Noche de San Juan: ¿Qué prueba mágica podré realizar esta tradicional noche cargada de bendiciones, sortilegios, conjuros, presagios, prácticas adivinatorias? Ningún sortilegio ni ningún conjuro podrá esta noche contra el Estado de Guerra, contra el Estado de Emergencia. “Medidas de transitoriedad y de excepción” que se alargan y se alargan y se alargan, hasta hacerse, de seguro, permanentes y generales por tiempo indefinido. No faltarán ya los “hallazgos” justificadores de tales transitorias y excepcionales medidas para mal gobernar.
Sin embargo, yo haré mis propios hallazgos consultando mis cédulas celebratorias, mis pruebas de papel entintado, mis papas mondadas, mis fogatas iluminadoras (puede que un ejemplar de la Constitución del 25 —tan pisoteada a bota limpia— me sirva de combustible), mis juegos de aguas bautismales, mis espejos invertidos, mis llamitas de vela, y esperaré, esperé, a medianoche pacientemente el florecimiento de la higuera.
¿Qué brujo veré volando —no en un palo de escoba sino en el mango de un fusil— por los cielos de Chile?
Ay, recuerdo una canción que mi madre me enseñaba en la niñez: Aserrín, aserrán / los maderos de San Juan / piden queso, piden pan... De todas maneras esperaré hasta el amanecer algún milagro. ¿Qué milagro? si hasta la Corte Celestial pareciera obnubilada por poderosos sortilegios terrestres: San Juan, San Juan, recibe lo que te dan: Será poco, será mucho, échale a tu costal...
Y se terminó el cuento, pasó por un zapato roto para que don Augusto cuente otro.
El Año de la Ira
O Diario de un poeta chileno en Chile (1973-1974).
Editorial Catalonia, Santiago, 2013.