Jorge Teillier

 
 

 

 

CARTAS PARA REINAS DE OTRAS PRIMAVERAS
Ediciones Manieristas
Santiago de Chile, 1985


DESPUÉS DE LA FIESTA


Está más joven la muchacha que amanece sonriendo
frente al canto del canario cada vez más joven.
Está más joven en la portada de la revista
.......... sobre la mesa de nogal cada vez más joven
el retrato de los Campeones Mundiales del año 30.

Está más joven la mujer que se despierta para lavar
.......... ropa ajena en la artesa rústica.
Están más jóvenes quienes en la plaza hablan
de sus amigos desaparecidos o asesinados.
Está más joven la flor guardada entre las páginas
.........
de Fermina Márquez,
está más joven el rugoso pescador que bebe
su aguardiente frente al temporal recién nacido.
Está más joven el guijarro que espera ser
.......... recogido por un niño,
tras ser pulido por una ola que cada viaje hace
cada vez más joven.

Sólo yo he envejecido.

 

CUENTO SOBRE UNA RAMA DE MIRTO

Había una vez una muchacha
que amaba dormir en el lecho de un río.
Y sin temor paseaba por el bosque
porque llevaba en la mano
una jaula con un grillo guardián.

Para esperarla yo me convertía
en la casa de madera de sus antepasados
alzada a orillas de un brumoso lago.
Las puertas y las ventanas siempre estaban abiertas
pero sólo nos visitaba su primo el Porquerizo
que nos traía de regalo
perezosos gatos
que a veces abrían sus ojos
para que viéramos pasar por sus pupilas
cortejos de bodas campesinas.
El sacerdote había muerto
y todo ramo de mirto se marchitaba

Teníamos tres hijas
descalzas y silenciosas como la belladona.
Todas las mañanas recogían helechos
y nos hablaron sólo para decirnos
que un jinete las llevaría
a ciudades cuyos nombres nunca conoceríamos.

Pero nos revelaron el conjuro
con el cual las abejas
sabrían que éramos sus amos
y el molino
nos daría trigo
sin permiso del viento.

Nosotros esperamos a nuestros hijos
crueles y fascinantes
como halcones en el puño del cazador.

 

SIN SEÑAL DE VIDA

¿Para qué dar señales de vida?
Apenas podría enviarte con el mozo
un mensaje en una servilleta.

Aunque no estés aquí.
Aunque estés a años sombra de distancia
te amo de repente
a las tres de la tarde,
la hora en que los locos
sueñan con ser espantapájaros vestidos de marineros
espantando nubes en los trigales.

No sé si recordarte
es un acto de desesperación o elegancia
en un mundo donde al fin
el único sacramento ha llegado a ser el suicidio.

Tal vez habría que cambiar la palanca del cruce
para que se descarrilen los trenes.
Hacer el amor
en el único Hotel del pueblo
para oír rechinar los molinos de agua
e interrumpir la siesta del teniente de carabineros
y del oficial del Registro Civil.

Si caigo preso por ebriedad o toque de queda
hazme señas de sol con tu espejo de mano
frente al cual te empolvas
como mis compañeras de tiempo de Liceo.

Y no te entretengas
en enseñarle palabras feas a los choroyes.
Enséñales sólo a decir Papá o Centro de Madres.
Acuérdate que estamos en un tiempo donde se habla en voz baja,
y sorber la sopa un día de Banquete de Gala
significa soñar en voz alta.

Qué hermoso es el tiempo de la austeridad.
Las esposas cantan felices
mientras zurcen el terno único
del marido cesante.

Ya nunca más correrá sangre por las calles.
Los roedores están comiendo nuestro queso
en nombre de un futuro
donde todas las cacerolas
estarán rebosantes de sopa,
y los camiones vacilarán bajo el peso del alba.

Aprende a portarte bien
en un país donde la delación será una virtud.
Aprende a viajar en globo
y lanza por la borda todo tu lastre:
Los discos de Joan Baez, Bob Dylan, los Quilapayún,
aprende de memoria los Quincheros y el 7° de Línea.
Olvida las enseñanzas del Niño de Chocolate, Garfield
.......... o el Grupo Arica,
quema la autobiografía de Trotsky o la de Freud
o los 20 Poemas de Amor en edición firmada y numerada
........... por el autor.

Acuérdate que no me gustan las artesanías
ni dormir en una carpa en la playa.
Y nunca te hubiese querido más
que a los suplementos deportivos de los lunes.

Y no sigas pensando en los atardeceres en os bosques.
En mi provincia prohibieron hasta el paso de los gitanos.

