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Selección de textos de “Cordón Umbilical”
(2005-2007)

 

A Héctor Domingo Reyes Álvarez.

A mis padres.

 

 

Poema I

Perdóname no elegir una madre
sino una mujer para tu padre.

Perdóname hijo
por no querer tenerte.
Sé lo que te digo.
La memoria no da para tanto.

Perdóname
por traerte y no
por pensar en ti y no hacerlo.

Por morir.

Por no tener profesión y tenerla
por darte nombre y caracterizarte
por dejarte libros en vez de juguetes
papeles en vez de monedas.

Perdóname por ser dueño de nada
ni de estos versos que tú me dices.

Perdóname
porque te perdono
que vengas de mi sexo y no
de otra parte. 

 

 

Poema II

Algo debes haber escuchado
en la cuna perfecta
llamada madre, llamada amor
donde no hay palabra que intervenga.

Algo debes haber escuchado
sé que las palabras se corroboran con los años
pero a mí no me alcanzará el tiempo:
cuando sea el momento estarás conversando con un ataúd
o con una fotografía
pensando en los portales de la vida
y en palabras como estas
que no alcanzamos a decirnos.

 

 

Poema IV
(Un año)

Mi madre duerme sola,
al mismo costado de la cama que antes.
Del otro lado: una radio.

*
Me dice que deje el secador de pelo en el baño
yo le digo que no deje la ropa interior en la bañera
ella me dice que esta es su casa.

*
No hay plata para cigarrillos
sólo hay para:
galletas
helados
shampoo & bálsamo
atunes
y la habitación donde vive mi padre.

*
Mis hermanas están celosas de mi chica
antes la mala de la película
era mi madre.

*
Desde que mi padre no está
sólo peleo conmigo.

*
¿Quién es hijo de quién?

*
Me trata como amigo,
siento que me ruega
ya nada es manejable
                                   por fin.

*
Cuando estaba mi padre
el perro de esta casa vivía
enjaulado, preso.
(Ahora es libre y triste).

*
A mis padres
un golpe de estado.

*
Les vendría bien.

*
Nací para que mi madre arrancara.
Mi abuelo murió
para arrancar, quizás.
Mi madre arrancó de mi padre
con la muerte del suyo.

*
La Leo quiere irse a Europa
La Constanza igual.

*
Mi padre tramita nacionalizaciones
italianas.

*
Bebo Manhattan con la mami
(una vieja mezcla de Martini, whisky y marraschinos)
entre sorbo y sorbo me dice
que necesita al papi
que es la reina de Inglaterra
que es la Reina de Saba
que no trabaje
que siempre en su casa habrá
un plato.

*
Mi abuelo nos mira desde arriba
como cuando estaba vivo.

*
Casi todo lo que tengo fue de otro
no importa
soy el único que aceptó ser un poco de todos.

*
Me pongo en los zapatos de mis padres.
Me quedan grandes
y me aprietan.

 

 

Poema VI

Quiero pasar
un verano viajando con mis padres
a través de la línea de un tren
cuyo camino de pequeñas piedras es atravesado
por los trenes que llevarán a todos nuestros difuntos
hacia el sur de la vida.

Quiero ir con mis padres
llegar hasta el final
y por fin alojarnos donde mismo
allí
donde no hay despedida.

 

 

Poema VIII
(Óleo de domingo) 

 (A Héctor Reyes A. y Octavio Zanetti)

Antes que el olor
a pollo gitano
delatara el punto exacto de cocción
y nos llamara a la mesa
el abuelo, el padre y el hijo
transcurríamos en la terraza
bebiendo alguna copa
desgranando porotos, habas
bajo los primeros rayos
y sombras del mediodía.

**

Las mujeres partían a las cocinas
a sus habitaciones a dormir la novela
o a tejer los niños venideros
mientras tres generaciones de machos cabríos
mientras los restos de sangre
formaban otra
comían la fría sandía por las tardes
para no olvidar la historia de la sangre
mientras el jugo rosado
corría por las barbas.

 

 

Poema XIV
(Tras el fuego)

Estas fiestas son aburridas y sigo viniendo a ellas.

Camino al baño,
pienso en mi abuelo
que en los bares me decía:
“las cosas tras el fuego son de otro color”
cada vez que pasaba la mesera guapa
o cuando había un accidente que detenía el tránsito
afuera del bar.

Estas fiestas son aburridas y sigo viniendo a ellas.

El baño está ocupado,
mientras espero veo una fotografía
de la dueña de casa con su hija al lado
y sé que las cosas tras el fuego son de otro color
que se necesita un choque o un accidente
para estar del otro lado del fuego
para que por fin se detenga el presente
y pase un día.

 

 

Poema XXXIV

En esta ciudad pareciera que son las dos de la tarde por las noches
esas luces falsas de los autos, de los focos
nos encandilan y nos hacen creer en la falsa luz
por eso yo arranco de los bares
del alcohol, del polvo
de los amigos que nunca fueron
vuelvo desesperado a mi nicho
a este escritorio desastroso:
me desvelo todas las noches
todos los días
tratando de encontrar
luz en las letras
que también engañan
que también a veces son artificiales o falsas
yo trato de hacer una rendija desde el subsuelo
donde habitan mis poemas
arriba, en el techo, en el cielo
para que entre la luz.

 

 

LA POESÍA
ME
QUITA
EL
SUEÑO
Y
ME
LO
REGRESA


 

 

 

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