
Carmen Troncoso Baeza
“Arrebol de la memoria”, de la poeta Carmen Troncoso Baeza,
se sitúa a partir de su versificación y organización estrófica
en el cruce de distintas cosmovisiones indígenas a través de una muy lograda
plasmación expresiva donde la imaginación (al contrario de la
estética romántica) se funde con una memoria arcaica.
Carmen Troncoso se sitúa de modo auto exegético en
el centro de una poética de la identidad, (formulada
por toda etnoliteratura) reparando en el daño producido
a la identidad americana luego de los procesos de conquista,
cristianización y colonización:
Hay en el Norte Grande, un árido y reseco desierto, un
viento cortante que desentierra milenarios cuerpos,
donde existen riquezas misteriosas: aymaras /
precolombinos / piedras / quechuas / el altiplano /
collas / la puna / geoglifos / lagunas / pucaras /
flamencos y volcanes.
Una introducción programática al texto está contenida
en el siguiente fragmento:
En el Norte Chico, conviven los changos / la pesca
milagrera / atacameños / salares / cristalinos ojos de
agua. La pampa/alfareros / diaguitas / de testigo el
incásico pasado y su silencio. Donde la poesía
comienza se murmura “hasta que la vida nos vuelva a
encontrar”.
Los poemas de “Arrebol de la memoria”, se entretejen
con la mirada de quien lee la naturaleza como símbolo
de algo que esta no más allá sino dentro de la misma
naturaleza, de esta forma dejan al descubierto toda la
intromisión de la cultura europea dentro de la propia
cosmovisión indígena, lo cual es complementado con
textos de otras poetas representativas de la
etnoliteratura mapuche.
A pesar de que muchos textos del “Arrebol de la memoria”,
se pueden leer dentro de los marcos de la etnoliteratura,
no dejan de ser poesía, poesía que reproduce los arquetipos ideales del paisaje,
sea el norte de Chile o Chiloe, poesía que también reproduce
los elementos primitivos y originarios de las cosmovisiones que cruzan en ella.
El camino del arrebol
va renovando su esencia
fogosa va prendiendo de rojo la tarde
Ojos invisibles
de un mundo que sueña
y vive hacia afuera
Deshabitado el pasado
el destino de la memoria
palpita incomodo y lacerante
hasta que alguien
cuenta una historia
que vive de boca en boca
Cruzar el canal
con lluvia fresca
por compañía vientos traviesos
cuando se cuelga el sol
las islas del Archipiélago de Chiloe
van reflejando lo que llevan dentro
Navegar en el misterio
y el asombro de cada día,
pisar tierra firme
en un santuario de vida
de la bendita naturaleza
Carmen Troncoso Baeza es una poeta de oficio,
y “Arrebol de la memoria”, es el resultado de toda esa expresión
metafórica y alegórica de la naturaleza, y de la
conexión de la imaginación poética
con variadas cosmovisiones.