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Saraband,
La Saga de Ingmar Bergman continúa


Por Omar Pérez Santiago


El vuelo desde Estocolmo al archipiélago de Gotland en el Báltico toma una hora. De allí se llega a Fårösund y un pequeño ferry cruza en 7 minutos hasta la isla de Fårö. La isla tiene 608 habitantes incluyendo al genio Ingmar Bergman, el legendario director sueco de 86 años. La isla Fårö de 102 km2 es el feudo de Bergman.

Ingmar Bergman descubrió Fårö en 1960 cuando buscaba locación para el film Como en un espejo (Såsom i en spegel). Volvió en 1965 para filmar Persona y entonces decidió quedarse a vivir allí y se construyó una casa de 156 metros de largo en la costa. Desde su ventana ve lluvias otoñales, pájaros, cisnes, puerco espines, conejos y las típicas rocas o barreras coralinas caprichosamente moldeadas por el viento.

Bergman cada día va en su jeep a su cine con quince butacas, que también funciona como su lugar de trabajo. Fårö se transformó en la Cinecittá de Bergman. Ingmar Bergman ve un film cada día, a menudo viejos film mudos de su voluminosa cinemateca. Día nacional de Fårö, el 4 de julio, donde normalmente llegan sus 8 hijos, sus nietos y sus ex mujeres a tomarse una foto con el monarca, que se coloca una coqueta corona de flores. La isla es un mito también político. Allí pasaba sus vacaciones desde los años 50, Olof Palme, el primer ministro asesinado en una calle de Estocolmo. Se habló así del exclusivo Fåröklubben. El núcleo del club era Olof Palme, Ingmar Bergman, Harry Schein (jefe del Svenk FilmInstitutet) y Erland Josephson (actor, escritor, jefe del Dramaten).

En 1973 Bergman grabó en Fårö Escenas de la vida conyugal (Scener ur ett äktenskap), una representación de la corrupción matrimonial. Marianne (Liv Ullman) soporta el adulterio de su marido Johan (Erland Josephson) que le traiciona con una damisela.

Treinta años más tarde. 2003. En la isla de Fårö Bergman continúa su saga familiar. Esta saga no está sólo en sus numerosos films, sino también en sus novelas: Las mejores intenciones, Niños del domingo y Conversaciones íntimas. Bergman filma ahora Saraband en la que retorna a Johan y Marianne, de Escenas de un matrimonio, se separaba. Los actores son los mismos: Erland Josephson y Liv Ullmann.

Realizada en video, Bergman no quiso que se traspasara a 35 mm, pues debía demostrar, sobre todo a los cineastas jóvenes, que el video es una posibilidad real a la gran empresa. Bergman manifestó en su autobiografía Linterna Mágica que el cine pertenece al ámbito "de la prostitución y la carnicería" y manifestó su alegría por las posibilidades de democratizar el cine a través del video. Esta es su tesis política: es posible hacer cine sin mucho dinero, y sin dejarse seducir por el comercio. Es su legado. Pocos personajes, pocas locaciones, diálogos y conflictos concentrados y, además, como ha dicho Woody Allen, con un brillante sentido del espectáculo.

En diciembre de 2003 se dio Saraband por la televisión sueca y un millón de televidentes la vio. Ahora el film se extiende hacia los cines y se estrenó en Santiago, auspiciada por la embajada de Suecia en Chile y el diario El Mercurio. La traducción es algo deficiente.

Zarabande era un baile de mujeres con castañuelas, salvaje y sexual. Se dice que Cervantes habría denunciado sus movimientos indecentes y que el rey Felipe II la habría prohibido. El título se relaciona también con la suite número cinco para violonchelo de Johann Sebastián Bach.

Cuatro personajes en una casa en un bosque solitario en una isla. Diez escenas, diez duelos densos y oscuros, básicos y hondos.

Una obra literaria, en diez capítulos con prologo y epílogo, relatada por una mujer, un estudio magistralmente teatral en sus usos de los primeros planos.

Marianne sentada con fotografías sobre la mesa, nos cuenta al público de modo teatral, que ha decidido visitar a Johan, su ex marido, un malas pulgas de 86 años.

¿Quién querría sufrir del tiempo el implacable azote?

El malas pulgas de Johan está dormitando a la orilla de un lago cuando Marianne lo despierta. Así se atiza un drama familiar, atormentado y feroz. Es el universo de Bergman, seres acomodados, hostiles, neuróticos y marcados por un protestantismo puritano de raíces místicas y, sospecho, de orígenes salvajes y demoníacos. Los personajes se agreden, se acusan y exudan un odio angustioso, un elixir malsano que mana de los filosos juegos verbales.

Otros dos personajes: Henrik (Börje Ahlstedt), hijo de Johan, de 61 años de edad y su hija Kajsa (Julia Dufvenius) viven en los alrededores de un modo incestuoso.

El quinto personaje es Anna, la mujer de Henrik y madre de Kajsa. Aunque Anna está muerta desde hace dos años su presencia es continua a través de un retrato fotográfico en blanco y negro.

El pecado, el castigo, la confesión pública, el perdón y la gracia, es decir, esa mochila con piedras que carga un protestante puritano de raíces vikingas, buscan descargarse en el éxtasis y congraciarse en el "medlidande", el consuelo, (o mejor dicho en el conduelo).

Todo está concentrado en Saraband, un pequeño frasco de ponzoña exquisita, que no podemos, ay de nosotros, dejar de beber.

 

 


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