Se terminó este año cabrón. Se fue al carajo.
Se fue completamente a pique: capotó.
Con sus terrores y llantos y entierros a cuestas
y los cuatro jinetes del Apocalipsis.
Ahora está sonando la sirena. Y ahora mismo
estallan los fuegos artificiales. Y ahora
comienzan los abrazos. « Año muerto
año puesto », me decías con una copa en la mano
corriéndote las lágrimas. « Que seas feliz ».
Se terminó este año cabrón. Se fue al carajo.
. . . . . . . . . . . . . . . . . (Arte de morir, 1977)