Proyecto Patrimonio - 2005 | index | Jorge Zavaleta Balarezo | Autores |...................


Un viaje por el cine alemán


Por Jorge Zavaleta Balarezo



Desde los años 20, en plena vigencia del expresionismo, cuya mejor muestra es la clásica "El gabinete del doctor Caligari", el cine alemán ha tenido una presencia permanente tanto como arte e industria. Si la directora Leni Riefenstahl, recientemente fallecida, es recordada hoy como autora de filmes de propaganda del nazismo, desde las cimas ideológicas del poder, no se obvia su capacidad creadora. Del lado de las divas, Marlene Dietrich, a partir de "El ángel azul", de Josef von Sternberg, surge como una presencia inolvidable, con sus adorables y largas piernas, que la convirtieron en auténtico mito, más aún cuando dio el salto a Hollywood.

Nos interesa referirnos, ahora, al llamado "nuevo cine alemán", movimiento que surgió en los años 70 y mostró a tres inmediatos talentos: el singular Werner Herzog, el prematuramente fallecido Rainer Werner Fassbinder y el más cercano Wim Wenders. El cine germano cobró otro cariz con las obras de estos cineastas que exploraban nuevos caminos y se planteaban dilemas intocados hasta el momento de su aparición.

Herzog filmó en el Perú dos de sus respetadas obras, "Aguirre, la ira de Dios" y "Fitzcarraldo", ambas protagonizadas por su actor fetiche Klaus Kinski, padre de la bella Natassja Kinski, precisamente uno de los personajes centrales de "París, Texas", la obra maestra de Wim Wenders, en la que, rubia y encantadora, surge como una presencia decisiva en aquella película rodada en Estados Unidos.

Allí también realizó Wenders, bajo los auspicios de Francis Ford Coppola, "Hammet: investigación en el barrio chino", un célebre homenaje al "cine negro", ése que tenía como base las novelas de Raymond Chandler, Dashiell Hammet o protagonizaban los personajes creados por éstos, los detectives privados Phillip Marlowe y Sam Spade. Wenders nos ha entregado escenas tan poéticas como las de "El cielo bajo Berlín" o metafísicas, como en "Tan lejos, tan cerca", y nuevamente en el policial, adaptó a Patricia Highsmith en su versión de "El amigo americano", e incluso volvió a trabajar con actores estadounidenses en la más reciente "One million dollar hotel".

No cabe duda que Wenders, también autor del festejado documental "Buenavista Social Club", un viaje de rescate al mundo de la inmortal música cubana, en asociación con el célebre productor musical Ry Cooder, mantiene un ritmo de trabajo sorprendente y propone una personalísima visión estética que encierra los conflictos del hombre en este planeta. Basta recordar las escenas de "París, Texas", para advertir los senderos que cruzan la filmografía, ya bastante amplia, de Wenders.

En cuanto a Fassbinder, él falleció a inicios de los años 80 y, aún hoy, su desaparición es un misterio que, de cuando en cuando, concita la curiosidad no sólo de sus constantes admiradores sino de los críticos más entusiastas. Pero, a diferencia de Herzog y Wenders, con los que no deja de tener, sin embargo, puntos de conexión, Fassbinder fue un inteligente creador de universos en que las relaciones humanas, eróticas, conflictivas, y la figura preponderante de la mujer abarcaban de manera totalizadora su copiosa y precoz obra. Vale recordar uno de sus filmes cumbres, "Lili Marlene", con su musa Hanna Schygulla, o la no menos lograda "El matrimonio de María Braun". Igualmente, resultan perturbadoras y contestatarias "El mercader de la cuatro estaciones", "La angustia corroe el alma" o "Lola", entre muchas de las películas que confirmaron su calidad de artista joven y comprometido.

El cine alemán de los últimos años se ha fortificado, a nivel mundial, sin duda, con el éxito de la kinética y por ratos sorprendente "Corre, Lola, corre", en la que Franka Potente, que también ya está filmando en Hollywood, es dirigida por Tom Tykwer, un director de reciente interés. Es el caso, también, de la aclamada "Goodbye Lenin", una comedia amarga sobre el fin del comunismo en la ex RDA que mereció premios internacionales. La impronta de los clásicos silentes, el aporte de actores míticos, autores de primera talla -no hemos olvidado al definitivo Fritz Lang de la histórica "Metrópolis" o de "Doctor Mabuse"- y un impulso reciente y cada vez mayor confirman, a través del tiempo, el sello inigualable, considerablemente decisivo del cine alemán.

 

 


Proyecto Patrimonio— Año 2005 
A Página Principal
| A Archivo Jorge Zavaleta Balarezo | A Archivo de Autores |

www.letras.s5.com: Página chilena al servicio de la cultura
dirigida por Luis Martinez S.
e-mail: osol301@yahoo.es
Un viaje por el cine alemán:
Por Jorge Zavaleta Balarezo.