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Leer el Perú a través de sus cuentos

Paolo de Lima


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Hace cuarenta años, concretamente en junio de 1987, Guillermo Niño de Guzmán publicó con el Instituto Nacional de Cultura En el camino. Nuevos cuentistas peruanos. Más que una selección de relatos, aquel libro proponía una manera de leer a una promoción de escritores unida por una experiencia histórica compartida. La llamada “generación del desencanto” constituía la idea articuladora que daba sentido al conjunto. Los cuentos no habían sido reunidos únicamente por sus méritos literarios, sino porque permitían reconocer la emergencia de una nueva promoción de narradores que comenzaba a renovar el panorama del cuento peruano. Reunir aquellos relatos significaba intervenir en el debate sobre el presente y el futuro de nuestra narrativa. No era, sin embargo, una antología en el sentido convencional del término. Su autor insistía en que pretendía ofrecer un muestrario y no una selección destinada a consagrar autores. Antes que un canon consolidado, los escritores reunidos eran todavía un conjunto de obras en proceso, abiertas a la confirmación o al desmentido del tiempo. Más que fijar jerarquías, lo decisivo era intervenir críticamente en la discusión sobre un momento de la historia del cuento peruano.

 

 

Si En el camino buscaba leer una generación, Déjame que te cuente. Maestros de la narrativa peruana invita a recorrer una tradición. Allí donde Guillermo Niño de Guzmán reconocía los signos de una renovación todavía en marcha, este libro intenta recorrer un siglo de diálogos literarios a través de los cuales el Perú fue imaginándose, discutiéndose y narrándose a sí mismo. La diferencia de perspectiva modifica también el sentido del proyecto: ya no se trata de registrar el presente de una promoción literaria, sino de mostrar las distintas maneras en que el cuento peruano ha pensado el país. Mi libro nace precisamente de esa diferencia de perspectiva. No busca identificar una generación ni describir una sensibilidad compartida. El itinerario comprende casi un siglo de narrativa peruana. Desde “Los ojos de Lina”, de Clemente Palma, publicado en 1901, hasta “Ave de la noche”, de Pilar Dughi, de 1996, transcurren noventa y cinco años de transformaciones estéticas, históricas y culturales. Se transforman las formas del relato, las preocupaciones literarias y las imágenes del país. Sin embargo, permanece una convicción que atraviesa todo el volumen: el cuento peruano ha sido uno de los espacios privilegiados donde nuestra sociedad ha pensado sobre sí misma.

Con frecuencia se atribuye a la novela la capacidad de representar la experiencia de una nación. En el Perú, sin embargo, el cuento ha desempeñado una función no menos decisiva. Muchas de las preguntas fundamentales que la literatura peruana ha formulado acerca del país encontraron en el relato breve una de sus expresiones más intensas. El mundo andino, la modernización urbana, las migraciones, la violencia política, la memoria, las desigualdades sociales, lo fantástico o las nuevas experiencias de la ciudad aparecen aquí no como asuntos aislados, sino como distintas respuestas a una misma interrogante: ¿cómo narrar el Perú?

Por esa razón, el orden de los relatos tampoco es casual. El volumen no reúne simplemente veinte cuentos memorables. Propone un itinerario por la historia del cuento peruano moderno. Comienza con el modernismo y el decadentismo de Clemente Palma; atraviesa el regionalismo, el indigenismo y el realismo urbano; se detiene en la renovación representada por Julio Ramón Ribeyro y en las diversas exploraciones de lo fantástico; continúa con las narrativas de la violencia y culmina con las nuevas direcciones que experimentó el cuento peruano hacia finales del siglo XX. Cada cuento prepara la lectura del siguiente. Más que una suma de textos, el volumen intenta reconstruir un diálogo literario que se prolonga durante cien años.

Los veinte cuentos aquí reunidos fueron escritos entre 1901 y 1996. Aunque pertenecen a generaciones y proyectos estéticos distintos, dialogan en torno a una misma tradición narrativa que continúa interrogando nuestra experiencia histórica. Por ello prefiero hablar de un itinerario antes que de una antología. Este libro propone una forma de leer el cuento peruano e invita al lector a prolongar ese recorrido con nuevas lecturas.

Leídos de manera aislada, estos relatos conservan plenamente su valor. Reunidos en un mismo volumen adquieren un sentido nuevo: cada uno ilumina retrospectivamente a los anteriores y anticipa los siguientes. Leídos de ese modo, los relatos permiten advertir la diversidad de voces que ampliaron el horizonte del cuento peruano. La incorporación de María Wiesse, Carmen Ollé y Pilar Dughi responde al lugar que cada una ocupa en la historia del género y muestra cómo esa conversación sobre el Perú se fue transformando mediante nuevas perspectivas y formas de escritura.

