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EL SURREALISMO ILUMINADO DE RODRIGO VERDUGO
SEGUNDA PARTE: EL LENGUAJE POÉTICO, LA TEMÁTICA Y LAS CITAS PARA MAÑANA-AYER


Por Ingleberto Robles Tello

 

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a) El Lenguaje Poético

No voy a hablar de Estética, como una remota de la Filosofía, porque ascenderíamos al Cielo o bajaríamos al Inframundo y, el Poeta Verdugo no me lo perdonaría, además de ser un flamífero escape, incierto y lleno de musgo envejecido, o un regreso a la pesca de estrellas en el agua que ya no existe. No, sólo voy a conceptualizar su empatía con el trabajo poético, valga decir, con el lenguaje poético, en este caso, referido al poeta, don Rodrigo Verdugo Pizarro.

Para el efecto, les cuento que hace unos pocos días, escuché/vi una videoconferencia impartida por el Maestro argentino, Don Jorge Luis Borges, me parece que, a un grupo selecto de estudiantes y profesores, de alguna Universidad europea, probablemente en España o en Francia. Decía él que la Estética se ve o aprecia en la escritura poética, ponderando la alusión a un poeta cuyo nombre no recuerdo, pero que, a mi juicio, aquí, es irrelevante: El aludido poeta por don Jorge Luis podía haber escrito: “El silencio de los campos verdes” y esto no era poético, era una expresión literal y, por lo tanto, denotativa; luego, si hubiese escrito: “El silencio de los verdes campos”, el camino se abría, pero no daba paso a la expresión poética. Pero dicho poeta escribió: “El silencio verde de los campos” y, según el gran Poeta argentino, éste sí era un lenguaje poético y reflejaba la belleza, o sea lo connotativo del lenguaje que utilizan los poetas. Yo estoy de acuerdo, pero, se siente plano y por lo tanto, sin plenitud poética.

Sirva lo anterior para entrar a la apreciación estética del lenguaje del Maestro Verdugo Pizarro, con algún atrevimiento de mi parte, debido a espacio, tiempo y permisibilidad, para este modesto trabajo de apreciación estética.

1. Le ruego, amigo Poeta y a los posibles lectores de estas notas, disculpen mi estilo: Tomar el texto, como pretexto, dentro del contexto, utilizando sub textos, pero sin demeritar el texto; entonces, quiero manifestar que, para mí, la metáfora es la médula y sistema del lenguaje poético en general y del surrealista en particular. Pero que hay algo particular: la metáfora no usa la simple fórmula RI (Real-irreal, imaginario, evocado) ni mucho menos la utilización del vínculo, que, a mi juicio, lo restringiría y lo desnaturalizaría. Así mismo, la simple forma RI se anula; también el vínculo y la conceptualización. Insisto, por la ilustración que haré más adelante, que el Poeta Verdugo utiliza no simplemente, como lo aseguran los especialistas teóricos, dicha fórmula u otra compleja, sino la lectura, mediante la percepción-imaginación y la intuición, sin alardes semánticos ni oníricos, de la realidad en expansión, a partir de una plataforma real y sus respectivos términos-corolarios, pero, enfatizo, con la virtud de sus impulsos espirituales, de los resortes de la emotividad, en una maravillosa-compleja metodología que involucra el portento de lo antropológico, de lo telúrico, y de un claro enfoque epistemológico.

Por esa razón, los elementos de su expresión metafórica, es compleja y, a veces, cuando es necesario, sumamente compleja. No son dos elementos, como en la fórmula RI, de la metáfora corriente, sino varios elementos reales, de una realidad inusitada, inédita y para la mayoría de seres humanos y cultores de las ciencias, de carácter inefable. El análisis-síntesis no escapa a su extraordinaria percepción, pero con una evidente elaboración, muy cuidadosa y, singularmente natural y espontánea, lo cual permite apreciar su carácter. No. No, él no es un autómata: No escribe automáticamente. Lo que acabo de apuntar le permite, no quedarse en un desvanecido holismo no en una intrincada hipersurrealidad, sino en la vasta y eterna
integralidad, porque la realidad, sin tiempo ni espacio, es un todo integral y en constante dinamismo evolutivo. El poeta surrealista tiene acceso a ello!

