Proyecto Patrimonio - 2006 | index | Hernán Castellano Girón | Autores |




MEMORIA DE MIS PUTAS TRISTES

de Gabriel García Márquez

Notas de lectura de Hernán Castellano Girón*
Publicado en Anaquel Austral en 2005

 

La primera novela después de diez años sin aventuras narrativas mayores en un escritor de la talla de García Márquez, es sin duda un acontecimiento.

Pero la expectativa se ve bastante frustrada después de su lectura, y la brevedad del libro lo hace fácilmente leíble en pocas horas. La ambición del título y del proyecto enunciado por García Márquez hacían esperar algo más que este libro sucinto, apresurado a veces, y en muchos aspectos, muy por debajo del nivel de la prosa que el autor nos ha tenido acostumbrados desde el terremoto grado diez de Cien años de soledad.

Para empezar, el título desfasado hacia una forma de anglicismo (recuerdo = memory) resulta intrigante. ¿Se trata de la memoria de las propias putas cuya tristeza sí parece incuestionable? ¿Se trata de una tesis doctoral o de maestría escrita sobre ellas por uno que las trató menos académica que carnalmente? Cualquiera que sea el caso, el título en cuanto a juego de palabras sirve para resaltar el misterio del contenido de la novela.

No podemos ocultar que desde las primeras líneas nos invadió una suerte de desilusión, legítima o no, pero igualmente inevitable. Casi todo el primer capítulo nos deja con la incómoda situación de estar leyendo un remedo del mismo García Márquez a su propia prosa. Es como si el maestro hubiera cedido a la compulsión de un compromiso editorial o simplemente personal, y se hubiera decidido por un nivel escritural más propio de obras de menor calibre. Su estilo barroco y polidimensional muestra aquí un cambio notable, pasando a la prosa simplificada de tantísimos otros libros de éxito escritos para la galería por esos fatuos personajes que llenan la farándula literaria-y que en la actualidad se despacha con arrogancia por la literatura misma-y sólo conservando vestigios de la genialidad de sus otros libros. La mirada del García Márquez viejo pareciera devolverlo a los orígenes del lenguaje donde sólo se ve o se percibe con los ojos del cuerpo y por lo tanto se transfiere al texto sólo lo que es esencial para referir los hechos, o sea lo banal, y el resto se pierde, se disipa.

García Márquez emplea en su Memoria una descripción narrativa anclada en el viejo realismo unidimensional. En vez del diestro uso del realismo mágico de raíz carpenteriana que produjo el éxito de sus grandes novelas desde Cien años de soledad hasta Del amor y otros demonios, aquí en su mayor parte muestra signos de un regreso a un viejo y escueto realismo, con toda la debacle narrativa que ello significa.

Por supuesto, todas estas afirmaciones rebasan el propósito de estas notas, y podrían remitirse a un ensayo mayor donde el proceso aquí sumarizado fuera desarrollado con ejemplos, diferencias y semejanzas, etc.

El relato tiene la ambición de metaforizar el ocaso del macho anciano, pero en un modo diametralmente opuesto al vigor manifestado por Pablo de Rokha en su poema homónimo. El proyecto original-suponiendo que hubiese sido el suyo-de relatar la tragedia de este amor más maniático que romántico o imposible, por parte de un hombre de rostro caballuno y alma ratonil que desea celebrar sus 90 años desvirgando a una prostituta niña, se resuelve en la anécdota, muchas anécdotas hilvanadas con la destreza acostumbrada, pero sin que la tragedia del amor senil cobre vuelo literario.

García Márquez construye su último libro en torno a la vida solitaria de un marginado total en medio de una sociedad bullente en su pauperismo, socarrona e implacable con los perdedores, un escribiente reciclador de noticias, escrilector mínimo, fetal. Semejante antihéroe actúa como un impotente desde siempre aunque hubiese penetrado, a su decir, a unos cuantos cientos de putas, como sucedía en El chino del sampán, una película porno de los años 50 en la que borrosamente se veía en unos 3 minutos un muelle donde estaba atracado un sampán tripulado por un chino maquillado como Fumanchú, esperando recostado a una fila de mujeres desnudas que iban bajando al esquife y eran poseídas frenéticamente en cámara rápida. Cuando la última era servida, el oriental se entregaba a una masturbación tan hiperactiva como los coitos anteriores. Los polvos del Mustio (el protagonista sólo es referido en el texto por apodos subrepticios como Mustio Collado, pero se menciona el apellido de su madre italiana) eran como la masturbación final del chino del sampán, una rúbrica a lo que daba igual si era un verdadero acto o (como dice Parra), un espejismo del espíritu.

