El autor, reconocido por sobretodo el mapurbe, un neologismo, una palabra nueva, necesaria para la autorepresentación. Ya hay indicios de que los mapuche saben utilizar las herramientas que no son propias de su cultura, por ejemplo: la escritura; a través del lautarismo, que no tiene que ver con partidos o movimientos, si no con la astucia y ductilidad, una gran habilidad para aprehender y expandirse. Hoy el mapurbe se estudia en las universidades, carreras de literatura, inspira películas y nuevas literatura mapuche contemporánea. Campo de batalla más cotidiano que épico, con humor negro e ironías frente a la vida, sin dejar de ser genuino, leal al mundo en que coexiste, aprehende y se expande.
En esta expansión, éxodo que lo trae a ser un habitante de las periferias capitalinas, en la misma clave de resistencia que cualquier territorio del margen del estado chileno.
Los 21 relatos traen imágenes que transitan desde lo fuerte y real, como la muerte, el suicidio, la violencia, el despojo; lo pintoresco, atrevido y picao a choro que puede ser un mapurbe, que te las canta en flaitedungun y vacila las bandas musicales que sonaban en las tocatas, la mezcolanza champurriesca de la resistencia en poblar las zonas periféricas junto migrantes turcos, argentinos, huachos y cortesanas.
La búsqueda interior mirarse a lo ojos. Los ojos son los lagos del ego. Decantación de lo observado y vivido en la escritura, el pewma y la vigilia, sobrevivir y soñar, luchar y escribir! Marichiwaniandola en la pobla, con caneros y pastores, con pobladores y niñeces. La posta, domingos de hospitales y tragedias. El río Mapocho, el río Maipo, Cerro Navia, Pudahuel, neoprén y la muerte de una mujer explotada con dinamita.
Estos relatos son una recolección junto al río, una guía de campo de la memoria de la ribera del río, los cerros, la calle, el tiempo y la resistencia/insistencia/osadía de quién decide escribir la neologísmica lógica, creando, rejuntando o asimilando palabras, agregando letras; jugueteando con el espectro vivo qué es el lenguaje.
Agradecer los consejos claves en la vida como no deberle plata a un enfierrador.
El cliché del viejo que no devolvía las pelotas y mojaba afuera de su casa y se lo imaginaban crucificando hormigas, el más lanzado del barrio, el que andaba la vida y le pasó la cuenta la salud; el más encachao con la más guapa de la población, el chico guapo de la pobla con la suegra que le pone bweno pal copete; y los niños jugando a las bolitas hasta la noche: chita 2 cuarta una, maraqueta, y amallao paga doble - deja todo.
La muerte.
En los relatos de amor propio hay mucha muerte:
la muerte escapando por todos los orificios del cuerpo
Las mapurbe, los mapunky agarraron vuelo con no hay futuro, y poniéndole todo el newendy nos convencieron que el pewma es poderoso face to cara a la realidad.
Dormir una hora no es lo mismo que soñar una hora.

En la imagen de izquierda a derecha en el panel: Joyce Jara, David Aniñir, Matías Morales "Fumatto"
CARTAGENA TRAMA LIBRERÍA. 11 septiembre 2026
Fotografía de la escritora Miren Larramendi.