Los versos se van por la borda, aparentemente, pero, como dicen algunos estudiosos, en el surrealismo y el Poeta Verdugo Pizarro lo demuestra en los tres poemas que estudio, se convierten en versículos, pero, yo, modestamente, señalo que ni siquiera en eso, sino en expresiones estéticas iluminadas, que, por un parte, funcionan como hipótesis poéticas que dan citas para seguir (Esto hace rato lo maneja el Surrealismo) más allá y más allá, porque la realidad es siempre más allá.

Veamos algunos “versículos” –llamémoslos provisionalmente así. (Inicio: Poema “Sesentayseisavo Aviso”):

“Mucho antes de que tuviéramos el insomnio de la luz
Tuvimos el despojo de nuestra propia sangre
Que el alba no alcanzó a saltar
Quedándose como una imploración sobre las abejas…”

Esta incursión sin tiempo, pero intuitivamente, en el inicio del ser y su existir, tuvimos la bendición (Perdón, pero así la siento), de que, aunque sea a la fuerza, o por un fenómeno natural intransigente y fatal, tendríamos que estar despiertos, pero…por “el soplo del sol”, por el soplo de lo divino, de lo que está siempre más allá y siempre más acá, de todo y de todos; sin embargo, para tener ese maravilloso insomnio, mucho antes (Talvez muchísimo antes –me gusta utilizar los superlativos) nos despojaron, nos despojó o nos dio, alguien, el Todo, el Uno, la capacidad de que obrase el despojo de nuestra sangre, como elemento vital de la vida biológica. Es decir, para entrar en el trance del soplo solar-divino, hay que despojarse de las aprehensiones y contingencias de la vida biológica. Y el despojo y el insomnio, como algo fatal, en ese momento y posteriormente, el alba no pudo, ni puede saltar. ¡No puede amanecer en nuestro verdadero yo! No se pueden violar las leyes naturales. Pero aquí viene el grandioso, el iluminado surrealismo del Poeta Pizarro: nosotros debemos implorar, porque somos, por naturaleza, por devenir, por origen, naturaleza y destino, imploración, pero…sobre las abejas: trabajo-flor-miel. Podemos seguir y el poeta pudo seguir, pero el ritmo poético, por su cardinalidad, le indicó, que el Poeta debía seguir conceptualizando, a través de su iluminado surrealismo, para lograr la integralidad y la enseñanza. Sí, de la enseñanza dialéctica: estimulación para ver, sentir y actuar en esta realidad sensorial y en la realidad en constante devenir: ¡Ver más allá para sentir y comunicar compartiendo!

No se trata pues, como aseguran algunos teóricos, de irrealidades o realidades imaginarias de los poetas surrealistas. Y perdón, Maestro Breton, pero tampoco se trata de dos realidades más o menos lejanas. Sino de la realidad en expansión que el poeta, llamémosle surrealista, siente y la transforma en imágenes. La imagen es una elaboración del espíritu. En esto estamos de acuerdo con la mayoría de surrealistas de la Poesía.

Veamos ahora, del poema “Noventaydosavo Anuncio”, de la trilogía que estamos estudiando, la expresión metafórica compleja, pero propia del Surrealismo y peculiar del surrealismo iluminado del poeta Verdugo Pizarro:

Bueno, antes de la transcripción de mérito, advierto que él utiliza, con singularidad, la expresión “Ceniza y desierto”, partiendo, aparentemente, más no inocuamente, el poema en cuatro partes. De ninguna manera es partición sino para equilibrar el ritmo poético y enlazar todo el sistema metafórico del poema, Lo aludido dice así:

“La ceniza se despide por los dioses
Damos un paso por la bahía
La niña tiene pegada la radiografía de un zodíaco en el rostro
Murmura que todas las mujeres tienen una alquimia de cementerio entre las piernas,
Murmura que su boca es la tregua entre el mar y la tierra.”

Si tratamos de ver en esta composición metafórica una morbosa escatología, estamos invertidos y caminaremos así sin percatarnos de la inversión que puede ser inveterada o inducida por la estratégica alienación social.

