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Rodolfo Hlousek Astudillo | Autores |









Pedro Venegas Ibieta
Golcuro, Notas en griego y sus Odinas

 

 

Conocí al poeta y escritor Pedro Venegas Ibieta (Parral, 1952) desde que me llegó la invitación de organizar en el sur las presentaciones de sus dos novelas: Golcuro, el locutor de radio que inventaba partidos de fútbol y, Notas en griego (Letrame editorial, España, 2025). Un libro de 265 páginas que por contener dos novelas, me despertó curiosidad y prontamente me comprometí a realizar las gestiones para comenzar el viaje de las presentaciones, tareas que se deben realizar paralelamente al oficio de la escritura, es decir, se debe escribir, leer y gestionar o agitar a la sociedad en cuanto se cuente con un libro impreso en  las manos, momento de dignidad y madurez de un proceso escritural de un autor/a, lo que ocasiona encuentros y diálogos con los lectores y las nuevas generaciones.

Comenzamos en la ciudad de Chillán, en la Sala Schäfer de la Universidad del Bío-Bío. Posteriormente en la localidad de Quinchamalí, en el marco de actividades que buscan resituar y fortalecer la obra del poeta olvidado de Chillán: Ramón Riquelme Acevedo. Al día siguiente en la ciudad de Tomé, tras las gestiones para ser incorporado en el décimo programa llamado “La plaza levantada en artes”, iniciativa realizada conjuntamente con el centro cultural de dicha galaxia como le gustaba llamarle al periodista y escritor Alfonso Alcalde. El programa fue previamente coordinado con el destacado grabador Américo Caamaño y los artistas locales. Y, en el llamado mes del patrimonio, tuvimos la oportunidad de volvernos a encontrar para presentar sus novelas y dialogar con la comunidad presente en la biblioteca municipal José Toribio Medina de Concepción. Es decir, han sido cuatro las actividades que exige la mediación con las instituciones y por supuesto coordinar las actividades para comenzar a la hora señalada en los afiches por respeto al público y a la comunidad en su área.

En la Sala Shäfer se logró un preciado registro, pese a la nula difusión de la universidad y sin argumentos racionales. Al día siguiente el escritor se presentó durante la mañana en radio Stellar 102.5 FM, en la que se produjo un saboroso diálogo con el conductor y, posteriormente en Canal 1, televisora de la ciudad de Chillán, con un entrevista en la que conductora se salió del marco de la celebración del libro para forzar a don Pedro a comentar sobre política. La actividad se adelantó mediante una brevísima nota en las páginas hoy digitales y lamentablemente sin suplementos culturales (“Segundo Cuerpo” el que circulaba los días domingo entre las páginas impresas del diario La Discusión).

El momento más distendido y, en coordinación con la cámara de comercio local de Quinchamalí se suscitó al finalizar la presentación y conversar con el público asistente, se exhibió después un breve documental del poeta Ramón Riquelme (Concepción, 1933), organizado por el Centro de investigación Humanística.
 
En “La plaza levantada en arte”, programa cultural desarrollada en la plaza de Tomé, en la que se integró presentaciones de libros, recitales poéticos, música y talleres in situ de grabados xilográficos, el poeta Pedro Venegas Ibieta, tuvo una escapada notable al salirse del libro coordinado y responder a mis preguntas sobre sus novelas; sucedió que optó por responderme con una lectura de poemas y en particular de sus Odinas (odas pero en el tenor de Venegas Ibieta). Debo agregar que se prestó la atención necesaria y al bajarnos del escenario don Pedro me explicó que fue una estratagema para llamar al público, lo que efectivamente así fue, a los segundos se me acercaron para comentarme que me vi un tanto desconcertado, pero les dije que fue algo planeado previamente, yo le di la razón al autor de Golcuro, la poesía es como una caja de resonancias, no escapa nadie de su atmósfera. Conocí la figura y voz del poeta y su estatura literaria. Debo confesar que sus temas y modos de producir sus poemas lo que él llamó escrituras “horizontales” me hacen despertar, como si tratase de una buena melodía y una afilada armonía.
   
