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El equipaje
Crónica de una visita a mi puerto de Valparaíso después de doce años

Parte 4 de 5

Por C. FAÚNDEZ


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...Leonardo, no busques en vano la fama que pasa...
construye en silencio la buena manera de que tus amigos te quieran..te
quieran...
(“Mi primer cuaderno”. Leonardo Favio)



 

1

El buen Maestro Mena


En el puerto recordamos al pintor Eduardo Mena ( 1964- 2021) (sus telas y piedras pintadas engalanan gran parte de esta crónica) con el legendario periodista Rene Cevasco en su programa de la Radio Valentín Letelier de la Universidad de Valparaíso.

En un momento antes de salir al aire Cevasco me dijo que en una reciente operación le habían sacado el corazón... dos segundos estuvo afuera de su cuerpo alzado en la mano del Doctor... o fueron más? bueno, eso no importa mucho en esta historia porque después el Doctor lo devolvió a su lugar. Parecía estar escuchando una historia de los laboratorios del Doctor Mortis. Luego de contarme aquello Cevasco me dijo: Cuida tu salud Faúndez, ya estamos en la edad.


Rene Cevasco, legendario periodista porteño dedicado a
la difusión del Rock y de todas las buenas ideas

Hablando después de otras cosas concordamos junto a Rene en que Eduardo Mena, el pintor, fue una buena persona y aquello pareciera ser sencillo (ser bueno) pero la verdad es que es muy difícil serlo debido a la maldad que gobierna el mundo, bueno, al parecer casi siempre la culpa de que en algunas ocasiones seamos malos la tienen los otros malos (alguien en Melipeuco me dijo... si ellos son malos contigo tú tienes que ser más malo con ellos... debo confesar que no le encontré ninguna bondad a lo que me dijo) pero volviendo al tema puedo atestiguar ante esta hoja y ante ustedes lectoras y lectores que el pintor Mena era muy amable, respetuoso, sencillo como el viejo de la esquina que si en la tarde le pides un cigarro te lo convida sin darte un sermón sobre el cáncer.

Así era Mena, nada en el mundo lo podía hacer enojar y nunca lo escuché hablar mal de otro pintor o del arte de otro, era de esas personas que no se enlodan en el barro de la locura mediocre, él transitaba por el camino de la locura destacada.

En sus últimos días en la tierra estuvo dedicado a pintar las piedras.
Ahora pinta las nubes.

(Una noche soñé que Mena pintaba las rocas gigantes de las montañas y después pintaba todas las piedrecitas que habitan en el fondo del mar)


 

La difícil juventud

Bueno, específicamente yo, aclaro, yo, pensaba cuando joven si en esos años hubiese escrito sobre la ciudad donde nací, Valparaíso, era lo mismo que vender mi literatura para un libro turístico aunque era y es mucho más que eso, supongo. Sentíamos con otros jóvenes poetas y más que nada yo, específicamente, que había un interés en algunos escritores mercuriales, en ese tiempo, de figurar como escritores oficiales de la ciudad de Valparaíso o tal vez no pero creo haberlo percibido de esa manera y yo sentía o pensaba (a esta edad ya no veo diferencia alguna) quién realmente podría contar o escribir sobre el puerto de Valparaíso era yo y nadie más que yo porque todos aquellos escritores que pasaron por las Universidades cinco años o más para mí solamente estaban adiestrados de alguna forma, en cambio con mis amigos crecimos en las calles del puerto, no en las aulas y aquello nos autorizaba a escribir desde la intemperie y aquella era la re-re-realidad como decía nuestro maestro de iniciación en los misterios, el señor J.L.Martínez.

Ahora a los 53 años digo,vaya uno a saber si aquello que pensaba cuando joven estaba bien, que además es el primer signo de decadencia: cuestionarnos lo que “pensábamos” en la juventud. 



En esa época, específicamente yo, quería escribir sobre el puerto en clave calle, barrio, cerro, pobreza, locura mediocre o locura destacada, suicidio, drogas, hastío, rabia y bueno, aquellas inquietudes literarias sobre como narrar al puerto derivó en el paskin El Awante Wanderers de Valparaíso, en donde realizé el rescate oral de la jerga del puerto, la tildaban así, algunos, casi con un poco de desprecio.