Y ahora
voy a pedir otro jarrito de chicha con naranja
y tú
mejor enciérrate en un convento.

Estoy leyendo El Grito de Guerra del Ejército de Salvación.
Dicen que la sífilis de nuevo será incurable
y que nuestros hijos pueden soñar en ser economistas o dictadores.

 

A UN VIEJO PÚGIL

Revistas color sepia, programas de matches estelares,
el par de guantes firmados por el Presidente
cuando ganó el Campeonato
colgados junto al retrato de la Difunta
lo hacen buscar la gloria del Álbum amarillento
y mientras hierve el agua en el anafe
va recordando la cara del público y sus rivales
a quienes el tiempo les ha contado diez.

La tarde cuelga frente a su ventana
como una raída y sucia bata de combate,
y él vuelve a bailotear en el ring,
siente ovaciones en la tarde muerta.

No crean que está solo
mientras prepara el café
y hace guantes frente al espejo
que le muestra su nariz rota y sus orejas de coliflor.

Todas las tardes regresan sus admiradores
que en la estación se empujan para llevarlo en hombros
a la vuelta de su gira triunfal
y lo dejan en la primavera del césped de pez-castilla
.......... donde —como le prometió a su madre—
sueña que ha esquivado —sin despeinarse— los golpes del olvido.

 

PASEOS CON CAROLINA

En una tarde de ninguna tarde sales a pasear del brazo
.......... del Loco del Tarot.

Será como mirarse en un caleidoscopio
.......... único lujo de !a vitrina del
.......... bazar del barrio
vemos al dueño tratando de reanimar los carbones del brasero.

Será todo como en la Plaza Manuel Rodríguez
.......... que era el patio de tu casa
allí te robaron tu triciclo sin permiso de tu Ángel de la Guarda.

Entramos a un aserradero.
El maestro me dice cómo debes enseñarme
a construir un estante de madera de pino.
Aparecen peluqueros casi centenarios
.......... que asientan las navajas
para clientes que ya se fueron a otros mundos.
Aparece una frutería igual a la de doña Modesta en Lautaro
.......... desde allí saludabas todas las mañanas a la viuda del
.......... guardacruzadas en caseta esperando la pasada del tren lastrero.

Hoy es día de tu santo y tú ni lo recuerdas
pero en Nueva York 11 Álvaro y Jonás con tu tío Iván
.......... alzan una copa en tu honor
y tu hermano en Bucarest oye aletear molinos de
.......... alas de mariposas
y los hijos de un Viejo Hidalgo tocan por ti junto a
.......... Vasile Igna una Misa en Re.

De una carretela se detiene un campesino a recoger ramas.
A él no le importan
.......... los semáforos santiaguinos.

Él sabe
que te aman los apaleados caballos y las muchachas locas
que convierten en hostias sagradas las galletas de agua
......... que a mediodía les llevas a la Clínica.
Visitante a la Hora de Once porque vives añorando el
.......... pan amasado.
Llegas con la paz de un colibrí
a quien nadie podría atrapar
ni en un jardín Benedictino.

En tu mirada temen reflejarse los muros coronados de alambres de púa.

Me regalas "The Ring", la Biblia del Boxeo
y yo
"La Colina de los Helechos" y "La Fuga de los Cisnes".

Me has dado a Tamia
la lluvia morena que calma toda sed
y a Adrián
taimado como un Jorge cualquiera huye de todos los umbrales
.......... donde en vano lo aguardan.

No te importa
que me jale la barra del Bar
como dices con tu acento de Cuyanquén, Palermo, o Puente
.......... de los Suspiros
porque sabes que a tu lado recupero
la Bilz de los carros de tercera
y la Panimávida tiene sabor a Veuve-Clicquot.

Hemos salido a pasear juntos después de no sé cuántos años
Carolina de todas las estrellas
Carolina de más estrellas que todos los vinos y generales del mundo
(cuando naciste eran las tres de la mañana en noviembre
y los hombres miraban el cielo esperando el paso
de una estrella roja).

Me gusta caminar contigo y ver que tus zapatos que aquí no se usan
hacen florecer los adoquines,
y que te enojes porque a Pepe Pardo las cervezas no dejan
.......... de volvérseles azules
y que puedes convertir en nidos todas las computadoras.

Todo esto sonriéndome como se sonríe el pianista cesante
.......... cuando llegó el Cine Hablado.
mientras apoyas tu mano en mi muda nano
Carolina,
amor mío,
hija mía.

 


 

 

 
 

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