Este poema revela la realidad que no se quiere ver o que, honestamente, no pueden ver los antisurrealistas. La revelación del enlace: ceniza-zodíaco-cementerio entre las piernas-alquimia-mar y tierra, es impactante, profundamente real, en la profunda realidad del ser y la conciencia. Por eso llamamos al surrealismo del Poeta Verdugo, Iluminado, porque en la lectura de la realidad manifiesta que esa grandísima abyección-alienación-crimen de lesa humanidad, en donde la mujer, para que no sea y sólo exista, comienza su descalificación. minusvalidación. deshajenacion, desde niña, como destino (Zodíaco en radiografía, ¡Qué profundidad, caray!). Pero en medio de todo, subyace la esperanza: “La ceniza se despide por los dioses”. He aquí el soplo del sol, el soplo divino. No podemos quedarnos únicamente en el desierto convertidos en ceniza, sin hacer nada, porque ahí está el ser del ser, dando saltos dialécticos, buscando ser y existir como tal. Consubstacializándose con la Ley de la Negación de la Negación. Por si fuera poco, además de esa toma de conciencia, está la palabra, la palabra, que en unidad dialéctica con el pensamiento (Unidad más no identidad), es un reflejo generalizado de la realidad, la que se ve y la que no se puede o no se quiere ver, con la intuición y con otras virtudes del espíritu humano, que estratégicamente, no se quiere reconocer. Sí, la palabra que se manifiesta en la boca, no sólo como beso, ni sólo para engullir, sino básicamente para hablar, aunque sea con gritos o aullidos de lobo solitario en el desierto. La palabra, aunque no hayamos aprendido a decirla o no nos hayan dejado decirla; porque nos han tratado de castrar o desviar el pensamiento del objeto verdadero del conocimiento exacto. Es la boca y su manifestación, una tregua entre el mar y sus misterios líquidos y la tierra y su concreción de tangibilidad que nos pone en nuestro lugar, a las buenas o las malas, como se dice corrientemente.

No, no, por favor, el poeta Pizarro no hace poesía en la esfera de una metafísica ramplona y trasnochada. No, ilumina sus encuentros y desencuentros, con elementos de la Física Quántica, de la Psicología Trascendental y de la Filosofía del asombro y la Incertidumbre.

Aunque pueda apreciarse como una digresión de mapeo intrascendente o un anacoluto halado de un estado estrafalario o de conciencia alterada, pero observo que el uso, -aparentemente incorrecto- de utilizar una numeración definida en el Conjunto de los Número Racionales y no en el de los Números Ordinales, no es fortuito, sino que una vez más, nos avisa que el Anuncio, aunque parezca, no está fraccionado, sino lo que está fraccionado en varios Anuncios. Denota que es la apreciación de una y única realidad, eterna y en evolución, y que tampoco podría dar Anuncios en compartimentos estancos, uno después de otro, en riguroso ORDEN. No, esto, en la realidad y en quien la explica poéticamente, es IMPOSIBLE.

Más adelante y por ello, nuevamente me disculpo, pero cuando aborde el meollo de la temática en estos tres bellos poemas iluminados, entonces se comprenderá por qué utiliza el autor estos sensitivos y muy pulcros complejos metafóricos.

Paso al boceto del comentario, o acotaciones críticas del poema tres, objeto de estudio, denominado “Cientodiecinueveavo Anuncio”. Comienzo con la transcripción del complejo metafórico que cierra la obra:

“Tu cabeza de nudo decreta ahora sobre las yerbas del último día de la tierra
Decreta: “Para ti oh muerte, la avaricia del reflejo,
Para las santas de neón, mi cabeza de nudo,
Para la adopción de estas esferas prosternadas
Todo el tiempo que el reflejo le dio al agua”.