En Concepción la actividad se desarrolló desde las 18 horas frente a un marco de público más familiar al interior de la sala de la agradable biblioteca José Toribio Medina en la hermosa cuidad de Concepción. Digo agradable porque tiene amplios, luminosos espacios y coloridos, la que además cuenta con una cafetería y se tiene libre acceso a las estanterías de libros del más amplio registro temático. Llama la atención porque es muy distinto al trato y a la distribución del espacio de la principal biblioteca de mi ciudad natal. A diferencia, la biblioteca ubicada en la calle Víctor Lamas 615, se destaca por un trato alegre y con una población con cortesía, en una verdadera ciudad universitaria con sus cafés, librerías y sus hermosos jardines. Para su difusión se visitó la radio Bío-Bío, se difundió además en el matinal Nuestra Casa de canal 9 y, en el día de la presentación en la sala Teresa Águila, se hizo presente la periodista de cultura del diario El Sur.

En la actualidad mantengo contacto con el autor, porque diariamente me envía por medio de las redes sociales una novedosa y plástica representación. Allí  he visto con entusiasmo el desarrollo, por ejemplo, de la Odina al Musgüito, la Odina a la Chinita que su autor representa con la estética de pintores reconocidos como Picasso, Dalí y otros refrentes de la historia del arte y, el poema Ciudadanía, creación caracterizada por su intensa reflexividad del convulso presente. Es el uso no esperado el difundir sobre plataforma de Zuckerberg; lo que ciertamente  resulta extraño, pero es una de las plataformas virtuales que más atrae al público, resignificando de este modo el recurso tecnológico e insertando de manera acertada los poemas, no perdiendo la vigencia y visibilidad que requieren las obras de arte. No me queda más que celebrar la naturaleza evocadora de las Odinas, lo que representan y aplaudo porque me llegan como flechas de naturaleza humana. Se trata de poemas contemporáneos, con el ardor del presente y con una intencionalidad bien afilada en el texto.

Rodolfo Hlousek
Poeta, escritor. Editor científico y de arte
Doctor en ciencias de la comunicación.

 


 

 

 

 

PRESENTACIÓN
Golcuro el locutor de radio que inventaba partidos de fútbol. Una invitación
a la ficción para lo cultural

Chillán, Ñuble, 15 de enero de 2026
Concepción, 28 de mayo de 2026

Por Rodolfo Hlousek Astudillo




“-Señor Golcuro –espetó la periodista buena moza, pero afectada por lacónicos tics nerviosos que afeaban el compás de sus párpados y poco enterada o sin calibrar todavía que el negrito sentado frente a ella era el personaje era el responsable de un fenómeno sin precedentes en la idiosincrasia del país, ya que recién retornaba del exilio–. Usted ha cometido, ayer por la noche, un fraude informativo, ¿qué puede decir al respecto?

-¡Ay!, señorita, ¿para qué exagerar? ¿fue al estadio? Se perdió ver un engendro de un infierno vestido de negro y oficiando de árbitro. Somos una nación buena, mijita. La gente de esta nación es linda, trabajadora, ¿para qué nos hace esto? Satanás arbitraría con más justicia.

¡Sí!, pero no tengo palabras para calificar lo que usted hizo –arremetió la periodista.

-No lo califique entonces, pues, mijita. Pero a mí me conocen, saben cómo relato, es mi estilo, yo relato…

-Falseó la realidad, señor Golcuro –interrumpió la periodista.

-¿Y qué es la realidad? Una interpretación, pues, mijita. Eso es lo que son mis relatos, interpretación de mi pasión. El fútbol es mi pasión, yo solo la interpreto y la relato para todas esas fieles almas que conforman la nación. ¿No le gusta ver a la gente, de su propio pueblo, con el brillo de la felicidad en los ojos? ¿No le gusta escuchar el vozarrón de la multitud victoriosa? Es un poco de alegría para todos, ¿quién estar en contra de eso? Soy feliz cuando observo el júbilo en la gente, ricos y pobres, todos contentos, ¿puede ser feo eso? Armonía en la familia, en el vecindario, en las fábricas, ¿puede ser malo eso?”.