Cuando Víctor Rojas publicó Valparaíso mitos y leyendas (2001, RIL editores) dije para mis adentros: Víctor se vendió, claro, por preferir desarrollar una temática de moda en su literatura a raíz de los nombramientos a la ciudad como Patrimonio de la humanidad, Capital de la cultura etc, etc, en vez de seguir su experimentación poética como lo hizo en La enciclopedia del mar con fuertes o suaves influencias, y quién no las tuvo, las ha tenido o las tendrá, de La nueva novela de J. L. Martínez, en el sentido de ser un libro que traía anzuelos pegados dentro y hasta restos de arena entre sus hojas.

Un libro dedicado a la memoria de su novia que murió ahogada en el mar según me contó mi amigo y poeta Alvaro Baéz quién, en esos años, era el doble oficial en Chile de William Burroughs.



En esos años el libro Zona Cero (2003. Edición del Gobierno Regional de Valparaíso) de Alvaro Bisama se hacía cargo de una voz que nos representaba, como generación, certeramente, en la mayoría de las líneas de sus Crónicas. Alvaro Bisama titulado en la UPLA, que además participaba junto a Felipe Montalva y otros en La ciudad invisible, un legendario periódico cultural nacido desde la autogestión, en cambio Víctor Rojas se había titulado en la Católica. Víctor trabajaba en aquellos años como corrector de pruebas en El Mercurio y aquello era un acto prohibido para un poeta.

Aún así era parte de la fundación, junto a otros escritores, de la Editorial independiente Trombo azul.


Un libro, a estas alturas, de culto.

&



En un bar Víctor Rojas a raíz de un recital de poesía suspendido, nunca supimos porque razón, depresión compartida supongo, nos brindó una charla en la mesa sobre la mentira y la verdad como quién pela papas. La charla estuvo magistral y después de darla apuró su trago y se largó sin esperar recibir los aplausos por su excelente exposición.



Ahora estoy más viejo, más solo, más aburrido de todo así que por lo tanto me da lo mismo lo que escriban o no de Valparaíso, es más, que escriban lo que quieran. Es lo que corresponde. Y que le pongan precio, si quieren.

Ahora mientras cavilo en mi mecedora y leo Valparaíso, mitos y leyendas puedo decir que es uno de esos hermosos libros que no se olvidan, tal como Roland Bar de mi amigo y maestro el mágico pintor Gonzalo Ilabaca.


Roland Bar.Un gran libro sobre el puerto, tal vez el mejor.


Además si intento imponer mi criterio sobre como abordar una narrativa sobre el puerto después voy a querer ser dueño del mundo, y para qué, para qué me servirá un mundo en el bolsillo, lo que hay que esforzarse es en compartir la mitad de los regalos recibidos en nochebuena con quienes no recibieron nada.

Solo eso.


Eduardo Mena


Víctor fue un hombre bueno con los poetas. Muchas veces dio alojamiento a varios de nosotros y nos cuidaba cuando la idea que teníamos del mundo se nos volvía en contra y con pruebas irrefutables.

La poeta Priscila Osses bautizó su alojamiento como la Beca Víctor Rojas.

Cada vez que nos encontrábamos Víctor me trataba como si yo recién viniese saliendo de la cárcel por un espantoso delito pero yo nunca he estado en la cárcel y nunca he cometido un espantoso delito. (Esa inclinación a pensar que todos los hombres del barrio, como yo, estamos apartados del camino de Dios debe venir de su paso y titulación en la Universidad Católica y de sus Curas, imaginaba)

Al menos para mí Víctor fue un hombre bueno. Hoy no lo sé pues hace muchos años que no sé de que va su vida.

Y díganme si alguien es bueno con nosotros: nos sentiremos libres del dolor de aquellos con quienes esa misma persona no fue buena?



Nunca he sabido porque casi todos mis amigos me dicen Claudito y eso que no soy un niño, soy un viejo (insoportable) de 53 años. En una de esas jamás envejecí y no me he dado cuenta. Hasta el día de hoy sigo haciendo lo mismo que de niño, escribir poemas, canciones e historietas.

&

Nací el 28 de abril como Roberto Bolaño, Sadam Husseim, Camila Vallejos y algunos sitúan el nacimiento de Hitler el 28 y no el 21, puede haber sido y claro, Charles Chaplin.

De todos los que nombré tengo un poco.

Un amigo del barrio en aquella difícil juventud como diría el escritor Claudio Giaconí, el primero que me convidó droga en el puerto para que la probara, (de puro curioso, aclaro) me preguntó después:

—Ahora te sientes bien?
—Súper bien!- le dije
—No solo de pan vive el hombre -dijo.

