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Alguien (2017), Gustavo Parada Aguirre

Por Sara Jordán Palet
Publicado en https://buenosairespoetry.com/ N°7


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Gustavo Parada, poeta chileno que frisa los 33 años, nacido en Reñaca en 1985, estudió Literatura y Licenciatura en Comunicación Social, Mención Arte y Literatura. Es, además, miembro del grupo de poesía Tan Café con Leche y participó del taller de poesía La Sebastiana, Fundación Neruda, en 2012. Reside en Córdoba, Argentina, desde el 2014.  Actualmente estudia Licenciatura en Teatro en la UNC.  Como poeta, su primera publicación es Alguien, Alción Editora, 2017.

Lo primero que me sorprende de este libro es la ambigüedad del título “Alguien”, persona indeterminada o conocida para el que habla, pero no para el oyente (RAE) (en este caso, el lector). De inmediato nos posicionamos en un espacio en donde prima la indeterminación. ¿De quién se habla? ¿Por qué se habla  de “alguien”? Son preguntas legítimas que podemos hacernos como lectores, de ese “Yo”, “tú”, “él” que menciona en un poema  -y que pueden ser ocupados por cualquiera. No obstante, no son legión, sino individuos.

Pero, asimismo, si se trata de alguien, que incluso puede ser el autor, nos encontraríamos frente a la muerte del autor, aquél que ahora solo mezcla un conjunto de citas de todos los focos de la cultura, como diría Barthes. Y me doy el derecho a suponer esto por contar una versión anterior a la publicación del libro, un borrador que, según Genette, establecería asimismo una función intertextual. Es un hecho: Parada Aguirre apuesta a la mezcla de códigos lingüísticos, estilísticos, de tipo de poesías (caligramas, tradicionales), etc.

Lo segundo que me sorprende como lectora es el carácter lúdico.  Lo que de “En esta patria” aparece como índice de primeros versos no son sino el poema mismo. Así, como es de suponer, leyéndolo en orden, habremos leído ya un poema en cinco partes —que el poeta no nos atrape desprevenidos. La creatividad del autor queda así expuesta en algo tan sencillo y de manera análoga para quien se da la molestia de hurgar en este libro, Alguien, como una mujer que se pinta lentamente con un lápiz labial hallado en su cartera.

Es por este motivo que no me extraña que muchas veces después use los espacio en blanco de Mallarmé –quien nos lleva al problema de la referencialidad del lenguaje, lo que se relaciona a su vez con la muerte de Dios para el hombre contemporáneo- o que haga caligramas como los de Huidobro o relativos a la avant-garde. Habría que agregar que están presentes tanto  la coprolalia y el  lenguaje coloquial, pero, al menos en mi opinión, en apariencia heredado de la literatura norteamericana y, en el ámbito nacional, del recientemente fallecido Nicanor Parra. En definitiva, lo que quiero expresar es que Parada Aguirre intentará asirse a cualquier mecanismo para crear que esté a su alcance, lo que, junto  con su (aparente o no) sinceridad, nos lleva a un mundo poético que evidencia que  en este no parece faltar nada.

Pero el silencio de este poeta no es el silencio que encontramos en obras como la de Steiner (el silencio ante lo inefable o ante lo mejor del hombre) o en la poesía mística del Siglo de Oro; es un silencio “hecho de tinta”, nada más, ni nada menos. Es decir, es un silencio vivo: uno a solas, peleando con la pluma o el lápiz pasta. Es más: en el poema “Sobre la vida” escribe: “hay tanto sobre la vida/ que se puede decir.//Bajo la vida/ todo es silencio.” ¿Qué evoca cuando afirma que “Bajo la vida/ todo es silencio”? ¿El infierno como lo conocen los cristianos? Quizá no haya nada más después de la muerte. ¿Pero qué clase de actitud hacia la religión tiene Parada Aguirre? El título sugiere una gran despersonalización (“Alguien”): ¿Yo, tú, él? El poema “Realidad” parece dejarnos en claro que este poema, sin querer, se transforma en el poema rector, bajo mi punto de vista, en el que “yo”, “tú” y “él” se convierten en “ellos” que, al fin, escuchan; son una metonimia de la sociedad al “(in) comunicarse”. Asimismo, en “Largo” afirma “me gritaste/ y el amor se me hizo eterno.” Es decir, podría pensarse que el amor, como lo divino, están fuera del tiempo.

