A sus noventa años de edad Woody Allen viene de publicar una novela (Quelle mouche a
piqué Baum? en la versión francesa) que algunos críticos califican de autobiografía críptica.
En efecto la lectura de sus páginas recuerda los escándalos que han jalonado su vida privada.
Por suerte no repite ese lamentable ajuste de cuentas que fueron sus memorias. En este opus
su pasado sombrío reaparecería en los márgenes de la trama principal, con la denuncia de
acoso sexual que una periodista japonesa le hace a Asher, un escritor que sería el alter ego de
Woody Allen en esta historia.

Repito lo que ya se ha dicho muchas veces. Presentado en
envases diferentes, Woody siempre estaría contando las peripecias de Allen. Un intelectual
judío neoyorkino, un citadino que prefiere el asfalto al verde del campo, un desadaptado que
no se entiende muy bien con sus relaciones sociales en general y con sus parejas sentimentales
en particular. Asher tiene un hermano, Josh, que funciona como su opuesto contrario, grande
apuesto, deportista y con una buena llegada con las mujeres. Como es adinerado le sirve de
mecenas. La vida de Asher transcurre entre sus dos piezas en Manhattan y una casa de campo,
en Conneticut, donde vive con su esposa Connie. Su carrera literaria está en declive, como se
ha quedado sin editor su agente literario le consigue una entrevista con un editor de origen
hindú. Este editor en lugar de alabar su obra afirma que a sus cincuenta años todavía no ha
logrado desarrollar todo su potencial creativo, cierto de vez en cuando tiene algunas ideas
brillantes, pero su escritura todavía estaría al estadio de promesa… Él estaría dispuesto a
acompañarle en su trabajo artístico, a fin de que su obra literaria alcance por fin su madurez.
En los oídos de Asher estas palabras suenan más bien a portazo en las narices. Su crisis,
personal y artística, se ve agravada por el hecho de que su esposa Connie es madre de un
genio literario cuya primera novela es un éxito rotundo. Esta obra genial pronto sería adaptada al cine. Asher detesta a Thane, si alguien le habla de su “hijo” se apresura en precisar que es
solo su hijastro… ¿Qué pasa con Baum? da la impresión de avanzar a duras penas durante
decenas y decenas de páginas, el famoso humor de Woody Allen aparece solo de vez en
cuando y a dosis homeopáticas, para el lector que ha tenido la paciencia de no abandonar la
lectura y continuar hasta el final, la intriga comienza recién a animarse con la aparición de
Samantha, la novia de Thane, una chica, hermosa y elegante, que trabaja con el editor de
Thane. El pasado de Asher reaparece en escena. Físicamente, Sam se parece mucho a su
exesposa Tyler y fatalmente se siente atraído por ella. Durante uno de sus viajes a Nueva
York, habla por casualidad con un hombre rata (o cucaracha…) que evoca un lazo entre la
novela de su hijastro y un libro publicado en los años 50, cuyo autor habría muerto sin dejar
herederos, la editorial de este libro ya no existiría. Thane habría cometido un plagio, en el
mundo de la literatura los editores pueden olvidar, los críticos pueden olvidar, los hombres
ratas no olvidan jamás. Deseoso de saber más de este asunto Asher compra la obra en un
local especializado. A medida que la lee se da cuenta que el hombre rata tiene razón, su
hijastro moderniza el relato, pero copia personajes, hilo narrativo, diálogos, incluso párrafos
enteros. Este descubrimiento le plantea un problema de consciencia, que no es de naturaleza
ética forzosamente… ¿Abrir la boca o quedarse callado? Un concurso de circunstancias
hace que Asher y Sam, se encuentren en Nueva York, conversar con ella le permite
reconfortar su ego de autor. Sam ha leído sus libros, incluso ha visto una obra de teatro suya,
como aprecia su trabajo de escritura le propone presentarle a su patrón. Una vez liberados de
sus obligaciones, recorren algunas exposiciones, después se van a beber un trago juntos.
Asher le hace la corte, a una cierta distancia y sin entrar de lleno en la transgresión. Al calor
de las copas le habla de ese libro, editado en la década del 50, que su novio al parecer ha
plagiado. El ambiente entre ellos se degrada de inmediato. ¿Asher no estaría ya un poco
ebrio? Mientras Sam va a al baño a refrescarse el rostro, Asher conversa consigo mismo en
voz alta… Cuando vuelve a la mesa, aunque escéptica, Sam termina tomando la decisión
profesional que se impone en este caso, se lleva el libro a casa para compararlo con la novela
de su novio. Aunque estaba previsto que volvieran juntos en su auto Asher vuelve solo a casa,
a enfrentar de nuevo a su esposa y a su detestable hijastro. Durante toda esa noche el teléfono
móvil de Sam es inaccesible, Connie hace preguntas, el genio literario también se preocupa
por este silencio. Asher se repite a sí mismo que mejor hubiera sido que se callara… El
suspenso termina a la mañana siguiente. Sam llega a la casa acompañada por un chofer, el
plagio de Thane queda al descubierto, todo está terminado, la ceremonia matrimonial, que
debía tener lugar pronto, queda anulada, el patrón de Sam ha comenzado a bloquear las ventas
de su libro, Thane debe prepararse para el juicio en los tribunales que le espera. Asher trata de
mantenerse al margen de la tempestad que ha desencadenado. Furiosa con el responsable de
esta tragedia, pública pero también privada, Connie va a buscar un arma a fuego, Asher se
escapa, Connie lo persigue y le dispara varias veces, hiriéndole levemente. Cae el telón, fin de
esta tragicomedia. Asher pasa una temporada en el hospital, lo que le evita una indeseable
exposición mediática. Cuando sale su hermano le pregunta que piensa hacer de su vida,
escribir una novela que transcurra dentro de unos miles de años, una obra de la cual por el
momento desconoce todo, le responde. ¿Qué pasa con Baum? deja en el lector una impresión
de mediocridad creativa. Al parecer Woody Allen estaría preparando una película que
filmaría en España. Quizás desea superar la longevidad creativa de Manoel de Oliveira que,
nacido en 1908, tras 84 años de carrera cinematográfica, firmó su último film en 2014.