Desde una muy limpia intuición y con un gran manejo en el tratamiento de la imágenes-conceptos
“Instantáneas de la decisión”, son instantáneas de momentos de distintos tamaños metafísicos,
con una sintaxis que muchas veces es barroca, ritual y acumulativa y ratos con una claridad narrativa directa,
el poeta busca construir su imaginario a partir de profundas experiencias analógicas
y situaciones asociativas, donde una imagen llama a otra:
Has escuchado muchas veces
que a esta latitud
el mar es profundo y oscuro
de tus dedos
has sentido fluir
profunda y oscura la sangre
como un metal que filoso
emerge
sin embargo
de una almohada
emerge un sueño
que está por cumplirse.

Este poemario nombra, dice y piensa la profundidad de su contenido
respira, golpea y se rompe en todos sus cortes y pausas, nombra, dice y piensa
en torno al origen, al cuerpo y la identidad, desde la fragilidad del tiempo:
1-El aire cuelga del útero
2-Como colgar de un útero en un abismo
Por eso el poeta busca en esta fragilidad del tiempo,
que vuelve frágil también su identidad de sujeto como sujeto del tiempo:
1.De la creencia de estar vivos
bajo la propia perspectiva
Pero es la dimensión inmemorial del lenguaje, la que lo ilumina:
1.Ambicionar tanta luz
y no encontrar nada más que palabras
Pero el cuerpo en este poemario y la memoria siempre están en peligro,
cuando se está en lo impropio, en el lugar impropio
donde solo es posible que el recuerdo se piense a sí mismo como secreto
y el secreto sea la verdadera experiencia, y por eso:
1.No comprendes el aciago penetrar
a los estratos terrestres
2-Ahogado está el tiempo en el núcleo materno
3-el cuerpo . . . . . siempre el cuerpo
y la memoria
que siempre vuelve. . . .al cuerpo
4.Un bosque se repliega
sobre sí mismo
Y si la memoria debe volver siempre al cuerpo, su intimidad desarticulada
y si todo lugar es impropio, ¿cuál sería ese único lugar posible?
Si el poeta acepta la corrupción de la carne y categoriza que bajo la luz
hay una salvación:
1.Congrega toda tu sangre
en el único lugar posible
. . . 2. Aceptar la corrupción de la carne
. . . la putrefacción de la inocencia
. . . en la disección que la angustia
. . . hace con la indiferencia
. . . en la mesa del fracaso
lo que bajo la luz queda
se salva de ser corrompido por las decisiones más oscuras.
Aquí la decisión se da en lo más oscuro de la comprensión
se da como una fuerza culpable, pero aquello más oscuro de la comprensión
es lo metafísico no dogmático y también es lo metapolitico:
1.exhalan la fortuna de la criatura
convierten el mundo
¿Acaso el poeta al margen de toda experiencia y de un modo platónico
busca la cualidad originaria de sí mismo, de su propio animal
o busca un principio suprasensible o su yo genuino?
1.estrechas la corteza de los árboles
única forma de conocer
la complexión frugal del yo genuino
tan desnudo . . tan liviano
Muy poco encuentra el poeta en el contenido objetivo de la experiencia
o buscando trascender el contenido de la realidad asevera:
1.que del sueño fluya
al hecho observable
y nos conecte
Ahora, brevemente algunos puntos de confrontación. A veces la poesía
va más allá de las contradicciones dialécticas de la propia filosofía.
Algunas preguntas que nos sugiere este poemario:
¿Si las instantáneas de la decisión reposaran en la tumba de la indecisión?
¿Podría una voluntad libre decidir?
¿Porque el albedrio es una necrópolis?
¿Porque el poeta no encuentra nada en la experiencia?
Como seria todo en una causalidad inocente.
El llamado a renacer o a reconstruirse espiritualmente,
más allá de los arquetipos materiales e espirituales
para encontrar el lugar propio, renacer para trascender la impropiedad
para volver a encontrar el valor intrínseco de la vida:
1.Desde tu adolorida carne
en el desierto ilimitado
desembocas en el torrente de arena
renaces en la frontera de la piel
reptas hacia el océano que nos abandona
buscas el nuevo hogar para tus venas de sal
qué la carne, las venas y la piel
que no sustrato y frontera planetaria
dónde el delta de arena y sal
“Que cada cosa permanezca en su ser” parece ser la máxima de Píndaro,
que resuena en todo este inicial y logrado primer poemario de Luciano Tagle.