Dice un refrán japonés que «es mejor viajar lleno de esperanzas que llegar». La frase tiene la virtud de ayudarnos a entender la importancia de ponerle ilusión al camino.
Itaca o el camino
El viaje importa mucho. En el poema «Itaca», de Konstantino Kavafis, está expresado del modo más preciso y hermoso:
Si vas a emprender el viaje hacia Ítaca,
pide que tu camino sea largo,
rico en experiencias, en conocimiento...
En este poema, fechado en 1911, Kavafis hace referencia al mítico viaje de la Odisea, una de las obras más importantes de Homero, donde se narra el regreso de Ulises a su patria, Ítaca, tras la guerra de Troya.
Ítaca, en la cultura de Occidente, significa meta, llegada, logro. El poema, sin embargo, pone el énfasis en el propio recorrido, un camino que debe estar abierto a todas las experiencias que constituyen la vida.
Solo al final, el poema repara en el propósito del viaje: «Ten siempre a Ítaca en la memoria. Llegar allí es tu meta. Mas no apresures el viaje...». Y, más adelante: «Ítaca te regaló un hermoso viaje. Sin ella el camino no hubieras emprendido». Es decir, la meta es el gran pretexto para echar a andar.
Itaca y el fútbol
Ni Homero ni Kavafis podían imaginar que terminarían prestando su literatura al áspero y apasionante mundo del fútbol. Pero en estos tiempos de conectividad todos los puentes son posibles. Traigo del capítulo anterior la idea de que no se trata de ganar de cualquier forma, sino de acumular méritos suficientes para poder triunfar. No importa si hablamos de partidos o de dinero, de fútbol o de empresa. La frase tiene el mismo valor para estos dos ámbitos. Se trata, en definitiva, de dignificar el camino para sentirnos felices y orgullosos del desenlace.
El camino está hecho de triunfos y derrotas, de alegrías y tristezas, de críticas elogiosas y devastadoras... Según sepamos enfocarlo, puede ser un sinvivir o un continuo aprendizaje del que podamos salir enriquecidos. Una Liga
constituye un reto de casi un año en el que es necesario salir a jugar antes que salir a ganar. Si solo se piensa en el resultado, agigantamos tanto la meta, que despojamos al viaje de toda perspectiva.
El fútbol, en cuanto territorio eminentemente emocional, es muy expresivo en este sentido. Todo partido tiene un misterio que desvelar, el del resultado, y esa incertidumbre nos lleva, en ocasiones, a venderle nuestra alma al diablo. Lo cambiamos todo por ganar. Pero si somos aficionados a los que solo nos importa el resultado, basta con preguntarse: ¿Para qué molestarnos en mirar el partido? ¿Para qué pagar una entrada? ¿Para qué sufrir? A los que juegan y a los que miran, hay que hacerles entender que el éxito debe ser la consecuencia de un proceso en el que se emplean los mejores recursos y en el cual la acción intenta alcanzar a la esperanza. Siempre hay que tener presente que sin un propósito grande, no hay una victoria grande.

Ítaca / Konstantino Kavafis
Cuando emprendas el viaje hacia Ítaca,
ruega que tu camino sea largo
y rico en aventuras y descubrimientos.
No temas a lestrigones, a cíclopes o al fiero Poseidón;
no los encontrarás en tu camino
si mantienes en alto tu ideal,
si tu cuerpo y alma se conservan puros.
Nunca verás los lestrigones, los cíclopes o a Poseidón,
si de ti no provienen,
si tu alma no los imagina.
Ruega que tu camino sea largo,
que sean muchas las mañanas de verano,
cuando, con placer, llegues a puertos
que descubras por primera vez.
Ancla en mercados fenicios y compra cosas bellas:
madreperla, coral, ámbar, ébano
y voluptuosos perfumes de todas clases.
Compra todos los aromas sensuales que puedas;
ve a las ciudades egipcias y aprende de los sabios.
Siempre ten a Ítaca en tu mente;
llegar allí es tu meta; pero no apresures el viaje.
Es mejor que dure mucho,
mejor anclar cuando estés viejo.
Pleno con la experiencia del viaje
no esperes la riqueza de Ítaca.
Ítaca te ha dado un bello viaje.
Sin ella nunca lo hubieras emprendido;
pero no tiene más que ofrecerte,
y si la encuentras pobre, Itaca no te defraudó.
Con la sabiduría ganada, con tanta experiencia,
habrás comprendido lo que las itacas significan.