Al rato me dió la pálida y me fui de bruces al suelo o... me fui de hocico al suelo... según palabras de los testigos. 

 



El fito dice en una de sus canciones...

Te vi, fumabas unos chinos (pitos) en Madrid,
hay cosas que te ayudan a vivir...

Tal vez ese verso del Fito Paéz solo sea un acercamiento a la verdad sobre el tema de la droga, aún así por lo demás presiento que en general y en los tiempos de hoy para la sociedad la droga no es otra cosa que un negocio redondo.

En el Congreso de Chile debieran de ver la película Réquiem por un sueño del notable Director Darren Arofnosky, y ustedes también, verla con las viejas sapas del barrio sería lo ideal, para que después de verla no cometan más la imprudencia de considerar de que aquellos que usan droga son malos y los que no consumen son buenos, la equivocación más grande de la sociedad actual es que ni siquiera se han dado a la tarea de leer el notable libro Historia de las drogas de Antonio Escohotado.

 


En esos mismos años de formación en las calles del puerto mi amigo El trompetista chamán le dijo al gran y salvaje guitarrista Pablo Morales (Madrefoca, Entropía, Krapula) después de enterarse que había dejado de consumir drogas:

—Y como te sientes sin droga? -preguntó.
—No me siento bien, tengo náuseas...
—Para eso está la droga, para sentirse bien -le dijo El trompetista chamán.


Recomiendo leer antes de hablar sobre “el temita”


Y ojalá, con respecto a ese temita, que todos los que militan en el Tren de Aragua se vayan a la mierda con su ignorancia y fetidez y que en otra vida, si hay otra, se reencarnen en un supositorio.

( El supositorio lejos, fue los más horrible de mi infancia, más que el suicidio de mi padre.)


 

Lea las instrucciones antes de aplicar

Al igual que El purgante, una asquerosa mezcla que debíamos tomar para limpiar nuestra guatita, decía la abuela.


Purgante...guacala!!!

“Quienes usan drogas no son capaces de enfrentar al horror sin miedo. Lo que no saben es que después con el tiempo ese mismo horror, consecuencia del abuso por su parte en el consumo para enfrentarlo cada día, se hará más grande, más fuerte, más despiadado frente a ellos... entonces su miedo se convertirá un un llanto desolado o un grito de angustia en medio de la fría noche o lo que puede ser peor después de consumirlas se comenzarán a sentir confortables habitando ese horror, como si fuese el horror una estancia de reposo” (De “Historia del horror”. Inédito)


Fotografía: Sergio Larraín



Con mi amigo Carlitos Pacheco en el puerto quién desde muy joven se dedicaba en la calle a cambiar dólares a los turistas éramos compañeros de equipo en el Club Estibadores de la Asociación del parque Alejo Barrios. Carlos era un 10 irreemplazable y yo era un 11 clásico que vivía, futbolísticamente hablando, de sus majestuosos pases. Nos gustaba juntarnos a tomar una botella de vino y él comenzaba a nombrar las formas de decir que tiene la gente cuando alguien muere, esto le causaba mucha gracia a Carlitos Pacheco y reía a destajo. Vivíamos en esa época cerca del Cementerio Tres de Playa Ancha y para él era una manera de exorcisar con humor, junto conmigo, el lamentable suicidio de mi padre.

Frases para los muertos
(Recopilación de Carlos Pacheco)

Se fué.
Se finó.
Ya era.
Está con Dios.
Voló alto.
Ya no está con nosotros.
Cloteó.
Le llegó su hora.
Está bajo tierra.
Está descansando.
Se fué pal cielo.
Partió primero.
Cagó.
Estaba listo pa la foto.
Murió con las botas puestas.
Murió en su ley.
Murió callao.
Dejó de respirar.
Dejó este mundo.
Nos dejó.
Cerró sus ojos.
Así es la cosa.
Hizo lo que pudo.
Hizo lo que quiso.
Vino y se fué.
Mas ná.
Se le acabó la fiesta.
Se le acabó el hilo.
Se fue cortaó.
Lo pidieron de arriba.
Ya era, etc, etc.



Cementerio 3


Otro habitante del barrio, uno que usaba gel en el pelo y llevaba estudiando Ingeniería Comercial doce años al ser descubierto por su madre vomitando en el portón le dijo:

Mira como vienes Josesito Luis!!

