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No conozco otra lengua que el polvo
"Algarabía", de Rafael Rubio. LOM, 2024, 134 páginas.

Por Pedro Gandolfo
Publicado en El Mercurio, 15 de septiembre 2024



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"Algarabía", el último libro de poemas de Rafael Rubio, representa una continuidad con su trayectoria poética anterior y, a la vez, la matiza con disrupciones.

Como nos tiene acostumbrados, un número importante de versos están construidos según una rigurosa métrica y ceñidos a figuras, como el soneto, propios de un versificar "a la antigua manera". Esto ocurre, particularmente, con lo ocho poemas iniciales que el autor reúne en la primera sección del libro y la mayoría de los agrupados en la tercera sección. Un ejemplo acabado de este grupo es el poema titulado "Cuadro": "Hoy es tarde de campo. En el estero/ las aguas son esposas que saludan/ enamoradas claras, esposas mudas/ que hacen su venia al sol de los potreros. // El potro sigue el viejo derrotero/ en los campos arados por los rayos/ mientras relinchan áureos los caballos/ orillando los cercos y senderos. // En los graneros, arderá el plumaje/ de gallos y gallinas bulliciosas. / Levitarán las yeguas mientras tanto/ / bajo ciertos ramajes/ donde la luz se empinará gozosa/ a darle rienda al viento, sol al canto". En algunos de estos poemas, como en este, Rubio parece estar empeñado en elaborar un cierto idilio campestre, en el que el paisaje del campo, con algunas imágenes que se repiten en distintos poemas, comunica un mundo extático, de una belleza plácida, gentil y fulgurante. Sin embargo, a esta visión, que sin duda está presente, el poeta añade prontamente elementos que introducen tensiones y contrastes sombríos y perecederos. Cualquier lectura mínimamente justa de su poetizar más apegado a la métrica y a las formas clásicas tiene que percatarse de la presencia en la obra de Rubio de fuerzas combatientes que se incorporan al contenido de su poetizar y a la manera específica en que se apropia de lo clásico. Así, de ninguna manera, puede decirse que el autor sea un poeta calmo. La misma palabra "algarabía" —"Gritería confusa de varias personas que hablan a un tiempo", según la RAE— contiene la idea de desorden.

 

 

El libro, separado en secciones, contiene distintas entonaciones que adopta la voz del poeta, las que incluyen poemas en "verso libre", uno de los cuales rinde homenaje a Enrique Lihn. En ese poema, que es una suerte de "arte poética", canta "Nunca salí de la horrorosa métrica", aunque el poema en que se contiene esa afirmación irónica es un poema en que él precisamente sale de la métrica.

La poesía de Rafael Rubio es fuertemente religiosa. Esa religiosidad se despliega aquí en dos vertientes: la mística, que es la que más aparece, y la eclesial, en que se asoman algunos rasgos del cristianismo católico. De la primera, cito el soneto "Misticismo": "Mañana de verano. El viento vuela/ de cielo a cielo, zarandeando el día//Escándalo de luz. Algarabía/ del sol que es un caballo con espuelas./ /Gorjean los ramajes, la colmena/ olorosa a relámpago y zumbido/ alumbra el campo entero por las venas/del cielo, despertando los sentidos!// Se desbandan las yeguas olorosas/ por las lindes del campo mientras tanto/amanece el pastor. Enternecida/ la brisa fresca subirá, gozosa/ si el sol viene de lejos en su canto/a cosechar la luz recién nacida".

Como se ve, en lo formal usa con vigor los encabalgamientos de modo tal que al orden del soneto se superpone otro patrón semántico que lo perturba. La aparición de lo religioso se da aquí de una manera casi animista. Lo numinoso no tiene que ver con la palabra revelada a un profeta y administrada por una iglesia, sino que es un brillo que irradia de las cosas mismas, esplendor divino que en Rubio se manifiesta en la naturaleza campestre. La figura del "pastor", que es el sujeto que contempla este amanecer y convive con él, es solo un elemento más de la gran revelación del universo que se concierta en la armonía matutina. Hay poemas, con todo, como "Navidad", en los que el amanecer se extiende, a modo de analogía y presentimiento, en un "dar a luz", el dar a luz de María del Niño Jesús, a partir del cual la naturaleza, se podría conjeturar, resulta redimida por Cristo de sus dolores. La naturaleza de Rubio, desde este ángulo, parece haber sido tocada por la gracia y, en consecuencia, esplende armónicamente. En "La fe" la creación —otra vez el mundo campesino— es bondadosa y en su desplegarse se realizan los misterios de la religión: la oración, la gracia, la santidad, el cielo y el infierno. "Al roce de la luz rezan los pastos", dice.

La poesía de Rafael Rubio es extemporánea en sus formas y contenidos, ya que se despliega en un campo literario descreído de las unas y de los otros. Así, una Poesía religiosa concebida en formas métricas dentro del panorama de la poesía contemporánea es una rareza escandalosa.

 

 

 

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"Algarabía", de Rafael Rubio. LOM, 2024, 134 páginas.
Por Pedro Gandolfo.
Publicado en El Mercurio, 15 de septiembre 2024.