El fruto de una investigación de años motivada por la pasión inextinguible
de Rodolfo de Los Reyes Recabarren.
La figura de Roque Dalton fue durante años la de un poeta oficialmente escasamente difundido en nuestro país. Sin embargo su obra y su historia también fueron bienes de las generaciones jóvenes, de los lectores, escritores y artistas incipientes. Con libros difíciles de encontrar en las librerías chilenas, imposibles en provincias, la poesía de este salvadoreño legendario logró circular casi clandestinamente y su nombre fue clave o santo y seña de esas nombradas generaciones jóvenes de los 80 y 90, especialmente, que preferían descubrir y escoger antes que aceptar modelos y referentes.
En este marco es que Rodolfo de los Reyes se encuentra también con la poesía y la figura de Roque Dalton, siendo un niño con un libro fotocopiado en sus manos. El tiempo de la juventud, las nuevas herramientas y las experiencias en Santiago le permitirían abocarse a una investigación que sería de años, movido por la pasión, por la pasión que es imprescindible cuando no se avistan sendas que seguir para llevar una investigación fructífera y, por tanto, deben abrirse una por una.
El año recién pasado pudimos apreciar el fruto de esta investigación, a través de la publicación del Libro “Yo estudiaba en el extranjero en 1953”, que con el subtítulo de “Roque Dalton y Chile” venía a develar nuevos aspectos y tiempos de la vida del poeta, y a acercarlo, a hacerlo más presente y tangible para sus seguidores, a darle nitidez a la imprecisa imagen legendaria. Esta publicación es en efecto el resultado de un trabajo serio y exhaustivo, que mantiene la objetividad del periodista, queriendo refrenar al que fue primero lector adolescente, lleno de admiración que a veces asoma en el yo.
Este libro constituye una compilación, un collage, la suma de tiempos y maduraciones. Cada capítulo de “Yo estudiaba en el extranjero en 1953”, puede constituir un corpus independiente, pues encontramos textos de muy diversas épocas y etapas de la investigación, los que además corresponden a distintos tipos de discursos: biografía, entrevista, ensayo, crítica literaria, anécdota, etc. Por otro lado, es digno de atesorar el material fotográfico que incluye la publicación, principalmente aportado por el Museo de la Palabra y la Imagen de el Salvador y por la propia familia de Roque Dalton. Junto a este material y otros, además se nos ofrece una muestra de actividades realizadas en Curicó referidas a Roque Dalton, a través de recortes de diarios, afiches y fotografías de los eventos. Junto a este último material nos sorprenden dos cartas, dos saludos fraternales del hijo de Roque Dalton a los curicanos participantes de los homenajes a su padre.
Con una intensión muy honesta, Rodolfo de los Reyes nos presenta el texto de cada uno de los capítulos de una forma espontánea, sin mayores intervenciones, conservando las estructuras originales según su momento de producción, la finalidad y el contexto al que fueron destinados. Por ello es por lo que a alguien podría parecerle encontrar información redundante o repetitiva, si no se tiene en cuenta la real conformación y proceso de este libro.
Este un trabajo profundo, sincero y muy necesario. Se le reconoce a Rodolfo de los Reyes la tarea de venir a dilucidar tantos aspectos oscuros de la vida de Roque Dalton, a confirmar su valor y grandeza como poeta e intelectual, a dignificar su persona como revolucionario, como hombre creativo, alegre, seductor, valiente, que vivió intensamente cada uno de los aspectos de su vida.
Esa pasión de la que tanto he hablado es protagónica en el texto, en su producción y en el personaje, y quizá fue ese rasgo de la poesía de Roque Dalton la que nos deslumbró en la juventud, y en él, y no en otros y no en todos, la reconocimos. Admiramos su figura por la coherencia de la manera de llevarse con la vida y con el verso. ¿Cómo podíamos ver pasión verdadera en los versos de quién parecía temerle a la vida, de quién se acomodaba y se salvaba? Los jóvenes siguen descubriendo y reconociendo a Roque Dalton, siguen admirando su imagen integral, asombrándose de su poesía, buscándola, llevándosela. Que así sea y siga siendo. Y gracias a ti Rodolfo por este libro, por hacerles más grata y menos solitaria esa búsqueda a esos otros jóvenes.