Y Josesito Luis con su camisa y zapatos manchados de vómito y no olvidando en ningún momento que llevaba su pelo con gel y que además pertenecía a la familia más adinerada del barrio le respondió elegantemente:

—Tranquila madre, solo fueron unas copas de más...

En el mismo estado de borrachera de Josesito Luis, mi amigo, Carlitos Pacheco intervenía en las conversaciones en el bar cuando escuchaba a algún amigo vanogloriarse de su buena situación económica para decir, una y otra vez, como disco rayado:

—Muchachos, no lo olviden, la vida da vueltas.



Y cuando Carlitos Pacheco apenas se podía sostener en pie por las copas de más nos decía:

—Muchachos, no lo olviden, la vida da tavuel!!!...

 



Mi amigo poeta del puerto le decía a los jóvenes escritores cuando le pedían consejos para mejorar su narración:

—No pregunten aquello, a nadie, solo devuélvanse a casa y lean a JC Onetti, si aún no lo han leído no sé como se atrevieron a escribir...


JC Onetti. Mi autor, latinoamericano, favorito


...podían distraerse con las alternativas del combate entre Larsen y la miseria, con sus triunfos y sus fracasos en la interminable, indecisa lucha por cuellos duros y limpios, pantalones sin brillo, pañuelos blancos y planchados, por caras, sonrisas y muecas que traslucieran la confianza, la paz de espíritu, aquella grosera complacencia que sólo puede procrear la riqueza.(J.C Onetii. “ El astillero”)

Acaso se haya abandonado, simplemente, como se vuelve en las horas de crisis al refugio seguro de una manía, un vicio, o una mujer.” (J.C Onetii. “El astillero”)

&

“Porque yo podía jugar a mi juego porque lo estaba haciendo en soledad; pero si ellos, otros, me acompañan, el juego es lo serio, se transforma en lo real. Aceptarlo así —yo, que lo jugaba porque era juego— es aceptar la locura.» (J.C Onetii. “El astillero”)


&


“Lo único que queda para hacer es precisamente eso: cualquier cosa, hacer una cosa detrás de otra, sin interés, sin sentido, como si otro (o mejor otros, un amo para cada acto) le pagara a uno para hacerlas y uno se limitara a cumplir en la mejor forma posible, despreocupado del resultado final de lo que hace. Una cosa y otra y otra cosa, ajenas, sin que importe que salgan bien o mal, sin que no importe qué quieren decir.

Siempre fue así; es mejor que tocar madera o hacerse bendecir; cuando la desgracia se entera de que es inútil, empieza a secarse, se desprende y cae». (J.C Onetii. “El astillero”)


&

Lo malo no está en que la vida promete cosas que nunca nos dará; lo malo es que siempre las da y deja de darlas. (J.C. Onetti. “La vida breve”)




Mi amigo poeta del puerto una noche me dijo que no escribiría nunca más poesía y entonces yo le pregunté que haría ahora, me dijo vivir, vivir como todos los demás, y yo le dije que significaba para él eso de vivir como todos los demás y respondió que no era otra cosa que ocupar el tiempo en trabajar en lo que que sea para comprarse muchas cosas .-Qué cosas- le pregunté - Cualquier cosa- respondió.



Leí columna de Mauro Salazar Jaque al volver de mi viaje al puerto a Meli publicada el 2 de Enero del 2026 en la página Cine y literatura.cl titulada Fábula Política: Tironi en Copacabana: Modernización y consenso transicional, la recomiendo...

Como esto se trata de una sencilla crónica, no es un Decreto de Gobierno, no debo preocuparme tanto en los resultados que tenga mi recomendación, además al menos (y por fin) leo algo notable en donde ponen a Tironi en su lugar, un lugar un poco incómodo.

Tironi el mismo sociólogo que en el asesoramiento a Bachelet en campaña para la Presidencia le dijo que la mejor estrategia era:

No hablar...

Y la señora no habló. Y salió elegida sin decir nada...

En todos los casos Mauro Jaque en su Crónica sobre la decadencia política e intelectual de Tironi además describe mucho mejor el deterioro de las altas esferas politícas de este país, con profundidad y es por eso que su crónica merece ser leída en voz alta y en Cadena Nacional.

La crónica de Mauro Jaque publicada en El Mostrador es un acierto para la lucidez y de paso deja en ridículo la supuesta escritura de E. Tironi.


