Pese a la aborrecible pretensión de la centralización cultural en Chile, es muy
importante que de vez en cuando, surjan proyectos que ponen en tela de juicio esa falsa
creencia de que todo ocurre en Santiago, la capital de Chile. En el plano literario, existe
esta misma mala práctica que se desmiente al señalar que nuestros grandes poetas y
escritores pertenecen al desterrado mundo de la provincia, y esta se ha avecindado en
regiones claves para la historiografía literaria nacional, como la Araucanía, la región de
Coquimbo y por supuesto el Maule. Esta última región concentra el nombre de 300 de
escritores, poetas y ensayistas. De ellos hay 16 premios nacionales de Literatura y un
Premio Nobel. Alucinante. Y entre las cuatro provincias de la región del Maule, la Provincia
de Curicó, destaca por tres escritores Premio Nacional (Pablo De Rokha, Volodia
Teitelboim y Efraín Barquero), que nacieron y vivieron en sus contornos, más otra larga
lista de poetas y escritores de cierta magnitud nacional en las letras, (Claudio Giaconni,
Carlos René Correa, Alejandro Gutiérrez, Augusto Santelices, entre otros), autores que
más allá de premios y reconocimientos específicos han logrado proyectar una voz y obra
propia de gran importancia.

Por ello resultaba ineludible concentrar dicho patrimonio
literario en lo que fue el proyecto de Revista Literaria de Colección “La Victoria de las
Letras” (2014-2015), una propuesta de revista monográfica, dónde en cada números se
dedicara a un solo autor, con el máximo de información biográfica, bibliográfica,
entrevistas, reseñas y alusiones, en el soporte de una revista de 30 páginas, con imágenes
y fotografías de archivo a color, más un diseño atrevido y moderno que fuera motivo de
curiosidad por los más jóvenes. La Victoria de las Letras como Revista no sólo fue una
propuesta escritural sino que también visual y de imagen. Para ello se ocuparon colores
atrayentes, en papel couché y tapas duras. Ese fue el concepto de hacer esta revista que
inicialmente contemplaba sólo seis números, pero que finalmente fueron 11 ediciones,
con dos autores reeditados con algunos cambios en su nueva impresión. El tiraje de cada
número fue de 500 ejemplares que han sido regalados y distribuidos en colegios,
bibliotecas, centros culturales y muchos otros lugares, además de considerar que cada
nueva edición consideraba una presentación con un evento artístico cultural y público,
donde se entregaba gratuitamente dicha revista. Finalmente los 11 números quedaron en:
Pablo De Rokha (Licantén), Augusto Santelices (Vichuquén), Carlos René Correa (Rauco),
Alejandro Gutiérrez (Rauco), Efraín Barquero (Teno), Pablo De Rokha, Volodia
Teiltemboim (Curicó), Claudio Giaconni (Curicó) y Alejandro Méndez Amunategui (Lontué-
Molina), agregando dos reediciones de Gutiérrez y De Rokha. Se debe señalar que estos
autores muy ateridos a sus territorios de origen, fueron dados a conocer en diferentes
eventos en los mismos lugares, donde desde luego fue un acontecimiento de
reivindicación cultural y terriorial. Otra particularidad, de estas revistas, es la inclusión de
material inédito, como poemas, textos, entrevistas, imágenes, reseñas, comentarios,
artículos e información de gran valor histórico. Se agrega también el rescate fotográfico y
visual in situ de los lugares emblemáticos y significativos de los autores incluidos, lo que
también significó una propuesta de poner en valor el territorio, generando un interés de
turismo cultural y literario. No obstante es justo decir, que la inspiración de hacer
estar revista fue en la memorable revista maulina “Rio Arriba” del periodista Mario
Verdugo Arellano, quién a comienzo del 2000 editó dicha revista con alrededor de 12
números dedicados a poetas y escritores maulinos. Sin embargo la revista “La Victoria de
las Letras” tenía una impronta propia, en cuanto que además de estar focalizada solo en
la provincia de Curicó, buscaba el máximo de contenidos e información inédita o
desconocida para dar un giro en el conocimiento cabal de los autores tratados.
Finalmente se debe decir, que este proyecto fue posible realizarlo, gracias al Fondo del
Libro, y que tanto su proceso de investigación, escritura y entrevistas fue un proceso
apasionante y que dejó una huella en las nuevas generaciones por conocer a su
patrimonio literario y escritural, valorando y poniendo en valor, la producción creativa y
literaria de la Provincia.