Cita de una de los párrafos del capítulo 5 de esta urdimbre dialogante. Lo que nos trae a la “comarca” Pedro Venegas Ibieta (Parral/Ñipas, 1952) es una apuesta a través de la metáfora del fútbol e incluso del arte, una reflexión sobre la verdad, la realidad, lo establecido, el anquilosado peso y paso de los días y la importancia del relato como sustancia; parafraseando al filósofo Michel Foucault (1974): ¿cuál es el problema de que la gente hable?, o se comunique?  Desglosemos:

Lo primero que debemos reconocer es la necesidad de comunicar, de dialogar desde las diferencias. Posteriormente se usan los elementos lingüísticos y paralingüísticos de nuestras culturas en la que nos situamos y convivimos. Luego se despliegan los textos orales y registros escritos. Así todo texto es para cultural –entendiendo el textum como texto o tejido– Expandamos la idea: toda literatura es comunicación, es cultura, es necesidad de encuentro. Otro autor para ser aplicado en esta interpretación -usando la categoría de relato o narración- es el filósofo Paul Ricoeur, parafraseemos nuevamente: en el texto o relato se produce una mediación que configura o reconfigura la identidad y el tiempo, permitiendo dar sentido a la frágil existencia humana, cuyo eje fundamental es la interpretación, reconfigurándose en una trama coherente y cohesionada, lo que al enunciar del lingüista Austin. 

Así, desde los diversos contextos deben continuar su curso los flujos comunicacionales. Es a través de este proceso en el que el escritor se enviste de lector y viceversa, estableciéndose el tejido en una “identidad narrativa”. Es decir, no solo somos un cúmulo de eventos, sino que las historias que contamos y nos contamos sobre nosotros, somos a diario.

Mi propuesta es decir que uno de los hilos fundamentales de esta novela es la reflexividad sobre lo informativo, porque como arguyen las y los analistas de discursos: las palabras construyen realidades o poseen subjetividades.

Golcuro tiene la velocidad y la inquietud que nos invita a la inmersión del logro por la ficción de su autor. Con momentos brillantes y el uso de la inteligencia humorística con diálogos permanentes en un poco más de 100 páginas. Me sorprende las habilidades del autor ya que nos mantiene inquietos a través de sus giros del hilo argumentativo, empleando palabras de uso corriente o popular, sin soslayar el conocimiento por uso correcto y asertivo de la escritura desde su escritura y valorando la oralidad.

En cuanto a los personajes nos encontramos con Exéqueto, Amador, Pausa, Solis, entre otros, desplegándose en las páginas visiones del novelista. En su interior escuchamos diálogos que nos provocan sentidos manteniéndonos en asombro. Para los lectores más habituados a textos clásicos podemos leer una tradición literaria griega todo desde el deporte no como espectáculo, sino más bien desde la épica, en un contexto en el que macro relato lo social se percibe fragmentado. Y, a ratos nos sitúa por ejemplo en las páginas iniciales en la localidad de Ñipas (2025, p. 45).

Desde el campo de lo artístico y para ir cerrando citemos las palabras del poeta Pedro Lastra sobre el quehacer artístico al que nos invita Pedro, es, “una instancia de salvación humana, sobre la violencia y la deshumanización de la vida contemporánea, sobre la realidad de la guerra y la amenaza de un exterminio: de esto último somos al mismo tiempo víctimas potenciales o cómplices por omisión o silenciamiento” (Lastra, 2011, p. 10).    

Por último, regresemos a la novela, escuchemos:    

“Nadie fue capaz de establecer que la columna vertebral de esta nueva idiosincrasia no era más que una quimera, una irrealidad, una farsa, porque (para que estamos con cosas), la escueta y descarada realidad, es que Golcuro hay que decirlo con todas sus letras inventaba los partidos de fútbol, ¿cómo no va a estar impactado e impotente este pueblo?” (Venegas, p. 37).

Golcuro creó ficción. Se leen más diálogos como se caracteriza en este género, leamos:

“El hombre ha perdido la capacidad de armonizar anhelos comunes. no hay convocatoria grupal suficiente para enfrentar la amenaza ecológica, por ejemplo, y en este caso no se trata de anhelo, sino de claudicación. El hombre ejecuta acciones que le satisfagan demandas personales, olvidó que los anhelos pertenecen a colectivos” (Venegas, 2025, p. 179).

Al decir de Manuel Jofré, “la novelística chilena cambió drásticamente luego del golpe; (…) sin literatura no hay crítica. (…) No había mundo social ni actividades de encuentro. Lo político y lo utópico había sido extirpado” (Jofré, 2018, p. 313).

Esta es la oportunidad. 



 








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Pedro Venegas Ibieta. Golcuro, Notas en griego y sus Odinas, y Presentación de "Golcuro el locutor de radio que inventaba partidos de fútbol". Una invitación a la ficción para lo cultural.
Chillán, Ñuble, 15 de enero de 2026, Concepción, 28 de mayo de 2026.
Por Rodolfo Hlousek Astudillo