Tironi, un cronista chileno aburrido y un sociólogo
experto en embolar la perdiz a las masas.






Con respecto a Chile mi amigo poeta del puerto después de muchos años me envió una carta a Melipeuco y parte de ella decía lo siguiente:

Claudito:

El lema del escudo nacional al parecer, a raíz de que es la frase más nombrado por chilenos, políticos, futbolistas, vecinos, trabajadores, etc, debiese ser

Que el sueldo alcance para llegar a fin de mes

Después de diez años el lema será:

Que el sueldo alcancé para dos meses

Y después de veinte años el lema será:

Que el sueldo alcance para llegar a fin de año

 

 

 

Un gran libro. Lectura obligatoria para la gran
mayoría de funcionarios públicos de Chile que no
saben de que se trata el asunto.

En casa de Víctor Rojas una tarde nos encontramos con el narrador Marcelo Mellado hace poco había recibido unas patadas de parte de mi amigo el poeta Moro (QEPD) y de el narrador Saavedra, (cuentan los testigos) por tratar a los poetas de Valparaíso, en sus crónicas y entrevistas de delincuentes. Al narradore Saavedra tiempo después de ese ataque se le “escapó” una bala de su pistola impactando en la mano del escritor Cristóbal Gaete quién dijo que no se le “escapó” sino que le había disparado a mansalva. 

Las crónicas de Mellado en The Clinic (cuando era The Clinic... no lo que es ahora... me disculparán ) eran devoradas por sus lectores, me incluyo y cuando esa tarde/noche Marcelo se marchó Víctor dijo:

Marcelo escribe sobre las cosas del pueblo pero él es un cuico. 

 



El libro de Mellado que más recomiendo es Ciudadanos de baja intensidad y Monroe, grandes libros, aunque han sonado algunas voces nombrándolo como candidato al premio Nacional de literatura, creo que es una exageración tal como fue una exageración (y tal vez la escritura de esta crónica también lo sea) habérselo dado a Elvira Hernández en desmedro de la Obra poética de Juan Cameron que por lejos se lo merecía mucho más o a Hernán Rivera o a Ramón Díaz y a cuántos más que no dan el ancho para un galardón de esa magnitud.

Propongo un Premio Nacional de Literatura póstumo, así hacemos justicia y se lo damos a Germán Marín, que duda cabe dios mío, a Jorge Tellier, a Ennio Moltedo y a cuántos más relegados por la imbecilidad de jurados y juradas chilenas y chilenos. Y si estos escritores ya están muertos que el dinero lo reciba su descendencia porque recordemos que el que muere es el escritor pero su obra sigue viva y se puede seguir leyendo cien años más por lo tanto..murieron en verdad?

Yo creo que no por lo tanto si se trata de premiar a la Obra esto ́podría ser de igual manera de forma póstuma entonces, como decía un maestro de la construcción cuando una viga no encajaba bien ...en que topamos?.

Para quienes nos dedicamos a esto de las letras sabemos que es lo único que dejamos cuando nos vamos de este mundo ( los hijos son libres y no nos pertenecen) y lo que dejemos de escribir por pudor o miedo para nosotros es lo más cercano al infierno terrenal. No olvidar.

&

De paso recuerdo a otro Mellado, al destacado poeta Carlos Mellado (1934-2019). Un verdadero lujo haberlo escuchado leer hace dieciocho años atrás. 


 

Alejado de los caballos y los árboles,
muerto mi perro, sin amigos altivos
ni borrachos intrépidos como mis primos,
siento que me traiciono,
que a alguien engaño, además de mí,
a mis mujeres de diversos ojos y piernas,
a las irracionales razones de ser,
al vino y a las grescas en las cantinas,
la esencia de la tierra con sus bestias,
a los violentos hijos que me viajan el cuerpo
montados en espermatozoides chúcaros,
hasta a mis ancestros muertos,
mis amigos lejanos,
las noches trascendentes, lo atesorado en años.

Mientras esto siga así, como no ha de seguir,
que en paz no descanse. 

( Fragmento . Carlos Mellado)




En esta visita le dije a mi primo que se murió hace poco ( la crónica pasada, capítulo IV) que había (no)encontrado en varias calles del puerto sin las tapas de los cauces, robadas por la angustia de algunos, supongo. Mi primo con todo relajo dijo:

De que te sorprendes, dan diez lucas por la tapa primo.

