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EN BÚSQUEDA DE ÓSCAR CASTRO: UNA RELECTURA
DE SUS TRES NOVELAS PÓSTUMAS.

Por JP Cifuentes Palma
juanpix85@gmail.com


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La obra narrativa del escritor chileno Óscar Castro (1910 -1947) está marcada por la desazón, el sufrimiento y la miseria de una vida sacrificada que se ve reflejada en sus relatos y novelas en donde se rememoran las andanzas y vaivenes del escritor por Rancagua, sus alrededores y su transitar en Santiago de Chile. En este sentido, mientras los escritores de esa época sellaban su huella dentro del criollismo y la búsqueda de un provincialismo, la obra de Castro, siendo regionalista se aleja de caer solo en un estilo criollista pues detrás de sus relatos hay una crítica a una sociedad en donde la marginalidad y la crueldad sitúan a Castro como una figura predominante del desaliento del ser humano frente a una vida miserable tal como lo manifiesta Miguel de Loyola en su artículo “La sorpresiva obra del escritor chileno Óscar Castro” (2010)  al señalar que: 

“La primera sorpresa frente a la obra narrativa de Óscar Castro, está en la claridad, sencillez y precisión de su lenguaje. Esta transparencia lo aleja considerablemente del criollismo, cuyo lenguaje, recordemos, se había transformado en una loca carrera hacia lo ininteligible”. (Loyola 2010:1)

Con lo cual queda en evidencia que tras los escritos de Castro está la presencia implícita del expresionismo planteado por la subjetividad del escritor al referirse a su infancia miserable  en la novela La vida simplemente (1951), en la crueldad de la vida minera manifestada en su novela Llampo de sangre (1950) o en la vida alienada de la protagonista de Lina y su sombra (1958) con lo cual se presenta al autor chileno como un fiel representante de la expresión del ser humano en una sociedad chilena que deambulaba por la cuestión social.

En ese sentido, Gonzalo Drago en su libro Óscar Castro: Hombre y poeta epistolario (1973) señala que:

“Nadie, al mirarlo por primera vez, habría sospechado que ese hombre de mirada apacible y lentas actitudes, delgado, pulcro en el vestir, cuidadosamente peinado, era un poeta dueño de una maravillosa cisterna de emociones, belleza y experiencias internas, que tenía el don de elaborarlas y transmitirlas a los demás en una misteriosa red de vasos comunicantes”. (Drago 1973:11)

Así,  queda en evidencia desde temprana edad la muestra de una vida plagada por los desazones de la rutina que se traslada a sus relatos hasta convertirse en un exponente crucial de la literatura chilena contemporánea.

Sin embargo, a pesar de la prodigiosidad de la obra de Óscar Castro, sus tres novelas aparecen de manera póstuma debido a la temprana muerte que tuvo el escritor rancagüino convirtiendo su legado en una de aquellas joyas de la literatura nacional que todavía no ha sido revalorada ni explorada en su totalidad.

Por un lado, la novela La vida simplemente (1951) es la única de su obra narrativa que aún tiene una vigencia dentro del canon literario y del establishment curricular planteado por el Ministerio de Educación (MINEDUC), con lo cual sus otras obras han caído en el destierro, en el exilio y el olvido, como una réplica de lo que manifiestan o de la vida del escritor que poco a poco se va a apagando. Urge, por lo tanto, que el lector se reencuentre con la obra de Óscar Castro, que se teorice en torno a sus obras narrativas, que se realicen compendios, encuentros literarios, seminarios, antologías y que se pueda generar una relectura de estas tres novelas de Óscar Castro.

La obra narrativa de Óscar Castro plantea una serie de interrogantes que se deben ir complementando a lo largo de esta investigación partiendo por la premisa de que se está frente a un escritor cuya relevancia aún no ha sido lo suficientemente clarificada dentro del canon literario nacional siendo su temprana muerte un factor fundamental para que su obra haya caído en el más completo destierro tal como lo señala Miguel de Loyola en su artículo “La sorpresiva obra del escritor chileno Óscar Castro” (2010) al señalar que:

“Se trata de un autor cuya obra, como la escrita por los clásicos, crece con el transcurso de los años, debido acaso a esta particularidad en el uso del idioma, sencillo, pero rico en metáforas, diáfano y sonoro. Por cierto, esta sorpresa no deja de ser impactante tras conocer los entretelones de su vida, marcada por las más serias dificultades económicas, y por la tuberculosis que lo llevará a la muerte a los de treinta y siete años de edad” (Loyola, 2010:1)

Así no es de extrañar que el recuerdo de Óscar Castro poco a poco vaya perdiendo relevancia dentro de la literatura chilena debido a su breve paso por esta vida y a que sus principales obras narrativas aparecieron de manera póstuma.

