Habría que empezar diciendo que en la literatura escrita en castellano en Canadá tiene una presencia muy predominante el abanico etnocultural que representan la América Morena mestiza y el Abya Yala de los pueblos originarios, rasgos indiscutibles del territorio preferencial de origen de esta literatura, cuyo componente predominante es la poesía. Esta presencia, alimentada principalmente con las oleadas sucesivas de trasplantes producto de cambios sociales abortados, opresiones y represiones variadas que van de lo étnico a lo sexual y religioso, y de la penuria económica, o de la simple búsqueda de nuevos horizontes, se manifiesta en una plétora de autores consagrados y emergentes provenientes de diversas latitudes y longitudes muy principalmente de América Latina, pero que cuenta además con otras voces, lo que tiende a configurar un producto que se acerca, o quizás sea un preludio, a esa entidad sincrética humana y cultural, la raza cósmica de José Vasconcelos, el controvertido autor mexicano que pensaba que la herencia cultural, el mestizaje y las oleadas migratorias de Iberoamérica, harían surgir esta nueva raza, claro que en este caso, y quizás un poco a la ligera, o de manera metafórica, lo aplicamos a la literatura y poesía en castellano escrita en Canadá. La multiplicidad étnica y lingüística que existe en este país, oficialmente multicultural, ha servido de contexto y en ocasiones de apoyo al desarrollo de literaturas “étnicas” o “de menor difusión”, como se denominaba a las literaturas de las comunidades llegadas al país desde el extranjero. En general se esperaba que su literatura reflejara el proceso de aculturación, como sucedió por supuesto en la literatura y poesía castellanógrafas, además de presentar la nostalgia, y en el caso de los exilios políticos, el compromiso. Pero si bien la crítica local buscó preponderantemente la temática de la llegada y adaptación al nuevo entorno, ya desde sus inicios la literatura en castellano en Canadá mostró una amplia gama de registros formales y temáticos, todos en definitiva permeados de un gran tema, muchas veces implícito, muchas veces subyacente, el de la identidad individual, colectiva, comunal, social, cultural, etnocultural, ciudadana, nacional, valórica y estética, corporal, ideológica y genérica, muchas veces mutable, fluida, no siempre monádica y en ocasiones ambigua, siendo el desarraigo y el neo arraigo una hebra temática esencial, y todo lo anterior da forma ocasional a variados sincretismos.

Los poetas que escriben en castellano en Canadá han usado y creado o co-producido diversas y múltiples instancias para la publicación, difusión y desarrollo de sus textualidades poéticas, en medios universitarios, comunitarios, y a nivel incluso del mundo de la micro actividad empresarial. Se daban instancias de consuno con practicantes de otras formas literarias y artísticas, de raigambre castellanógrafa o no, vayan como ejemplo iniciativas editoriales o eventos culturales periódicos o incluso iniciativas que trascienden a Canadá, como por ejemplo en su momento las publicaciones de Poetas Antiimperialistas de América, que dirigía el poeta chileno Elías Letelier, así como los eventos culturales solidarios y poéticos que organizó en Italia, Chile y Francia. Tito Alvarado, también del exilio chileno, inicia en Montreal el Taller Cultural Sur, que tiene varias ramas en otros países. Esta desde hace tiempo involucrado en el festival internacional de poesía de Cuba. En Toronto y bajo la iniciativa de los poetas María Elena Mesa y Carlos Angulo Rivas se llevaban a cabo eventos anuales de Poesía de Resistencia. Dentro de este marco no hay que olvidar las iniciativas de diverso orden en que la poesía en español en Canadá se insertó o se inserta, como por ejemplo el Registro Creativo, fundado y gestionado inicialmente por la poeta Nela Rio, que en el seno de la Asociación Canadiense de Hispanistas acoge a escritores, poetas y artistas no tan solo del mundo académico, los encuentros de escritoras encuentro de escritoras hispano-canadienses, que se han realizado anualmente, organizados por Lady Rojas Benavente, las actividades de la anual Celebración Cultural del Idioma Español de la poeta Margarita Feliciano, el taller Cultural El Dorado, conducido por los poetas Luciano Díaz, Jorge Etcheverry, Arturo Lazo y Erik Martínez, que presentaba mayormente poesía, en gran parte en español, así como en otros idiomas. Perduran la Palabrava, en Montreal, centrada alrededor del poeta Hugh Hazelton, la Feria Iberoamericana del libro en Canadá, festival anual con Ramón Sepúlveda y Silvia Alfaro, y como antecedente histórico podríamos citar al Esperanto Montreal, gestionado por el actor y escritor Miguel Retamal, eso a manera de ejemplos y de las actividades y eventos de que tengo noticia. Las iniciativas editoriales han sido abundantes, proliferas, pero fundamentalmente de editoriales pequeñas, aunque no faltan los autores que han publicado en la por así decir “corriente principal”, como por ejemplo Carmen Rodríguez, Elías Letelier, Renato Trujillo, debiendo mencionar entre los canales de las publicaciones de corriente principal a Les Écrits des Forges que publica y ha publicado autores poetas castellanógrafos del Quebec. Por razones culturales esa provincia, que cuenta con una de las dos ciudades “occidentales” más importante del continente americano, siendo la otra Buenos Aires, vio al cine, literatura, teatro hispanoamericanos trasplantados, especialmente chilenos, por razones específicas de su llegada a Canadá, formar parte de la cultura quebequense anglo y francófona a nivel de lo que podría llamarse la “corriente principal”.