Entonces comprendí que en mi puerto los viernes en la noche (o todos los días) hasta el gato de la casa anda drogado y además me percaté que algunos porteños se van volviendo locos buscando infructuosamente la quinta pata a ese mismo gato.



En esta visita conocí a César, el simpático amigo de Carolina Alvarado, una de mis bellísimas amigas y al mismo tiempo una de las mujeres más hermosas de Europa después de Ornella Muti, me contó que cuando estuvo en New York le tocó trabajar en la mudanza de Robert de Niro.

César dijo que el viejo era terrible buena onda.

Y que también había hecho mudanza a Sara Jessica Parker pero que era pesada e inflada, las dos cosas al mismo tiempo.

Después le volví a preguntar al amigo de Carolina porque encontró a Robert de Niro buena onda y me dijo que el actor ayudó a descargar los camiones y comió junto a ellos a la hora de la colación.

Y nos convidó a todos agua mineral...contó pero ella ni siquiera nos saludó- remató, casi triste, César.

Definitivamente, al parecer, a la hora de nuestra muerte solo habrá que preguntarse si para los demás fuimos un viejo buena onda o... un viejo reculiao, como dicen algunos niños chilenos al vecino que les revienta la pelota cuando cae en su patio.


Robert de Niro, según testimonio de César, un viejo buena onda

 


Sara Jessica Parker, según César..” tonta pesá”.


2

Querida Meli


 

Hace muchos años atrás el cantante Ronald Ríos de Melipeuco, apodado como La voz de las montañas pues su timbre de voz es muy cercano al de Plácido Domingo es uno de los grandes cantantes de la Araucanía y del mundo entero, en eso no hay duda y este amigo fue quién llegó con su camión el día que me tuve que mudar de casa en Melipeuco y me tiró las llaves

—Para que abras el camión atrás y metas los muebles y todas tus cosas dijo...
—Qué muebles dije, qué cosas, no tengo nada.
—Como nada, dijo.
—Nada... insistí

Y me subí al asiento del copiloto con mi mochila y mi único equipaje: dos hermosos libros. Uno de Julieta Marchant, “Urdimbre” y el otro de Enrique Lihn “Porque escribí”. 


Julieta Marchant (Ediciones Inubicalistas, Oct. 2009)

 

El equipaje

El cantante de Melipeuco, “La voz de las montañas” hasta el día de hoy cuenta esa anécdota a sus amigos y familiares... y se las contará hasta a los bisnietos: El día en que fue a hacer una mudanza a un poeta con un camión gigante y el poeta solo se subió con dos libros:

—Vamos camionero, a la nueva casa que aún tengo mucho por leer- dijo el poeta. 

 

Ronald Rios (Melipeuco) “La voz de las montañas”, uno
de las grandes voces de Latinoamérica.

 


Una alegre abuelita campesina de Melipeuco me dijo que las parejas en todas las cosas tienen que ser uña y mugre.

Después dijo que el pueblo de Melipeuco ha recibido desgracias no merecidas.

Aclare: Abuelita, ninguna desgracia es merecida.

Luego me preguntó a que me dedicaba... a leer, a escribir... le dije y me me contrapreguntó con un tono de preocupación, casi con espanto:

—Y le pagan por eso? 

Vivir aislado requiere ciertos cortes con la comunicación digital sobre todo lo que tenga que ver con publicidad, está lleno por todos lados ofreciendo un sin número de mierda inútil, hasta algunos diplomados en Chile los ofrecen con una patudez memorable. Estuve revisando un diplomado sobre Editor y me pude percatar que la mayoría de los ramos tenía que ver con Marketing del libro y no había ningún ramo con la Historia de los editores en Chile, por lo menos, una verguenza, Universidad católica de Temuco lo ofrece, además con profesores especializados, así dicen en el aviso, y cuando reviso su currículum ninguno de ellos ha sido destacado en ese ámbito (como Editores de libros) tal vez solo una mujer que trabaja para la Ediciones UC en donde editan rescate, y valioso, de autores mapuches y la historia de la Araucanía, etc, etc.

