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Todas las playas del planeta… de Mauricio Torres Paredes

El eterno ejercicio de la memoria.

Por Elisa Castillo Ávalos
Magíster en Literatura Chileno Hispanoamericana


En su último poemario Mauricio Torres Paredes nos deslumbra con su intransigente fractura del lenguaje y los sentidos. Los poemas de "Todas la playas del planeta" evocan fragmentos de la memoria del poeta: su barrio de infancia dividido entre distintas identidades, las calles de los aprendizajes, la presencia contundente de la publicidad y la mentira oficial. Parece ser que para el poeta siempre hay algo verdadero detrás de todo lo evidente; la realidad es entonces una demolición de signos a descifrar ¿Y desde qué lugar se puede decodificar esta línea de escombros que tienen un sentido práctico? La respuesta la ofrece el propio autor al proponernos un camino de entrada a sus poemas a través del epígrafe Lo más profundo del hombre es su piel, del poeta Paul Valéry. Ese es el lugar para el poeta: la piel, superficie sensible en la que se imprimen todos los acontecimientos de la vida, el órgano que nos contiene y nos recubre, límite concreto entre el Yo y el mundo.

Al hablar desde la piel Torres Paredes desnuda las emociones que la realidad le provoca. De este modo, los poemas de este libro evidencian una fuerte crítica social -no en el sentido canónico ideológico, sino más bien desde el lugar del ser humano-, el humor negro, la indiferencia, la felicidad falsa de la publicidad, por mencionar algunas. Cada una de ellas va sumando nuevos sentidos al lector.

En el poema "Sabido es que me he clonado tres veces / Se me ocurrió salir a la comuna de ego / centrik / Me fue difícil conciliar el sueño después de / los aplausos" , subyacen y se imbrican temas y emociones muy profundas, que en su totalidad articulan la mirada crítica y lúcida del autor. Estos versos nos refieren a un ser que ha apostado a su regeneración más de una vez, una persistente búsqueda de identidad que se agota en medio del espacio urbano-humano actual, en el que la imagen del éxito constituye la preocupación fundamental: el Ego. La reconstrucción de este personaje nos remite al ejercicio escritural de Torres Paredes, en tanto poeta que intenta dejar rastros y relieves de su experiencia vital en su proceso de creación poética. Torres Paredes no sólo quiere "hablarnos" de cosas de su vida, sino que también nos invita a presenciar cómo el acto de escritura es para él el acto de vivir, con todo lo que ello implica.

Los poemas de "Todas las playas…" no quieren maquillar su contenido, al contrario, utilizan todas las herramientas posibles para que lo que quieren decir sea oído. El trabajo de la construcción de los versos tiene retazos del lenguaje publicitario, de frases sueltas de películas, fragmentos de la biblia, entre otros. A través de estos usos lingüísticos, el poeta incluye en el tejido textual elementos cercanos al lector y, desde ellos, construye vías de entendimiento que ayudan a decodificar su poesía: "Has que parezca como si hubiese sido / un accidente / Modernos todos / los unos los otros / y los aquellos / Un niño muerto / golpea a mi puerta / Prefiero colocar la música fuerte / y pensar que todo va bien".

En otros poemas, existe una narratividad que los acerca a la crónica poética -si tal género existe-, y que detiene la mirada en el acontecer humano de un personaje para hacer una poderosa declaración de principios que se opone abiertamente a buscar La Verdad y la homogeneidad, como en el poema Guiñeitor, el rey de la ruleta rusa: "-No, lo invité a tomar con mis amigos en un banco de la plaza y a escuchar música de la buena, para que conociera de que se trataba la vida. Esa noche todos nos colocamos lentes oscuros y supimos que la vida no es la construcción de dogmas, de poderes, de objetividad y nos dijo algo que nunca se me va a olvidar: / Guiñeitor la lleva y Chulinmaiden la goza" ; o bien, para describirse en profundidad, como en Mamífero: "…hago promesas de una incalculable fuerza positiva impregnada de los más simples vegetales reconociendo mi mamíferosida que en tiempos es calma y sublime y aplastante y vívida y dichosa de que los suspiros alientes los pasos del sol y de las madrugadas donde nos encanta perpetuar nuestra pequeña voluntad nosotros los lamíados aporreados escupidos asesinados en la constante depravación de la falsa superioridad incalculable en los retoños del pasado."

"Todas las playas…" es un poemario singular en su concepción estética -el autor habla de esta publicación como "un libro objeto", que no sólo se manifiesta en la alteración de las leyes gramaticales, sino que también en la proliferación de voces y la creación de personajes -algunos extraterrestres, en palabras de Mauricio-, y, por sobretodo, en la potente, aunque fragmentaria, imagen de la realidad.

Enfrentado al universo inconmensurable de la poesía, una vez más, Mauricio Torres Paredes logra establecer nuevos puntos de contacto, nuevos diálogos poéticos que sostienen temas de sus anteriores libros -la memoria, la soledad, la imagen cultural, la angustia existencial, entre otros-, pero que se ven resignificados en estos poemas lúdicos, sospechosos y terribles.



 

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"Todas las playas del planeta..." de Mauricio Torres Paredes.
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