En ese sentido, la lección que deja el libro de Guillermo Niño de Guzmán sigue siendo plenamente vigente: una selección no concluye una tradición, sino que la vuelve a poner en movimiento. Cada lector podrá discutir este recorrido, modificarlo o prolongarlo, porque reunir cuentos nunca consiste únicamente en escoger textos. Consiste, sobre todo, en proponer una manera de leer una literatura. Si En el camino apostaba por una generación cuyo porvenir aún era incierto, Déjame que te cuente vuelve sobre una herencia literaria que el tiempo ha ido configurando sin clausurarla nunca. Precisamente en esa posibilidad de renovar la lectura de una tradición reside el sentido de un libro como este y, a través de ella, una forma de volver a pensar el país.

Este libro nació, en realidad, de una invitación. Hace un año, David Ballardo, editor de Revuelta, me propuso preparar un volumen que permitiera volver a recorrer la tradición del cuento peruano a través de algunos de sus relatos fundamentales. Su intuición era tan sencilla como pertinente: cada generación necesita encontrar nuevamente sus puertas de entrada a los clásicos. Los cuentos siguen siendo los mismos, pero cambian los lectores, las preguntas y los modos de aproximarse a ellos. Acepté ese reto porque comprendí que la propuesta no consistía simplemente en reunir veinte relatos, sino en ofrecer una nueva forma de leerlos en conjunto.

La idea del título responde precisamente a esa manera de entender el libro. “Déjame que te cuente” es la frase con la que comienza un relato compartido, un recuerdo o una confidencia. Me gusta pensar que la literatura también circula así: de lector en lector, de generación en generación, prolongando una tradición que nunca termina de escribirse.

Aquella propuesta encontró, además, una motivación muy personal. Durante años he trabajado estos cuentos en las aulas universitarias, en seminarios y en mi propia investigación. Cada nueva generación de estudiantes descubre en ellos preguntas y relaciones inesperadas. De esa experiencia nació la idea de reunirlos para ofrecer una puerta de entrada a una tradición cuya capacidad de interpelarnos permanece intacta, consciente de que siempre serán posibles otras selecciones. Por eso me alegra especialmente que esta presentación tenga lugar junto a Guillermo Niño de Guzmán. Hace cuatro décadas, En el camino propuso una manera de leer una generación de narradores peruanos. Al hacerlo, mostró que una selección de cuentos podía convertirse también en una forma de crítica literaria. Esa convicción ha acompañado la elaboración de este libro.

 

Cronwell Jara Jiménez


Hay, además, una coincidencia que hoy adquiere un significado inesperado. En En el camino, Niño de Guzmán incluyó “Montacerdos”, uno de los relatos fundamentales de Cronwell Jara Jiménez. En Déjame que te cuente he querido incluir “Hueso duro”, otro de sus textos mayores. Entre ambas selecciones transcurren cuarenta años de lecturas, pero permanece la certeza de que la obra de Cronwell Jara ocupa un lugar indispensable dentro de la narrativa peruana contemporánea.

Lamentablemente, hace apenas unas semanas Cronwell nos dejó. Estaba previsto que compartiera esta mesa con nosotros y su nombre figura todavía en el programa de la Feria. Su ausencia vuelve especialmente conmovedora esta presentación. Si este libro aspira a mantener viva una conversación entre escritores de distintas épocas, hoy ese diálogo ya no puede contar con su voz, pero sí con sus cuentos. Y acaso esa sea una de las formas más perdurables de la literatura: permitir que los escritores continúen hablándonos cuando ya no están.

Hace cuarenta años, Guillermo Niño de Guzmán recordaba al final del prólogo de En el camino que incluso el título de un libro forma parte de una lectura de la literatura. Me gustaría pensar que Déjame que te cuente participa de esa misma convicción. Si este libro consigue que algunos de estos relatos pasen de un lector a otro y encuentren nuevos lectores y nuevas formas de diálogo, habrá cumplido su propósito.

 

 

 

 

Leído el 06 de agosto de 2026 en la Feria Internacional del Libro de Lima durante la presentación de Déjame que te cuente. Maestros de la narrativa peruana (Revuelta, 2026).




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Leer el Perú a través de sus cuentos.
Presentación de "Déjame que te cuente. Maestros de la narrativa peruana" (Revuelta, 2026).
Por Paolo de Lima.