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Siempre se puede estar un poco más solo
Presentación de "Singles", de Felipe Montalva Peroni
Cuentos. Ediciones del Camino
(Buenos Aires, 2025).

Por Dafne Casoy (*)

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Conocí a Felipe en un zoom unos días antes de la presentación. En ese intercambio, él comentó que, en principio, el libro estaba precedido por dos epígrafes, uno de Morrissey y otro de Violeta Parra pero que al final decidió quitarlos porque sentía que dirigía demasiado el sentido, y prefería que quedara más abierto, que cada lector tuviera su propia mirada.

Eso es algo que se siente mucho en estos relatos. Donde hay cosas elididas, que nunca se dicen y que tiene que completar el lector. Hay un indicio de esto en una frase del cuento “Blackout”, que podría pensarse para todo el libro: “Esta ciudad es un espejo de lo que exhibes y ocultas”. Es un libro que demanda, en el mejor de los sentidos, una actitud presente de quien lee.

 

 

Volviendo a la música, Felipe eligió de título Singles. Cuando lo lean, van a notar que la música está muy presente a lo largo de los relatos. A veces, en forma explícita, otras de fondo. Desde Morrissey al grupo Celeste, de cumbia peruana de los `70, pasando por Los Prisioneros, emblemática banda de rock chilena, o la misma Violeta Parra. La música nunca aparece como algo que simplemente acompaña sino en forma más estructural, casi como un estribillo, que también marca el ritmo narrativo. 

Pensaba, también, que un single es cuando se lanza la canción sola, apartada del resto del álbum; por lo general, para promoción. Me resultaba interesante pensarlo también desde ahí. Porque si hay algo que caracteriza estos cuentos es una gran soledad que atraviesa a los protagonistas. Soledad que incluso aparece cuando están en pareja. Si están así, suele ser un momento de ruptura o desconexión; o si interactúan con otra gente, pareciera que el resto está ahí para rebotar en la propia soledad de los protagonistas, en eso por lo que están atravesando en el momento. 

El escritor argentino Marcos Herrera, en la contratapa, destacó cierta melancolía tenue; con personajes que pareciera que quisieran estar en otro lado, viviendo otras vidas. Yo me quedé con la palabra desesperanza, como si fueran personajes con mucho camino recorrido que ya están un poco jugados, donde los mejores recuerdos les quedaron en el pasado. No por nada, Desesperanza es el nombre del bar que aparece en uno de los cuentos. Un bar de bandas punk que queda bien al fondo de una calle, que antes había funcionado como asilo de ancianos y sufrió un incendio, y ahora tiene de decoración las fotos de algunos de ellos, chamuscadas. 

El libro está escrito a partir de fragmentos, separados por paréntesis que asemejan los cortes o fundidos de fotogramas en una película. Felipe es realizador audiovisual y eso se nota en su escritura. Todo el libro es muy visual. Por ejemplo en las descripciones que tienen gran riqueza y son bien particulares. Se percibe también en el ritmo, que por momentos se acelera, para —quizá en el mismo cuento— ralentarse. En “No éramos nada”, relato que da inicio hay una anáfora donde se repite dieciséis veces al comienzo “La enfermedad es…”  No sólo Felipe logra no perder nunca la tensión narrativa sino que es una exquisita mirada del narrador sobre distintas aristas de la enfermedad:

“La enfermedad es escuchar que, a lo lejos, descargan el material con que cubrirán tu casa. Mejor dicho: La enfermedad es escuchar, a la distancia, cómo se detiene el motor del camión que trae esa carga.

La enfermedad es visitar a unos sujetos despreciables llamados médicos que, al igual que la enfermedad, sólo hasta ayer ignorabas. Se transformarán en acompañantes incómodos y necesarios, como un par de zapatos que aprietan al caminar pero te los regalaron y no tienes otros. Sólo un consuelo: Llegará el momento en que ellos también se enfermen”.

En relación al ritmo, se puede observar, a su vez, muchos saltos temporales. Por lo general, arrancan en el presente para luego irse al pasado y quizá a un pasado anterior. Nunca se muestran como meros recuerdos sino como escenas que se desarrollan como si estuvieran sucediendo en ese mismo momento ante nuestros ojos. Varios cuentos van y vienen de una 1era. a una 2da. persona (a veces utiliza la 2da. persona que se habla a sí misma). Lo que quiero decir es que hay mucha destreza técnica en los relatos pero nunca se muestra como acrobacias de escritor, sino que siempre está ahí para hacernos descubrir algo más del personaje. 

Hay una escena que me encanta que es cuando un hombre y una mujer que tienen una relación amorosa paralela (y se definen como “no somos nada”), van caminando por un barrio alejado, sin mucho rumbo fijo y él, de pronto, se pone a tocar timbres de distintas casas y, cuando les abren, pregunta a los dueños por el nombre de ella (sin decirles que es ella) y si esa persona vive ahí. Como nadie la conoce, él insiste: Ella, les dice, la que se iba a casar con su pololo. Se dan unas situaciones muy interesantes con los dueños, algunos hasta los dejan entrar.
  