Luminosamente impactante este remate, como una conclusión que no concluye (El Surrealismo, por naturaleza y finalidad, no es conclusivo. Aquí es donde pierde vigencia la Lógica Formal y cobra vigencia la Lógica Dialéctica). Veamos el complejo metafórico. Acudo al insigne matemático John Venn y a sus diagramas, aunque en esta máquina no los pueda dibujar: Muerte-reflejo-nudo-cabeza-santas-prosternadas-tiempo-agua. La cabeza del ser que desea ser, el que busca el Poeta Verdugo, es un nudo (quizás gordiano o una clara alusión al cerebro y su fabulosa nudación neuronal) que necesita desatarse o desovillarse o evolucionar, por Ley, para entender, para comprender la realidad de la Vida, el Mundo, la Vida y su fabulosa concatenación con el Cosmos. Y…quizás en el último día de la tierra, pero siempre sobre la yerba, símbolo de vida y esperanza, se decreta o se sigue decretando: Que la muerte es sólo un reflejo, avaricioso, pero reflejo, no una realidad última y fatal; y las santas (mujeres, siempre santas) pero artificiales por ahora, debido a la alienación impuesta o autoimpuesta por el Patriarcado y el Sistema del Oprobio y la Iniquidad, para que vean también ese nudo y vean que el cerebro es un nudo, en el ser humano, que necesita, no con neón (artificio de luz o luz artificial) sino con verdadera luz y santidad pura, desenvolver, para ser y existir. Para existir viviendo. (Señala, tácitamente, que no se vive, sólo se existe). Acude a la prosternación para enlazar todo. Prosternarse ante el Todo, el UNO, superior, o más bien, prosternar esas esferas (¡Y lo está decretando la cabeza de nudo!). Bueno, hay que ser humilde y reconocer quien es quien, el lugar que se ocupa en el Todo y tener presente que ya llevamos mucho tiempo viendo o sabiendo del reflejo en el agua: ¡La Vida comenzó en el agua! Y en medio del líquido nos desarrollamos uterinamente y somos agua en un altísimo porcentaje. Es muy bello este complejo y emociona hasta más allá del clímax poético.

Aunque me atrae, poderosamente, desarrollar conceptualmente el florilegio de metáforas, ora en forma aislada (Aunque esto no sería pertinente), ora como complejo, pero en este estudio por tiempo y espacio, no es viable.

Continúo con la imprescindible alusión a la temática abordada por el dilecto poeta Rodrigo Verdugo Pizarro.

b) La Temática

La temática abordada por el insigne Poeta es sumamente profunda, real, histórica, dolorosa, desgarradora, Universal. El poeta nos muestra, aún sin definir (porque este no es el objeto de la poesía), lo que es el ser humano, desde el inicio de su ser hasta la trascendencia del mismo ser, en un escenario que comprende a todo el mundo y su fatal historia de iniquidades, víctimas sangrantes, sin importar edad, género y posición socio económica. Nos muestra esta lectura porque en esta realidad nos hemos de construir y el poeta, lee magistralmente: ¡Todos somos perdedores! Por ello escribe lo que hemos sido, lo que somos y lo que seremos.

Los cinco cuerpos que nos dio el soplo del sol, en una visión periférica, podrían ser los cinco sensoperceptores maestros, pero él apunta hacia algo más trascendente: los cinco cuerpos (Y acudo otra vez al matemático VENN) que se dejan ver en la operación perpetua de la existencia psicobiosocial, poniendo, por lo mismo y en forma majestuosa, nuestra esencia. Más sencillamente: nuestra humanidad. Lo mismo sucede con las esferas; son estas esferas las que deben desatar el nudo gordiano, el nudo neuronal, pero prosternándose, para llegar a entender la diferencia entre fuente de luz, objeto que refleja y el reflejo mismo.

No deseo parecer un diletante agrimensor, pero, quiero hacer hincapié, para los posibles lectores, que, en esta temática, el ínclito Poeta hace a un lado, no despectivamente, pero sí radicalmente, la posible injerencia de los postulados de Freud, Jung, Lacan y hasta de Carl Sagán. No tiene nada que ver.

Sus tías, que no sus padres, (Y aquí el poeta utiliza un fantástico símbolo, por lo femenino y por la relación consanguínea y psíquica, indirecta) descubren que la noche está sobrepuesta. Esto no alude al surrealismo que manejan algunos teóricos, que yuxtaponen una realidad a otra. Ya apunté antes que ni siquiera la teoría de los Universos Paralelos existe ya, menos que haya una realidad y otra realidad y otra, como si fuera una cabeza o bulbo de cebolla. La Física Quántica, actualmente, ha despejado esas concepciones inválidas. Entonces, la noche sobrepuesta es una clara alusión a la oscuridad (Con todo lo que significa históricamente lo oscuro, lo usa para quitar ese prejuicio) es utilizado sólo para que sepamos que es un subterfugio, una falacia que debemos quitarnos de encima para ser, existir y hacer como humanos.

Lo mismo sucede con la verdad. Asienta que se acabó el tiempo de decir la verdad. Sí, su verdad, la verdad de ellos y nuestra verdad individual; es decir, la irrealidad que adoptamos como real; la verdad, su verdad, de la vida y de la muerte, del mundo y del ser humano. Desenmascara la verdad o la desnuda: Esta es la realidad no la irrealidad en la que nos mantenemos, por ignorancia impuesta o por alienación elaborada como estrategia de dominio. Recordemos que el Surrealismo nace y se desarrolla después de grandes catástrofes sociales y culturales y, al parecer, ahora ese desarrollo está llegando a su clímax.