De ahí la relevancia que tiene la relectura de sus tres novelas póstumas pues le agregan una dimensión artística distinta a la concepción de ver al escritor solo por su creación poética sino que es un escritor cuya prosa explora la novela social como eje central de su quehacer artístico.

En este sentido, la primera novela en aparecer fue Llampo de sangre (1950) en donde explora la marginalidad de la vida minera, la crueldad del destino y el expresionismo de retratar la cuestión social que se vivencia en Chile tal como lo manifiesta Gonzalo Drago en el libro “Oscar Castro: Hombre y poeta epistolario”(1973) al mencionar que:

“En las páginas de “Llampo de sangre” encontramos a un agudo observador del proletariado chileno de las minas de cobre. El autor se documentó en el mineral “El Inglés”, ubicado en la cordillera de la costa de la provincia de O’Higgins, próxima a Rancagua.” (Drago 1973:75)

De esta forma, la novela configura las vicisitudes de la vida minera que no se aleja de lo planteado por Lillo al retratara a los mineros de Lota pero que en Castro adquiere una dimensión más actualizada de las problemáticas que aún están vigentes, en algunos casos, en la minería nacional.

En este sentido, Oscar Castro conversó con los mineros, los vio trabajar empuñando los taladros o haciendo explotar los tiros de dinamita para romper la piedra milenaria. El resultado de esas observaciones fue esta magnífica obra, considerada por la crítica como la novela minera representativa en la literatura nacional.

Por otra parte, en La vida simplemente (1951), su siguiente novela póstuma, Castro retrata su infancia, su vida en los conventillos es su modo de enfrentar al mundo y convivir con él. Castro tuvo una escasa educación debido a sus enfermedades o a la imposibilidad de estudiar, lo que generó que fuera la Biblioteca su hogar desde la tierna infancia y su gran refugio desde el cual estableció su vida como lo refleja Loyola (2010) al mencionar que:

“La vida simplemente, su más lograda obra a juicio de Alone (Hernán Díaz Arrienta), publicada también póstumamente, el narrador protagonista Roberto Lagos, describe su vida y su mundo particular desde la perspectiva de la aventura, al punto que por su estilo, y en más de algún pasaje, nos remite y recuerda al narrador de La isla del tesoro del eximio novelista inglés Robert Louis Stevenson, posiblemente un niño de la misma edad de nuestro Roberto Lagos, enfrentado a la aventura de vivir, recorriendo así durante el relato aquel periplo clásico que el norteamericano Joseph Campbell definió como viaje del héroe, en su célebre estudio sobre los mitos clásicos. y esta sería una tercera sorpresa en la narrativa del poeta narrador oriundo de Rancagua, gran lector y conocedor de la literatura universal, cuyo estilo, indudablemente, da cuenta de sus innumerables lecturas en sus más acabados relatos”. (Loyola, 2010: 292)

Así, La vida simplemente (1951) es la obra cumbre de la narrativa de Castro y la que ha permanecido vigente dentro del canon literario nacional y es parte del plan lector sugerido desde el Ministerio de Educación. Sin embargo, hay escasa teorización sobre su relevancia y su lectura se la asocia solamente al ámbito de novela social y de conventillo sin prestar atención a las innumerables muestras de expresionismo y marginalidad presentes en el texto.

