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KATYA ADAUI SICHERI, escritora

“Creo que siempre el tema de las pérdidas estará en mis textos, porque es algo
sobre lo que he aprendido”


Por Gabriel Ruiz-Ortega

Katya Adaui Sicheri (Lima, 1977) es autora del libro de relatos Un accidente llamado familia (Matalamanga, 2007). Entre los aspectos valiosos del libro resaltan dos: la compleja sencillez del lenguaje y el apego por el detalle, los cuales son los canales por los que nos acercamos a los vaivenes y dilemas de sus personajes, que en la mayoría de los casos están a la espera de un instante de revelación. Sobre este libro, ya casi agotado, conversé con su autora.

- Uno de los aspectos que llaman la atención de tu libro es el apego por los detalles.
- Sí, me gusta detenerme en los detalles. Los detalles me permiten crear una atmósfera, describir a un personaje o hacerlo actuar de cierta manera. Son vitales para presentar imágenes que quiero que los lectores también vean, a veces en una frase que el narrador dice, otras, en un gesto. Los detalles son impulsivos, me golpean, y ya no me los puedo sacar de la cabeza. Los colecciono. Los apunto y a veces me sirven y a veces no, pero nunca dejo de usarlos.

- Tengo la impresión de que el tópico del azar jugó en no pocos cuentos.
- Escribí todos los cuentos y ya en la edición me di cuenta de que tenían una secuencia, un orden más o menos lógico, lo que me permitía dividirlos en accidentes temáticos, tres pequeños mundos de ese accidente universal llamado familia. Todo el tiempo el azar me hizo y me hace ser testigo o partícipe de algunas historias que intento luego convertir en ficción; el azar está también en mi propia memoria, cuando me devuelve ciertos recuerdos para que los escriba como quiero. El azar también me sirve para titular. Está en todo en realidad.

- Supongo que te habrán comentado que muchos de los cuentos están enraizados en el microrrelato.
- En muchos casos ya sabía cuál era el final y no podía hacerlo esperar, aunque estuviese en la página dos.

- ¿Cuánto tiempo te llevó escribir el libro?
- Escribir los cuentos me tomó tres meses. Reescribirlos año y medio. Fue un proceso que comenzó con un viaje a Máncora con mis papás. El domingo que llegamos un niño acababa de morir ahogado en la pequeñísima piscina de nuestro hotel. Todo el mundo abandonó la playa para correr detrás de la mototaxi que se lo llevaba. El niño tenía nueve años y también estaba de vacaciones. Sus padres no podían entender por qué el domingo la posta no abría. Esa imagen de impotencia me marcó y cuando volví a Lima no podía dejar de pensar en que somos un accidente llamado familia y en todas sus consecuencias. Hubo un cuento que incluí en plena edición y fue “Angst”. Lo escribí luego de que las noticias anunciaran otro tiroteo en una escuela de Estados Unidos.

- Y algunos libros o autores de los que crees que tu libro es deudor.
- Pues a todos los libros y autores que he leído. Todos te emocionan en su momento, esa emoción se convierte en conocimiento, la experiencia de otro te alimenta, y luego te influye de una manera que ni tú mismo percibes.

- Algo que he notado es que tus personajes exhiben cierta inocencia, a manera de preámbulo para los desenlaces.
- Ahora que han pasado unos meses luego de la publicación y puedo ver todo desde una perspectiva más lejana reconozco esa inocencia. Viene de muchos lados. De querer contar las cosas con la mayor honestidad posible, de buscar la autenticidad, de la ilusión de escribir un primer libro. Hay también inocencia en los personajes, como si algunos no fuesen responsables o culpables de algo. No reconocen que están listos para el cambio y por eso muchas veces son las circunstancias las que los obligan a cambiar. La violencia los obliga a dejar de ser inocentes.

- Cuentos como “El día que dejé de ser virgen” y “Bazar-Magia” dan cuenta de la pérdida y el descubrimiento emocional.
- Las pérdidas y los descubrimientos son procesos que se repiten en la infancia y durante toda la vida. Solo que en la infancia no sabes cómo manejarlos ni que algún día te servirán para algo. Cuando era chica descubrí que a los adultos les habían pasado cosas y no podían hablar de ellas, que cada alegría convivía con algunas heridas que nunca cerrarían del todo. Por eso a los cuentos que mencionas sumo “Cien centímetros”, sobre un padre que recupera a su hijo para luego perderlo.

- ¿Cuál fue el cuento que más te gustó escribir?
- “Casa de estrafalario” es el cuento del libro que más me gustó escribir. Imaginaba a ese hombre sin una pierna intentando hacerse una casa en el aire, esperando nunca más tener que bajar. Escribir es a veces así para mí, una casa en el aire, ¡pero es real! Lo más difícil es escribir simple y al mismo tiempo lo más doloroso y placentero es escribir. Quizás en la sencillez de mis palabras haya más de esa inocencia que mencionas. La ficción es el único espacio en el que no puedo mentir.

-Luego de leer tu libro, no fui ajeno a especular sobre las posibles fuentes del que este se nutre. Una de ellas apunta al cine. Por ello, el título "Un accidente llamado familia" me recordó al de la película de Lawrence Kasdan, Un tropiezo llamado amor.
- Dicen que cuando uno escribe ve su vida como un libro. Yo amo el cine. Siento el mismo placer cuando termino de ver una película que cuando cierro un libro. De chica, a cada rato preguntaba cuando iba al cine: ¿ya va a acabar la película?, le subía la manga a mi papá para calcular la hora, y no sabía explicar que era porque quería que durase para siempre. Creo que la literatura tanto como el cine nos dejan esa sensación de eternidad que es poder vivir la vida de otros, una y otra vez. Hace poco un amigo me preguntó por qué iba tanto al cine, me dijo que debía inspirarme con la realidad y no con la fantasía. En ese momento supe que veo mi propia vida como una película, trato de comprender sus secuencias, y eso es lo que me ayuda a buscar y crear estructuras que plasmar.

- ¿Podrías decirme de qué va tu siguiente proyecto narrativo?
- Trabajo en un proyecto de novela, es también la historia sobre una familia que sufre una gran pérdida. Ahora descubro que es cierto eso de que las historias son circulares y uno siempre acaba tocando los mismos tópicos aunque desde distintos puntos de vista. Creo que siempre el tema de las pérdidas estará en mis textos, porque es algo sobre lo que he aprendido.

- ¿Y cómo ves a la camada de nuevos escritores peruanos que han aparecido?
- Es muy saludable que cada vez más personas se atrevan a escribir y luego a publicar, como un impulso vital. Hay una gran necesidad por contar, por encontrar una voz propia, esté donde uno esté. Los leo siempre y valoro las coincidencias y diferencias. Cada vez que un nuevo escritor aparece me alegro y espero que siga siempre intentándolo, porque ha descubierto una pasión difícil, pero placentera.

 

 

 

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KATYA ADAUI SICHERI, escritora:
“Creo que siempre el tema de las pérdidas estará en mis textos, porque es algo sobre lo que he aprendido”.
Entrevista de Gabriel Ruiz-Ortega.