en el nombre de cuentos como “Ritmo y sabor”, “Solo de trompeta” y “Lo que dura un bolero”.

Las referencias musicales que muestra Mario Malpartida se encuentran, principalmente, en aquellos cuentos de tono melancólico que recrean una escena importante de la niñez o la adolescencia de los protagonistas. El autor de Una melena dorada en la tribuna (2023), con estos cuentos del ayer, ha desarrollado una “poética de la nostalgia” que nosotros hemos estudiado en una anterior oportunidad (Carrasco 2007).


CUENTOS MUSICALES

El cuento titulado “Solo de trompeta”, tiene como narrador protagonista a un músico. Se trata de un trompetista popular que es un gran admirador del chileno Willy Marambio, figura de la música latinoamericana en los años sesenta del siglo pasado. Su admiración extrema lo ha llevado a adoptar el nombre de Willy Marambio como su apelativo en las orquestas de las que ha formado parte. El cuento es un homenaje a los músicos, talentosos y apasionados, que consideran a los grandes maestros parte de su familia, a quienes hay que hacer respetar en todo momento y ante cualquiera.

En otros cuentos como “Las postales de Susana” o “Confusa memoria”, la música sirve para configurar la época que se va representando en la narración. En el primer cuento se rinde homenaje a una joven amiga del pasado, muerta a temprana edad. El narrador protagonista, atravesado por la melancolía, va evocando los años en que iba despertando a la vida al lado de los amigos del barrio. La música, los cantantes y las letras de las canciones le sirven para hacer referencia a esos tiempos idos:

“…prometimos encontrarnos en el barrio de antaño con ocasión del cumpleaños de cada uno de nosotros y celebrarlo en este bar que todavía queda, aunque ya sin rockola tragamonedas, rememorando esos versos que decían, Soñaba un mundo de felicidad al encontrarnos, pero el impulso de tu vanidad, nos fue alejando, o esos otros que afirmaban, Amor es un algo sin nombre que obsesiona a un hombre por una mujer, que en la voces de Bienvenido y Daniel Santos fueron la entonces incomprensible música de fondo de nuestra niñez” (Malpartida 2006, 106).

Una historia similar se lee en el cuento “Confusa memoria”, donde el narrador protagonista evoca a una amiga de la niñez. Aquí también la música ayuda a configurar los años juveniles de los primeros amores. En este cuento, como en otros de Mario Malpartida, se aborda el tema de las luchas sociales en nuestro país, asunto que podría ser motivo para otro trabajo de investigación.

En otros cuentos como “Confesiones en El Tobara”, la música sirve para configurar el ambiente y la época en el que se está desarrollando la historia. En este relato, tres jóvenes amigos se han dado cita en el mítico bar de Surquillo, en Lima, para contarse las historias encendidas de sus primeros amores. Al tiempo que relatan las historias, el narrador hace referencia a la música de Lucho Macedo tocando en El Panamericano y a la estrella de esos años: la cantante de boleros Lina Panchano.

En cuentos como “Reina de todas las sombras” y “Lo que dura un bolero”, la historia transcurre dentro de una fiesta y dura, casi literalmente, lo que demora en sonar una canción. Lo más interesante de estos relatos tiene que ver con el rimo narrativo. Al tiempo que se narra la historia, va sonando una canción y el ritmo narrativo se torna más acelerado.


RITMO Y SABOR

Este breve cuento está incluido en el libro Peco Bill y otros recuerdos (1986). “Ritmo y sabor” condensa muy bien todas las implicancias de la música presentes en muchos cuentos de Mario Malpartida. La historia es contada por un narrador protagonista y presenta una estructura lineal. Así como los cuentos “Reina de todas las sombras”, “Como un corazón” y “Llévate esta prenda”, el cuento “Ritmo y sabor” transcurre también a lo largo de una fiesta. El narrador es un adolescente que nos cuenta, en tiempo presente, la triste historia de amor de Colorete Piqueras y la bella Katia Benavente. Este narrador, al mismo tiempo, evoca pequeñas escenas de su pasado. La trama es breve, sencilla y muy emotiva. En este cuento de Malpartida, Katia, muy a su pesar, tiene que alejarse de Colorete para comprometerse en matrimonio con un hombre de solvencia económica y así ayudar a su familia y salir de la pobreza.

Puesto que el cuento transcurre durante una celebración entre vecinos, en una de las casas de un corralón, se viene escuchando un conjunto de canciones populares. El narrador hace referencia, específicamente, a una serie de boleros y guaguancós de la orquesta cubana Sonora Matancera. Se mencionan a distintos vocalistas de este conjunto como Celia Cruz, Bienvenido Granda, Celio González y Daniel Santos.