En el abordaje sincero, objetivizando la subjetividad, hasta donde es posible, descubre, en la realidad, aparentemente insondable, esencialidades que las traduce a un lenguaje, ciertamente, surrealista (el lenguaje, no la realidad), como es el caso de ceniza-desierto o la alquimia de cementerio entre las piernas (de hombres y mujeres) o la relación estatuas que se roban la luz, por ser estatuas y porque muchos seres humanos se han convertido en tales o los han hecho tales y los veneran como luces, aun muchos años después de muertos y por méritos deleznables o sin méritos, poniendo a flor de la luz, la meritocracia y sus consecuencias inaceptables para lo humano y su portentosa sensibilidad (la que tiene y debe mostrar). El tema de la luz divina jardinizada en el ser humano, es un tema vigente en sus tres poemas, la cual es descubierta en su incursión por la profundidad de la realidad, con su capacidad lumínica (porque si buscamos con luz, la luz nos ilumina).
Para puntualizar, no para resumir y mucho menos para concluir, porque es inaceptable para la esencia del surrealismo, respecto de la temática abordada en sus tres poemas, objeto de mi estudio:

A. La esencia del hombre: ¿Quién es?
B. Recorrido ahistórico, porque es visto sin espacio ni tiempo, desde la raíz hasta su bregar actual, por ciudades y hechizadas ciudades, con todo y sus símbolos polivalentes para mentes y corazones petrificados.
C. La alienación humana, sin que él la use como instrumento de ideologización política.
D. Una imagen dramática, quizás trágica del individuo y del grupo: sangra iniquidad, respira iniquidad y se alimenta de iniquidad, mentira, volviéndolo ciego, sordo y mudo.
E. Aunque no implícito, nos dice que todo eso es palpable, por todos los medios y desde cualquier ángulo, el trágico escenario del mundo actual: guerras para poseer los recursos naturales, locura homicida (mutilaciones hasta en mujeres y niños), dominio del cuerpo y de la mente a través del consumismo, es de la ingesta de chatarra que destruye al ser humano y cuyos empaques deterioran y destruyen a Madre Naturaleza, hasta el consumo de complejos y caros maquillajes y el abusivo uso mediático para la venta de medicina inservible, más bien nociva; la alienación, cada vez más sutil, pero mucho más destructora de la educación, la espiritualidad y la cultura, entre otros dolorosos aspectos.
F. La esperanza en que somos auténtico soplo del sol, que podemos prosternarnos, que tenemos elementos (5 cuerpos, esferas, Etc) para salir de la triste y abrumadora realidad de nuestro ser y existir como seres que pretendemos ser humanos. ¡Y lo somos, sólo que ya se nos olvidó lo qué eso significa!)
c) Citas para mañana-ayer
Aclaro: llamo, en este brevísimo estudio, leve como un boceto (Y es que esto es demasiado profundo, complejo y amplio), a las pautas metafóricas que sirvan, en el futuro, como elementos de análisis de estos textos, de otros, ya sean del autor o de otros surrealistas históricos o no. Y así mismo, para mañana: como hipótesis poéticas para continuar leyendo las profundidades de la realidad, desarrollando más la intuición y poniéndola en práctica en la escritura, no automática, porque el poeta no es un autómata, sino un ser plenamente humano, que se ha atrevido a ser humano y tenido la valentía de escribir sus hallazgos, encuentros y la respectiva lectura, de la manera más emotiva posible, hasta ahora: El Surrealismo Poético.

Selecciono las pautas sin puntualizar si son para ayer o para mañana, porque los surrealistas, no pueden distinguir espacio y tiempo, aplicando el esquema de cálculo o de verdad convencional con el que trabaja la ciencia y aun la psicología.