Hace muchos años, diez apróximadamente, hablé con el encargado de las ediciones de la UC Temuco (no sé si ahora será el mismo) y le dije sobre la idea de un libro con las entrevistas a gente de Melipeuco, ancianos con vidas increíbles, publicadas en El Llaima de Melipeuco, periódico de papel en esos años que ahora se convirtió en el con más números editados en la historia de la Araucanía, y con 13 años de funcionamiento, bueno, esta lumbrera de la edición dijo que aquello “no encajaba” con el proyecto de la Universidad y de la Editorial... qué diablos!!... creo que la educación en Chile sobre todo estos diplomados son una estafa con todas sus letras, lo digo desde aquí después de haber editado a mas de cincuenta escritores chilenos y en donde a las editoriales independientes hace veinte años atrás nos pasaban un toldo y una mesa de madera para estar afuera de la Feria Internacional del libro de Santiago, como si fuésemos pordioseros y 20 años después el pasillo principal de esa misma feria es engalanado con más de 200 editoriales independientes... de qué diablos me están hablando estos supuestos “Diplomados de Edición” y varios más? Las redes sociales infectadas de avisos de cumple tu sueño, publicamos tu libro, te enseñamos los pasos, escribe tu betseller, que amazon, que te posicionamos en el mercado editorial... que verguenza ajena más grande dios mio, si mi Tío Juan que trabajaba en el Zoológico hubiese estado vivo me hubiese dicho:

— ...claudito, no gaste sus palabras en los simios.

&

(Hace quince años una ex compañera que tuve en Valparaíso (y que además me agredía con garabatos y golpes) me preguntó ante mis constantes escritos críticando los errores y falencias de los sistemas que porque me gustaba...echarme la gente encima.

Nunca comprendió que quienes lo hacemos no es para otra cosa que ir mejorando esos sistemas. Creo que no lo comprendía a causa de su infancia pobre, supongo, que de adulta la obligó a desarrollar la tendencia a acomodarse políticamente, hacerse la loca con los delitos de la Empresa, ser parte de redes de corrupción gubernamentales o decirle que sí al jefe corrupto por su necesidad del trabajo pero que al subirse a su auto nuevo sentía que todo aquello era justificable. En otras palabras una fiel representante de una gran mayoría del traidor e indecente pueblo chileno)



Cuando recién llegué a Melipeuco conocí a I... la bibliotecaria del pueblo, le temblaban mucho sus manos, aquello me pareció raro y decía que José Donoso era un viejo cochino y por eso no recomendaba sus libros. Además de ignorante encontré su opinión. de verdad, monstruosamente fuera de lugar y hasta peligrosa desde su puesto de Bibliotecaria, pues José Donoso es considerado uno de los grandes escritores, no solo de Chile sino que del mundo. Cuando le dije que fundamentara su opinión dijo que El obsceno pájaro de la noche era un título sucio y claro tal vez ella no sabía que aquel libro está considerado uno de los mejores libros escritos en Latinoámerica.

I... después de algunos años murió de cáncer. Al morir un familiar confesó que la soltería eterna de I..., mas su nerviosismo y sus trancas sicológicas eran a causa de que su padre había abusado sexualmente de ella en innumerables ocasiones y ella nunca lo denunció. El viejo cochino fue su padre, no la novela de José Donoso.


José Donoso. Gran escritor


3

Despedida del sol

 


Y así en ese bosque C. Faúndez espera a la muerte (por desprecio, por olvido, por enfermedad, por mal agradecimiento, por persecución política) Espera a la muerte como quién espera la micro, al parecer en el paradero equivocado, por lo tanto la muerte nunca llega y gasta todo el resto de su vida preguntando a los pájaros si acaso por ahí pasa.

Sabemos que los pájaros no toman micro, vuelan, así que ninguno de ellos le responde y sus preguntas quedan en el aire.



Lo primero que C. Faúndez soñó al llegar a Melipeuco hace trece años fue con las hermosas pinturas de Dominique Bradbury.



 

 

 


Afortunadamente C. Faúndez aún adora la poesía, la música, la pintura, los árboles, el trino de las aves y acaso cuándo en Melipeuco él algún día puede contemplar la incomparable hermosura en el rostro de la más bella de todas como si él fuese un niño perdido, afuera, bajo la lluvia y al verla sonreír adentro de esa casa tal vez él podrá olvidar, aunque sea por un breve instante, lo horrible, lo espantoso, lo aborrecible, lo execrable, lo falso, lo injusto de este mundo. Y claro, en voz baja, iluminado por su belleza le dirá cuando ella abra su puerta : —Hola, yo solo vengo a ofrecer mi corazón. 

 

Melipeuco, Julio, 2026

 

 

 

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Crónica de una visita a mi puerto de Valparaíso después de doce años.
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Por C. FAÚNDEZ.