Entre las iniciativas editoriales podemos mencionar a Ediciones Cordillera, con un comité editorial compuesto por Gonzalo Millán, Leandro Urbina, Ramón Sepúlveda, Naín Nómez y el autor de esta nota, y que publicó a poetas chilenos exilados y residentes en Chile y otros lugares, Split/Quotation, que dirijo actualmente con mi hija Gabrielle, y que fundamos con Paulette Turcotte, poeta y artista visual autora de la pintura de la portada de este libro, Alondras, de la poeta Yolanda Duque Vidal, Verbum Veritas, de Luciano Díaz, Mapalé que dirigió Silvia Alfaro, Antares, de responsabilidad de Margarita Feliciano, Lugar Común, iniciada por el prosista Luis Molina y Julio Torres Recinos, y por supuesto esta enumeración es incompleta, determinada como está por lo que conozco, y quizás en este mismo momento puedan estar surgiendo otras instancias.…
Así, la poesía escrita en español en Canadá ya no es solo un testimonio de la aculturación, o expresión de la nostalgia. Se la practica en todos los centros urbanos importantes del país e incluye a poetas en todos los niveles y alcances en su producción, exilados o inmigrantes, de diversas generaciones, algunos nacidos en Canadá, hablantes de otros idiomas que la escriben, y cuenta además con autores que no solo publican y difunden su trabajo en la variable disponibilidad de medios para eso según las provincias y regiones, sino que lo hacen en el extranjero y en sus países originarios, a veces en forma regular, constituyendo en ciertos casos parte reconocida del medio cultural y poético, incuso formando parte a veces de la historia literaria de esos países originarios. Sus temáticas y por así decir estilos recorren todos los espectros, predominando, como en toda poesía, las formas más líricas o tradicionalmente poéticas. Hay abundante poesía testimonial, pero se abarcan diversas tendencias experimentales y de vanguardia y la antipoesía, la poesía con raíces y temáticas de las primeras naciones, ambientalista y geopoética, aquella centrada en el género y la corporeidad, la que se combina con otros géneros, como la prosa, la poesía comprometida, documental, urbana, escueta a la manera del epigrama o ciertas formas de la poesía oriental, el poema largo, épico o anti o post épico, la poesía polifónica. Se trata entonces de un caleidoscopio, en ciernes, de las tendencias poéticas de los países y regiones castellanógrafos, además de las “continentales”, es decir europeas en general, no faltando los elementos de las culturas poéticas anfitrionas, que así se combinan o con las tendencias poéticas del mundo hispanohablante, produciendo ocasionalmente ricos sincretismos.
Todo esto está presente o se anuncia en estas páginas, que prefiguran una simbiosis que podría darse, una utopía, la que se adelanta y perfila, de alguna manera, en este universo poético acotado pero plurivalente. En tanto representación de una realidad factual o posible, se despliega una futura utopía cultural y social caleidoscópica—que de realizarse—integraría en un plano de equivalencia a las diversas formas de la “morada vital”, es decir la realidad de la vida misma, y la “vividura”, que sería nuestra posición ante esa vida, términos acuñados por Américo Castro. Componentes todos que presentes o vislumbrados en esta muestra poética.