La fuerza de la Maulinidad
La "Maulinidad" ha sido definida como una expresión que describe de manera concreta una identidad cultural asociada a la Región del Maule. Vale decir, está circunscrita a ciertas características, creencias y valores que hacen que sus habitantes posean un sello distintivo, único, que distingue a sus habitantes, a sus ciudades y su ruralidad.
La Maulinidad luego está referida a un concepto central en la literatura y cultura chilena, representando una perspectiva particular sobre la vida, la naturaleza y las relaciones humanas.

Héctor Herrera
En esa perspectiva hay un vínculo profundo con la tierra, sus eco sistemas, el trabajo, con El Río Maule por un lado y el Mataquito por otro, aspectos que Héctor Herrera ensalza como elementos centrales en su propuesta poética.
“Donde nace mi región/Y comenzó mi destino/ se baila lindo la cueca/ y se consume el guen vino/ así comienzan mis versos/ entre campo y campesinos/”. (Del Mataquito al Maule)
“En el centro de mi chile/hay un lugar especial/ Y si no recuerdo mal/ historia tiene por miles/conocieron los fusiles/ y supieron de la paz/ cultivando la amistad/ vieron nacer el gran Peumo/ más tarde Maule el eterno/que nació para mandar.” (Maule- Río de lluvia)
Esa es una de las múltiples ideas subyacentes en este texto de Héctor Herrera: su poesía da cuenta de un énfasis vital con las costumbres que la constituyen, con la tradición y su evidente pertenencia a la comunidad rural, cuyo origen es histórico y se expande con un impulso incontrarrestable por todo el país.
“En la mitad de mi Patria/ cuna de las tradiciones/ se levanta mi ciudad/ entre cuecas y canciones/. Entre ponchos y rodeos/ llegamos a la querencia/ orgullosos porque aquí/ se firmó la independencia/.” (Talca – Trueno)
Y, no obstante, las dificultades de la sobrevivencia, sus versos exaltan la capacidad de poder adaptarse a las vicisitudes telúricas, a su geografía, a los desafíos que la subsistencia presenta con una actitud de optimismo, con una mirada lúdica tan propia de la idiosincrasia maulina, con esa capacidad innata de enfrentar la adversidad mirando siempre un futuro como parte del desarrollo personal y, sobre todo, comunitario.
“San Clemente tuvo trenes/ y conoció inundaciones/ y pesar de sus pesares/ su fortaleza se impone.” (San Clemente – Devoción por el santo)
“Yo sé que no ha sido fácil/ en casi trescientos años/ soportando terremotos/ lluvias, sequías y daños/. (Curicó – Aguas negras)
Destaca la tradición, sea oral o escrita, las formas de relacionarse entre las personas que cohabitan en un universo específico, pero que se amplía producto de la imaginación, de los mitos, de las leyendas que han ido reflejando la historia, además de una especial cosmovisión del territorio, de su población y el medio ambiente.
Héctor Herrera ha efectuado un tránsito descriptivo con una notable precisión respecto a los poblados que se erigen por su región. Y sólo a guisa de ejemplo:
“Allí donde corre el viento/ y el sol regala el calor/ donde se pasa mejor/ Allí nació mi Curepto/ Yo se lo digo por cierto/ aunque no lo vi nacer/ yo supe de su merced/ allá por el mil seiscientos/. Yo se los juro que es cierto/ se tiene que convencer/.” (Curepto- Donde corre el viento)
Así, engarza las provincias de Talca y Curicó con pinceladas certeras que hacen de cada espacio habitado un sitio digno de ser, no solo conocido en su historia particular, sino “reconocido” como parte integrante de un Chile múltiple, misceláneo, con culturas que se superponen, pero que, en su esencia, configuran un mapa, una carta de presentación hermanada por lazos de sangre, de tradición común, de las etnias que la conforman y que la proyectan al resto del país desde su identidad tan propia y unitaria.
“Antes que llegara el Grande/ debe hacer cuatro mil años/ Los bravos Picunches de antaño/ y los Incas ya más tarde/ a San José de Cuyuname/ la llamaron Eempedrado/ y usted no se ha enterado…/” (Empedrado- Lugar pedregoso)
O bien:
“Si te invadieron los Incas/ bautizándote Aimará/ pa´ mi serás Mataquito/ y otro nombre no tendrás/ eres mi río profundo/ mi hogar, mi sueño y mi paz.”
En suma, tiene ante usted una poesía honesta y libre. La simpleza es su norte y de algún modo, en ella reside su profundidad. Un canto a la existencia, una invitación a recorrer esta Maulinidad como si se estuviera a cada instante descubriéndola.
“Yo sé que los años no perdonan/ y la vida se acaba al despertar/ que aprendemos cuando ya no hay horas/ porque el tiempo ha marcado su final.” (Aprender viviendo)
Ingrese en estos versos como si recién naciera un niño que aprenderá solo a vivir.
Y sonría, reflexione o imagine que estas palabras son insinuaciones, sospechas o indicios de esta terrestre eternidad.

Héctor Herrera Flores, poeta, declamador popular. Ex vicerrector académico
de la U. de Talca. Actualmente dirige el programa de TV regional
“Del Maule al Perquilauquen” en la ciudad de Linares. Anteriormente publicó
“Rincones de mi tierra”, poemas, en Linares. Éste es su tercer libro de poesía.
Actualmente reside en Villa Seca, al interior de la comuna de Retiro.