Proyecto Patrimonio - 2026 | index |
Georges Aguayo | Autores |









FERNANDO

Por Georges Aguayo

Tweet ... . . . . . . . . . . . . ::.:...:.:

Año 2010, estoy en el cine de Saint Gratien en compañía de una gemela y de María José, una amiga española. Termina la publicidad de otras películas y comienza Nostalgia de la luz, de Patricio Guzmán. Con subtítulos en francés una voz en castellano describe la paz y la tranquilidad existentes en Chile durante los años sesenta. Yo no acepto esta descripción tan idílica de nuestra realidad de la época ¡Nos aburríamos entonces como ostras!, digo en francés en voz alta. Una falta de educación de mi parte, en una sala de cine los espectadores deben guardar silencio.  Repito esta falta de educación cuando aparece la foto en blanco y negro de Fernando.  A este sobrino en segundo grado, ese era nuestro grado exacto de parentesco, lo conocí en casa de mi padre en Villa Alemana, mi progenitor lo había invitado a que pasara unos días con nosotros. Además de su maleta traía una radio casette de marca japonesa. ¡Esa la primera vez que veía semejante novedad tecnológica! Hasta ese entonces para grabar música se utilizaban unas grabadoras, casi siempre marcas alemanas o americanas, mucho más grandes y voluminosas.  Fernando se quedó varios días en casa, tuvimos tiempo de ir al cine Pompeya juntos, después que terminó la película nos fuimos a tomar una bebida en una fuente de soda que funcionaba en ese mismo portal Pompeya. Este conjunto arquitectónico había sido construido a iniciativa de un habitante de origen italiano, en consecuencia, el estilo recordaba Italia…. Bastante curioso el nombre, en todo caso, Pompeya pasó a la posteridad a causa de una erupción volcánica que la sepultó en pocos minutos. ¿Cuál era la asociación de ideas que este italiano hacía en su cabeza?  A veces la mente de un inmigrante puede albergar recovecos inexplicables. Su estadía en Villa Alemana terminada, acompañé a Fernando a la estación, a unas seis cuadras de la casa, cuando llegamos al recinto ferroviario le llamo la atención la locomotora a vapor que yacía a un costado de la línea principal, según él debía estar en un museo. La ciudad le había agradado mucho al parecer, la Villa Alemana de mi infancia era una ciudad bastante bonita, en sus calles se respiraba una tranquila atmósfera de provincias, nunca sucedía algo que pudiera contradecir el orden ciudadano, admito que, en este caso bien preciso, el de mi ciudad de infancia, Nostalgia de la luz podría tener tal vez razón. Este orden exterior no traspasaba los muros de mi casa, sin embargo. Meses después vi a Fernando en los penates de la Rosalinda, esa abuela paterna que siempre detesté a causa de su carácter violento. La actitud que tenía Fernando con ella me disgustó, los dos se entendían demasiado bien. No pude ser testigo de esta maravillosa relación mucho tiempo, por suerte, él terminó sus estudios en computación y se volvió al norte a reunirse con su familia. En esa época muchos jóvenes deseaban seguir el ejemplo que daba  la novela En el camino de Jack Kerouac.  O el de la película Easy Riders   de Denis Hopper y Peter Fonda. Mi sobrino en segundo grado y yo nos reencontramos en Calama donc. Fernando era simpático y a mi modo de ver su empatía con la gente era sincera, en consecuencia, le perdono las buenas migas que hizo con la Rosalinda … Septiembre de 1973, nudo central de esta historia, Luis que intuía muy bien que la situación en el país era peligrosa, Fernando había sido detenido una vez, planteó la idea de huir a la Argentina; mi prima Grimilda estuvo de acuerdo con él, Fernando  se opuso a este proyecto. El hecho, días atrás   haber sido padre por primera vez influyo tal vez en su decisión, sus sentimientos paternos le resultaron fatales, los militares lo fusilaron el 19 de octubre. Cumplido el destino griego de estos miembros de mi familia —a Luis lo fusilaron el 6 de octubre— me vi en la obligación de replegarme al sur, como dicen los habitantes del norte, lugar de llegada: Limache. Las relaciones con mi madre siempre fueron complicadas, pero en fin peor es nada… Calles arboladas, estero, sauces llorones, canales de regadío, potreros, largas caminatas entre los dos pueblos (Limache y San Francisco de Limache) esta estadía en casa de mi madre me sirvió de terapia. Después de eso aterrizaje en Santiago y contacto con la familia capitalina. Todas mis tías sabían lo que había sucedido en Calama. Todas me pidieron que por favor no le dijera nada a la Rosalinda. Su corazón de piedra se habría ablandado con los años…  Durante un tiempo cumplí con este pedido de la familia. A fin de evitar un ambiente demasiado propicio a las confidencias, evitaba quedarme a solas con ella mucho rato … Un día, en que, por casualidad, estábamos solos en su casa, ella pudo, por fin, formularme la pregunta fatídica. A Fernando lo fusilaron, abuela, farfullé entre dientes, sin entrar en más detalles. Contrariamente a lo que temían sus hijas, la Rosalinda encajo bien el golpe, no sufrió un infarto cardiaco, tampoco se enfermó. El destino ha querido que yo asuma dos veces este papel de mensajero de la verdad. Treinta años después de transcurridos los hechos, mandé una carta al consulado boliviano en París, a fin de que la familia Buchs supiera, por fin, cuál había sido el destino de Luis.  


 

. .








Proyecto Patrimonio Año 2026
A Página Principal
 |  A Archivo Georges Aguayo  | A Archivo de Autores |

www.letras.mysite.com: Página chilena al servicio de la cultura
dirigida por Luis Martinez Solorza.
e-mail: letras.s5.com@gmail.com
FERNANDO.
Por Georges Aguayo.