Uno de los personajes del cuento se ha encargado de ir poniendo la música de cuando en cuando. A este personaje se le llama el “negro Facundo”, así como se denomina también el personaje mencionado en el guaguancó que lleva por título “Qué dichoso es”, tema interpretado por el cantante habanero Bienvenido Granda. Como vemos, el nombre del personaje aquí no es gratuito. El eterno enamorado de Katia es conocido como Colorete. Recordemos que uno de los cuentos del libro Los inocentes de Oswaldo Reynoso lleva como título este apelativo. Posiblemente, con este guiño literario, Mario Malpartida ha querido rendir homenaje a Reynoso, otro extraordinario cuentista de nuestro medio que ha sabido usar con maestría la música en sus libros.

El cuento “Ritmo y sabor” es también todo un homenaje a la orquesta cubana Sonora Matancera. Así como se alude a varios de sus vocalistas y se menciona algunas de sus grabaciones, el narrador protagonista también cita, con detalles, a cada uno de sus integrantes. Veamos:

“La Sonora es la Sonora, dicen que dijo Benny Moré, y la Sonora es de siempre, lo afirman por la radio esos locutores que se han especializado en el ritmo y sabor de su música y conocen a los integrantes hasta por sus nombres propios y los instrumentos que tocan, Lino Frías, en el piano; Pedro Night, en la trompeta; Willy, Rogelio y Caíto, en el coro; Gigio, en el tumbador; Manteca en el bongó” (Malpartida 2006, 54).

Ahora bien, cuando Mario Malpartida hace referencia a una canción de la Sonora Matancera lo hace tomando en cuenta la escena que se viene narrando o el asunto más importante de la historia general. Nada es antojadizo. La letra de la canción va en sintonía con lo que se narra en el cuento. Puesto que la historia del cuento “Ritmo y sabor” hace referencia a un compromiso de matrimonio por interés, en el relato se menciona la canción “Amor de cobre”, interpretada por Leo Marini e, inclusive, se transcribe parte de la letra de la canción para dar realce al tema mencionado. Veamos:

“… todos ellos están ahora acá contagiados por el ritmo y sabor de la Matancera, aguardando por dentro el momento en que Piqueras llegue para poner el disco de Leo Marini, donde el rey del bolero canta, no me quieres porque sabes que soy pobre, no te importa que yo pierda la razón, solo a ti te interesa que sea el cobre, el metal que te alquile el corazón” (Malpartida 2006, 56).

Otro aspecto que destaca en el cuento “Ritmo y sabor”, que se vincula con la música, tiene que ver con el ritmo narrativo. En este cuento, se aprecian párrafos largos, pero conformados por periodos breves unidos por comas o por conectores gramaticales. También prevalece el uso de verbos. Esto le confiere cadencia y un ritmo acelerado a la narración. El cuento toma el ritmo de una canción alegre y movediza como a las que se hacen alusión en el cuento. Este ritmo acelerado en el relato le confiere también tensión y dinamismo a la historia.

“Entonces la menudencia, que así nos llaman cuando hay fiesta, dejó de mover los pies al ritmo de la Matancera y abrió la boca para soltar su desencanto, porque la verdad de las cosas era que a nadie le cuadraba la idea de dejar de ver bailar a los mayores mientras Celia y Bienvenido le iban cantando cadenciosamente al pai y a la mai y, en otras, ese que tiene nombre de país gritaba abriendo seguramente los brazos como lo está haciendo el negro Facundo en medio de la sala, que yo no soy guapo, señores, eh, eh, a mí pelear no me gusta, no, noo. (Malpartida 2006, 53).

En síntesis, Mario Malpartida Besada, en varios de sus cuentos, utiliza la música como un elemento muy importante en la narración. A veces, los músicos aparecen como personajes. En otros casos, la historia transcurre dentro de una fiesta popular donde la música aparece como telón de fondo y ayuda a configurar el ambiente y la época en que transcurren los hechos. En otras historias, se citan las letras de algunas canciones. Estas letras han sido bien escogidas, pues van en concordancia con el conflicto del protagonista o el asunto general narrado en el cuento.

 

 

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BIBLIOGRAFÍA
Carrasco, F. (2007). “Cuentos rodados de Mario Malpartida Besada: la poética del Goofus Bird o poética de la nostalgia”. Revista Literaria Letra Muerta. (7). 16-17.
Malpartida, M. (2006). Cuentos rodados. Lima. Editorial Universitaria. 249 pp.
Malpartida, M. (2023). “Las novelas me fascinan, pero disfruto más con el cuento”. Entrevistado por John Cuéllar. Periódico Tu Diario Huánuco.








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