En este sentido, Lina y su sombra (1958), la tercera novela póstuma de Castro, es una obra diferente a las anteriores, en el sentido de tener como protagonista a una mujer y no al hombre, dejando la autobiografía ausente en esta obra lo que la convierte en la obra más cuestionada de su narrativa tal como lo plantea Drago (1973) al señalar que:

“Es la novela más débil de este autor, cuyos originales fueron conservados por su viuda durante varios años y dados a la publicidad once años después de la muerte del poeta… I,ina y su sombra es una novela de ciudad, convencional en su argumento y de escaso interés novelesco. La figura del norteamericano James Gordon, compartiendo su vida con la clase media rancagüina, en un medio criollo, es tan falsa que no convence a nadie que haya visitado o vivido en la ciudad minera, donde los norteamericanos residentes tienen su campamento propio dentro del recinto de Braden, Copper Company, aislados de la población chilena a la que consideran, en su fuero interno, una raza plebeya y despreciable”. (Drago, 1973: 77)

Sin embargo, la crítica deslizada por Drago no ha sido mayormente contrastada debido al escaso interés que ha despertado la narrativa de Castro, con lo cual queda la sensación de que se evalúa una obra bajo lo que se ha señalado hace más de cuarenta años atrás, con escasos aportes valorativos, comparativos o contractuales con la obra mencionada.

De ahí la imperiosa necesidad de realizar una relectura de la obra narrativa de Óscar Castro para realzar los valores presentes en las obras, las visiones de mundo que continúan estando presentes en la actualidad y, a la vez, revalorar y situar a Óscar Castro dentro de los grandes narradores chilenos.
Por otra parte, junto con la lectura crítica, analítica e interpretativa de estas tres obras póstumas de Óscar Castro, se plantea la posibilidad de realizar una serie de entrevistar formales sobre la obra de Castro destinada a escritores chilenos, a teóricos y académicos que muestren  una visión del escritor rancagüino que permita vislumbrar una manera adecuada de reinsertar al escritor dentro de la literatura chilena.

 

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Referencias

- Castro, Óscar (1970): “Llampo de sangre”, Editorial Andrés Bello, Santiago de Chile, 190 páginas.
Novela chilena que retrata la vida minera sobre la crueldad y la marginalidad que Castro logra reflejar sobre la cuestión social de Chile en el siglo XX.

- Castro, Óscar (2007): “La vida simplemente”, Editorial Andrés Bello, Santiago de Chile, 171 páginas.
Novela social chilena que explora la infancia de Óscar Castro plagada entre los prostíbulos, la marginalidad y el refugio que encuentra en la biblioteca

- Castro, Óscar (1975): “Lina y su sombra”, Editorial Andrés Bello, Santiago de Chile, 265 páginas
Novela juvenil de Óscar Castro que retrata los vaivenes y desazones de su protagonista en una sociedad chilena en donde la mujer tiene un papel secundario.

- Drago, Gonzalo (1973): “Óscar Castro: Hombre y poeta Epistolario”, Editorial Orbe, Santiago de Chile,  151 páginas.
Libro analítico sobre la vida y obra del escritor chileno que sirve de base para los estudios sobre la narrativa del escritor rancagüino.

- Loyola, Miguel de (2010): “La sorpresiva obra del escritor chileno Óscar Castro”, Anales de Literatura Chilena, Año 11, Nº 14, pags. 291-295

- Cabrera, María Josefina (2009): “Óscar Castro: Un intelectual provinciano se abre al mundo. Emergen  Los Inútiles en Rancagua (1910-1947), Revista Mapocho, Nº 66, II Semestre 2009, Santiago de Chile.

- Pradel, Isolda (1999): “Raíces de la poesía y prosa de Óscar Castro”; Ediciones Fundación Óscar Castro, Tomo III, Santiago de Chile, 108 páginas.

- Anderson, Benedict (1993): “Comunidades Imaginadas: Reflexiones sobre el origen y la difusión del nacionalismo”, Fondo de Cultura Económica, Ciudad de México, México, 157 páginas

- Baczko, Bronislaw (1999): “Los imaginarios sociales: Memorias y esperanzas colectivas”,  Ediciones Nueva Vision SAIC, Buenos Aires, Argentina, 117 páginas.

- Carrasco, Iván (2005): “Literatura chilena: canonización e identidades”, Estudios Filológicos Nº 40, pags. 29-48

- Comandini, Ana Galvez (2013): “El imaginario de la prostitución en Chile: literatura y figuras arquetípicas, 1902- 1940”, Revista de Estudios de  Historia de la  Cultura, Mentalidades, Económica y Social, Nº2, Viña del Mar, Chile, 33 páginas.

- Van Dijk, Teun A. (1995): “ Estructuras y funciones del discurso”, Editorial Siglo XXI, México DF, 205 páginas.



 

 

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