Por ello, Memoria… es la historia de un infeliz sexual-a despecho de su pinga de burro que aparentemente era su mayor patrimonio como hombre-que tenía que pagar por el acto, puesto que siempre había pagado todas y cada una de las cópulas de su vida (que él llamaba "montas"). Como muchos varones antiguos y modernos, nunca fue adulto, no creció, sólo envejeció físicamente hasta encontrarse con su edad de siempre en el seno del tiempo justiciero.

Las páginas del primer encuentro con Delgadina (nombre atribuído a la niña por el Mustio) son de alto nivel e intensidad poética y narrativa, pero desgraciadamente esto no se mantiene por igual, siendo más bien la excepción que la regla. La señal más inquietante es que por alguna razón incubada en la acción corrosiva del tiempo-esta vez real y no literario-la prosa del maestro, en la sorprendente simplificación experimentada ¡se parece a la de Isabel Allende! Un círculo deplorable se cierra y el producto genuino llega a ser comparable a la imitación barata característica de la más mediática de las bestsellers chilenas. Como en estampas de un retablillo de inocencias antiguas, la maestría de García Márquez va y vuelve, pintando escenas que saben a su sueño profundo y visionario, pero también al cálculo y el truco.

Pensamos que la mejor parte del libro no es la historia principal del viejo y la putita virgen (¿otro cliché de la impotencia del macho tercermundista?) sino el episodio de Casilda Armenta, una puta (¿es que podía no haberlo sido?) que terminó regenerándose al casarse con un chino inmigrado a Colombia (¿o a Macondo?). En el breve párrafo donde Casilda se encuentra con el Mustio y confrontan sus vidas en la perspectiva del tiempo-y donde por única vez él evidencia alguna conciencia de ello-la imagen de una multitud de chinos trabajando en sus arrozales del Nuevo Mundo con sus sombreros cónicos encasquetados, fundiendo allí la historia y la presencia de los explotados de todo tiempo y lugar, es al mismo tiempo conmovedora y sugerente.

En una iluminación final, el viejo caballar reconoce lo bello que contenía la miseria de su vida, recobra sus posesiones que le otorgaban existencia, incluidas las putas por siempre tristes y el gato de angora que le regalaron sin merecerlo y al que maltrató en su insensibilidad: ¿era esa su muerte u otro cambio de ilusión, un súbito viraje de estación radial donde los sonidos del silencio irrumpen en la siesta lírica del mediodía del trópico?

El lector debe sacar su propia conclusión.

Lo triste es que pese al virtuosismo oscilante del maestro García Márquez, su metáfora o alegoría de la ancianidad no convence, el amor del personaje no convence ni como formal ni como desquiciado. Lo que pudo ser una gran epifanía o sátira de los dolores del amor a esa edad donde Eros ya no se distingue de Tánatos, de la enorme diferencia de edad entre los amantes, y de la periclitación de los cuerpos cuando sólo les queda convertirse en almas o en osamentas, narrativamente se remite a esa penetración que no fue, y que repleta un libro que apenas es un vistazo rápido, a lo peep-show, de los cuerpos de hombres y mujeres de Hispanoamérica condenados a vivir cien años de soledad compartida.
Y ello, a bien ver, no es poca cosa, por lo que el viejo maestro se sale finalmente con la suya, y se nos ríe en la cara.

 

 

Img: Hernán Castellano Girón
www.hernancastellanogiron.com

Hernán Castellano-Girón (Coquimbo, 1937) es escritor, su obra ha sido publicada por Planeta y LOM, profesor emérito de la Universidad del Estado de California.

 

 

Proyecto Patrimonio— Año 2006 
A Página Principal
| A Archivo Hernán Castellano Girón | A Archivo de Autores |

www.letras.s5.com: Página chilena al servicio de la cultura
dirigida por Luis Martinez S.
e-mail: osol301@yahoo.es
Memoria de mis Putas Tristes de Gabriel García Márquez.
Notas de lectura de Hernán Castellano Girón.