HOJA DE VIDA
Nombre: Yanko González Cangas
Apoderado/a: Ediciones Kultrún
Teléfono de emergencia: N/A
Correo: N/A

ANOTACIONES Y COMENTARIOS
Al igual que en años anteriores, el Sr. Yanko González Cangas —ayudado por su compañero de asiento el Sr. Ricardo Mendoza Rademacher— es sorprendido en sospechosas operaciones performativas cuya materia de atención persistente demuestra ser el lenguaje, discursivo por una parte, y exploratorio-plástico por otra. Su obstinación ya es bastante conocida por sus aventuras previas, a estas alturas ya célebres por su severidad en término de títulos, su peso, si se quiere. Estas anotaciones al libro del Sr. González nos parecen importantes, ya que aun cuando sus compañeras y compañeros lo consideren una picardía monumental, sus Torpedos son prácticamente la cueca en pelota: papelitos secretos en artefactos, trampas agazapadas por doquier en distintos objetos de una manufactura diestra, digna de espía o ladrón.
La crítica que desarrolla el Sr. González por medio de sus fabricaciones parece centrarse en la necesidad originaria para la elaboración de estas: imaginamos que en Chile se le da el nombre de «torpedo» a la práctica de ocultar información clave para las evaluaciones escolares, pues burlan la pesquisa superficial del profesor o profesora, impactando subacuáticamente en el instrumento de medición del conocimiento, minando su propósito. Esto presenta un eje donde se exige memorización rígida, recitación indigesta, surge el torpedo como solución. Es siempre su producto directo.
Esta causa-efecto puede ser leído también en «Pedagogía del Chamullo», el papelito requisado al Sr. Óscar Petrel, esta vez en relación con el libro y la lectura:
“Y luego, la pregunta rebuscada del profesor, el personaje secundario, las preguntas de alternativas binarias. Verdadero o falso. Las referencias del autor. Es que Chile creció así: leyendo el resumen. Preocupado del torpedo.”
Atendemos así esta confiscación de Torpedos (Kultrún, 2024) con ánimo especial y desde una óptica de la sospecha. Nos preguntamos si el colectivo de ayudamemorias que el Sr. González construye y presenta, supone relaciones discursivas más allá de su superficie, articulaciones secretas o estéticas tramposas, animadas por lo que consideramos una manifestación de pensamiento independiente disruptivo y vivaracho.

Lo de afuera
La cubierta del tomo mayor lleva impreso un patrón de tela que, junto al diseño de texto de portada, evoca ciertos textos medievales litúrgicos —siempre confeccionados a mano y durante largos períodos—. El diseño de texto lleva una letra capital en rojo para T de torpedos, al igual que las otras mayúsculas no capitales en Y de Yanko, G de González y C de Cangas. Esto podemos tomarlo como un agravante confirmatorio de la crítica general que recorre el libro, ya que la técnica de subrayado de dicho color, también llamada rubricado (lat. rubrïca) nos lleva directo a la herramienta de evaluación estandarizada que el libro parece empeñado en cuestionar.
El libro mayor incluye un troquelado guardando distintos objetos con textos poéticos adosados, junto a un libro menor final simulando una caja de lápices en el reverso, con el mismo diseño remitente a la portada del volumen-contenedor, pero que acaba siendo el libro de texto en el sentido tradicional (hojas con palabras). Estos subterfugios tridimensionales del discurso enarbolado por el Sr. González parecen sugerirnos la pregunta ¿de cuántas certezas nos tenemos que afirmar para mostrarle a otros que sí sabemos (vivir, trabajar, crear)? Esto ya no es solo una cuestión de visualidad: establece a través de sus papelitos polizones corrosivamente estas interrogantes. Si en la escuela podemos echar mano a un torpedo para salvarnos de no saber, afuera ¿qué tenemos?