  1. Poema “Sesentaysesiavo Anuncio”
  2.  

• “Cinco cuerpos que rebanaban la luna sobre las raíces”
• “Nadie se preparó para esta vastedad”
• “Caos y padres aplastan mi elemento”
• “La nieve siguió violando lámparas hasta el desvanecimiento”
• “Sobrepuestos estamos en nosotros mismos”
• “Mis cinco cuerpos, tenían conocimiento de los sobrepuesto”
• “Un insomnio de luz empezó a desangrarnos”
• “No me dejo engañar por lo que parece intacto sobre el mundo”
• “No alcanzarán a saltar a las raíces” (Este es el renglón de remate del poema, pero no es más que la verdadera clave para continuar, o más bien, para dar pie para seguir adelante. Y, el Poeta, continúa…)

Hago los extractos, a mi juicio, necesarios, del poema “Noventaydosavo Anuncio””, para poder apreciar mejor las aseveraciones, acotaciones y comentarios de este modesto estudio de tres poemas del Poeta Rodrigo Verdugo. Helos aquí:

• “A ese claroscuro que se despide por nosotros”
• “No nos pueden ver, pero pueden venir”
• “Masticar pólvora ante las veletas”
• “Te culpan de la desgracia, de las sombras arrasadas”
• “El desierto recuerda las almas”
• “Un ojo extraño venía en todas las siembras”
• “Las veletas con figuras de distinto dioses señalan ceniza”
• “O a esa alquimia de cementerio que hay entre tus piernas”

Este juego hermoso de metáforas, producto de la lectura profunda de una realidad casi incontrolable: alquimia-cementerio-entre tus piernas, remata el poema aludido.

Veamos ahora los jugos sintetizados del poema Cientodiecinueveavo Anuncio para redondear, si es que cabe el término, este estudio que apenas es un esbozo de un futuro esfuerzo:

• “El sol hiere estas llaves, ninguna puerta ha de ser abierta.”
• “Pasas por ciudades donde las estatuas cansan la luz”
• “Pasas por ciudades donde te miras en un espejo de circo”
• “Las jaibas se revuelcan sobre el llanto de las rameras”
• “No le has dado tiempo a ningún huésped”
• “La muerte no puede desenredar tu cabeza de nudo”
• “Se acabó el tiempo de decir la verdad”
• “Siguen llorando y les dices que el mar le da tiempo a los relámpagos”
• “El sol ha herido estas llaves”

Con los términos claves: sol-herida-llaves, el poeta Verdugo Pizarro nos da la clave esencial para pronunciar su decreto final, acerca de la prosternación necesaria para vencer la superficialidad de la muerte, desovillar el nudo de la cabeza y todo el tiempo que el reflejo del ser del ser, el soplo del sol, le dio al agua, elemento básico y abundante en nuestro ser biológico, de nuestro origen y de la gestación para poder existir y transitar en esta existencia, cuya realidad profunda el Poeta lee con sobriedad y naturalidad. ¡Y, por favor, no le vayan aplicar ningún tipo de inquisición, clasificación ofensiva u otro esperpento idiomático o conceptual o derramar algún veneno insospechado, solamente por no entender o no esforzarnos por entender que, estos ANUNCIOS son un gran aporte para saber qué o quién es el hombre-mujer contemporáneo, sus manifestaciones más íntimas y las posibles salidas, siempre que se den las condiciones necesarias que el mismo poeta señala con suma pureza metafórica.

Las citas del ayer-mañana, se refieren, ciertamente, a lo que comúnmente se llama cita de dos o varios individuos en un tiempo y espacio determinado, para establecer las raíces o el ayer del género humano y/o del Poeta en su devenir, con el fin de que, sabiendo el ayer, se puede entender la propuesta para una cita, una necesaria cita, mañana; apoteósica y ojalá no muy lejana, con el género humano y/o con el poeta que nos ha obsequiado una revelación a través de su iluminado surrealismo.

En lo personal, me propongo –no sé cuándo ni cuánto tiempo me lleve- indagar más en la producción poética de Rodrigo Verdugo Pizarro, buscando soporte literario en la evolución del Surrealismo, particularmente en Hispanoamérica, pero, con una metodología basada en el análisis comparativo, de la producción de surrealismo iluminado del poeta que estudio ahora, con la obra de Baudelaire, García Lorca, Octavio Paz y Alejandra Pizranik. Como lo hace el poeta Verdugo, apartaré, conceptual, metodológica y operativamente, percepciones como el holismo y el hiperrealismo. Gracias por el favor de su atención.

 

FIN DE LA SEGUNDA PARTE Y FINAL DEL ESTUDIO

Ingleberto Robles Tello;
Poeta Guatemalteco.
“Diario de las abejas y los caminos”;  Guatemala, 2017.



 

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