La política y lo social están muy atravesados en los cuentos. A veces, en forma explícita, como en el cuento “Justicia” donde un ex empleado del ejército comparte internación de hospital con un comandante con el que tiene algunas cuentas pendientes del pasado; pero, en otras ocasiones, lo político/social aparece como eso que siempre está ahí aunque no esté la lupa para ponerlo en primer plano. Incluso cuando, por ejemplo, el cuento trata sobre algo puntual como una crisis de pareja, hay un lente social que sigue operando. 

Pensaba en la cantidad de menciones de fondo que salpican los cuentos. Cito algunos: el 11S de los gringos, Atocha, la represión del levantamiento chileno de 2019, que nunca se nombra pero está (“jóvenes que antes iban a conciertos y que terminaron por ocuparse de otros asuntos, más directos y concretos, como saquear y quemar una sucursal de banco o de AFP”); una maestra que comenta que a las nuevas autoridades uniformadas no les agradó que hubiera niñas jóvenes estudiando para maestras.

En esos casos, el conflicto central del cuento no está parado ahí. Funcionan como capas que van marcando el territorio y, al mismo tiempo, iluminan la idea de que una persona siempre está atravesada por su sociedad y su tiempo.

Por otra parte, a veces un acontecimiento puntual desencadena una serie de recuerdos y escenas del pasado pero luego se va “engordando”, ramificando en otras líneas narrativas que pareciera que se alejan del tema central, para después volver, nunca de una manera cerrada y obvia. Como derivas que nos recuerdan que la vida nunca se da en forma lineal, de un punto a otro, sino que todo está dialogando al mismo tiempo. 

La escritura en sí también aparece tematizada. En el cuento “El viscoso oscuro”, el personaje dice que describir sus recuerdos es como equivocarse al teclear. O que, si le tocara escoger, no escribiría. Y continúa diciendo: “Odio hacerlo pero sigo; como muchas cosas. Si pudiera, ordenaría imágenes; las levantaría desde algún lado y las proyectaría.“

Las temáticas y conflictos que aparecen en los cuentos —ya sean centrales o secundarios— son bien diversos. Desde una catástrofe apocalíptica, con inmigrantes de la que nunca nos dan demasiada información, a una ex pareja que manda un mail muchos años después para volver a verse; un complejo de viviendas lujoso que tiene un acuario con un tiburón blanco donde se va a producir un percance; un hombre que recuerda el momento en que su padre se va de la casa durante su niñez -donde no se nos da mucho contexto de las razones-, pero luego se nos dice que esa madre vuelve a maquillarse y a salir, y luego a volver a llorar, mientras nunca deja de preguntar a los chicos si desayunaron. Todo eso mientras acompaña un televisor de fondo, casi como un punteo rítmico a lo largo de todo el cuento, con unas inundaciones en China.

En todos los casos, el foco está puesto en la dimensión humana. Como esa cámara que mencionábamos antes, que es capaz de mostrar con gran sensibilidad lo que ven los personajes; pero también es una cámara que se vuelve hacia el interior de ellos. Son personajes que reflexionan sobre sí mismos, sobre lo que los llevó hasta el momento en que están, un momento donde nunca están del todo cómodos.

Los personajes son adultos revisando parte de su pasado. En un mail, uno de ellos escribe: “Me he convertido en un adulto. En alguien que no sabe las respuestas y finge que sí.” 

Por ejemplo, en “Blackout” el narrador se pregunta: “¿Qué es lo que cambia en uno? ¿Qué provoca ese cambio? ¿El tiempo, la distancia, el nuevo país que unoconoce? ¿Será que uno tiene algo dentro que se activa con ese tiempo y distancia?”.

El relato que cierra el libro se llama “Neblina”. Es un cuento interesantísimo sobre una maestra que trabajó en una isla al cual un periodista que viene de afuera quiere entrevistar sobre un hecho que aconteció. Otra vez, el acontecimiento principal está elidido, nunca se narra y nosotros como lectores tenemos que reponer a partir de los indicios. 

Una neblina que, como se nos dice, entra al pueblo y hace desaparecer las casas y las personas. Me preguntaba si todos los personajes del libro no son un poco así. Miran lo que les pasa a través de una neblina donde no terminan de entender muy bien dónde están parados. Y nosotros, como lectores y lectoras, sólo podemos acompañarlos. 

 

 

(*) Dafne Casoy nació en Buenos Aires en 1976. Estudió publicidad y guion de cine. Trabajó como asistente de dirección en documentales y tiene una maestría en cine de Thames Valley University. Publicó dos novelas: Tal vez mañana (Ed. Cienvolando) y Cruje el celofán (Ed. del camino); la primera de las cuales fue incorporada a ámbitos educativos. Publicó, a su vez, el libro de cuentos Cierto bienestar en la punta de los pies (Ed. del Camino). Actualmente es estudiante avanzada en la Licenciatura en Artes de la Escritura (Univerdidad de las Artes). Coordina talleres de narrativa y de lectura, y participa de la Comisión de Derechos Humanos de la Facultad de Agronomía (UBA).


 

Durante la presentación de "Singles"
Felipe Montalva junto a Dafne Casoy y Marcos Herrera.
27 de mayo, La Coop (Bulnes 640, CABA)

 

 

 

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