Para hablar de Brian de Palma, uno de los cineastas más
cerebrales del cine norteamericano, hay que tener presente tanto su
condición permanente en el "mainstream", hace
más de 30 años, al
igual
el rol que le ha otorgado la crítica especializada al llamarlo
"digno heredero de Hitchcock", es decir, también
un "mago del suspenso".
De Palma (Newark, New Jersey, 1941) conforma, con Spielberg, George
Lucas y Michael Cimino, una generación de talentos definitivos,
autores de filmes que le cambiarían la cara al cine "Made
in USA" contemporáneo. Poco antes de ellos, Woody Allen,
Coppola y Scorsese inician también su carrera configurando,
entre todos, un rico universo creativo y artístico.
Desde sus inicios, Brian de Palma demuestra solvencia y seguridad
en la narración. De los años 70 proviene la maestra
"El fantasma del paraíso" que, ineludiblemente, centra
su atención en el "Fausto" de Goethe, y en "El
fantasma de la ópera", cuyo mayor referente es la película
silente con Lon Chaney. Así, vemos una obra singularmente expresiva
y capciosamente humana. "Las siamesas diabólicas",
con Margot Kidder (la Luisa Lane de "Supermán"),
es un filme llamativo que, más que mostrarlo, sugiere el horror.
Y es en ese campo, el del terror, pero básicamente el del
"suspense" en donde De Palma se ha movido con suma comodidad
hasta llegar a "Mujer fatal", otra vuelta de tuerca al ya
mítico tema de la fémina tentadora y traicionera, en
este caso, encarnada por la atractiva modelo Rebecca Romijn Stamos.
Antes, "Misión a Marte", la espléndida "Ojos
de serpiente" -que comenzaba con un espectacular plano-secuencia
siguiendo a Nicolas Cage por todos lados- y "Misión imposible",
realizada por encargo, demostraron que la capacidad creativa de De
Palma alternaba muy bien entre la industria que acumula millones y
el "saber hacer" creativo.
Es en los años 80 cuando el autor de la singular "Obsesión",
"Furia", "Demente" y "Los intocables",
ésta última en base a la famosa serie de televisión,
logra sus mayores éxitos centrados en una trilogía antológica:
"Doble de cuerpo", con una juvenil y aún poco corpórea
Melanie Griffith, "El sonido de la muerte", que reunió
a la ex esposa del director, la delgada Nancy Allen con John Travolta,
y "Vestida para matar", inevitable relectura de "Psicosis"
y otros clásicos hitchcockianos, resultan logros generosos
y dignos de los mejores estudios críticos.
De Palma, como pocos, en estos filmes y aun en otros (la genial "Carrie",
"Atrapado por su pasado"), capta la esencia madura del "suspense"
y se encarga de perturbar la mente del espectador curioso, morboso,
diríamos además, ávido de emociones, y, por encima
de ello, un "voyeur" total. Pero, para el cineasta, no se
trata sólo de brindar entretenimiento, todo esto para él
es, en esencia, un "proceso", un largo camino cuyas mejores
muestras son, cómo no, las escenas más climáticas
y definitorias, visualmente concluyentes, intencionales. Así,
quien desde joven ha cultivado un correcto y enaltecedor "sentido
del cine" -para usar el término de Eisenstein- progresivamente
demuestra y se muestra a sí mismo que el llamado "arte
de las imágenes animadas" no es sólo una maravilla
virtual y tecnológica sino, sobre todo, un poderoso vehículo
para generar y trasmitir las más inequívocas pulsiones.
Y de eso se trata. Si Brian de Palma logra en "Vestida para
matar" o en "Doble de cuerpo" crear la confusión,
establecer una dualidad y, por ultimo, la duda, pues le agradecemos,
sólo de esa manera alcanzará en dichos filmes la vía
más correcta para convertirlas en obras redondas, casi perfectas.
Su espectacular filme "Caracortada", una contemporánea
versión del clásico de Howard Hawks, protagonizada por
Al Pacino, sigue siendo una de sus obras más recordadas.
Hay expresiones de diverso tono, en general, en las películas
de De Palma, pero prima una singular atracción por la acción
a partir de resolver enigmas. En ese sentido, pues, estamos ante un
formalista al estilo de Hitchcock, quien se preocupaba de contar bien
una historia en imágenes. Simplemente como suena. De allí
que Brian de Palma sea considerado su mejor heredero, uno de los mejores
directores del mejor cine norteamericano de los años 80s y
90s. Este año filma en Sofía (Bulgaria) "La dalia
negra", con un reparto multiestelar y cuyos resultados veremos
muy pronto y, de paso, comprobaremos, si la fuerza y el talento creativos
del maestro siguen vigentes.