Lo de adentro [tres ejemplos]
Goma de borrar, metro o huincha de medir, regla de madera, lentes, lápiz pasta y anillo con diseño de calavera y olivos. Estos objetos aparentemente inocentes ocultan las intenciones que el Sr. González ha propuesto, ya no solo como mensajes ocultos, sino como las coordenadas que, pensamos, instala entre la relación poema-objeto creando artefactos (lat. arte factum) reflexivos. Pensamos que no es casualidad para los objetos alojar sus piezas de texto.
A continuación, tres ejemplos.
En el poema [siete] dentro de la goma de borrar aparece la pregunta ¿para qué llueve? Las respuestas son, como hemos establecido, oscuras:
[siete] ¿para qué llueve? llueve para dar énfasis. llueve para no ir. llueve para enterrar a alguien. llueve para callarse un rato. para botar la mirada en una poza. para usar los signos de interrogación.
La lluvia aquí parece presentada como un desacelerador, un atenuante al ruido. El silencio en lugar de la palabra como la goma borraría el trazo, pero no el error que permite reubicar lo escrito, lo dicho. El silencio y la lluvia aparecen propuestas como figuras de un aprendizaje poético aplicado.
En el caso de los instrumentos de medición, encontramos el metro o huincha de medir y la regla de madera. Si bien ambas herramientas comparten una función común, los alcances de-objeto son tomados por fuera de su relación con el parámetro y más tiene que ver con su constitución como piezas propiamente tales. Sugerencia de ello son los textos que llevan adosados.
En el caso de la huincha/metro sucede poéticamente lo siguiente:
[cinco] entonaciones en el ojo que no se encuentran en la lengua: la inminencia del temblor. la maniobra de Heimlich. colores en la lengua que no se encuentran en el ojo: la mentira blanca. la pena negra.
La cuantificación del impacto, la tensión en torno a la imposibilidad del lenguaje en caso de la huincha/metro y su poema [cinco] es a su vez una operación sinestésica: escuchar lo que se ve en aquello que no puede decirse. Mediciones del dolor, medir la palabra: la cinta como instrumento hacia esa profundidad [measuring torpedoes en la etiqueta de elaboración].
Mientras que en el caso de la regla leemos:
[veinticuatro] la mirada tiene una languidez que llamamos días. esto le sucede cada mañana a la segunda persona del plural. todo lo que consideras bosque es una espina. todo lo que consideras plaza es un punto gratis de wifi. si todo es geometría ¿a qué pertenece esto? de la conversación lo que más les gusta es la interrupción. nada es terminante en el sentido de terminante. nada es concluyente en el sentido de concluyente. todo es definitivo en el mal sentido de definitivo.
Aquí el marco de referencia rígido parece ser el falso punto de encuentro: plaza/wifi, bosque/espina, conversación/interrupción; propuesta de una prostética de equilibrio, su ilusión débil. La poesía se presenta como óptica para sortear el trazo estándar (correcto, diríamos). Si todo es calculable, medible, ordenable, ¿a qué pertenece la poesía?

Lo final
Nos vemos tentados a ampliar esta suerte de sumario a todos sus objetos requisados, sin embargo esto haría aún más aspavientos de aquello que el Sr. González busca con su performático ejercicio. Dejamos así a juicio de quienes tengan oportunidad de leer con las manos todos los torpedos restantes (lápiz, lentes, anillo y el conjunto de poemas), ya que esta «anotación al libro», como cualquier anotación a cualquier libro, corre el riesgo de pretender consciente o inconscientemente develar su secreto o su fin último.
Eso sí, nos cabe comentar aquello que no sospechan quienes cometen este tipo de pillerías: la relación proporcionalmente inversa entre confección y utilidad. Si hablamos de trampas para la prueba, lo curioso es que mientras más sofisticada su manufactura, menor será su provecho, ya que en su preparación —sobre todo si es aparatosa— algo habremos alcanzado a retener. Esto, en todo caso, parece haber sido advertido por el fabricante de este llamativo ejercicio, ya que el texto de sus objetos burla una lectura directa, única. ¿Será acaso que el Sr. González busca traspasar un saber-otro a través de estos torpedos?
Cerramos esta anotación al libro citando la declaración confesa de su autor, encontrada en una bola de papel dentro de un bolsillo en el vestón: “El torpedo pareciera ser un exacerbado esfuerzo por esconder lo que no vale la pena encontrar”.

Para acceder a las imágenes y sus textos, junto a todos los torpedos que no incluye el libro,
el autor tiene disponible este sitio web.