La breve trayectoria del autor no nos ayuda en este caso, pero, sin embargo, podemos cerrar este apartado dejando en evidencia que, en general, los versos conforman  eso de media decena de caligramas en medio de otros cincuenta poemas que se vinculan con la reflexión filosófica y el cuestionamiento de las bases: el ser, el estar, la realidad, la eternidad, ser “alguien”… Porque ser alguien es ser cualquiera, no “tal”.

Diría que este poemario de Gustavo Parada Aguirre me sorprende también por lo voluminoso, en tiempos en que los poetas chilenos parecieran estar abocados, tanto a la creación literaria, como a la traducción de textos. Parada Aguirre nos hace un guiño parriano al comienzo con su “Prefacio: No leer”. Que su lectura sea la “Montaña rusa” que nos regaló el vate de Chillán. Por ahora, quisiera seguir leyendo a este joven, quien creo tiene un mundo poético muy rico y variado, que ha dejado atrás “los pañuelos de los adioses” y nos invita a conocer a “alguien” que pasa a ser el personaje de todos sus poemas. Y pareciera que ese “alguien” no es sino él mismo.


 

PREFACIO
No leer

No lea, lector, estas líneas
verdades jamás desentrañan
solo son nubes de colores
que entran gritando por la boca.

No lea, lector, solo juegue
viva, salte de letra en letra
no espere encontrar algo solo
un antialeph sin decir nada
suspiro seco descifrado
silencio de quien sabe todo.

 

 

Realidad

Yo
no, no tú
no el que lee
no el que escucha
sino yo, que debiera
decir que no soy yo para
que nadie crea que yo soy tú
el que lee injustamente estas palabras
y dice sin ningún cuidado yo
aunque yo no sea yo
aunque nadie entienda
aunque sean sordos
al final yo tú él
.escuchando
somos
yo.

 

 

 Ser y estar

Quizás mejor que ser y estar
sea solo ser y no estar
o solo estar y no ser
no cumplir dos funciones a la vez.

Ser y estar es ser y estar
sin nada.

Es bueno ser y que la ausencia se intuya
no es tan malo estar completo y no ser del todo.

Yo
que no soy de acá
de a poco dejo de estar con ustedes.

 

 

Cosas que la ficción piensa de nosotros cuando nos lee

narrador sí
autor no

texto texto texto
texto texto texto
texto texto texto
texto texto texto

Sin querer
Con querer

despiértenme cuando lleguen
necesito compartir algo

autor sí
personaje sí
persona sí
narrador no

 

 

Sin título

Llegaron los días venideros
nos quedamos solos y sin lenguaje
no cabe una palabra
no cabe un signo.
Somos fantasmas que espían en las rocas.

Nos quedamos sin palabras
y no tiene sentido tratar de hablar
aprendimos el idioma de los pájaros
y perdieron su lenguaje las palabras.

Las lágrimas no significan nada
nadie comprende su significado
sal y agua
. . . . . mar y agua
. . .permanencia y agua
nada es tan real como nosotros
y la verdad
no importa mucho

nos quedamos sin idioma los muertos
nos quedamos sin canto los muertos
nos quedamos solo los muertos.

Llegaron los días venideros
nos acusarán por haberlos alcanzado
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. -nosotros nos daremos un poco de ánimo
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. y nos tomaremos un café cada mañana-
aunque estas palabras nos delaten
aunque estas palabras no digan nada.Nos marcharemos a ese otro lugar
nos mantendremos siempre en silencio
. . . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . .. -el fuego se extinguirá en el frío
. . . . . . . . . . . . . . . . .. . . . .. . . . . . . . .. . . . . . . .. nosotros miraremos
. . . . . . . . . . . . . . . . .. . . . .. . . . . .. . . . .. . . . . . . .. cómo se extingue-
y no diremos ninguna palabra
y aunque no digamos nada entenderemos
y volveremos a llorar aunque las lágrimas
hace tiempo que no dicen nada.



 

 

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